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martes, 21 de abril de 2015

El mundo perfecto del socialismo: Andalucía



La inmutabilidad en el poder de Andalucía puede llevarnos a pensar que el tiempo se ha detenido, el socialismo andaluz ha logrado que nada cambie, que todo siga igual, cambiando sólo algo, el cártel. En el culmen de sus propósitos, una mujer heredera de todas las corrupciones ha sido elegida para ser la nueva presidenta de Andalucía, la Reina de Saba, que dirigirá el califato hegemónico.

Y esta buena mujer ha designado un talibán como emir, es decir, como Presidente del Parlamento Andaluz, un personaje pletórico de buen talante, posiblemente analfabeto, sectario y corrupto, para que no pueda hacerle sombra, un talibán a la medida del poema épico que va a vivir Andalucía en la próxima legislatura: Juan Pablo Durán Sánchez, un hombre de partido, senador por la gracia de Dios, que ha ocupado todos los cargos del PSOE posibles y del que no se conoce otro oficio que el trinque partidario, desde hace 20 años.

El emir del califato del gran subsidio, allá por 2013. se manifestó de la siguiente forma, a raíz de de ser detenida una de sus compañeras por corrupción, alcaldesa de un municipio cordobés, por la operación Rokkit, el mayor pelotazo que se recuerda en Córdoba.

"La derecha ni hace prisioneros ni deja heridos. Solamente sabe matar, a ser posible en las cunetas, que es donde siempre nos han dejado a los socialistas. Y eso es lo que quieren, y eso es lo que pretenden, estamos en un estado de excepción encubierto en el que se está haciendo uso indebido de los cuerpos y fuerzas de seguridad y de la Justicia"

Da que pensar que alguien así, con semejante talante y despropósito, pueda ocupar un cargo público, aunque sea el de bedel de un basurero, pues ahí lo tienen ustedes, de Presidente del Parlamento Andaluz, alguien así nos va a ofrecer buenos momentos para reírnos cada vez que abra la boca, pero va a destrozar cualquier posibilidad de que las cosas puedan funcionar algún día en Andalucía.

Esto nos lleva a la segunda cuestión, fundamentada en aquel cuento de Bastiat sobre el cristalero inmoral, imagínense ustedes que el PSOE en Andalucía sepa que su perpetuación en el poder dependa de que las cosas no se hagan bien, ¡pero que dice usted!, pues eso mismo que han leído.

Para que las cosas nunca vayan bien es necesario e que se robe todo lo que se pueda desde el poder, de gestionar mal a propósito,  enchufar a los inútiles en los mejores puestos para que nada funcione, dar subvenciones para todo y no dejar de crear pobreza, paro y miseria. Que las cosas jamás funcionen crea muchos puestos de trabajo, igual que si funcionan mal, así que hacerlo mal se convierte en el único proyecto del califato ubérrimo de la miseria.

También hay que quejarse mucho, al Estado y a la Unión Europea, para que manden ayudas para “resolver la situación” como han hecho en Grecia, pero que a nadie se le ocurra hacer bien las cosas porque pondría en peligro el modus vivendi del millón de socialistas de Andalucía que viven a la sombra del poder.

Es una conjetura, ya lo sé, pero a veces me da por pensar que las cosas no se pueden hacer tan mal si no es a propósito, queriendo que salgan mal, tras cuarenta años de gobierno del PSOE, el paro sigue en el 35 %, por culpa del "gran capital" y las políticas "neoliberales" y se necesitan al menos otros 40 años, para lograr una auténtica "igualdad" y una "justicia social" definitiva, porque fundamentalmente los que están jodiendo Andalucía son los de “la derecha” (que nunca han gobernado Andalucía).

Todo lo demás son consecuencias que dejo a su imaginación, porque como bien saben los andaluces son unos vagos, sin iniciativa alguna que sólo piensan en vivir bien a costa de los demás, pero ¡que ha dicho!, pues eso que han leído, no se incomoden que lo explico a continuación.

El estereotipo de los vagos andaluces, es simplemente supervivencia, porque es cierto que los andaluces tardan en hacer lo mismo el doble de tiempo, fundamentalmente en “los contratos sociales”, simplemente porque si tardan la mitad igual no les llega para cobrar el paro e ir tirando hasta la próxima campaña. Lo mismo ocurre con las iniciativas privadas empresariales, en Andalucía no crece nada en lo que no tenga metida la mano alguien próximo al poder como se ha visto en los EREs, y si lo intenta, ahí están los miles de funcionarios orquestados para que nada funcione, dispuestos a impedirlo con legislaciones e inquisiciones, recientemente ha sido patético contemplar como una madre sin recursos que ocupa una vivienda en una comuna de nombre “las luchadoras”, ha sido multada a la puerta de un colegio, por vender pastelitos que le compraba al pastelero del barrio.

Mis amigos andaluces no son vagos, son prudentes, saben que con el califato mejor no meterse, que te puede hacer la vida imposible, y prueba de que no lo son, es que Cataluña ha crecido fundamentalmente a costa del trabajo de los andaluces. Curioso, los andaluces que viven en Cataluña son posiblemente los más trabajadores de España y los que viven en Andalucía los más vagos, viene a pasar lo mismo que con los cubanos, en Florida producen más que nadie y en Cuba no producen nada.

¡Ay! ¡Cuánto daño hace la política a la vida de las personas! Y que la gente no se dé cuenta de lo que ocurre, baja la moral a los mismos infiernos.

Y lo que digo para Andalucía, también sirve para Asturias y Grecia, y sirvió hasta época reciente para Castilla La Mancha y Extremadura

Enrique Suárez








domingo, 19 de abril de 2015

De la rosa marchita a la gaviota sin alas



Razón lleva Federico Jiménez Losantos en lo de la degeneración de la derecha en brazos de Mariano Rajoy, sólo comparable en su despropósito a la izquierda en brazos de Rodríguez Zapatero. Entre ambos presidentes del Gobierno podrían cantar aquella canción de Alex Ubago y Bustamante, "dos hombres y un destino", el del olvido, la animadversión y  el desprecio de sus gobernados. La crisis económica que ha vivido el mundo, ha sido un nuevo 98 para España y los españoles, gracias a tener los peores presidentes de la democracia de forma sucesiva. Difícil sería saber cuál de los dos ha sido peor.

Hubo un tiempo en que la derecha de este país era digna e incomprendida, en la que un Manuel Fraga en unión de seis magníficos había abrazado la democracia sin tutelas, ni tutías. Siempre he admirado a D. Manuel, que quieren que les diga, nobleza obliga, aunque disto mucho de sus planteamientos ideológicos conservadores, le tenía aprecio porque escribía libros sobre una España que nunca existió más que en su cabeza idealista (libros en los que terminaba una relación de liberales con Hayek, Von Mises, Popper y un etc, y se quedaba tan fresco). Fraga murió más pobre que ninguno de los que hoy está en el Parlamento español, a pesar de haber estado toda su vida en la política con Franco y sin Franco, en un piso de 80 metros cuadrados en Madrid.

Eran tiempos de honor y decencia, en los que valía más la palabra de un paisano, que todo el código civil. Francisco Alvarez Cascos, sin ir más lejos, algo que siempre reconocieron en el PNV, era un hombre de principios, respetado por sus adversarios coherentes. Fue el único caso que conozco capaz de escribir una biografía del Cardenal Inguanzo para demostrar que la derecha en España podía ser conservadora pero no servil. Eran otros tiempos, sin duda, de eso ya no queda nada en la derecha, ahora dejan escribir a Lasalle, el secretario de Cultura, cosas sobre los liberales, que se parecen al socialismo e inventan conceptos como el de “nación de ciudadanos”.

Aznar fue una figura controvertida, pero también escribía sus opiniones en libros, incluso hacía interesantes prólogos, como el de La Batalla de Arthur Brooks. Con Aznar, España pudo salir de la influencia francesa definitivamente, para abrazar la norteamericana y británica, pero eso no podía ser permitido por la izquierda que buscaba un Estado hegemónico, que se inventó un pásalo y se alió de facto con los terroristas del 11-M para convencer a los españoles de que Aznar había sido el autor directo de los crímenes de la guerra de Irak, cuando allí sólo murieron unos agentes del CNI en una emboscada y en la guerra de Afganistán (rebautizada como misión de paz por Zapatero), perdieron la vida más de cien militares españoles y todavía seguimos en ella.

Lo dije hace muchos años, si Zapatero se cargó el PSOE y el país, Rajoy se cargará el PP y acabará de rematarlo. Es lo que tienen los pucherazos organizados por los aparatos dentro de los partidos, que se lo pregunten a Rosa Díez y Esperanza Aguirre, que lo vivieron en su propia historia.

Y para concluir, recordar con nostalgia a los dos presidentes del gobierno de este país que casi salen más pobres que entraron al poder, ambos centristas: Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, cuando la honestidad en el poder era ejemplar, y los que trataban de llevarse la pasta por la puerta de atrás eran llamados al despacho del correspondiente titular y destituidos de forma inmediata. Cuando hoy se habla de la transición, nadie recuerda que en este país hubo dos etapas, una hasta el 23-F y otra después.

Con Tejero concluyó la política normal en este país y conocimos que la política es un negocio para los políticos a costa de los ciudadanos, aunque tuviera que incluir los crímenes de Estado o las traiciones a la patria y a todos los españoles, que precisamente era lo que denunciaba aquel Golpe de Estado, que los militares se habían civilizado definitivamente, para que los políticos se convirtieran en unos salvajes depredadores, que desde entonces han asolado este país llenándolo de inmundicia, mezquindad y miseria, y cargándose la democracia representativa para lo que queda de siglo, sembrando la desconfianza y el desasosiego en los españoles, sabedores de que tienen unos ladrones desalmados destruyendo su pasado, presente y futuro en lo más alto de las instituciones del poder político, económico y judicial. 


Enrique Suárez

miércoles, 15 de abril de 2015

Sin Partidos





Cada día son más numerosos los ciudadanos que se preguntan cómo superar la situación de degeneración política que se vive en  este país y que ha sido organizada por la delincuencia o la negligencia de los diversos partidos políticos que se arrogan la representación de los españoles, cuando en realidad sólo representan a aquellos ciudadanos que les han votado, que en las últimas elecciones europeas, por ejemplo, fueron minoría, en relación a los que no acudieron a las urnas, votaron en blanco o nulo.

En cualquier democracia, un sistema político representativo debería quedar deslegitimado en el momento en que fueran más los ciudadanos que no lo apoyaran, que aquellos que confían en las diversas siglas. Pero no ocurre así, derogando de facto el principio representativo de los partidos políticos que ya no pueden considerarse el gobierno del pueblo en una democracia, sino el gobierno de aquella minoría que representan entre todos. La mayoría de los ciudadanos no están representados por ninguno, pero son anulados como si no pagaran impuestos o no fueran ciudadanos, por no querer apoyar obligatoriamente aquello que detestan y abominan.

Sin embargo es difícil cambiar la realidad representativa de un país, en el que se han creado numerosas barreras electorales para encauzar la democracia hacia los intereses de los partidos, alejándolos de los intereses y la voluntad de los ciudadanos que deciden no apoyarles, y que como se está viendo, si no son mayoría, algún día próximo lo serán.

Durante años he seguido la política de este país a través de diversos partidos políticos, llegando a la conclusión de que no existe en España actualmente ningún partido que se pueda considerar democrático, cuando las listas electorales son establecidas por las cúpulas de los partidos y no democráticamente por los militantes. Quedando a los ciudadanos reducido el derecho a elegir a sus representantes políticos de forma restringida en  la elección de siglas, es decir, entre partidos. ¿Se imagina alguien que se pudiera hacer una lista abierta con los candidatos que se presentaran en distintos partidos políticos? ¿no ayudaría, esa forma de elección, a reducir los intereses partidarios y hacer prevalecer los intereses generales? Hay países más democráticos que el nuestro, en los que se eligen representantes políticos en formas mucho más democráticas que en España.

No obstante, como dudo que desde los partidos políticos surja en alguna ocasión alguna fórmula que abogue realmente por la democracia, en contra de sus intereses sectarios, voy a proponer una forma de llevar este país a la democracia sin partidos políticos, para hacerlo posible sólo se requiere el compromiso de ciudadanos independientes, hartos de seguir manteniendo un sistema que abusa de su poder en nombre de la democracia.

El modelo que propongo está fundamentado en un movimiento que surgió en España en el siglo XIX y que se conoció como Juntismo, en aquella ocasión, ante la invasión napoleónica se crearon juntas locales en este país en la mayoría de los ayuntamientos, que a su vez se agregaron para elegir representantes provinciales posteriormente.

Esta propuesta es democrática y ataja de raíz el problema de la representación política en la impostura de los partidos políticos.  La expongo con brevedad a continuación.


1)      Reunión de ciudadanos dispuestos a cambiar las cosas, que serán agrupados en una lista cada uno con un número asignado según su inscripción.
2)      Creación de agrupación electoral, que se presentará a las elecciones correspondientes, municipales, autonómicas o generales
3)      Para evitar elecciones arbitrarias, la lista de la agrupación electoral estará formada por sorteo entre todos los ciudadanos que se hayan inscrito en el proceso, desde el primero al último de sus miembros.
4)      Con el fin de evitar la adscripción a los órganos representativos, a los dos años los electos abandonarán sus cargos representativos y darán paso al mismo número de aquellos que les suceden en las listas. De esta forma, los elegidos al comienzo de la legislatura, no serán los mismos que la concluyan.
5)      Para control y seguimiento del proceso, promoción y desarrollo de este modelo, y evaluación de propuestas se creará una Junta local de la misma forma y procedimiento que se ha explicado anteriormente, que tendrá entre sus funciones las que decidan en asamblea los miembros de esta opción política en relación a sus diversos representantes. La asamblea de inscritos será convocada cada seis meses para que determine el funcionamiento operativo de representantes políticos y representantes electorales.



Evidentemente no es la única fórmula que se puede establecer para eludir la representación política partidaria en este país, pero es una de las posibles que pueden ser viables, efectivas y eficaces.

Se ha creado un grupo en facebook para aquellos que estén interesados en esta propuesta 


Enrique Suárez

miércoles, 8 de abril de 2015

Signos de cambio en la política española




"Desde la aparición del Estado constitucional y más completamente desde la instauración de la democracia, el demagogo es la figura típica del líder político en Occidente." Max Weber

He decidido escribir menos y observar más, el interesante espectáculo que está aconteciendo desde hace unas semanas en ese gran escenario teatral que es la política española. La teoría general de sistemas de Von Bertalanffy es sin duda aplicable en este caso, porque en todo sistema cerrado, también en los de poder, la entropía va creciendo hasta que hace que todo estalle. LLevo años esperando esta implosión y de verdad que la estoy disfrutando.

El sistema cerrado de la democracia española dominado por castas capitales se ha roto definitivamente con la irrupción de partidos disgregadores como Podemos, o acaparadores como Ciudadanos, que vienen para quedarse, aunque pronto se verán conflictos también en estas formaciones, la ambición de poder las mantendrá unidas durante un tiempo. Algo que no han logrado Rosa Díez y su secretario Gorriarán, cuando hoy mismo en el partido magenta de Asturias se ha elevado a rebelión lo que hasta ahora eran disgregaciones puntuales. Algo que se veía venir desde hace tiempo.

En el PSOE el conflicto existente entre la dirección federal y las diversas taifas de Andalucía o Cataluña, con la marcha de Rubalcaba se ha acrecentado. Carme Chacón se prepara para presentarse de mesiánica lideresa salvadora, con la ayuda de Susana Díaz, para desplazar a Pedro Sánchez. Los resultados de Andalucía organizados sobre una población cautiva en el pesebrismo eterno, acrítico con la corrupción que se ha vivido en esa comunidad, más que un indicador de fortaleza, lo es de debilidad. Otros lo fueron la destitución de Tomás Gómez, la marcha de Pere Navarro, la reunión de Bono y Zapatero con Pablo Iglesias, demasiado dividido está el partido.

En el PP ayer Mariano Rajoy pidió unidad, en un partido que ha gobernado este país en la mayoría de sus ámbitos de forma hegemónica suena a discurso peronista. Sin duda, Mariano Rajoy está amortizado y no creo que sea el próximo candidato a las elecciones generales, entre otras cosas porque durante los años 2011-2015 ha dicho que iba a bajar los impuestos y no ha dejado de subirlos, sin tocar el gasto público para no crear conflictos con los de los distintos pesebres autonómicos de todos los partidos. Cospedal ha denunciado movimientos internos con el ánimo de desestabilizar el partido.

Alberto Garzón, líder postulante de IU dice que hay una conspiración en su propio partido que quiere arrebatarle su candidatura a las elecciones generales. Duran i Lleida, un día se va y otro no de la unión con la Convergencia de Artur Mas.  

 La interpretación sosegada de estos acontecimientos partidarios, junto con la preocupación intensiva de los españoles por la corrupción política, los pírricos resultados en el mercado del empleo, el incremento continuado de la deuda pública y la escasa celeridad de la justicia en resolver los muchísimos casos de corrupción y fraude políticos, conducen a la deslegitimación de los partidos políticos ante la opinión pública. El 83 % de los españoles según las últimas encuestas no confía en los partidos políticos. Recientemente en las elecciones departamentales francesas los votos a todos los partidos han sido menos que los no emitidos, blancos y nulos. En las elecciones europeas, el PSOE y el PP perdieron 5,2 millones de votos al alimón.

Pero sin duda el hecho más importante de todo lo acontecido es la rebelión interna y manifiesta en algunos partidos políticos que pronto se extenderá a todos. En ningún partido político español hay actualmente democracia, todos deberían ser erradicados siguiendo la ley de partidos, además de sus incumplimientos constitucionales diversos y sus aforamientos impresentables. La ausencia de isocracia, igualdad entre representantes y representados, deslegitima el proceso electoral español, en el que todo está “atado y bien atado” como con Franco. La demagogia y la propaganda, a la que tan afines son los medios de comunicación españoles que viven del pesebre público, ya no puede sostener tanta mendacidad.

Aunque algunos desde sus sanedrines y vértices piramidales hayan decidido amenazar a los españoles con los fuegos del infierno, ya no tienen credibilidad para ser atendidos. Vamos directamente hacia una segunda transición, el oficio de político será el de servicio público y no el de público a su servicio a partir de ahora y aunque traten de enmarañar la cuestión desde arriba, los de abajo no van a permitir que se juegen su futuro a caerle bien a los que ponen a los candidatos. La casta de todos los partidos, también la de Podemos, que nadie se equivoque, está acorralada por los ciudadanos españoles del siglo XXI, que no están dispuestos a seguir votando ladrones como rentistas de su destino. 

Esta pequeña revolución ha comenzado, el castillo de naipes se desmorona, al final ni habrá ruido, ni furia, sencillamente silencio, el silencio de los demócratas, que hasta ayer fueron inocentes corderos inmolados en el tiempo, que creían que con votar se hacía una democracia. 

Una democracia no se hace por los votos, se hace por cumplir los criterios que así la definen, que siguen siendo los mismos que hace 2500 años en Grecia: isegoria (libertad de hablar en la asamblea, hoy transferida a las redes sociales), isonomia (igualdad ante las leyes, nada de aforamientos) e isocracia (igualdad entre representantes y representados, nada de yo soy el que manda y vosotros los que votáis tenéis el deber de obedecerme, de los despotismos), por supuesto, siempre en un ámbito de Justicia (diké) independiente del poder político, económico y social. 

Otra circunstancia relevante (la extraigo del blog Sueldos Públicos), es que hay muchísima gente dependiendo de lo que decidan las respectivas castas, de sus partidos, para convertirse a su vez en casta y ante los vientos de cambio que se avecinan, se han puesto muy nerviosos.

  • Número Alcaldes elegibles: 8.192 (elecciones 2011: 8.116)
  • Número de concejales elegibles: 67.640 (elecciones 2011: 68.462)
  • Número de alcaldes pedáneos nombrados: 2.995 (elecciones 2011:3.304)
  • Número de diputados provinciales designados: 1.040 (mismo que elecciones 2011)
  • Censo electoral: 35.104.986 votantes (elecciones 2011: 34.681.888)

Como dije hace años, la casta se derrumbará el día que retumbe el silencio de los demócratas... y parece que ya se escucha a lo lejos.

Enrique Suárez

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