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viernes, 12 de septiembre de 2014

El 1,07 % de los españoles quiere la independencia de Cataluña



 
"Una nación es un resultado, no un propósito" Max Weber

Soy de los que piensa que España no es algo discutido y discutible, sino algo indefinido, como son las naciones de verdad, fundamentadas en los hechos; las que no lo son están perfectamente definidas hasta en los más mínimos detalles, hasta el punto de que aquellos que no encajen en el perfil previsto por los constructores corren el peligro de ser excomulgados y no salir en la foto, puesto que son simulacros de nación diseñados por los que se aprovechan del asunto.

Las naciones importantes no se definen por los políticos, sino por los ciudadanos, algo que resulta coherente porque quien define es quien tiene potestad para ello y todas las naciones modernas tienen como soberanos a los ciudadanos. Cuando la soberanía era de los reyes hace más de dos siglos, ellos también definían la realidad de los ciudadanos, como acontece ahora con los partidos políticos, esa nueva "aristocracia electoral"; salvo algunas excepciones como Reino Unido, donde desde lo de Cromwell son los ciudadanos soberanos los que definen la monarquía. En España también debería ser así, pero hay muchos intereses políticos para que no sea. Lo habitual es que los partidos políticos, en un acto de usurpación sin precedentes, traten de representar la soberanía de los ciudadanos, cuando en realidad sólo tienen potestad legal para representar los intereses generales de los ciudadanos (no los particulares de los partidos políticos), pero no la soberanía. En Francia,  sí pueden hacerlo, porque la soberanía es algo compartido entre el pueblo y la Asamblea desde la Revolución Francesa y la creación del Estado jacobino que tutela discretamente al pueblo, pero en Estados Unidos no pueden hacerlo, porque lo impide su Constitución, aunque el Presidente tiene potestad absoluta para representar los intereses generales de todos los norteamericanos, incluídos los nacionales, si fuera preciso. Pero en España no es así, el único soberano de la nación española es el pueblo español en su totalidad.

Pero lo que está cada día más claro en este país es que las distintas versiones e interpretaciones de los partidos políticos poco tienen que ver con los deseos y los intereses de los ciudadanos, y tan sólo tienen que ver con los intereses de los partidos. Dudo mucho que España se parezca al invento del PP, un Estado corporativo, o al del PSOE, un Estado Federal, o al de los nacionalistas, un Estado fragmentado, o el Estado fantástico de Podemos.

 Si ustedes se dan cuenta todos los partidos políticos buscan convertir a la nación (algo que depende de la soberanía y libertad de los ciudadanos) en alguna forma de Estado (algo que depende exclusivamente del poder de los partidos políticos). Reducir la nación al Estado es una felonía de la misma proporción que la que estableció Fernando VII cuando no sancionó la Constitución de 1812, y no fue hasta 1820, cuando Riego le obligó, cuando dijo aquello de: “marchemos, francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”, tres años después, Riego era ahorcado en la Plaza de la Cebada de Madrid, un 7 de noviembre, y daba comienzo la década ominosa.

El espectáculo que hoy nos han ofrecido los asistentes a la manifestación de la v de la diada, con medio millón de independentistas, ha sido muy interesante y divertido, pero nadie les dirá a los asistentes, porque en este país hay mucha cobardía, que ese medio millón es tan solo el 6,67 % de los catalanes, y el 1,07 % de los españoles, esas son las cifras reales de su representación. Creo que es un auténtico exceso de soberbia y estupidez, pensar que un poco más de uno de cada cien españoles tiene derecho a decidir por el 99 % restante en relación a la cuestión de la soberanía nacional de este país.

A veces, los árboles que nos ponen los medios de comunicación en las narices nos impiden ver el bosque de la realidad, no es algo que ocurra por casualidad, sino de forma intencionada y artera, porque hoy los medios de comunicación escritos o audiovisuales no pueden sobrevivir sin las subvenciones en forma de propaganda institucional que les ofrecen los distintos gobiernos y por eso se han convertido en siervos de pesebre. 

En este país los políticos tienen tan poca formación que no comprenden que las autonomías son entidades administrativas en nuestra Constitución, que pueden regular cuestiones relacionadas con el funcionamiento del Estado en las distintas comunidades, pero nada que competa ni a derechos fundamentales, ni a cuestiones nacionales. Tal vez el error no sea sólo suyo, sino también del gobierno del Estado, que ha mostrado su benevolencia con los escarceos secesionistas para no crear más conflictos, de los que siempre se acaban beneficiando aquellos que ejercen de víctimas propiciatorias aunque sean, en realidad, unos opresores despóticos que imponen la tiranía de su voluntad contra leyes y derechos. Evidentemente si la justicia no estuviera vendida al poder desde que consiente que sus cúpulas sean elegidas desde los partidos políticos, las cosas no serían así, pero así son.

Sigo pensando que este sistema es anacrónico y  ya huele a cadáver putrefacto sin enterrar; el cenotafio de la historia está aguardando su inmolación definitiva, voluntaria o involuntaria, eso es lo de menos. No hay ninguna regeneración posible que pueda provenir del poder político, cuando el poder político es el único responsable de la degeneración política que vivimos en este país. A los criminales no se les permite salvarse por arrepentimiento y redención de sus crímenes, sino por sentencia y condena de los mismos. Algún día se acabarán las tonterías a las que estamos asistiendo y todos los que han vulnerado la constitución española vigente tendrán que rendir cuentas de sus crímenes contra la democracia. 

Que sea más pronto o más tarde sólo depende de los españoles soberanos, no de los partidos políticos usurpadores e impostores, que han utilizado la democracia en este país para crear indeterminados agujeros negros de corrupción, fraude y sectarismo por los que se han fugado los recursos que correspondían al bienestar de los españoles, y hoy forman parte de cuentas privadas en paraísos fiscales a nombre de los ladrones, que esperan ser juzgados y encerrados en la cárcel. Ya falta menos y lo saben.

Me parece bien que el 1,07 % de los catalanes quieran la independencia de Cataluña, ahora sólo necesitan convencer al 98,93 % de los españoles restante, de que es algo que debemos concederles. Esperamos que lo planteen de forma oficial y así en toda España podamos hacer un referendum para dejar de ser españoles y ser lo que quieran el 1,07 % de los catalanes que hoy han festejado La Diada. Creo que vivimos en una democracia, aunque en realidad sea una demagogia de la que se benefician todos aquellos representantes políticos que en las campañas electorales nos van a llevar al paraiso y poco después, sin que nadie sepa explicarlo, nos dejan tirados en el infierno, para salvarse ellos. Esa sería la forma legítima de resolver este problema, de la que no quieren oir hablar desde las oligarquías del poder político, para poder ofrecernos sus "soluciones": someter a referendum en toda España la viabilidad de la independencia de Cataluña.

Enrique Suárez                                                               


lunes, 1 de septiembre de 2014

Los Ceaucescu y los Pujol





Si algún día queremos alcanzar la normalidad tendremos que atrevernos a llamar a las cosas por su nombre, lo acontecido en Cataluña durante los últimos treinta años recuerda mucho lo ocurrido en Rumanía durante los años que gobernaron los Ceaucescu.

Los Ceaucescu gobernaron Rumanía durante 22 años creando un sistema corrupto del que se beneficiaron más que cualquier otro rumano, acumulando una deuda pública insólita gracias a sus excesos y los de sus seguidores. Durante los años 70, exportaron la mayoría de su producción agrícola a otros países llevando a sus ciudadanos al hambre, el paro y la miseria.

Al igual que los Ceaucescu, los Pujol han acumulado una inmensa fortuna valorada inicialmente en miles de millones de euros, buena parte de ella depositada en Suiza y en paraísos fiscales. Al igual que los Ceaucescu, los Pujol amasaron su fortuna a costa de venderle al pueblo la independencia de su nación. Al igual que los Ceaucescu, los Pujol crearon un entramado cultural intelectual que ha favorecido sus intereses, una estructura política que los ha llevado adelante y una ilusión en la gente que luchaba para ocultar su corrupción y latrocinio.

Los Ceaucescu dejaron este mundo al ser fusilados el  25 de diciembre de 1989 tras juicio militar sumarísimo, acusados de genocidio, daño a la economía nacional, y enriquecimiento injustificable, en el cuartel militar de Targoviste. Los Pujol siguen en sus fincas felices, disfrutando de sus privilegios y posiblemente sean aclamados el próximo 11 de septiembre por los catalanistas que celebren la Diada, como héroes nacionales. Vaya estropicio mental que tienen algunos.

Es necesario recordar que lo que robaron los Ceaucescu posiblemente no sea ni un 5 % de lo que han robado desde la trama mafiosa de los Pujol, como se va sabiendo por las declaraciones que se están produciendo en los últimos tiempos.
Familia Pujol

Familia Ceaucescu

¿Os habéis fijado en el extraordinario parecido de Marta Ferrusola y Elena Ceaucescu, de blanco inmaculado las dos, como si fueran vírgenes vestales?

 Elena Ceaucescu
 Marta Ferrusola

Enrique Suárez

sábado, 2 de agosto de 2014

Pujol sólo es el mascarón de proa de esa nave mafiosa que es la política catalana

Me sorprende el asombro de algunos, fingen hasta cuando parece que dicen la verdad después de haber mentido. Me refiero a los señores Duran i Lleida, el señor Artur Mas y el clan de la camorra de Convergencia y Unió

Si la política catalana tiene un hecho diferencial con respecto a la de otras comunidades españolas, sin duda es la hipocresía. En Madrid se puede mentir, en Valencia robar, en Andalucía esquilmar, pero cuando les pillan con el carrito de los helados cargado de billetes de quinientos euros, camino de alguna frontera, con destino en algún paraíso fiscal, por lo menos se callan, los políticos catalanes no lo hacen, siguen con la tarantela de que “Espanya ens roba”, cuando los que han robado han sido ellos a los catalanes y a los demás españoles.

Me fascina el silencio del Tripartit del señor Montilla y el señor Carod-Rovira, que han robado posiblemente aún más que el clan de los Pujol. Que estruendo de silencio, ni una palabra, a ver si no nos ven, a ver si no se ve que el PSC, ERC e ICV no hablan de la corrupción de CIU, no vaya a ser que CIU hable de la corrupción de su época. Pero también me llama poderosamente la atención la crítica con la boca pequeña de Ciutadans, que tal vez está esperando para llevarse lo suyo, de UPyD, que posiblemente espere lo mismo y del PP catalán, conocedor de primera mano de todo lo que acontece en Cataluña desde hace tres décadas.

En este blog lo expusimos hace muchos años, cuando sacábamos a Boadella de procesión como si fuera una virgen de Monserrat en aparición democrática en el esceneario de todas las putrefacciones; lo que ha ocurrido en Cataluña no se debe a las artimañas del nacionalismo, sino también a la anuencia y el consentimiento de todos los demás. 

Descubran ustedes lo que es el “no nacionalismo”, un invento de los amigos y familiares de los nacionalistas, socialistas y conservadores, para que en Cataluña no se pudiera ver nada que tuviera que ver con lo español, para que el burka sobre los catalanes funcionara perfectamente, y la inmersión fuera efectiva, mientras todos los participantes en la política catalana esquilmaban a los catalanes y a los demás españoles. Pero también la política de connivencia de los gobiernos de Zapatero, Aznar y Rajoy, tienen mucha responsabilidad en lo acontecido. No se puede estar robando durante 30 años en un país donde haya un gobierno responsable.

La nación era un negocio, la independencia una estrategia, el victimismo una impostura, la verdad, era al revés. Ahora que contemplamos el esplendor de la miseria y la mezquindad de la política catalana, es hora de recordar que no sólo el clan Pujol es responsable, responsables son todos, cómplices son todos, farsantes son todos. Los catalanistas por haber impartido y compartido el engaño, los “no nacionalistas” por haberlo permitido (haciendo que se oponían, mientras comenzaban a forrarse) y haber excluido la noción de España de su lenguaje, y los del tripartit, PSC, ERC, ICV, por haber permitido que siguiera la juerga para pillar lo suyo a costa de empobrecer a los catalanes y mentirles sobre que eran los de Madrid los que les robaban:  todos han sido unos miserables, todos se merecen el mayor de los desprecios de los demócratas de este país, y posiblemente la inmensa mayoría un buen juicio que les lleve a la cárcel durante unos cuantos años, después de haberles embargado sus bienes, que en realidad son de los ciudadanos.

Es hora de que rindan cuentas y se dejen de cuentos, Pujol y los suyos que sean escarnecidos, pero no nos olvidemos de los demás, el señor Montilla y el señor Carod Rovira y los correspondientes de ICV, son responsables de que el señor Pujol haya robado en Cataluña, y de haberlo consentido para hacer ellos lo mismo. En la foto finish del apocalipsis de la política catalana, no hay espacio para que ningún político catalán se ponga de perfil.

Enrique Suárez

lunes, 7 de abril de 2014

Se resuelve lo de Cataluña



Al final ha tenido que ser un catedrático de estructura económica de izquierdas el que diera con la solución a los problemas de laindependencia de Cataluña, como estaba previsto, y precisamente ocurre hoy, cuando mañana se debatirá en el Paralmento Español lo del referendum que es una consulta y a saber en lo que queda. Eso sí, deberían ponerle un símbolo del euro en la estrellita a la estelada, para recordar el entrañable momento

Su propuesta dejará a todo el mundo contento y feliz y consiste en hacer un federalismo económico en un Estado político unitario, y todos felices.

Artur Más logrará la independencia económica de Catalunya, será recordado como el President que más hizo por los hechos diferenciales en la prolongada historia de la lucha catalana por su independencia. Más, Artur Mas, Más, y mucho más.

Oriol Junqueras se transformarán en el líder independentista de Catalunya otra vez y se liará a emitir soflamas desde el Ampurdán contra la traición a Catalunya, que es de lo que lleva viviendo ERC toda la vida

El chico de IU, del que no recuerdo el nombre, dirá que ha sido un comunista el que ha encontrado la solución y se quedará feliz

Mariano Rajoy salvará la Unidad política de España y posiblemente la unión económica regional dentro de Europa, lo venderá como un avance hacia la integración europea y un respeto a la Constitución.

Rubalcaba considerará un triunfo del socialismo el avancehacia el federalismo y Navarro dirá que el hecho diferencial del socialismo catalán era pensar en términos catalanes la configuración del Estado y que gracias al PSC se ha logrado un acuerdo bueno para Catalunya

Los demás, pueden decir misa o hacerse las cinco oraciones musulmanas, para lo que van a contar.

Así tendremos un nuevo triunfo de la casta, para que todo y todos sigan igual para hacer más de lo mismo. Se reclutarán 20.000 empleados públicos más entre familiares, amigos y gente de reputado carnet para hacer el proceso acorde con la nueva configuración estructural diseñada por la comisión correspondiente.

Esto hará que el conflicto se traslade hacia las Comunidades Solidarias de Andalucía, Asturias, Murcia, Extremadura, Castilla La Mancha y Canarias, pero seguro que con diálogo y 100.000 empleados públicos con carnet más, seguro que se resuelve.

¿Todavía alguien tiene dudas de para qué sirve la política en España? el café para todos está servido y el que no tenga café, que tome té, y espere su turno.


Enrique Suárez

domingo, 26 de enero de 2014

El mito de la tierra prometida


Es agradable comprobar que los mitos siguen guiando los pasos de los pueblos en busca de destino, durante muchos siglos los mitos de tierras prometidas han guiado los pasos de los aventureros y conquistadores, siempre hay una Arcadia feliz a la que regresar, una Ítaca a la que llegar, un Eldorado que conquistar.

Los mitos mueven el mundo igual hoy que hace tres mil años, siempre han servido a aquellos que detentan el poder para convencer a sus seguidores que seguirlos a ellos es la mejor forma de alcanzar el destino que todos anhelan en sus corazones. Las agencias de viajes también saben de esta triste condición de los seres humanos de anteponer creencias a reflexiones, por eso cuando te venden un viaje a un país exótico nunca te hablan del tamaño de los mosquitos ni las enterocolitis que pillas cuando te comes las langostas a dos euros. La gente es más feliz creyendo que sin creer, por eso han triunfado las religiones, las sectas y los partidos políticos. 

Utopías, distopías y anacronías son lugare mágicos en nuestra imaginación, que posiblemente nos sirven para escapar de aquellos lugares comunes que aborrecemos, el regreso al eden que propone la ecología vive su época de esplendor, el problema es que de todos los promotores del asunto ninguno se pilla el macuto y se larga de la civilización a vivir al Polo Norte o al desierto del Sáhara, eso sí, muchos viven magníficamente de decirnos que deberíamos hacerlo los demás.

Con la llegada de las realidades virtuales, las vidas se mezclan con los videojuegos y la gente se piensa que por tener un mando a distancia en sus manos y poder cambiar de canal de televisión, reúnen más poder que los emperadores del pasado o que los faraones del Anguo Egipto. ¿Quién no se ha sentido Alejandro Magno conquistando lugares visualmente con el google earth? ¿Quien no ha sentido más coraje que Cristobal Colón al cruzar el atlántico a golpe de ratón por el google maps?

No es extraño que triunfe por tanto el mito de la tierra prometida en nuestros días, porque quien más y quien menos, puede sentirse poderoso, aunque esté cobrando el paro o tenga cincuenta euros en cuenta para llegar a fin de mes.

Los detentadores de poder conocen que los seres humanos somos como niños y que sólo con ofrecernos "tierras prometidas" nos romperemos el alma por alcanzarlas. Unos nos ofrecerán un mundo de igualdad para obtener privilegios, mientras otros nos venderán un destino de orden y seguridad para poder distorsionar el curso de nuestras vidas. Las grandes religiones nos ofrecen una mejor vida en el más allá y las grandes ideologías una mejor vida en el más acá, pero puedo asegurarles que creer o no creer no mejora la vida de las personas, las mejora el esfuerzo, el trabajo, la reflexión y más bien el escepticismo. Los creyentes consecuentes siempre terminan viviendo peor que antes de haber creído, pero sin duda cuando sus creencias les decepcionan, siguen dispuestos al sacrificio para que algún día se hagan posibles, porque eso es compartido por todos los vendedores de creencias, el sacrificio, ahora será complicado, pero más tarde será mejor, lo hacen todos, Zapatero, Rajoy, Artur Mas y los demás.

Lamentablemente el mito de la tierra prometida sólo sirve para que aquellos que la proponen y convencen a sus acólitos puedan vivir mejor, al menos durante un tiempo, hasta que les pilla la realidad de frente y entonces siempre pueden decir que ellos se han equivocado, pero que la tierra prometida sigue existiendo, lo hacen en Cuba exactamente igual que en Estados Unidos, y por supuesto también en España.

Sobre la independencia de Cataluña, esa nueva tierra prometida que tanto nos trae de cabeza, quiero hacer unas reflexiones.

1) Si Cataluña se independiza de España saldrá de la Unión Europea, también del euro, tendrá que crear una moneda propia y la Unión Europea le tratará como un país como Albania, que está en Europa, pero como si no estuviera.

2) Si Cataluña se independiza de España, tendrá que asumir su deuda sola, unos 60.000 millones de euros, más la deuda que le corresponde proporcionalmente de la española que se ha creado en buena parte gracias a dotar de infraestructuras a Cataluña, alrededor de 250.000 millones de euros, que ya no serán euros, sino arturos, con la efigie de Artur Más como Presidente de la República Catalana. Y a saber como queda el cambio euro-artur, después de que les pille sólos una prima de riesgo, con una deuda proporcional como la de Grecia.

3) Si Cataluña se independiza de España tendrá que buscar mercado para sus productos fuera de España, porque sin duda alguna, al ser un país independiente, España o lo que quedara de ella le pondría aranceles a sus productos de suficiente valor como para ser más asequible comprar a los chinos butifarras y los libros serán más baratos viniendo de Buenos Aires. Murcia compra más productos catalanes que China y Galicia que Estados Unidos.

4) Por último, si Cataluña se independiza de España, creo que le va a quedar como única salida el mediterráneo y Andorra, porque Francia y España son miembros de la Unión Europea y quizás no sea tan fácil cruzar las fronteras como es ahora. Aunque siempre podrá convertirse en un Kaliningrado de Rusia o de cualquier otra potencia, algo que seguro que a los de ICV y ERC no les desagrada, y posiblemente tampoco a los de CIU. Pero sin duda el mundo está dispuesto con los brazos abiertos a comprar productos catalanes, que pueden hacer los chinos o los indios por la cuarta parte de su precio. Si a España le cuesta trabajo colocar sus productos y servicios en el mundo con 500 millones de clientes que hablan en español, imagínense ustedes lo que les puede costar a los catalanes que son siete millones en un mundo de siete mil millones.

5) Y una última reflexión, si en algo les doy la razón a los catalanes y posiblemente se la demos muchos españoles es en que por dejar de ser súbdito de las gilipolleces del PSOE y el PP, de Zapatero y Rajoy, merece la pena jugársela, aunque sea para quedar atrapado en las garras de Artur Mas y Oriol Junqueras y el chico ese de ICV del que no recuerdo el nombre. Cataluña se merece anticiparse a Euskadi en ser la primera república nacional-socialista totalitaria de Europa, después de la caída de los nazis y los soviets. Euskadi posiblemente será la segunda.

Prometo solicitar visado y acudir a la Cataluña independiente cuando se haya convertido en la nueva tierra prometida llena de esteladas y gentes felices que se mueren de hambre con una sonrisa en la boca, hablando exclusivamente en catalán y congratulándose de su gran hazaña, más vale morir de pie que vivir de rodillas. Seguramente que hay muchos países esperando a heredar su posición de privilegio en la venta de sus productos y servicios que no odian tanto lo español. Bona nit.

Y a ver si vamos espabilando los españoles, cuando hablemos de lo de Cataluña, hagámoslo desde nuestro punto de vista, EL SEPARATISMO DE CATALUÑA, y no desde los intereses de los catalanistas, LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA, que hasta en el lenguaje nos ganan la batalla gracias a los mamporreros que detentan el poder y los medios de comunicación.

Enrique Suárez

viernes, 13 de diciembre de 2013

La descomposición ha comenzado


Discurso traducido al español de la sedición del President de la Generalitat
 Lluis Companys (ERC)  contra la II República Española

El proceso de putrefacción del Estado ha concluido, precisamente hoy, con la propuesta de  preguntas para una consulta, que en realidad es un referéndum –prohibido expresamente por el artículo 149.32 de la Constitución Española de 1978- que ha realizado el elenco político catalanista partidario de la independencia de Cataluña; a partir de ahora asistiremos a un inefable proceso de descomposición institucional, sin precedentes, pero sí con consecuentes.


Es necesario distinguir en este caso la acción y efecto de pudrir, en las acepciones orgánica, emocional y letal, de la acción y efecto de descomponer o descomponerse y diarrea, porque nos ofrece una riqueza semántica más acertada. Descomponer es 1. Desordenar y desbaratar;  2. Separar las diversas partes que forman un compuesto; 3. Indisponer los ánimos, hacer que se pierda la amistad, confianza o buena correspondencia; 4. Averiar, estropear, deteriorar; 5. Dicho de un organismo: Corromperse, entrar o hallarse en estado de putrefacción; 6. Dicho del cuerpo: Desazonarse, perder la buena disposición de un estado saludable; 7. Perder, en las palabras o en las obras, la serenidad o la circunspección habitual; 8. Dicho del rostro: demudarse.


Descomposición, por tanto, mejor que putrefacción, para definir lo ocurrido ayer en la Generalitat catalana. Descomposición, por cierto, es sinónimo de corrupción. La corrupción de las palabras que traducen del español al catalán los términos: referéndum a consulta, soberanía nacional a me importa un pimiento, Constitución a papel higiénico, y Gobierno de España a que os den. Ciertamente, hay diferencia en la interpretación de los conceptos entre el idioma español y la lengua catalana, pero todavía es más grave la sedición de los postulantes que para hacer sus propuestas anticonstitucionales desde los cargos que detentan han tenido que asegurar previamente que iban a cumplir y hacer cumplir la Constitución Española de 1978. 


Al menos han tenido el detalle de no dar un Golpe de Estado como el que LLuis Companys dio en la República Española, y que además de costar algunas vidas, terminó con los huesos del gobierno sedicioso de la Generalitat acusado de rebelión militar en un Consejo de Guerra, en los penales de Puerto de Santa María y Cartagena, con más de 3.000 detenidos en el buque prisión “Uruguay” atracado en Barcelona para la ocasión.


Parece que la historia tiene la maldita costumbre de repetirse, en esta ocasión asistiremos a un Golpe de Estado prolongado en el tiempo, que lo único que busca es provocar una reacción por parte de las autoridades competentes del Gobierno español, para imponer en Cataluña el artículo 155 de la Constitución Española de 1978. 


Artículo 155
1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.
2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.



De no hacerlo así y permitir que en Cataluña se siga incumpliendo la Constitución por parte de las autoridades que prometieron en su día cumplirla y hacer cumplirla, la descomposición institucional de Cataluña está asegurada,  por tanto también la descomposición institucional de España, de la que Cataluña forma parte desde 1978, cuando 2.701.870   catalanes aprobaron la Constitución española (sobre un censo de 4.398.173 personas), aproximadamente un millón más que los 1.882.650 que aprobaron en 2006 el Estatut de Catalunya, (sobre un censo de 5.202.291 personas).


Resulta harto complicado para cualquier demócrata aceptar que la decisión de un 36,1 % de catalanes con derecho a voto  de 2006, tenga más valor que la decisión no revocada  de un 61,4 % de catalanes con derecho a voto de 1978, puesto que en Cataluña, a pesar de la sentencia del Tribunal Constitucional, se sigue aplicando el Estatut de Catalunya de 2006 con prevalencia sobre la Constitución Española de 1978. Es algo que los promotores del independentismo catalán deberían explicarle a sus electores, puesto que el Gobierno de España no ha movido un dedo por hacerlo, ni con el PSOE, ni con el PP. 

Enrique Suárez

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