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martes, 5 de junio de 2012

Elogio del olvido histérico


Hace años, leí que un ser humano que no tuviera la capacidad de recordar no podría vivir ni un día de forma independiente, pero ese mismo ser humano, si no pudiera olvidar nada de lo que ocurre en su vida, se terminaría volviendo loco. No es bueno recordar todo, por tanto, y la manera de seleccionar lo que recordamos y lo que olvidamos depende, habitualmente, de su utilidad, aunque también recordamos mejor lo que nos asombra que lo que se repite constantemente, lo extraordinario mejor que lo ordinario. Aunque, no muchos saben, el olvido también puede ser inducido, de forma interesada.

Hubo algunos casos de mnemonistas que asombraron al mundo, por su memoria eidética o fotográfica, siendo capaces de recordar cosas que al resto de los mortales nos resultaría imposible. Celebres casos fueron los de Alexander Lorayne, Kim Peek, o Solomon Shereshevski. También algún caso de grandes maestros de ajedrez que eran capaces de recordar el desarrollo de varias partidas simultaneas con todas sus jugadas.

Sin embargo de lo que quiero hablarles no es de la memoria, sino del olvido, fundamentalmente del olvido histérico, también conocido en ocasiones como amnesia selectiva. Quizás sea el mayor problemade este país, que no somos capaces de recordar con claridad lo que ha ocurrido durante los últimos años, todavía no se le ha ocurrido a ningún periodista o escritor contarnos la historia de España desde el 11-M de 2004 hasta la actualidad. Durante estos años España se ha convertido en un engendro, fundamentalmente porque “el contador de nubes” se dedicó por todos los medios a cumplir su profecía, que España era una cuestión discutida y discutible, se puede sentir orgulloso porque logró su objetivo, hoy todo el mundo discute sobre España y su futuro, posiblemente esto sea el progreso: 5,6 millones de parados, una economía quebrada, un déficit astronómico, una deuda galopante y un vago recuerdo de no hace tiempo alguien que luego fue ministra de sanidad, nos dijo que el principal problema de la economía española era que el PIB era masculino.

¿Cómo se nos han podido olvidar la desaceleración, la negación de la crisis de Solbes ante Pizarro, la champions ligue de la economía mundial, los coches eléctricos, los brotes verdes, las bombillas de bajo consumo, la tierra del viento y la conjunción interplanetaria? ¿Recuerdan ustedes como se llamaba el Presidente del Gobierno que hundió España? ¿Saben acaso a que partido político pertenecía? ¿Cómo se nos pueden olvidar estas cosas que son el origen de la quiebra de este país? ¿Cómo podemos seguir crispándonos con Europa si no somos capaces de crisparnos contra los autores del siniestro total?

¿Saben ustedes que los gobiernos del contador de nubes administraron casi nueve billones de euros de presupuestos durante los años que estuvieron en el poder? Y que tan solo en los últimos cuatro años se gastaron medio billón de euros de deuda, para tapar el estropicio, incrementando el riesgo-país hasta la cuenta atrás, exclusivamente para que no se notara lo que habían hecho y seguir ganando elecciones engañando a todo el mundo.

¿Cómo hemos podido olvidarnos de José Blanco, aquel ministro tan simpático que confundía los “concetos” con las témporas, y desde su sectario analfabetismo repartió miles de millones de euros según el criterio que le brindó la Divina Providencia, hasta acabar imputado por un caso de corrupción que lo convirtió en un campeón de la inmoralidad?, sí, aquel que nos decía que los españoles habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades en los últimos años, evidentemente supongo que se referiría a los socialistas, porque en la historia mundial jamás semejante recua de incapaces fue mejor pagada. En el caso de Blanco, habiendo resultado imputado por corrupción, debería realizarse una auditoría general por parte de una entidad independiente para descubrir cuantos más casos de corrupción se organizaron desde el Ministerio de Fomento. Quien no se corta para hacerlo una vez, supongo que lo habrá hecho ciento.

Los españoles sin carnet, vivimos por debajo de nuestras posibilidades, desgraciadamente, y peor que se va a poner la cosa, porque la herencia del socialismo la vamos a pagar a plazos durante los próximos veinte años, pero lo que más me fascina de todo es que entre los humildes socialistas (la humildad es soberbia fingida en este caso), no ha salido ninguno para decir al os españoles que lo hicieron mal, reconocer sus errores y al menos pedir disculpas por todo lo ocurrido, no, lo que se les ocurre es culpar a Alemania de nuestro males, a los mercados, a la derecha, y en último extremo a todos los españoles, criminalizando a este pueblo de sus equivocaciones, por que como va a equivocarse un socialista, eso jamás se vio sobre la tierra española.

En fin, yo ni olvido ni perdono, exijo responsabilidades a los autores de la crisis en la que estamos viviendo, quiero ver a Zapatero en la cárcel o en un manicomio, no se puede ser tan infame para marcharse sin decirnos adiós después de la que ha armado, de como nos ha dejado, sin contar lo que nos queda por delante.

Advertencia a los españoles, si no reclamamos ahora a los responsables de la crisis todo lo que corresponda por sus desmanes, estamos aceptando y asumiendo que cualquiera puede hacernos cualquier cosa desde el poder, esa reclamación tenemos que hacerla los ciudadanos damnificados directamente, porque si esperamos que la haga el PP o los medios de comunicación, que a lo único que se dedican es a tratar de que no intervenga Europa las entidades financieras públicas que fueron privatizadas en quiebra, sin que se supiera quienes las habían quebrado, porque entonces se quedarían sin un euro para seguir haciendo chanchullos, pesebres y corrupciones.

Lo peor de los que están ahora en el Gobierno, es que no solo no van a salvarnos de la que está cayendo, sino que encima vamos a tener que agradecerles que nos empobrezcan un 25 % a todos los españoles, para tapar el desfalco del PSOE, ese que se rasga las vestiduras por defender el Estado de Bienestar que se cargó sin piedad, ni miramientos con sus despropósitos y corrupciones.

Como para olvidarse está la cosa. Esta es la memoria histórica que realmente nos interesa a los españoles. Va siendo hora de verles desfilar ante los tribunales, pero a cientos, no de uno en uno. Y que devuelvan lo que se llevaron.

Enrique Suárez

jueves, 3 de mayo de 2012

En España no cabe un tonto más, ¡hay que invadir Portugal!


Lo he estado pensando, va a ser lo mejor, nacionalizamos Portugal español y luego vamos a por Gibraltar, y que se vaya preparando Andorra. La razón que motiva mi propuesta es que en este país no cabe un tonto más, de verdad, he hecho recuento y ya no cabe ni uno más, como es seguro que la tasa de tontuna se seguirá incrementando, necesitamos más espacio y para eso es preciso invadir Portugal. Estoy seguro de que a los portugueses con lo que llevan encima y la prima de riesgo en 900 puntos no les importa demasiado.

Tras haber visto a las cofradías sindicales de procesión gritando al cielo que ellos son los únicos que tienen razón en este país tras permanecer callados mientras el paro se incrementaba en tres millones; al ministro De Guindos, feliz y contento, agradeciendo a Bolivia que haya nacionalizado una filial de Red Eléctrica Española, pero que va a pagar por ella, no como los argentinos que son unos ladrones, sólo me faltaba escuchar a al Secretario de Estado de Comercio decir lo siguiente: "construir, mantener y explotar las carreteras no es algo gratuito. Hay que tomar la decisión en España de si ese coste lo pagan todos los ciudadanos o sólo aquellos que utilizan las carreteras”. Lo dicho, no cabe un tonto más.

Este gobierno del PP de Mariano Rajoy apunta buenas maneras y va camino de superar al del PSOE de Zapatero en algunas gilipolleces, en todas es imposible, nadie logrará jamás alcanzar el nivel de decrepitud mental que el contador de nubes logró en los siete años que residió en La Moncloa, empeñado en convertir España en Socialistán, aunque para perseguir su delirio se haya gastado en el propósito el futuro de nuestros hijos y nuestros nietos. Mira que es necia la realidad y los españoles, con lo felices que podríamos vivir en un país donde nos denomináramos socialistanos y socialistanas.

Me ocuparé de las declaraciones del Secretario de Estado de Comercio, del Ministerio de Industria del Gobierno de España, según la teoría del prócer las carreteras tienen que pagarlas los que las usan y se ha quedado tan fresco. Pues ya me imagino cuando se reúna comisión de damnificados para contarle al señor director que están totalmente de acuerdo con su medida, pero que la aplique también a los aeropuertos, los ferrocarriles, los puertos marítimos, la educación, la sanidad, la policía, la justicia, y el sistema de pensiones. Tiene razón el señor director, que cada uno pague lo que usa, ¿qué va a ser eso de que todos paguemos lo que no usamos para que lo usen otros?

Espera que se enteren en algunas autonomías de la genial idea del prócer que hoy se mueve felizmente por el ministerio de Miguel Sebastián, aquel niño que quería llenar España de coches eléctricos, para que pasaran bajo los molinos de las energías renovables y las plantas solares de su compañero, el de la Alianza de civilizaciones, mientras esperaban que los brotes verdes dieran flores. Ya se verá al PP catalá refundado, con su senyera recién estrenada y su canesú, unirse con Artur Mas para entonar el “España nos roba” y decir que Catalunya no tiene que pagar los ERE de Andalucía, ni los trajes de Valencia.

¿Pero cómo se puede estar en un Gobierno, en la mayor crisis económica, política e institucional que ha vivido España en su reciente historia y permitirse decir semejantes tonterías, sin inmutarse lo más mínimo? ¿De verdad todo esto está ocurriendo en realidad? ¿No será una pesadilla?, yo creo que sí, cuando despertemos no vamos a tener ni país, lo habrán nacionalizado los gibraltareños.

Enrique Suárez

miércoles, 2 de mayo de 2012

La cruzada social en defensa de lo público


CARCOMA: paradigma de LO PÚBLICO

Durante muchos años la izquierda de este país nos ha lavado el cerebro sin interrupción, cada día, con un código de manipulación perfectamente urdido, para ocupar nuestra forma de pensar con sus delirantes perspectivas de la realidad. Los medios de comunicación españoles le han seguido el juego porque veían negocio en su servidumbre o en su podredumbre. Como todo movimiento sectario en búsqueda de adeptos ha creado un neolenguaje extraño: el pensamiento políticamente correcto, el talante, la hegemonía de lo público y lo social, y al mismo tiempo han ido desplazando nuestras costumbres, nuestros principios, nuestra identidad como españoles para implantar su código particular de barras en nuestro cerebro. Los sindicatos son buenos y los empresarios malos. El Gobierno es magnífico y el mercado internacional culpable. José Luis es un santo del socialismo sin elevar, todavía, a los altares de la Alianza de Civilizaciones.

Algunos, no demasiados por cierto, nos hemos dado cuenta de cual era el objetivo de esta estrategia, porque no sólo se trataba de enculturar España a la medida de sus intereses, sino de crear un pensamiento único, a modo de religión en el que no pensar como nos decían desde el poder era el más vil de los pecados y la más execrable manifestación del aburguesamiento fascista. Mientras íbamos viendo como empobrecían este país, al tiempo que ellos se enriquecían, nos fuimos quedando con cinco millones de parados, un déficit público del 8,5 %, una deuda pública galopante que multiplicaron por dos en los últimos cuatro años (pasando de 500.000 millones de euros a 1.000.000 billón de euros), exclusivamente para que no se notara que estaban hundiendo el país, practicando una política desquiciada de tierra quemada, con el único objetivo de que sus huestes permanecieran en la poltrona y sus élites en el poder. Así se construyó Socialistán durante los últimos siete años, imponiendo un burka a lo que realmente era, es y será España.

Ahora comienza la cruzada social de los que viven de lo público, porque verán ustedes, lo público no es de nadie, se paga con dinero público (que aunque lo pagamos todos con nuestros cada día más desorbitados impuestos, recortes y ajustes, sigue siendo de nadie). ¿De nadie?, no, no se equivoquen es de los que lo han manejado para asegurarse un porvenir a nuestra costa, sin rendir cuentas de sus desmadres. Lo público es la última fortaleza de los mangantes, porque es en la única que unos cuantos cenutrios tienen asegurado el mejor porvenir sin méritos, sin criterio, sin conocimientos, con la única condición de poseer un carnet. En lo público han estado los de la izquierda española durante los últimos siete años y han hundido el país, y los muy sinvergüenzas siguen sin reconocerlo, echándole la culpa a la derecha –que también la tendrá por no haber hecho nada y haber sido cómplice del estropicio-, pero lo público se ha convertido en un lugar de privilegios para los que se han acostumbrado a vivir a costa de los demás sin rendir cuentas a nadie y contándonos magníficos cuentos todos los días sobre las desaceleraciones, los brotes verdes y los crecimientos sostenibles.

Queridos compatriotas no se equivoquen, porque lo público es una empresa (y un negocio) como otra cualquiera, en la que los accionistas del socialismo se llevan los réditos, los intereses y los dividendos, se llevan calentitos los beneficios y los privilegios y no rinden cuantas de sus desmadres. El único problema es que lo público lo pagamos todos, para que unos imbéciles que no reúnen condiciones ni para representarse a sí mismos, se lo lleven para casa, mientras que los demás, que los pagamos, nos vamos a la puta mierda.

Hay que acabar con lo público, porque está infestado de parásitos, absolutamente carcomido por los que viven de destrozar nuestro bienestar; ya volveremos a levantarlo cuando los echemos, más vale levantar lo público de nuevo sin carcoma, que tener que levantar el país cuando se lo hayan devorado por completo y seguir manteniendo a los "bichitos" sin pegar palo al agua y jodiéndonos a todos, para que no se enfaden.

Es hora de fumigar libertad.


Enrique Suárez

sábado, 28 de abril de 2012

Paro, deuda, pobreza, miseria y desasosiego: por todo lo logrado

"Los socialistas han incendiado el país, para echarle la culpa a los bomberos del PP de no saber apagar el fuego que ellos mismo han creado, intencionadamente, y seguirán echando gasolina a las llamas, hasta que ya resulte imposible apagarlo"


Ingratos españoles que no muestran su complacencia con la magna obra desarrollada por los socialistas durante los últimos años. Ni una ovación cerrada por habernos llevado al progreso de Socialistán han recibido las legiones de Pablo Iglesias, por habernos integrado en la Alianza de Civilizaciones, por apartarnos de la pérfida Europa gobernada por la derecha y alejarnos de infierno capitalista definitivamente. Ni una frase de ánimo por habernos endeudado hasta donde no podemos pagar, por haber descubierto que el mundo se divide en ciudadanos y ciudadanas, por haber alejado a los jóvenes de su futuro para siempre, y a los viejos de un bienestar merecido, por habernos ocultado la realidad en la que vivíamos para que no nos sintiéramos desvalidos y así seguir ganando elecciones. Nada, ni gracias, que pueblo más desagradecido el español.

¿No han tratado de satisfacer a todos los marginados de la historia los discípulos de Zapatero?, convirtiendo a terroristas en “hombres de paz”, considerando que los yijadistas del 11-M auténticos aliados que trabajaban a su lado para sacarnos de la guerra de Irak (mientras permanecíamos en la “misión de paz” de Afganistán, con más de cien muertos), no han creado más desigualdad territorial que ningún gobierno anterior entre todos los españoles, no han roto con la Constitución tantas veces para avanzar hacia la nada. ¿Cómo se puede ser tan desalmado para no ver lo que han hecho para que España se convierta en Socialistán?.

Sí, es cierto, los que se van quedando en la cuneta de la historia al borde de la marginación, deberían estar agradecidos porque con su sufrimiento se construye el Socialistán, en lo que antes era la discutida y discutible España. Los jóvenes sin trabajo, las mujeres con menos derechos, los inmigrantes descolocados, los pensionistas paupérrimos, los trabajadores sin trabajo, todos los que hoy sufren en España, no se inmolan por nada, porque gracias a su dolor y su miseria, el socialismo se hace más fuerte y aquellos que los representan más poderosos.

Cierto es que la derecha ha triunfado en las últimas elecciones, pero ya vemos lo que está haciendo: recortes sin sentido, barbaridades sociales, explotación sin límites de los ciudadanos. Eso es lo que nos puede ofrecer la derecha, ante el escenario de paz y amor que había creado la izquierda, de forma artificial, multiplicando la deuda pública por dos en los últimos cuatro años, elevando el déficit al 8,5 %, y acumulando más cinco millones y medio de parados.

Quizás algún mal pensado, posiblemente de la execrable derecha, se atreva a decir que los socialistas han creado en los últimos ocho años una profecía autocumplida, llevando este país al escenario más favorable a sus intereses ideológicos, partidarios y electorales. ¿No hay más pobreza, miseria, paro, ignorancia, corrupción, e injusticia que cuando ellos llegaron al poder? ¿Acaso no tenían razón cuando ofrecían progreso para que regresáramos veinte años al lugar donde sus postulados eran más valiosos?. No hemos retrocedido hasta formar la cola de Europa por nada. España ha avanzado hacia el socialismo, creando electores socialistas del futuro desde el poder, deteriorando la convivencia, las condiciones de vida, incrementando el malestar de los ciudadanos, las frustraciones, los conflictos y la desesperación. Para eso sirve la tensión, para crispar y mover conciencias hacia el engaño. Este país nunca ha vivido tan crispado, tan alterado, tan desnortado. ¿No es acaso progreso que hoy haya más pobres que hace ocho años, más parados, más desahuciados, más marginados y más aplastados sociales?.

Algún día los españoles se darán cuenta de lo que le deben al socialismo, que ha actuado desde el sectarismo más infame y el despotismo más delustrado para crear socialistas de forma violenta, con la coerción de la necesidad y el aherrojamiento doctrinario, cultivando la crisis como un semillero de su porvenir. Lo que quizás algunos no lleguen a comprender es como tras haber gobernado el socialismo, la gente está mucho peor, peor incluso de lo que nunca ha estado con un gobierno de derechas, en la historia de la democracia española.

El talante precisamente consiste en aborrecer el talento, en apartar a los que saben de las decisiones importantes, en alejar las soluciones, en crear desasosiego, en criticar todo lo que se hace correctamente para que las cosas se hagan mal a propósito. Cuanto peor para España y los españoles, mejor para los socialistas.

Si las cosas se hicieran bien la gente mejoraría en sus condiciones vitales, en su bienestar, en su calidad de vida; habría menos gente sufriendo, no habría tantos españoles pasándolas putas, no volvería a haber miseria, ni incertidumbre, el mundo sería más justo y equitativo, las leyes se respetarían, las instituciones funcionarían, el Estado podría tener sentido, los políticos responderían de sus actos, ¿pero entonces de qué vivirían los socialistas? ¿qué utilidad tendrían los parásitos que viven de que haya más miseria y podredumbre? ¿cómo podría decir Rubalcaba que la culpa la tiene la derecha, sin haber creado previamente las condiciones para que la derecha "parezca" culpable, cuando intenta resolver los problemas que los socialistas han creado en España?

Hay que salir a la calle compañeros, no permitamos que el socialismo se extinga para siempre en España, el gran proyecto de Zapatero debe sobrevivir a cualquier precio: Socialistán, está en peligro, no permitamos que la derecha arregle este país de ninguna forma, porque el sufrimiento de 47 millones de españoles es indispensable para que se convenzan de que el socialismo y quienes los representan son los buenos de esta película, porque aunque vivan y se comporten como los de la derecha, porque aunque tengan más privilegios de los que podrían haber soñado en su vida en el mundo en el que vivimos los demás y con menos méritos, porque aunque nos lleven a la mierda, nos dicen que luchan por nosotros, por nuestro bien y el de toda la humanidad, aunque los únicos que se beneficien de esta magnífica representación teatral sean los que tienen el carnet en la boca al recibir la nómina todos los meses, mientras que sus defendidos se van quedando sin trabajo, más pobres, más alejados del bienestar, más confundidos y engañados.

Gracias al socialismo y los socialistas España está como está, ahora que lo arregle la derecha, para que puedan seguir viviendo del cuento los que dicen que nos defienden mientras viven a costa de nuestro sufrimiento, haciendo exactamente lo contrario de lo que necesitamos. ¿Cómo van a permitir los socialistas que se resuelva la crisis con el trabajo que les ha supuesto crearla para labrarse un futuro esperanzador, mientras este país y este pueblo se van a la mierda?

Enrique Suárez



sábado, 21 de abril de 2012

Explicación de la crisis económica española para ciudadanos y ciudadanas de Socialistán


"Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado" Alberto Moravia

Sin prisa y sin pausa, con perseverancia de franciscano, este país nuestro se va desentumeciendo poco a poco de las cadenas que aherrojan su presente y las cárceles mentales del pasado que atenazan su futuro. España ha tenido que llegar al borde del abismo, empujada por su transformación en Socialistán, para que la inmensa mayoría de los españoles se den cuenta, definitivamente, de que en los tiempos actuales, no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo, ni con la inmensa mayoría de los medios de comunicación a su servicio. 

La crisis económica que atravesamos en España se explica en un párrafo, sencillamente el PSOE se ha dedicado a inflar el Estado para perpetuarse en el poder, gastándose todos los impuestos y medio billón de euros de deuda pública durante los últimos cuatro años, mostrando una Tierra Prometida más falsa que un billete de 400 euros a los electores, mientras nos conducía a la ruina, la quiebra del Estado y del Bienestar, con la parsimonia que un niño zangolotino se carga el jarrón chino de la abuela por hacer experimentos. 

La estrategia para borregos no era mala, mostrar una Tierra Prometida gratis total a costa de endeudar a nuestros nietos, como un espejismo en el que pudieran quedar deslumbrados los electores más analfabetos de este país. Menos mal que la crisis nos salvó de Zapatero, y no le dio tiempo a concluir el engaño, porque bien que lo intentó quedándose 18 meses rezagado mientras Rubalcaba nos hablaba de lo mala que era la derecha, aunque para ello incrementara en 200.000 millones de euros de deuda sin inmutarse, ni mover una ceja. 

No se piensen ustedes que la argucia fue casual, porque estuvo perfectamente urdida: mostramos la Tierra Prometida para que la gente nos vote, mientras arruinamos el país por si vota al PP y le dejamos una tierra quemada que no van a levantar si no recortan España en trocitos. ¿Qué hubiera ocurrido si hubiera ganado el PSOE?, pues sencillamente que estaríamos como Grecia, con la gente en las calles y nos habrían intervenido en Europa, ocasión que habría servido al PSOE para decir que habían hecho todo lo que estuvo en sus manos para salvarnos pero resultó imposible.

 Dice un amigo mío que con los socialistas, piensa mal y siempre te quedarás corto. Se calcula que para volver a estar como estábamos en el año 2004 cuando el iluminado llegó empujado por la yijad del 11-M a La Moncloa, no será antes del año 2.025, así que gracias al progresismo del contador de nubes los españoles, todos los españoles, hemos perdido veinte años de nuestras vidas, además del Estado de Bienestar, la credibilidad, la viabilidad económica, y la esperanza. Más de cinco millones de españoles han perdido su trabajo, tenemos un 25 % de españoles viviendo bajo la línea de la pobreza (en el 2004 era un 19 %), además de tener una nación fragmentada, desnortada y angustiada, en la que se han perdido libertad e igualdad, no se respeta la ley y tenemos el Estado lleno de parásitos sociales con carnet dispuestos a incendiar España, en compañía de los sindicatos y las asociaciones cultivadas con el erario público, como alguien se atreva a echarlos a la puta calle.

No me cabe la menor duda que dentro de cincuenta años, nuestros descendientes recordarán primero a Zapatero que a nosotros, como la lumbrera que cambió España para siempre, para alimentar su soberbia y su papanatismo. Tiene razón Aznar: nadie le ha hecho tanto daño a tanta gente en tan poco tiempo como Zapatero, y se puede añadir que en plena impunidad, sin responsabilidad alguna en el despropósito, y sin haber siquiera pedido disculpas a los españoles por sus crímenes contra la razón, la salud y el bienestar de sus víctimas; éste sí que trata de "esconder el elefante", para que no se vea, tras unas cejas. Pero no se piensen que sólo ha sido por tremenda estupidez la obra que nos ha legado, ¡quía!, estoy seguro de que su maldad ha superado con creces a su inocencia, porque no se puede ser tan estúpido sin no ser previamente un extravagante e ignorante malvado.

Enrique Suárez

viernes, 20 de abril de 2012

Lo público lo pagamos todos y lo cobran los de siempre


No me gusta el término que entraña "lo público", prefiero lo común o lo compartido, lo público está cargado de ideología, por contraposición a lo privado. Hay gente que considera, en su fanatismo, que todo lo público es bueno y todo lo privado es malo, lo público se convierte entonces en un arma semántica e ideológica que tiene utilidad para algunos, habitualmente los que viven de su existencia y sobredimensionamiento. En este país hay demasiada gente viviendo de lo público, más de la que podemos permitirnos.

Lo público es una palabra sagrada para los movimientos políticos de la izquierda española, tan sagrada como el nombre de Alá para los mahometanos. La defensa de lo público se ha convertido en una auténtica cruzada, para aquellos que consideran que cuantas más cosas sean públicas mejor para todos, también para ellos, pero eso no lo dicen. Pero lo público también es la mayor fuente de corrupción política, que ha alcanzado cotas de crimen sin castigo en numerosas ocasiones en la historia reciente de este país.

Cuando en este país se añade la condición de público a cualquier cosa, los que viven de lo público lo celebran, cuando alguien se atreve a decir que tenemos más sector público del que podemos permitirnos, algunos, los que viven de lo público fundamentalmente, se rasgan las vestiduras y condenan al desaprensivo a la hoguera del mayor de sus desprecios. Creo que lo primero que debemos hacer en este país es bajarnos del guindo de una vez, antes de que nos convenzan de que es preferible hacer las necesidades en un servicio público que en el retrete de tu casa.

 Nunca antes el papanatismo había imperado como lo hace hoy en este país. No sé ustedes lo que pensarán, pero a mí me parece que lo público no es una condición sobrehumana, y que se puede considerar como cualquier otra condición de nuestras vidas, hay cosas públicas que son buenas y otras que son malas, también hay cosas públicas que son muy caras, para la utilidad, el servicio o las necesidades que pretenden asistir. A mí me ha fascinado siempre la memez de los españoles que absortos aplauden la defensa de lo público de políticos de izquierda que cuando tienen un problema de salud acuden a servicios privados, envían a sus hijos a colegios privados, o cuando tienen que viajar utilizan sus vehículos privados y no los servicios públicos. Siempre me ha parecido una tremenda incoherencia por su parte, defender lo público para los demás pero no para ellos, también una hipocresía. 

Pero lo que ya me parece denigrante es cuando alguno de los políticos que tenemos en este país que amenazan con inmolarse a lo bonzo si se toca lo público, luego resulta que se sirven de lo público para hacer negocios privados, para favorecer a sus amigos, para comprar y contratar servicios con aquellos que les son afines y para competir deslealmente con aquellos que, al final, son los que pagan con sus impuestos lo público trabajando en lo privado.

¿Qué ocurriría en este país si elimináramos lo público?, pues posiblemente que comenzaríamos a crecer como nunca, que millones de trabajadores que están en el paro podrían trabajar, que tendríamos muchos menos impuestos, seríamos más ricos y tendríamos más libertad para elegir lo que deseáramos, fuera público o privado. Antes de que me salten al cuello los que viven de defender a la humanidad de sí misma, los que apuestan por un Estado fuerte y un sector público descomunal, decirles que a mí me parece que lo público simplemente es una estrategia para mantener un determinado sector del electorado preso de sus redes, porque entre otras cosas, vivir de lo público es mucho más fácil que vivir por tu cuenta en esta vida.

Todos los que viven de lo público son unos afortunados seres en comparación con todos los que no viven de lo público, que además pagan lo público y lo suyo. Evidentemente hay cosas que están bien que sean públicas, nuestro sistema sanitario, judicial o educativo, los servicios administrativos fundamentales, los servicios municipales básicos, transporte, la atención de los recursos naturales o culturales, el sistema de seguridad social y pensiones y algunas cosas más. Pero también deben ajustarse a las condiciones de crisis en las que vivimos actualmente, porque de no hacerlo están condenadas a su desaparición.

Lo que me parece inmoral es que hoy algunos nos hablen de que lo público no se puede tocar, cuando se han gastado entre el año 2008 y el 2012 más de medio billón de euros de deuda (duplicando la deuda existente en 2007), todos los recursos ingresados por el Estado vía impuestos y rentas, y no ha servido para asegurar el Estado de Bienestar, sino para llevarnos a una situación de precariedad insólita, cargándose la existencia de lo público para siempre y exigiendo a los que ahora están en el Gobierno que no recorten nada, cuando por no recortar nada ellos para no perder votos y mantener a la gente en el engaño de que no ocurría nada, nos han llevado a la quiebra del Estado y no se les ocurre otra cosa que decir que arreglen los demás lo que ellos han estropeado para siempre. Me parece de una caradura impresionante y de una hipocresía inaudita.

Tiran el país abajo y ahora exigen a quienes les han sucedido que lo levanten, pero que no se les ocurra tocar lo público. Desgraciadamente lo público ya está tocado de muerte gracias a ellos y va a ser muy difícil que se pueda sostener por muchos esfuerzos que se hagan. Siempre me han fascinado los desalmados que se cargan el futuro de todos, incluso de ellos mismos, y luego protestan ante los demás por no saber resolverlo. ¿Se puede cometer mayor impostura?

Enrique Suárez

sábado, 14 de abril de 2012

¿Cómo se demuestra que el PSOE veló por sus intereses de partido antes que por los intereses generales de los españoles?


Cuando hoy veo rasgarse las vestiduras a los miembros del PSOE y los de IU por los atentados contra el Estado de Bienestar que parece que el PP va a cometer en los próximos tiempos, me pregunto sobre como se puede ser tan hipócritamente descarados y groseros como nos muestra la izquierda española. Desde luego hay que tener la cara más dura que el basalto, para engañar así a los pobres españoles, entre los que se encuentran, los millones que todavía han confiado en ellos en las últimas elecciones.

El PSOE se cargó el Estado de Bienestar entre los años 2008-2011, sabiendo que se lo estaba cargando con mentiras sobre brotes verdes y negación de la existencia de la crisis. En el año 2008, hacia el mes de mayo España entró prácticamente en quiebra, algo de lo que nos enteramos en junio de ese mismo año, cuando Obama llamó por teléfono a Zapatero para invitarle a rezar, al parecer no había rezado bastante en los desayunos aquellos.

Desde ese mismo día el Gobierno del PSOE que había ganado las elecciones mintiendo a los españoles y negando la existencia de una crisis económica –recuerden ustedes el debate del Pirata Solbes con Pizarro-, se propuso ocultar “a la griega” a autóctonos y foráneos la situación de la economía española, para lo que no dudó en mentir nuevamente a los españoles sobre la situación financiera de nuestro país, pública y privada. Su objetivo máximo fue que no descendiera el PIB, aunque para ello tuvieran que maquillar de forma artificial la situación real de “estanflación” en la que estábamos ¿y cómo lo hicieron?, pues sencillamente aplicando una política de tierra quemada, duplicando por dos la deuda pública, pasando de medio billón de euros a un billón de euros, aunque de esa forma se cargaran para siempre el Estado de Bienestar de los españoles (ver gráfico, gracias maty).

Nadie había utilizado el endeudamiento público en España de forma tan irresponsable desde que Felipe II hundió el imperio español para convertir al catolicismo, por la fuerza, a todos los que querían ser otra cosa. El emperador de Socialistán no podía ser menos, una vez creada la Alianza de Civilizaciones para su gloria, se dedicó a despilfarrar el Estado del Bienestar de los españoles del futuro, para crearse la aureola de Papa del Progresismo mundial, a costa de que los españoles vieran reducida su calidad de vida, su pecunio y sus pensiones. Lo hizo sin que le temblara el pulso, sin que nadie le interrumpiera en su magnífica obra de crear tres millones de parados, elevar el déficit público hasta el 8,5 % y la pobreza hasta el 24 %, cifra jamás alcanzada en la democracia. Aunque también hay que reconocer que hubo muchos "amigos del PSOE" que se hicieron ricos durante este tiempo en operaciones de corrupción como la de los EREs o la del caso del ministro Blanco, y muchísimas otras similares. Para eso sirvió que perdiéramos el Estado de Bienestar, para que los socialistas vivieran cuatro años más de lo público y algunos de ellos se hicieran millonarios.

Pero que importa eso ante la grandeza que le supuso al contador de nubes sentarse en el G-20 en una silla prestada, inaugurar techos en la ONU y codearse con las más altas instancias del poder mundial para mostrar su idiotez extrema. Realmente es imposible que los mercados internacionales puedan volver a creer en España mientras los españoles no seamos capaces de llevar a este gilipollas a la cárcel. ¿Cómo van a confiar en un país de imbéciles que fue capaz de elegirlo no una, sino dos veces, emperador de Socialistán a costa de su sufrimiento y el deterioro de su vida? Y no fue elegido una tercera vez porque se retiró y se terminó descubriendo el engaño descomunal al que había sometido a todo el mundo, no por que el lector del Marca que estaba en el futuro se haya percatado de lo ocurrido.

Así que si alguien tiene la mínima esperanza de que el ciego que hoy está en La Moncloa resuelva los problemas del legado del defensor de la alegría, que comience a rezar aunque sea ateo. No hay ninguna posibilidad de que Mariano Rajoy y sus jóvenes castores resuelvan el cristo que dejó el emperador de Socialistán, ninguna, en realidad lo que están esperando, y mientras tanto juegan a que parezca que lo intentan, es que nos intervengan desde Europa, a ver si los chicos de Ángela son capaces de mostrar a los españoles lo que hicieron los socialistas a este país, porque los de la cofradía de la gaviota no se atreven. Pero no ha sido menos ceguera la de todos los medios de comunicación españoles, tertulianos y opinadores, que no se han percatado del engaño (o si lo hicieron, lo ocultaron porque algo les beneficiaría).

España debe, entre su deuda pública y privada, más de 2,85 billones de euros a los acreedores nacionales e internacionales, lo que equivale a que todos los españoles trabajemos durante tres años sin cobrar un euro para poder pagarla. La próxima vez que escuche a un socialista hablar del Estado del Bienestar me voy a cagar en sus muertos. 

Enrique Suárez

miércoles, 11 de abril de 2012

¿Dónde está el gilipollas de Zapatero, emperador de Socialistán?

Se calcula que la gestión del PSOE bajo la orden del zapaterismo redentor, que el dios de los ateos conserve lejos de nosotros para siempre, nos ha costado a los españoles alrededor de medio billón de euros de deuda, ocho puntos de déficit público, y más de tres millones de parados. Todo para convertir España en Socialistán, y conceder al mundo ese magnífico invento que es la Alianza de Civilizaciones para convertir a las musulmanas en feministas y pagar a los piratas lo que nos pidan por los galeones secuestrados.

Queridos compatriotas, este país no soporta una gilipollez más, cierto es que la inmensa mayoría han sido establecidas por decreto por los socialistas, solos o en compañía de los nacionalistas, pero los de la cofradía de la gaviota no le quedan a la zaga, que para hacer el gilipollas no se cortan ni se arredran. En días como hoy, dan ganas de comenzar a gorrazos con todos ellos hasta echarlos del país por imbéciles. A los españoles nos queda medio gramo de talante entre todos juntos, estamos al borde de salir a la calle a buscar políticos para conducirlos, amablemente, a los tribunales porque algo habrán hecho. 

Es imposible que no tengamos 10.000 políticos de todos los partidos en las cárceles de este país, comenzando por el descerebrado de las cejas, se han reído de nosotros, nos han tomado el pelo y están dispuestos a esquilmarnos como sea. Pero ni un responsable. ¿No es imposible? Piensen otra vez… ¿No es imposible?

Los socialistas han robado al pueblo, se han gastado el futuro de nuestros hijos en las mayores gilipolleces que se han visto en el planeta, han tratado de convencernos de que somos idiotas con la campaña de propaganda orquestada más artera desde que la Unión Soviética se derrumbó, se han marchado sin dar explicaciones, ni asumir responsabilidades. Han creado más ignorancia, paro, miseria y decrepitud que ningún otro partido político en la historia de la Europa democrática, han vaciado las arcas del Estado y además nos han endeudado más de lo que podemos pagar y todavía se permiten dar lecciones de democracia y venderse como los benefactores de la humanidad que van a impedir que el Gobierno trate de resolver el caos que han creado, gracias a su magnífica estupidez. 

Me pregunto hasta cuando aguantaremos los españoles tanta gilipollez, nunca se ha visto un pueblo de neuronas tan laminadas en la historia reciente del mundo. Han hundido el país, han practicado una política de tierra quemada para que no pudiera resolverse la hecatombe que han creado y ahora se dedican a poner palos en las ruedas, porque si este país remonta por milagro, tienen sus horas contadas en compañía de los sindicatos y toda la legión de mangantes que han vivido a costa de lo público.

La Prima de Riesgo en 434, el riesgo de quiebra de España en el 35 % de probabilidades, la deuda creciendo a un ritmo de 220 millones de euros diarios, y sólo se les ocurre decir a estas acémilas impresentables que: El Gobierno “no podrá contar con el PSOE” para “programas bárbaros”. No, vamos a esperar a que ellos decidan como nos hundimos para que luego tengan alguna oportunidad de ganar las elecciones tras haber cultivado la miseria en España como no se recuerda desde la guerra civil. 

Si yo fuera Rajoy mañana mismo emplazaba a Zapatero en Las Cortes para que rinda cuentas de lo que le ha hecho a este país, ante todos los españoles, con pelos y señales; si vamos a pagar el estropicio que el socialismo ha creado en España, al menos tendremos derecho a escuchar sus reflexiones y a exigir responsabilidades por sus crímenes contra la razón y la miseria que nos ha traído. A ver Mariano, si le echas valor, que pareces una gallina desplumada en la cocina del hambre.

Pero si está fácil meterlo en la cárcel, sólo hay que investigar las empresas de energías renovables, las desaladoras, la misma Alianza de Civilizaciones, o los ominosos crímenes contra la juventud española y nos encontraremos lo que ni imaginamos. Por lo pronto ya se puede firmar para solicitar al Parlamento su juicio por las responsabilidades económicas en la crisis.

Enrique Suárez

martes, 10 de abril de 2012

Noespaña, nace una nueva nación

 

Cuentan las crónicas que los noespañoles parecen haber sido un pueblo que surgió en las primeras décadas del siglo XXI en el mismo lugar donde antes vivían los españoles, bueno, los vascos, catalanes, castellanos, gallegos, aragoneses, catalanes, etc, hablemos con precisión. Un buen día, los que hasta entonces habían sido españoles se levantaron convertidos en noespañoles, por la gracia de un Parlamento plural, un Gobierno vencido, y unas instituciones jurídicas seleccionadas por el dedo del amo que las paga, que recordaba la oprobiosa aventura francesa de Vichí en la época de los nazis o cualquier república socialista de la época del Telón de Acero. Todo, gracias al consejo de los buenos amigos europeos.

Así nos relatarán las cosas que hoy acontecen, los historiadores nacionales e internacionales dentro de unas décadas. España sólo tiene un problema: la casta política que decide su destino, porque si los que se fueron nos querían convertir en la avanzada del progresismo mundial, los que llegaron no son capaces de hacernos recobrar el camino de la historia que nunca debimos abandonar. La cuestión del despropósito socialista nos ha salido por una elevación en 8 puntos del déficit público, la duplicación de la deuda en menos de seis años y más de cinco millones de parados, además de un caos institucional que recuerda los prolegómenos de cualquier revolución. 

Pero ni un responsable, oigan, todos hicieron las cosas bien según ellos mismos. Tanto los que se fueron, como los que han llegado y los que ahora están no se atreven a decir que los socialistas se cargaron el país no vaya a ser que se lleven un disgusto con el buen talante que tienen y los cordones sanitarios que le hacían en su día a todo aquel que no pensaba como ellos. Ante todo caridad con el que sufre.

 Muchos de nuestros queridos compatriotas en su ignorancia solemne no se han dado cuenta de que lo que ha ocurrido en España es lo mismo que ocurrió en su día en las repúblicas de la URSS o los países del Telón de Acero, cuando los socialistas inflaron tanto el Estado que luego resultó imposible mantenerlo y todo se vino abajo. Hoy sobreviven como pueden con una renta per cápita cuatro veces menor que cualquier europeo, y una calidad de vida pésima comparada con la de cualquier otro occidental. Noespaña es el producto de la convergencia de numerosos factores de los que la crisis económica ha sido la puntilla, pero antes tenemos las estridencias delirantes del socialismo tratando de imponer su doctrina a todos los españoles por decreto; aceptando, para seguir en la poltrona todas las desfachateces de los nacionalistas; creciendo el sector público para colocar a todas las acémilas del partido en los puestos que les quedaban demasiado grandes, y cultivando la ignorancia, la desidia, el negativismo, la depresión, el paro, la miseria y la estupidez entre su electorado, al que le han brindado la idea de que el maná si existía y había sido inventado por el socialismo.

Esta colección acumulada de barbaridades no podría haber acontecido sin la colaboración y complicidad de ese personaje siniestro de la política española que es Mariano Rajoy, que ha resultado tan inútil en la oposición como está resultando en el Gobierno. España está al borde de la intervención europea, que ocurrirá si llegamos a los 500 puntos en la prima de riesgo, y estamos en 408, la semana pasada estábamos en 420. El siguiente paso será que decidan los recortes en Europa, un 20-30 % en las pensiones, un 10-20 % en los sueldos, además de subirnos los impuestos vía IVA y desposeernos de más derechos que a los griegos.

Hemos alcanzado el temible Defcon 1, el nivel de nuestra economía que asegura más de un 33 % las posibilidades de quiebra del Estado. Regresar desde ese lugar a una situación anterior, es como hacerse joven de nuevo tras haber envejecido, es decir, ridículo e impropio. Así que queridos noespañoles, abril y mayo van a ser dos meses de espanto. España ya no existe más que en el recuerdo, ahora viviremos de nuevo en Noespaña como cuando nos invadieron los cien mil hijos de San Luis para devolverle el poder absoluto a Fernando VII contra la voluntad del pueblo. 

Disfruten en los últimos días de su condición soberana de españoles, aunque sea escuchando el ¡Viva España! de Manolo Escobar, porque dentro de unas semanas nos van a decir hasta lo que podemos o no podemos hacer desde Europa. Enhorabuena a todos los políticos que lo han hecho posible, y a los ciudadanos que les han apoyado, gracias a ellos podremos sentirnos extraordinariamente orgullosos de ser noespañoles y haber dejado atrás el pasado escabroso de aquella nación que un día se llamó España y que tantos disgustos nos ha dado en los últimos años.  

¡VIVA NOESPAÑA!  

Enrique Suárez

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