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martes, 22 de diciembre de 2009

Toros, cultura y democracia


La ofensiva contra la fiesta nacional española se ha materializado en Cataluña, como no podía ser de otra forma. Sin embargo, será difícil que lo haga en el País Vasco o Navarra, porque su relación con los toros forma parte de su ancestral cultura, al igual que en otros muchos lugares de España. Hasta los nacionalismos son diferentes con los toros.

Los toros siempre han querido prohibirse en España, lográndose en alguna ocasión durante poco tiempo. En el año 2004, Barcelona se declaró ciudad antitaurina y en 2007, se celebró la manifestación antitaurina más multitudinaria de la historia en esta ciudad a la que asistieron ¡5.000 personas!. Ese mismo año se publicó un artículo en este blog titulado “Ecoteología” en el que se exponen con claridad las razones ocultas de los movimientos antitaurinos, por lo que no se repetirá lo expuesto.

Sólo cabe añadir algunas cosas, la tauromaquia es un hecho cultural singular, una tradición ancestral que proviene de la Grecia Clásica. La cultura minoica estaba fundamentada en el culto al toro, el mito del Minotauro es la representación simbólica del enfrentamiento del ser humano contra la bestia externa ante los miedos internos, representado por el héroe Teseo. Teseo se disputa con Heracles el origen antiguo de la tauromaquia. En Egipto se adoraba al buey Apis, que posteriormente pasó a ser Serapis, un sincretismo de Osiris y Apis, que formaba parte como deidad del panteón funerario egipcio, y su culto se relacionaba con la curación y la adivinación de los sueños. En Babilonia los toros androcéfalos alados presidían las entradas de los palacios. En Roma se realizaban espectáculos con uros en los circos. Pero para encontrar la relación del hombre con los bóvidos tendríamos que remontarnos a la prehistoria. Los toros de las cuevas de Lascaux o los bisontes de las cuevas de Altamira, son ejemplos de la relación cultural simbólica de los seres humanos con esta familia de animales.

En la mayoría de las culturas con presencia de bóvidos, se han domesticado y juegan un papel importante en su organización social y economía. En la India, las vacas son sagradas, en los Estados Unidos los toros se cabalgan en los rodeos. Los búfalos alimentaron a las tribus aborígenes de América. Pero la tauromaquia es una fiesta ancestral de origen español que se remonta a la Edad Media, al siglo XII, y que se practica de forma habitual en diversos países: Portugal, España, Francia, México, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Panamá y Bolivia. Como exhibición se han realizado corridas de toros en China, Estados Unidos, Filipinas y Cuba. Eso molesta a los antiespañoles, tanto como a los antitaurinos.

La tauromaquia está imbricada con la cultura española, ha sido motivo de estudio y análisis por numerosos investigadores culturales, ensalzada por poetas, relatada por escritores hispanos y foráneos, ha sido tradición inductora de géneros musicales como el pasodoble, recogida en numerosas expresiones plásticas o escultóricas. El toreo dispone, como todos los hechos culturales consolidados, de códigos específicos, rituales y mitología; procurando afición entre sus seguidores y desdén entre sus detractores.

Pero la cuestión que se debe analizar no es la existencia del arte de Cúchares como un hecho cultural fundamental de la cultura hispana, que se ha conservado hasta nuestros días. La cuestión relevante es si la política, su uso y abuso, tiene derecho a desincrustar de nuestro acervo cultural una tradición festiva que ha perdurado durante ocho siglos. Aunque la pregunta en nuestro país es de respuesta obvia cuando el Estado pretende reglamentar la organización convivencial de los ciudadanos y ciudadanas, la reproducción establecida por decreto y regulada por ley, lo que pueden y no puede comer los españoles, si pueden o no pueden fumar, si pueden o no pueden beber, o si tienen que consumir obligatoriamente lo que se determine, según tengan trabajo o no lo tengan, porque el trabajo si es un factor limitante para la vida, aunque lo importante para algunos sea acabar con los toros.

Sólo desde el materialismo más voraz del socialismo adoctrinador y la animadversión contra lo hispano de los nacionalismos se puede entender la cruzada contra los toros en nuestro país, despreciando todas las connotaciones semióticas y semánticas de un arquetipo biológico y cultural que milagrosamente ha llegado hasta la actualidad. Porque el Toro de Lidia es el descendiente más próximo al uro, el bóvido extinguido que dio lugar a todas las subespecies conocidas. La prohibición de la fiesta nacional posiblemente concluyera con la subespecie.

La ignorancia suprema guía los pasos de los que pretenden acabar con los votos, con lo que no han podido concluir los siglos. Pero en la tauromaquia se reúnen todas las abominaciones de la nueva fe: es una práctica habitualmente masculina –que subleva a las feministas y que en esta ocasión están por la exterminación más que por la igualdad de género-, representa la masculinidad –algo incompatible con el modelo andrógino que se impone desde el pensamiento políticamente correcto-, es un espectáculo de sangre –algo que no pueden soportar los vegetarianos, pacifistas, y bondadosos animalistas-, es categóricamente español –algo que solivianta a los nacionalistas-, y supone señas de identidad para un pueblo que se ha llevado al matadero de la historia por intereses políticos -algo necesario en los planes de los gobernantes, para implantar su nuevo orden-. Sólo hay que contemplar lo que le han hecho en varias ocasiones al último toro de Osborne que había en Cataluña, para comprobar el odio que le tienen algunos catalanistas a España y a lo español.

Pero fundamentalmente lo que más molesta a toda esta legión sectaria reunida es que no se respeten "los derechos de los animales" como si fueran humanos, como si alguna vez se respetaran los de los pollos, las terneras, los cerdos o las sardinas, pero como no forman parte de la tradición española no les importa demasiado, porque son animales de más baja categoría, hasta para ser animal hay clases en la cárcel mental de los sectarios. Las corridas de toros deben extinguirse, porque son un símbolo de lo español, y para ir contra lo español vale lo mismo los toros que el jamón ibérico -aunque menos, claro, que está muy bueno-. Lo que se busca con la extinción de la fiesta nacional, en realidad es la extinción de la identidad española.

Y habrá algún inocente, buena persona, que se siente español sin problemas, que absolutamente manipulado por intereses que desconoce, pensará que es un espectáculo horrible porque los pobres animales sufren y se hace un a orgía de sangre con ellos, cuando en realidad si la subespecie bóvida de los toros de lidia existe es gracias a la fiesta nacional, porque si no se hubiera extinguido hace mucho tiempo, como ocurrió con el uro. En África, desde que se han privatizado los elefantes, ha comenzado a incrementarse su reproducción. Los toros de la Camarga y Les Landes, son venerados por los habitantes del país vecino sin grandes injerencias de los antitaurinos franceses.

En mi opinión, hay algo más profundo en el movimiento antitaurino que responde a cuestiones arcanas, y es la tanatofobia de las nuevas generaciones que no soportan la contemplación de la muerte en directo, habitualmente del toro, pero también del torero en ocasiones, aunque virtualmente desarrollen más violencia que todas las generaciones anteriores reunidas y se hayan cargado lo inimaginable ante una pantalla, bien de forma pasiva o activa. Hay algún grupo en Facebook con miles de seguidores en el que se celebra la muerte del torero por la bestia, lo que indica la ralea de los participantes.

La estética social del presente, fundamentada en el hedonismo, la dependencia, el pacifismo, el gregarismo por adherencia, y la doctrina del pensamiento único desdeña la fiesta taurina, considerándola impropia de una civilización buenista; una generación que no soporta la exposición a la violencia, aunque los soldados españoles se dejen la vida en Afganistán, eso sí, ayudando a establecer una democracia en un país en la que la mayoría de sus habitantes desconocen lo que es tal cosa, y por supuesto, que nada tiene que ver con morir en Irak por la misma causa, como ha dejado bien claro el gobierno y la ONU-Dios.

La meliflua y andrógina juventud española educada en la solidaridad, el pacifismo, la cooperación y la alianza de civilizaciones está siendo condenada a la esclavitud futura por sus gobernantes, porque mientras en nuestro país se aboga por el silencio de los corderos, en otros no lejanos se estimula el bramido de los cabrones, y a la larga los corderos y los cabrones están condenados a disputar su lugar en el mundo.

La mejor forma de mantener la paz es prepararse para la guerra, tanto a nivel individual, cuando los miembros de las nuevas cohortes tengan que conseguir un trabajo disputando sus méritos con los aportados por el sobrino enchufado de un sindicalista o un político, como cuando como colectivo. tengan que enfrentarse con otros colectivos –nacionales o extranjeros- para obtener una posición que al menos le procure recursos para vivir de forma independiente.

Los toreros saben de antemano y nos recuerdan, que la muerte nos acecha cada día, a la vuelta de cada esquina, porque la peor de las muertes es una vida miserable, por eso los toreros se enfrentan a la parca en la arena del albero, para vencer al final su miedo con la destreza y el engaño, para que la razón humana prevalezca sobre la irracionalidad de las bestias y la prosodia de los iluminados.

¿Han ido pensando los prohibicionistas en las butifarras vegetales?, pues deberían hacerlo antes de enconar más a los ciudadanos de este país con sus gilipolleces. Quizás detrás de la extinción de la tauromaquia venga la imposición de que los españoles nos alimentemos de productos exclusivamente catalanes. Y seguro que en el Gobierno de España, si sigue Rodríguez Zapatero de Presidente, lo toma en consideración y acepta que sólo la mitad de productos catalanes nada más, por aquello de la "cosoberanía" y el Estatut.


Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

domingo, 20 de diciembre de 2009

¿Vamos a permitir que los catalanistas definan España?


Hay un problema de fondo en el penoso espectáculo que nos está deparando la pantomima nacionalista a los españoles, porque lo que comenzó siendo una concesión a las minorías y sus supuestas diferencias idiosincrásicas, se ha terminado convirtiendo en un secuestro de la identidad propia, legitimada por la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país.

España nunca podrá avanzar mientras no resuelva de forma categórica el problema de los nacionalismos, que al fin y al cabo, es un problema exclusivamente político que proviene de la usurpación económica sectaria del erario público por quienes democráticamente acceden al poder, algo que los nacionalistas comparten con el socialismo que representa Rodríguez Zapatero y con los conservadores que representa Mariano Rajoy. Porque realmente existen diversos blindajes legales y una ausencia de controles exhaustivos, para impedir que los políticos puedan adueñarse de lo común, de lo que pertenece legítimamente a los españoles.

La aceptación sin modificaciones del Estatut, como una opción legítima que expresa la voluntad de un pueblo supone, “de iure” y “de facto, la asunción a un régimen corrupto sobrevenido, que vulnera los principios fundamentales sobre los que asienta la legitimidad constitucional que soporta el Estado de Derecho en el que vivimos los españoles. Un Estatut que no respeta la igualdad del artículo 14 de la CE de 1978, es un torpedo saduceo a nuestro orden vigente, porque dinamita la equidad, la libertad, la justicia y la democracia en nuestro país, que junto con la nación española son las fuentes fundamentales de nuestra legitimación política.

Es lamentable reconocer que la única finalidad política de cualquier ideología vigente y su interpretación de la realidad social, es el manejo de las cuentas del Estado, sea a nivel central, autonómico, o local, desde una perspectiva pública pero con una finalidad privada. Eludir los controles sobre la cuestión financiera, es precisamente la justificación para promover el imperio de cualquier ideología sobre la legitimidad inherente a nuestro Estado de Derecho establecido en la Constitución de 1978, y avalado por el pueblo español en referéndum.

Hay un problema de fondo del que debemos zaherirnos los españoles cuanto antes, porque de otra manera estos impresentables representantes políticos que sufrimos, nos conducirán a la ruina y la inexorable confrontación que deviene en consecuencia. Todavía no se acaban de enterar nuestros representantes públicos, porque no les conviene, que la democracia no les permite hacer lo que les dé la gana, sino exclusivamente lo que está permitido por el marco constitucional. Cualquier acción fuera del marco constitucional es ilegal. Que el Tribunal Constitucional no se haya manifestado al respecto de forma inmediata, sencillamente es una manifestación más del estado totalitario en el que estamos viviendo, donde la política anega la justicia de despropósitos, al igual que todos los ámbitos de la sociedad y la cultura.

Confundir el campo semántico y jurídico de una entidad administrativa del Estado como es una autonomía –o una nacionalidad-, con el fundamento nacional, legítimo, constitucional, aceptado por la inmensa mayoría de la cohorte constituyente, al aprobar la Constitución con su voto, es una solemne estupidez; no entenderlo así, es una prevaricación para los que están sujetos a decidir por su responsabilidad. Basta ya de tomaduras de pelo, porque ni Montilla, ni Carod, ni Rodríguez Zapatero, ni Mariano Rajoy, ni siquiera el Parlamento español o el Tribunal Constitucional, tienen potestad para definirnos, ni siquiera para interpretarnos, y mucho menos para revocar a los españoles como soberanos de nuestra nación que es España. Sólo la incultura manifiesta de una legión de ignorantes sobrealzados por el destino a la representación política, puede procurar la osadía de convertir en criterio delimitador de lo que somos o no somos los españoles, a las barbaridades novedosas de los promotores del aborto político, contra la voluntad de un pueblo soberano, constituido y legitimado.

¿Quién define Cataluña?

El primer problema que nos procura el asunto catalán es saber quien tiene legitimidad para definir lo que es Cataluña, porque algunos pretenden aplicar los códigos de la escisión de un municipio en dos corporaciones locales, a una cuestión nacional. España es una unidad indivisible, la Constitución Española se legítima sobre el Artículo 2 de la CE 1978, sin unidad indivisible, sin nación única, la Constitución queda derogada de forma inmediata. No hay nada que se asemeje al Estado Plurinacional o la Nación de Ciudadanos en nuestra Constitución, que al respecto deja bien claro y delimitado lo que es Nación y lo que no lo es.

Los nacionalistas son unos creacionistas de la política que pretenden volver a introducir órdenes inefables y absolutos en la legitimación de nuestra condición soberana, la de los españoles, convirtiéndonos en ciudadanos al servicio de sus intereses. Tanto crimen hay en los partidarios del diseño inteligente de la nación catalana, como en los que niegan la selección natural en la Teoría de la Evolución de Darwin. Los nacionalistas pretenden que cada ciudadano es soberano por sí mismo -y no en reunión con todos los demás- como una consecuencia de su libertad, cuando en realidad es una usurpación violenta y taimada de la soberanía de los españoles conformados como pueblo español, único sujeto colectivo con derecho a decidir, porque la soberanía nacional es una condición que proviene de ser una parte de una unidad, no una unidad aparte.

Todos los argumentos esgrimidos por los nacionalistas catalanes han sido refutados por la historia, la justicia, y el sentido común; porque por las razones que aducen los nacionalistas catalanes no hay una sola comunidad autonómica española exenta de criterios suficientes para declararse nación. Los catalanes sólo pueden definir Cataluña como españoles, pues como ciudadanos españoles tienen derechos para administrarse políticamente pero no para definirse unilateralmente como una nación. ¿De qué orden no escrito más que en las partituras de los delirios de los iluminados proviene ese derecho?.

No se puede aceptar que un catalán, porque sí, pueda decidir lo que es un español, como es un español, o lo que no es un español. Puede decidir, como español, que tipo de español es, nada más, no que tipo de español no es. Lo común está definido por todos y el margen para lo particular también, alguien debe dejar claro de una vez por todas, que los catalanes no pueden ser no españoles, por mucho que se empeñen y enajenen en el asunto, porque la Constitución Española sólo les permite ser españoles, catalanes por supuesto, pero españoles siempre. ¿Se imaginan ustedes que los catalanes se quisieran declarar no europeos y se empeñaran en hacerse africanos o asiáticos?

Hace unos días, el profesor Mikel Buesa, catedrático de economía, escribía en su blog que si Cataluña se hiciera independiente se convertiría en la nación más deficitaria del mundo, y conociendo el apego que los catalanes tienen por la contabilidad, creo que están siendo burlados por los cantamañanas que les empujan a la sedición. Pues en la cuestión política ocurre algo parecido, a los catalanes se les está timando con que el Estatut les va a proporcionar riqueza, cuando en realidad les va a procurar cada vez más pobreza y desasosiego, algo que pretenden los catalanistas extremos, porque así depurarán de españoles su nación ya que los españoles y los hijos de los españoles terminarán emigrando, y de esa forma procurarán la limpieza étnica que tanto anhelan. Van a convertir Cataluña en algo parecido a Albania.

Si Cataluña es peculiar culturalmente, es precisamente por formar parte de España, no por ser distinta de España. Esta locura a la que estamos asistiendo, es una fiebre balcánica que los radicales del nacionalismo extremo, han procurado para sobrealzarse con el poder, algo de lo que tendrá que rendir cuentas el PSC tarde o temprano, junto con CIU, el PP, y ICV. Tremenda barbaridad supone decir que los catalanes quieren la independencia, cuando ni siquiera un 25 % de los residentes en Cataluña han aprobado el Estatut, tanto como que España es un estado confesional cristiano o un país de conejos, como nos definían los romanos.


¿Quién define España?

La legitimidad de una nación no la puede procurar el juego sucio, ladino y sinuoso de unos políticos que promueven la independencia para seguir aferrados al poder, manipulando la situación económica que abona la secta que defienden a costa de todos los demás. No acaban de enterarse de que una cosa es el dominio y otra su uso desde el poder. Quien domina una lengua puede usarla o no, no está obligado a usarla, salvo que algún político imbécil le obligue como se obligaba a los alemanes a alzar la mano en gesto fascista con Hitler, o a los españoles hace cuarenta años a hacer lo mismo con Franco.

La única finalidad política del Estatut inadmisible es la de procurar más beneficios para Cataluña a costa de los demás españoles, lo que hace que Cataluña se distancie cada vez más del común; muchos españoles estamos hartos de que se envíen ingentes cantidades de dinero público a Cataluña desde Madrid, y también hartos de tener que consumir productos catalanes porque Cataluña forma parte de España, gracias al arancel de compatriotas, que compartimos los españoles. España es un país en el que todos somos igual de diferentes, como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia o Italia, pero los nacionalistas no quieren asumirlo porque se consideran mejores, distintos, privilegiados por cuestión de nacimiento, herederos de la tierra de sus antepasados y de los derechos no escritos.

Es inadmisible que un 10 % de los españoles que se consideran no españoles, es decir, todos los nacionalistas de este país, se estén beneficiando de perjudicar al 90 % de los españoles restantes. Si estamos en una democracia, que se ejerza el poder de la mayoría, porque en su defecto la minoría ejercerá, como está ocurriendo, una tiranía con la inmensa mayoría, gracias a los representantes políticos que tenemos que dicen defender los intereses de todos los españoles, cuando defienden exclusivamente los suyos.

Ni Cataluña se puede definir desde Cataluña, ni España se puede definir desde Cataluña. ¿Entonces a qué viene tanto cuento y delirio con “la cuestión catalana”?. ¿No hay problemas más importantes como la crisis, el paro, nuestra situación internacional, la pobreza, la crisis educativa, la crisis de la justicia, la crisis sanitaria, la corrupción política y económica, que deberían atraer todo nuestro esfuerzo?. ¿Acaso no son los políticos españoles los únicos que tienen un problema con Cataluña porque les interesa?.

Enrique Suarez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

viernes, 18 de diciembre de 2009

Los PAZIS apoyan el envío de tropas a Afganistán



Los pacifistas organizados por sus líderes buscando víctimas para el martirio en su "yihad" particular, que contribuyan a fortalecer su causa. En la época de Aznar, justo antes de la llegada de Zapatero, era el lema de la izquierda, ahora no ,ahora no, cuando Zapatero se afana por enviar 541 soldados españoles a Afganistán, por "motivos pacíficos". Porque todo el mundo sabe que lo de Irak es una guerra despiadada, y lo de Afganistán una colaboración pacífica con el gobierno democrático de Karzai.

¿Por qué las cámaras de televisión sacan las escenas más descarnadas del conflicto irakí, y ocultan las del conflicto afgano?. Los soldados que mueran en Afganistán, como no están en la guerra, no podrán ser reconocidos como heróes, sino como funcionarios con mala suerte. Impedir la gloria de los que mueren defendiendo las causas de su país es posiblemente el mayor ultraje que se puede hacer a un ser humano

El "doblepensar", la doble moral, y la más absoluta desvergüenza, son los valores fundamentales del Gobierno de Rodríguez Zapatero y sus seguidores.



jueves, 17 de diciembre de 2009

Creo en Aminatu Haidar, ser humano


Última hora: poco tiempo después de haberse publicado este escrito, Aminatu Haidar ha podido regresar a su casa en El Aiun, gracias a la intervención del Presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy
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Pocas cosas sabemos de ella, se ha convertido en un personaje familiar de nuestra vida deslizándose por los telediarios y expulsando a los famosos de las primeras páginas de los periódicos. Es saharaui, es mujer, es madre, tiene dignidad y quiere regresar a su casa, viva o muerta, pero una autoridad suprema y divinizada, hija putativa de la demagogia se lo impide.

He estado pensando, esta señora me ha hecho pensar, reflexionar, meditar, preguntarme si su historia era un acto de propaganda, un cuento chino para promocionarse en algún programa cutre de televisión, o una magnífica representación teatral para colocarse con ventaja en el camino hacia algún afortunado horizonte desconocido. Antes de decidirme a brindarle mi apoyo, he observado todas las banderas de los que dicen defenderla, he visto algunas que me avergüenzan, también he mirado las de sus adversarios, también me avergüenzan.

Pero se está jugando la vida de verdad, no es una representación virtual esa es la bandera más destacada, precisamente por eso creo en Aminatu Haidar, aunque sé que detrás de ella se mueve un remolino de virulencias políticas y sociales, un auténtico negocio de la sensibilidad solidaria que desprecio, y un juego de poder que abomino.

Por eso voy a quitarle todas las vestimentas que se le han puesto para decorarla a gusto del consumidor, quedándome exclusivamente con su gesto. Su mensaje está claro, es diáfano, sencillo, brutal: “si no puedo vivir de pie, prefiero morir de rodillas”. Y la izquierda española, tan proclive a organizar reivindicaciones territoriales de cartón-piedra en Cataluña no puede dejar pasar la oportunidad para aliarse con las reivindicaciones del Polisario sobre su patria que siempre le han sido tan gratas –coherencia obliga-, mientras preparan el diálogo con Al Qaeda para que vuelvan a casa los tres excursionistas catalanes de vacaciones solidarias en el desierto a costa del erario público, y la derecha española, tan estúpida como siempre, sigue siendo incapaz de posicionarse para defender al ser humano, su derecho a la vida y la libertad; y los nacionalistas muestran su egoísmo particular mientras calculan las ventajas que les puede ofrecer el apoyo o rechazo a su gesto; por eso creo en Aminatu Haidar, porque su triste mirada muestra como un foco la ridícula imagen de los fantoches políticos que dicen representarnos.

Me gusta ver a los socialistas mostrando su incongruencia, y a los conservadores no sabiendo que decir, que hacer, desvalidos antes una situación nueva, como siempre, y los nacionalistas, diciendo tonterías, no sabiendo colocarse, tan atentos ellos a aprovechar cualquier oportunidad. Me hace gracia ver a los Estados Unidos, que ha elevado históricamente la producción de muertos en los conflictos bélicos de Irak o Afganistán, mientras Obama recibe el Premio Nobel de la Paz en Oslo, considerando que la paz es una consecuencia de la guerra, moviendo su doctrina Clinton por esta musulmana pacifista. Y disfruto viendo al ministro de asuntos exteriores de Su Majestad el Rey de Marruecos debatiendo con el Secretario General de la ONU sobre la imposibilidad de que su gobierno acceda a un chantaje político. Y como un Gobierno de petimetres vencidos por la realidad, impiden que el Rey Don Juan Carlos, llame por teléfono a su hermano del otro lado del estrecho y resuelva el caso, porque eso le devolvería a la Monarquía española el prestigio que han logrado arrebatarle esta legión de impresentables que nos ha traído la democracia de señuelo y ahora les interesa que la institución permanezca en las horas de su más baja intensidad. El Parlamento Europeo se ha inhibido por una propuesta socialista. Hoy me he enterado, que los compatriotas de Aminatu Haidar han solicitado la intervención del Papa, ellos, musulmanes, pidiendo la intervención del Santo Padre cristiano, en vez de solicitar la ayuda del imán de Rabat. Por todo esto creo en Aminatu Haidar.

Aminatu Haidar es una africana que se muere de hambre ante las cámaras, cuando todos los días muchos africanos se mueren de hambre. Aminatu Haidar es una mujer extorsionada por un régimen dictatorial musulmán, cuando todos los días millones de mujeres musulmanas son oprimidas por la Sharia. Aminatu Haidar se ha convertido en una solipsista envainada en una acción simbólica de reivindicación, en un gesto humano de dignidad, contra un mundo manifiestamente hostil, materialista y estúpido, que pretende hacer hamburguesas y salchichas con nuestras esperanzas e ilusiones.

Por eso creo en Aminatu Haidar y su voluntad de morir por sus ideas, sin odio, ni ira, pero con tesón, mostrando como espejismo la importancia y el valor de la vida humana cuando nos hace ver la violencia de la sociedad en que vivimos, gracias a los políticos que piensan que han construido un mundo perfecto, cuando los casos individuales, los seres humanos, se siguen yendo por el desagüe de la historia para refutar el aserto.

Ayer fue Diego Pastrana Viaco, acusado del crimen execrable de la niña Aitana que trató de salvar de las zarpas del sistema, sin conseguirlo, y fue convertido en chivo expiatorio para salvar la Ley de Violencia de Género del retrato definitivo de su impostura. Hoy, es Aminatu Haidar, una saharaui, una mujer, una madre, la que se enfrenta sola a la “Marcha Verde” cuarenta años después, para recordarnos que los hombres azules y las mujeres que les acompañan, se pasean tranquilos en sus camellos sobre la arena de las ruinas de nuestra civilización, mientras en la distancia se siente la brisa en las palmeras del oasis y se escucha ese grito gutural caracteríastico del pueblo berebere, que expresa el entusiasmo de su presencia en este mundo.

Definitivamente creo en Aminatu Haidar, porque ha sabido darle sentido a nuestras vidas con la suya, porque ha señalado el problema más grave de la globalización: ¿qué hacemos con los seres humanos, no con la humanidad genérica, sino con los casos individuales?: Aminatu, usted, yo y el panadero.

Aminatu Haidar, un día se plantó ante el destino y dijo hasta aquí hemos llegado, quiero regresar a mi casa, abrazar a mis hijos, dormir en mi cama, tomarme un té y seguir soñando con la vida, como cualquier ser humano, pero con mi dignidad intacta, porque sin dignidad no merece la pena seguir existiendo.

Aminatu Haidar es la puerta del futuro, porque ha mostrado su valentía para regresar a lo que realmente es, viva o muerta, no a lo que las hienas que viven del malestar humano quieren que sea, para cumplir su propósito insidioso. Por eso creo en ella, porque sigo creyendo en mí, y le agradezco profundamente que me lo haya recordado, es magnífico que no todo sea hipocresía social, en estos tiempos en que la televisión contrata actores para que cuenten emocionadamente sus desgracias, que nunca ocurrieron más que en el guión del programa y la imaginación del propagandista que ha escrito el guión.

Aminatu Haidar es un síntoma de esa terrible enfermedad social y cultural que padecemos: la deshumanización.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Lingüística para Nacionalistas (V), por Manuel I. Cabezas



DEL OASIS SOCIOLINGÜÍSTICO ESPAÑOL A LA ENTROPÍA LINGÜÍSTICA DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS CON DOS LENGUAS OFICIALES (EL CASO CATALÁN) (*)

0. Desde hace más de tres años, estamos a la espera de la sentencia del Tribunal Constitucional, que no acaba de llegar, para saber si, como filtró El País, el 20.11.2009, más de un tercio de los artículos del Estatuto de Cataluña de 2006 es inconstitucional o no. Entre los artículos bajo la espada de Damocles del citado tribunal, están el “Art. 6. La lengua propia y las lenguas oficiales” (Título Preliminar) y ciertos artículos del “Capítulo III. Derechos y deberes lingüísticos” (Título I). A pesar de este stand by y a pesar de esta incertidumbre sobre la constitucionalidad del Estatuto de 2006, la Generalitat ha puesto la directa y se ha dedicado a desarrollar los distintos aspectos del mismo; entre ellos, ciertos artículos relativos a la cuestión lingüística, en la Ley de Educación de Cataluña (LEC) de 2009 que, por cierto, también está recurrida ante el Tribunal Constitucional, desde mediados de octubre de 2009.

En este contexto de espera (para todos) y de nerviosismo para los nacionalistas catalanes de todo cuño (radicales y menos radicales, de derecha y de izquierda, en el poder o en la oposición), y ante la casi segura poda constitucional que se avecina, me permito describir, a grandes rasgos, la política lingüística aplicada en el sistema educativo de Cataluña desde 1975. Me centro en esta política lingüística porque, para los responsables de la misma, la “normalización lingüística” del sistema educativo es el instrumento fundamental para asegurar la implantación sólida y permanente del catalán en todos los otros ámbitos.

1. El desierto lingüístico español de la época franquista (1939-1975)

El Reino de España actual es una realidad plurilingüe, donde se habla, además del catalán y sus variedades lingüísticas de Valencia e Islas Baleares, el vasco, el gallego y el castellano. Ahora bien, desde la Edad Media, el español se ha impuesto a las otras lenguas por una serie de motivos, que no es el momento de explicitar. Así el español, a lo largo de los siglos, ha adquirido cada vez más importancia y ha conquistado nuevos espacios de comunicación, no por la imposición autoritaria del poder central del Estado, sino por su prestigio, su fuerza y su peso específico, largamente consolidado.

· Sin embargo, en el siglo XIX, en el contexto del Romanticismo, se produjo un interés creciente, en todas las regiones de España con una lengua vernácula, tanto por las lenguas regionales como por su pasado histórico y literario. Así, a partir de este momento, las lenguas regionales serán utilizadas como un banderín de enganche para fundar y justificar las reivindicaciones nacionalistas de autonomía política y/o de independencia. Y así nació lo que Vidal-Quadras ha llamado el “nacionalismo lingüístico” (nacionalismo que utiliza la lengua como excusa, como coartada, como un simple instrumento para llegar al poder y conservarlo).

· Estas reivindicaciones políticas y lingüísticas del siglo XIX empezaron a ser satisfechas durante la Segunda República española (1931-1939). Ésta reconoció, en la Constitución de 1931 (cf. Art. 4 y 50), las peculiaridades lingüísticas de las diferentes regiones y favoreció la elaboración del Estatuto catalán de 1932. Sin embargo, el golpe de Estado de 1936 y la instauración del Régimen Franquista (1939-1975) provocaron la anulación del precitado Estatuto de 1932 y la prohibición explícita de utilizar oficial y públicamente las lenguas regionales, así como la prohibición de enseñarlas o de utilizarlas como lenguas vehiculares en la escuela. Estas prohibiciones están en el origen de lo que he denominado “desierto lingüístico”, tanto en Cataluña como en el resto de regiones con una lengua vernácula, desierto caracterizado por el “monolingüismo en español”, durante los 40 años de dictadura.

2. El oasis sociolingüístico español, fruto de políticas lingüísticas flexibles, razonadas y razonables

Ahora bien, el fin de la Dictadura y la Constitución de 1978 provocaron la “transición política”, que va a permitir abandonar el “desierto lingüístico franquista” y entrar en el “oasis lingüístico de la época democrática”. En Cataluña, esta transición fue preparada por una serie de instituciones, nacidas en los años 60 y preocupadas por la recuperación del uso de la lengua catalana. Entre ellas, Omnium Cultural (1961) y Rosa Sensat (1965), que han trabajado por la “catalanización de la escuela”, pero desde ópticas diferentes. Rosa Sensat defendía “lo psico-pedagógicamnete correcto” y militaba por una enseñanza del y en catalán; y del y en español. Además, para Rosa Sensat, en la escuela infantil y en la primaria, se debía utilizar, como lengua vehicular, la lengua materna del alumno e introducir progresivamente la otra lengua, para conseguir un “bilingüismo equilibrado”. Omnium Cultural, sin embargo, siempre ha defendido “lo políticamente correcto”, desde la óptica nacionalista: escuela en catalán sólo, desde el primer día de clase, para todos los alumnos y sin tener en cuenta la lengua materna de los mismos.

La entrada en el oasis lingüístico fue posible gracias una “política lingüística flexible, racional y razonable”, basada en los criterios pedagógicos y psico-lingüísticos de Rosa Sensat. En esta primera política lingüística, se pueden distinguir dos etapas. En la primera (1975-1982), se introdujo la enseñanza obligatoria del catalán, para todos los alumnos de todos los niveles educativos no universitarios, a razón de 3h. semanales; hora bien, al mismo tiempo existió la posibilidad de desarrollar programas experimentales de enseñanza sólo en catalán o sólo en castellano. En la segunda etapa (1982-1992), además de la enseñanza obligatoria del catalán, se inició la generalización de la enseñanza en catalán, para que se convirtiera en lengua vehicular, como el español, de algunas materias. Así, catalán y español se convierten en objeto de estudio (4h./sem.) y en lenguas vehiculares. Además, como en la etapa anterior, se podo utilizar una de las dos lenguas como única lengua vehicular. Por otro lado, se consideró que las primeras enseñanzas había que impartirlas en la lengua habitual de los alumnos (o catalán o español). Y, con esta política lingüística flexible, se persiguió conseguir un “bilingüismo equilibrado” (catalán /español).

El triunfo del proyecto lingüístico de Rosa Sensat y su adopción por parte de los responsables políticos catalanes no fueron el resultado de un convencimiento a propósito del peso, del valor y de la pertinencia de los principios psico-pedagógicos de Rosa Sensat, sino la consecuencia de la coyuntura del momento. En efecto, los responsables políticos eran conscientes de que se debía ser prudente para no provocar el rechazo, la resistencia y la contestación de los ciudadanos de Cataluña. Además, constataron que no se disponía de un número suficiente de profesores, bien formados, para asegurar una enseñanza extensiva e intensiva de la lengua catalana y en la lengua catalana. Por otro lado, el material pedagógico necesario no estaba todavía listo. Y debemos añadir que el balance de esta política lingüística flexible no satisfizo las expectativas de los responsables políticos: el ritmo de la misma fue considerado muy lento y los resultados no fueron los esperados.

3. La entropía lingüística: política lingüística radical por “inmersión precoz"

· Ante el ritmo lento y los resultados insatisfactorios de la “política lingüística flexible” (cf. 2. supra) y una vez solucionados los problemas de profesorado, suficiente y bien formado, y de material pedagógico necesario, la Generalitat comenzó a aplicar una “política lingüística radical”, implantando la “inmersión precoz, total y obligatoria” (la defendida siempre por Omnium Cultural), que persigue el “monolingüismo en catalán”, abandonando definitivamente el “bilingüismo equilibrado” y las tesis de Rosa Sensat de la etapa precedente (cf. 2. supra).

· Esta “política radical” impuso el catalán como único vehículo de expresión normal y propio en todas las actividades escolares, para-escolares y extraescolares. Como correlato, el español fue privado del estatus de lengua vehicular y fue considerado como una lengua extranjera o todavía peor, ya que su horario es inferior al de la lengua extranjera. A pesar de esto, los alumnos tienen, en teoría, el derecho a recibir las “primeras enseñanzas” en la “lengua habitual”, ya sea ésta el catalán o el español. Ahora bien, este derecho está en contradicción con la imposición del catalán como única lengua vehicular de la escuela. Además, este derecho es un sucedáneo de derecho y un eufemismo, ya que adopta la forma de lo que se ha denominado “la atención individualizada” del alumno: el profesor explica al alumno hispanohablante lo que no ha comprendido en catalán, durante unos minutos, en un rincón de la clase, mientras que sus compañeros continúan con sus actividades en catalán o están en el recreo. Por otro lado, las “lenguas extranjeras” podrán ser utilizadas como lenguas vehiculares para abordar “una parte de los contenidos de los programas escolares” o para realizar “otras actividades educativas”, algo que está vedado para el español. En estas condiciones, ¿cómo conseguir que los alumnos alcancen un “conocimiento práctico y completo” de las dos lenguas oficiales, como pretenden los textos legales?

· Para llevar a cabo esta “política lingüística radical”, los responsables políticos catalanes importaron, sin cuarentena previa ni adaptación, uno de los programas del proyecto canadiense de inmersión: la “inmersión precoz y total” que, en Cataluña, es además obligatoria. Actuando así, estos responsables no han tenido en cuenta o no han querido ver que las condiciones o circunstancias de Quebec y de Cataluña son totalmente diferentes o, más bien, antagónicas (cf. Lingüística para Nacionalistas III, in Ciudadanos en la Red). Además, esta inmersión está en contradicción con las aportaciones de las Ciencias de la Educación a propósito de la educación bilingüe y del papel de la lengua materna en la adquisición de los primeros conocimientos, aportaciones recogidas en las recomendaciones de la UNESCO de 1953. En fin, esta “inmersión precoz, total y obligatoria” denota que los responsables de la política lingüística catalana utilizan, sin rubor, dos varas de medir, según la situación. En efecto, lo que era válido durante la época de la dictadura (se reivindicaba, apoyándose en lo que decía la UNESCO, que las primeras enseñanzas debían ser impartidas en la lengua materna de los alumnos: el catalán o el castellano) no lo es desde 1992 (las primeras enseñanzas no pueden ser impartidas en la lengua materna de más de la mitad de los alumnos de Cataluña: el español). Como rezaba un titular del ABC de 1993, “Igual que Franco, pero al revés. Persecución del castellano en Cataluña”.

4. Consecuencias de la inmersión precoz, total y obligatoria

· Esta inmersión implica una violación de los derechos lingüísticos de los alumnos hispanohablantes, una discriminación del español tanto en los currículos escolares como en el funcionamiento de la escuela, así como un desprecio de las aportaciones de las Ciencias de la Educación y de las recomendaciones de la UNESCO. Todo esto ha hecho que la parte más informada y consciente de la sociedad civil catalana se revele y se oponga a la entropía provocada por la “política lingüística radical” de la Generalitat. ¿Cómo?· Creando, a partir de 1983, numerosas asociaciones (A. C. Miguel de Cervantes, A. por la Tolerancia, Convivencia Cívica Catalana, Profesores por el Bilingüismo, Foro Babel, etc.) y dos partidos políticos, que han salido rana (C’s, con implantación regional en Cataluña; UPyD, con implantación nacional). Por otro lado, organizando concentraciones y manifestaciones reivindicativas para defender los derechos lingüísticos. Además, estando en el origen de iniciativas legislativas (cf. enmienda 6.1., en 2006; y la Iniciativa Legislativa Popular de CCC, en 2007). Iniciando procesos judiciales contra la Generalitat de Cataluña (cf. recurso contencioso-administrativos ante el TSJC contra la supresión de la casilla en el impreso de preinscripción, relativa a la lengua habitual; y otro para exigir el cumplimento de la “tercera hora de castellano”). Finalmente, y no he intentado ser exhaustivo, buscando el amparo del Defensor del Pueblo y empujando al PP para que presentase recursos de inconstitucionalidad contra el Estatuto de 2006 y la Ley de Educación de Cataluña (LEC) de 2009.


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Manuel I. Cabezas González

(*)Este texto es un resumen de la intervención del autor del mismo en el Coloquio Internacional sobre “L’Europe des 27 et ses langues”, que se celebró en París, entre el 3 y el 5 de diciembre de 2009.

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