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domingo, 28 de diciembre de 2014

La mafia laboral asociada a lo público

¿Por qué España es el país de Europa con más gente viviendo de lo público?

En España, un 25 % del gasto público se dedica a salarios. A pesar de las quejas organizadas,  la propaganda sindical, y las intoxicaciones informativas; los 2,8 millones de empleados públicos (en realidad, la cifra podría superar los 5 o 6 millones, si contamos los asalariados que trabajan la mayor parte de su tiempo para organismos públicos, prácticamente el doble de lo que nos informan), convierten a los españoles en los ciudadanos europeos que más dinero dedicanos a pagar los asalariados que se contratan con criterios políticos, ajenos a la realidad de nuestras necesidades, desde entidades públicas.

España dedica un 25 % a pagar salarios de sus empleados, mientras que Alemania la cifra es del 17%, Italia 21%, Francia 23% y Reino Unido 22 %. Sin embargo, con la crisis económica se ha hecho una operación de camuflaje perfectamente urdida desde el poder, fundamentalmente en las comunidades autónomas y ayuntamientos, creando empresas, muchas de ellas parásitas, que viven a expensas de lo público, en las que se han colocado muchos de los empleados desalojados del sector público. Estas empresas vienen realizando una competencia desleal promovida, consentida y permitida por las administraciones públicas y las autoridades políticas, pues se llevan el grueso del trabajo por criterios de amiguismo y corrupción, muchas veces a precios más elevados que los de mercado. Aquí hay una bolsa de corrupción que supera a todas las demás y que no ha sido ni mencionada por los medios de comunicación al servicio del poder.

La externalización, que es como se llama la cosa, también  se paga con dinero público. Si bien los empleados públicos en España (14 %), no son más que en otros lugares, según Eurostat la población activa de asalariados públicos es muy similar al de nuestros vecinos: Alemania 13%, Italia 12%, Francia 16% y Reino Unido 16%, sin embargo, síi lo son los empleados que viven de lo público (indirectos y contratados), cifra que podría elevarse hasta un 30-35 % de la población activa, que sin duda es la cifra más elevada de Europa. Esto funciona como un auténtico pesebre electoral para los partidos políticos, que conculca cualquier atisvo de democracia en nuestro país.

España ocupa uno de los primeros lugares por empleados públicos directos e indirectos, ciertamente es uno de los países de Europa en que hay menos funcionarios profesionales, el cuarto por la cola en 2013, lo que sirve de estrategia para decir que faltan funcionarios, cuando en realidad lo que sobran son empleados públicos que ocupan los puestos de trabajo que corresponderían a los jóvenes mejor cualificados para esos puestos y a los parados que han sido desplazados por no disfrutar de padrino en el poder. 

Funcionarios en España hay 1.625.128, hasta 2,8 millones es personal contratado por el dedo correspondiente, con criterios de necesidad o bien criterios políticos, en la inmensa mayoría de los casos. Esta desmesura soberbia en un país que tiene cinco millones de personas sin trabajo no puede transigirse y debe erradicarse de inmediato.

La crisis ha impactado en menor medida sober el empleo público que sobre el sector privado, disminuyendo el primero en una proporción mucho menor que el segundo, al contrario de lo que ha ocurrido en la Unión Europea. Incluso en España, el empleo público ha seguido creciendo hasta 2010 en numerosos sectores.

Colocar enchufados por el poder, privando a aquellos que se merecen el trabajo del que otros enchufados les desplazan

En España, las tasas de restitución de funcionarios se han reducido al 10 % con la sana intención de colocar enchufados por el poder, bien de forma directa, o indirecta, desde empresas afines al poder, a expensas de la población joven mejor formada y con más paro de la OCDE y de los parados de larga duración que son desplazados por estas prácticas caciquiles, a la precariedad más absoluta. El fenómeno no es reciente, en este país han entrado en la administración pública personajes que llevan más 35 años afincados en el pesebre público, porque un día tuvieron la fortuna de que alguien con poder les reclamara. Algunos ya están próximos a la jubilación y llevan toda su vida viviendo de decirle a los demás lo que debían hacer, con una cualificación o inteligencia que en un país normal les dejaría en las listas del paro por muchos años. ¿Cómo va a funcionar este país bien si tiene un auténtico cáncer en el expolio público con sus correspondientes metástasis?. Está en estado terminal, que es lo que le corresponde.



La provisionalidad, el caciquismo, el nepotismo y el amiguismo nunca han sido denunciados por los defensores de lo público, es decir, por aquellos que ocupan puestos de trabajo que no les corresponden, posiblemente innecesarios, desplazando a jóvenes mejor formados  y más aptos, parados de larga duración y sectores más devastados. En ciertas ocasiones, estas empresas contratadas, subcontratan el trabajo, multiplicando por dos o tres su coste real. Estos parásitos son los que organizan habitualmente las huelgas y las mareas de todos los colores. Los que viven cobrando aproximadamente el doble que los empleados de empresas privadas por hacer más o menos la mitad.

Realmente se puede decir que hay una mafia laboral en España asociada a lo público, tanto por la contratación de enchufados desde el poder, como por la creación de empresas que trabajan exclusivamente para lo público y viven de lo público donde se han ido colocando los 400.000 desalojados del empleo público directo.  

El empleo asociado a lo público es uno de los mayores nichos de corrupción existente en este país, amparado por las autoridades políticas de todos los partidos, donde colocan a afines, parientes y amigos, con saber hacer la o con un canuto, para luego complicar aún más la vida de los ciudadanos, con normas y reglas sin otro sentido que hacer necesario lo innecesario y así, hacerse imprescindibles, y mantener su pesebre, los enchufados, su trabajo y su salario y los políticos, sus votos.

Pero además hay un agravante, esta legión de colocados por el poder cobra aproximadamente el doble que los empleados de empresas privadas, por la fortuna de haber sido incluidos en nóminas públicas o que provienen de lo público, pero además con una cualificación deficiente y una incapacidad extraordinaria para ocupar los puestos de trabajo que detentan. Prueba de ello es el deterioro paulatino que se comienza a observar en la inmensa mayoría de los organismos públicos.

El mayor crimen que comete este gobierno contra sus ciudadanos, al igual que todos los organismos de poder en este país, es que los españoles tengamos que endeudarnos en 55.000 millones de euros el próximo año, para pagar los empleados públicos y afines que nos sobran, que no son necesarios y que han sido colocados por el poder en todas sus formas, impidiendo el acceso a un puesto de trabajo a los jóvenes con mayor paro de Europa y a los cinco millones de parados que existen en este país. El tapón de corrupción laboral en lo público es el principal vínculo que nos encadena al tercermundismo, donde lugares como  Andalucía, Asturias o Extremadura son el paraiso, pero en menor escala este fenómeno ocurre en todas las demás comunidades autónomas. 

El mayor fraude de este país y nadie habla de él

Cada 100.000 colocados innecesarios este país tiene que pagar 5.000 millones de euros, así que si redujéramos en un 1.100.000 los empleados públicos y dependientes  de lo público, y dejáramos que esos puestos de trabajo fueran ocupados  de forma natural por jóvenes cualificados que se hicieran funcionarios (hay un millón de licenciados en el paro y otro millón de jóvenes trabajando en condiciones deplorables y muchos más en el paro condenados a un salario social el resto de sus días), dejaríamos de tener incremento de deuda pública cada año, y no habríamos alcanzado el billón de euros que ahora tenemos.

Hace unos años denuncié que mientras este país perdía un 25 % de su masa laboral general, inexplicablemente, en la época de Zapatero, la masa laboral pública se incrementaba en un 25 %, hasta los 3,2 millones de asalariados, todos los sectores perdían empleo menos el público, con la única finalidad de colocar a los afines, y los votantes agradecidos del futuro en unión de sus familias. El modelo andaluz, que ha permitido gobernar al PSOE durante 40 años en Andalucía, con sus EREs y sus cacicatos, para seguir siendo la comunidad con más lento desarrollo del país. Que sin embargo ha utilizado el PP en comunidades como Valencia y Murcia, con la misma finalidad. Pero además, cobrando salarios aproximadamente del doble que se cobra por la misma tarea en el sector privado, especialmente los más elevados.

Es hora de que este país madure y exponga a la luz el entramado de corrupción laboral asociado a lo público, si algún día queremos recobrar la normalidad. Es hora de que estas prácticas corruptas sean denunciadas por los ciudadanos, los enchufados desalojados del salario social que se les ha concedido y los corruptos que han inventado y amparado este sistema de depredación vayan a la cárcel. Es hora de acabar con el caciquismo político en España, que hace exclamar a los inversores extranjeros que este país está organizado para beneficiar a la casta política y a las élites acomodadas: "Ha sido horrible tratar de hacer negocio en esta región, ya nos habían dicho que era coto vedado para ésto; es un sitio exclusivo para los políticos y la élite acomodada"

Un país con cinco millones de parados, de ellos un millón de licenciados, la mayor cifra del mundo, no se puede permitir que unos chulos con carnet político o sindical decidan su futuro. No es una cuestión de igualdad, es una cuestión de justicia. Si el PSOE ha sido el creador de este sistema de expolio y degradación de lo público, a expensas de los cinco millones de parados españoles, en su mayoría jóvenes; el PP de Mariano Rajoy es el mayor responsable del paro existente en este país y del amparo a las mafias laborales que en el existen, asociadas a lo público. Podemos ha propuesto como solución incrementar aún más el pesebre público. Lo llevamos claro con esta calaña de impresentables y crápulas

Enrique Suárez



miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Por qué LA CASTA nos sigue ocultando la realidad?



Olvídense por un momento de todo lo que les cuentan desde los medios de comunicación, de los cuentos que nos cuentan los políticos cada día para seguir manteniéndose en el poder; olvídense también del pasado y reflexionen por sí mismos sobre el presente y el futuro.


La situación de España es grave, más bien muy grave, durante el último año el desempleo se ha reducido en un 0,15 %, en un país devastado por el paro que puede presumir de la cifra de desempleados más elevada de Europa, próxima al 27 % de la población activa, aunque en algunas comunidades se aproxima al 40 %. Los parados jóvenes en nuestro país son más del 58 %  de los que están en edad de trabajar, también la cifra más elevada de Europa, algunos nunca trabajarán en su vida en un empleo fijo, salvo que emigren fuera de España. Pero si emigran ¿cómo se sufragarán las pensiones, cada día más crecientes, con una población activa más escasa?


No nos dicen la verdad, porque no quieren que sepamos que España no descenderá en las dos próximas décadas de los cuatro millones de parados, porque se ha destruido el tejido productivo y no hay recursos para crear uno nuevo, pero fundamentalmente porque en el mercado laboral mundial han entrado 3.000 millones de nuevos trabajadores, dispuestos a hacer lo que se pueda hacer en España por un coste diez veces inferior.


La situación es catastrófica desde la gestión gubernamental del control del gasto público excesivo. Este año superaremos el 9 % de déficit público, cuando Mariano Rajoy se había  comprometido con la UE a que no fuera más del 6,5 %. Los españoles soportamos en estos momentos el mayor crecimiento de la carga impositiva sobre los trabajadores de la OCDE. Si se reducen los salarios, algo que está ocurriendo, con unas tasas de paro como las que tenemos, se estrangula el consumo, hasta tal punto que las empresas no pueden seguir produciendo; se pierde la economía de escala fundamentada en el consumo creciente y tienen que cerrar sus puertas con lo que el paro se incrementa aún más. Sin embargo, esto no es motivo para reducir el millón de empleados públicos que sobran en este país, cuando se aplica la tasa media europea a la población española. No se puede admitir que para hacer las mismas labores en administraciones o servicios públicos que hace un alemán, en este país necesitemos dos españoles.


El problema de la deuda pública ha sobrepasado todas las alarmas, a comienzos de año 2014 superaremos el 100 % del PIB. Si con Zapatero en el peor año para la deuda, el año 2009, nos hipotecábamos en 350 millones de euros más cada día, con Rajoy en el 2013 nos estamos hipotecando en 320 millones de euros más cada día. Con el PP nos estamos endeudando de media 2,67 veces más cada día, que lo hicimos durante los años de gobierno del PSOE.  Cada español debe cada día más dinero público, pero todos los españoles cada día tenemos menos recursos propios, porque más de la mitad de lo que producimos se lo queda el Estado. El FMI ha dicho hoy que España será el país de la OCDE que más tiempo tardará en salir de la crisis y lo hará de forma más frágil, sin establecer una fecha concreta, pero que posiblemente no sea antes de 2020.


España, lamentablemente, no tiene posibilidad alguna de salir de la crisis económica por sí misma, ni por supuesto de la crisis política, ni mucho menos de la crisis de desmoralización que sufrimos los españoles desde hace más de seis años. La degeneración que viene, será más o menos aguda, más acelerada o menos, dependiendo exclusivamente de la coyuntura internacional, tampoco nos beneficiará que nuestros socios europeos salgan de la crisis antes que nosotros, porque eso nos hundirá cada día más. 

Mientras Alemania seguirá creciendo cada día más y más deprisa, lo que hará que nuestra prima de riesgo también lo haga, incrementando aún más la deuda pública; España, se quedará estancada, porque sus condiciones internas impedirán cualquier crecimiento, fundamentalmente porque las decisiones políticas y económicas que se han tomado hasta ahora han sido para evitar una caída en picado, pero a partir de ahora no habrá recursos para poder relanzar la economía española, ni en el Estado descomunal que sufrimos, ni en la economía privada, esquilmada para mantener el Estado descomunal, ni en la inversión extranjera que huirá despavorida al analalizar nuestra situación económica y política.


En la última encuesta del CIS, la preocupación por la corrupción y el fraude, es decir, por el expolio que la casta política y financiera está ejerciendo sobre los españoles, ha superado a la preocupación por la economía, demostrando que los españoles sabemos que con esta casta es imposible resolver ninguna crisis económica, porque realmente la causa de la crisis económica correlaciona con la injusta expropiación de nuestras vidas a que nos someten los que detentan la representación política y el poder. 

Desgraciadamente, la democracia no puede resolver ya esta coyuntura, porque cambiar a unos mezquinos por otros para que hagan lo mismo no sólo no resuelve nada, sino que todavía incrementará cada día más el problema al que nos enfrentamos en la vida de miserias que nos espera. Los españoles hemos agotado todos los motivos para creer, atrapados en el Complejo de Casandra, podremos contemplar lo que nos espera, sin poder hacer nada para evitarlo, sólo podemos estar seguros de una cosa: hoy viviremos peor que ayer, pero mucho mejor que mañana.

El único motivo que se me ocurre para que nos oculten la realidad, es que los miembros de LA CASTA (un 1 %) no sufren la crisis, ellos vivirán cada día mejor, mientras los españoles que les mantenemos con nuestros esfuerzos y sufrimientos (un 99 %) viviremos cada día peor, hasta que un día seamos más los que nos demos cuenta de la gran estafa a que nos están sometiendo, que aquellos que acuden a las urnas, confiados, en que Rajoy o Rubalcaba, el PSOE o el PP, o los demás partidos políticos, tienen la solución para nuestros males en sus promesas, cuando son, sin duda alguna, la principal causa de todos ellos

Los españoles estamos condenados a abandonar definitivamente la edad de la mitología política, fundamentada en el mercado de las mentiras, las emociones y las creencias, para llegar a la edad de la razón política, fundamentada en los hechos políticos contrastables y constatados y no en las falsas promesas en las que nos sumergen cada día los nuevos amos de LA CASTA que nos hemos concedido en las urnas.


Enrique Suárez

martes, 8 de enero de 2013

No son estúpidos ni malvados, son unos hijos de puta




Me refiero a la casta formada por todos los partidos políticos españoles, por supuesto, últimamente no hablo de otra cosa, tanta desmesura y desvergüenza me tiene absorto.

Verán ustedes, queridos lectores, desde la inocencia irredenta de este pueblo lacerado por todas las dictaduras, imposturas, usurpaciones, despotismos y tiranías, desde el clima tóxico de corrupción y extorsión continuada a que nos somete la casta, desde el expolio del bienestar de los mayores, de la esclavitud de los jóvenes, y de la parálisis de los intermedios a que nos someten quiero abrir los ojos a todos aquellos que sigan pensando que de la política española puede provenir alguna solución a nuestros problemas.  

Que pierdan toda esperanza los dóciles votantes del PSOE, del PP y de los demás partidos, en este país hay una casta política y financiera que se ha instalado en la apropiación indebida, independientemente de las consecuencias funestas que acontezcan al pueblo que representan.

Olvídense de todos los programas incumplidos, de todas las promesas rotas, de todo lo que dicen los de la casta y fíjense por un momento en lo que hacen, lo voy a explicar despacio para que puedan comprenderlo.

El PSOE tenía como único objetivo perpetuarse en el poder, exactamente igual que lo tiene el PP, porque de esa forma pueden colocar a los cientos de miles de castores que viven de construir la presa del poder que nos va a hundir a todos para siempre, anegando nuestra existencia con impuestos, recortes y otras calamidades.

No se fijen en lo que han dicho, sino en lo que han hecho, cuando Zapatero llegó al poder, en España había un 19,6 % de españoles viviendo por debajo de la línea de pobreza (hoy hay un 27 %), las cosas en educación no estaban bien, pero con Zapatero hemos alcanzado niveles del 25 % de analfabetismo funcional en algunas comunidades españolas, cuando Aznar se fue, había en este país 2,5 millones de parados, actualmente hay 6,15 millones de parados según los últimos datos ofrecidos por Eurostat. España tenía una deuda pública que podía asumir, pero Zapatero la elevó al doble en los últimos cuatro años de gobierno para que fuera inasumible. 

¿Por qué quería Zapatero más paro, más analfabetismo, más empobrecimiento y más deuda?, pues por una sencilla razón, porque el PSOE no ganará nunca unas elecciones en un país que vaya bien, necesita que el país vaya mal para salir victorioso, necesita problemas y si no existen los inventarán, porque sólo así, desde la propaganda que maneja de maravilla, podrá convencer a los excluidos de la historia de que va a salvarles la vida, aunque sepa que con su política les conduce directamente al infierno. Eso es el PSOE, los sindicatos y toda la izquierda española, cuánto peor para todos, mejor para ellos.





Vamos con el PP, ¿qué hizo Mariano Rajoy cuando estuvo en la oposición para evitar que el PSOE hundiera este país?: nada, ¿qué va a hacer ahora?, pues nada tampoco, mantener las cosas como están con tendencia a peor, prueba de ello es que todavía nos ha endeudado a mayor velocidad que Zapatero y durante su mandato ya hay 700.000 parados nuevos.  Lo único que va a hacer es demoler el sector público, que buena falta le hace a ver si nos quitamos encima el millón de parásitos que tenemos colocado en él, pero por otra parte va a incrementar la diferencia entre los españoles creando una delgada línea roja entre los que se salven, que serán más que los que queden arrojados a la cuneta de la historia y que siempre votarán a partidos de izquierda, porque se lo han acuñado en los genes. 

Siempre habrá una mayoría de gente que trabaje y que a duras penas vaya sobreviviendo, y siempre querrán apartarse de los que se han quedado atrapados en la miseria; su estrategia electoral consiste precisamente en eso, hacer que el PP se convierta en la única opción posible para los que perdiendo la mitad no lo hayan perdido todo, y amenazar a los españoles con la llegada del socialismo, sindicatos y organizaciones que acabarían con todo. Prueba de ello es que no ha hecho nada para perseguir la corrupción política, nada para mejorar las condiciones de empleo, nada para reducir la deuda, nada más que acogotar a los españoles con impuestos para seguir manteniendo unas administraciones públicas descomunales, bajo amenaza de despedir a medio millón de colocaos por el PSOE, los sindicatos y los empresarios de pesebre.

El PSOE ha traicionado a sus votantes llevándolos a la pobreza y el PP traiciona a los suyos recortándoles las posibilidades de mejorar sus circunstancias. Pero no lo han hecho sólo con la generación actual, sino con todas las que vienen detrás, dejándoles una deuda que será imposible que puedan pagar, cuando en este país hay un 56 % de paro joven que va a seguir subiendo, hasta que seamos el país de la OCDE con mayor paro joven del mundo.

En este país sólo van bien  e irán bien en sus vidas, aquellos que pertenecen a la casta y allegados, esa aristocracia infame que detenta el poder; lo público es un cáncer para España y los españoles, porque se ha convertido en la fortaleza en la que viven todos los que dependen del poder, más que de sus propios recursos (aunque la inmensa mayoría de los que trabajan en lo público, nada tienen que ver con la casta, hay un porcentaje de un 20 % que sólo están ahí para cobrar y seguir haciendo política, al servicio de los que los han colocao).

Si no acabamos con lo público, lo público terminará acabando con nosotros, es hora da acabar con el paraiso de aquellos que viven fuera de cualquier inclemencia que soportamos los demás,  es hora de que trabajen los que pertenecen a la casta y sus allegados, como hacemos los demás -los que pueden, porque con los 6,15 millones de parados que han acumulado para mantener los privilegios de la casta, no será fácil- , ese 1 % de privilegiados son la principal causa de la crisis en este país, gracias a la imbecilidad de los españoles que acuden a las urnas para convertir en sus nuevos amos a unos auténticos desalmados, no vaya a ser que no les consideren demócratas los vecinos.


Enrique Suárez

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La res pública ya no da más leche



 "En España, necesitamos dos empleados públicos para hacer lo mismo que en otros países de la zona euro hace uno solo". Enrique Suárez

Han acabado con todo. Y lo peor es que siguen insistiendo. La Casta es insaciable. No pasa un día sin que asistamos a un nuevo esperpento político-financiero, hoy ha sido en Sabadell. ¿Pero de dónde ha salido esta legión de macarras que expolian al pueblo español como si este país fuera su lupanar?  No tienen vergüenza, no respetan nada, son la codicia personificada en siglas de partidos y sindicatos, que en nombre de la democracia, se han forrado a costa de dejar esquilmados a los españoles.

Ahora, desde el PSOE quieren pedir perdón, ¡estaría bueno!, primero que devuelvan la pasta que han trincado. Si en este país hubiera justicia se tendrían que hacer auditorías personales a todos los miembros de partidos que hayan tenido acceso a dinero público. Es necesario para hacer un punto final y comenzar de nuevo, tras la restitución y las condenas correspondientes, claro está. Pero desgraciadamente, tenemos un Fiscal General del Estado ciego, que a punto está de lograr un puesto de trabajo en la ONCE, porque méritos no le faltan. Y una justicia en la que sus representantes viven confortablemente al pairo del poder

La res pública ya no da más leche, la han vaciado estos energúmenos, ineptos delincuentes, pero todavía siguen empeñados en convencernos de que lo público es necesario en este país, cuando se ha demostrado que es el pesebre de todos los sinvergüenzas que han vivido de estafarnos. Lo público, en realidad, es un nido de parásitos, como voy a demostrar a continuación.

Verán ustedes, permanezcan atentos para comprender lo que acontece, antes de que nos dejen en pelotas ante el futuro. Lo público ha sido el duerno de todos los partidos, sindicatos, asociaciones y organizaciones afines al poder. Lo público, tiene en estos momentos en España, un millón más de los empleados que necesita (tirando por lobajo) para su correcto funcionamiento en comparación con otros países europeos. Sigue siendo intolerable que para hacer lo mismo que hace un empleado de cualquier país europeo, en España se necesiten dos empleados públicos.

En este país hay mucho cuentista que vive del cuento de lo público, a costa de los demás. No sé si ustedes sabrán que desde 2001 hasta 2011 en España hemos pasado de tener 2,5 millones de empleados públicos a tener 3,2 millones, 700.000 empleados públicos más. Mientras que durante el mismo periodo, hemos pasado de tener 2,5 millones de parados a tener 5 millones. ¿Cómo se puede explicar en justicia,  en nombre de que sacrosanta ley de igualdad pueden promoverse protestas y huelgas en defensa de lo público, cuando en este sector ha crecido un 27 % el empleo, mientras en todos los demás ha crecido un 25 % el paro?

Lo que está claro es que lo público es un corralito laboral defendido por la casta política-sindical, con el embaucamiento de que es una conquista social, cuando en realidad es una sectaria imposición por parte de aquellos que viven a costa de los demás, siendo muchos los que no pegan palo al agua, pero que no están dispuestos a perder sus privilegios, cuando los españoles que no viven de lo público han perdido toda seguridad en su supervivencia.

Sin entrar en más mezquindades de esta patulea de fantoches que viven del prójimo y la pancarta, se puede deducir que si el paro hubiera seguido una evolución en el empleo público igual que en todos los demás, hoy tendríamos que tener un 25 % menos de los empleados públicos que teníamos en el año 2001, es decir aproximadamente 1.875.000 empleados públicos, teniendo en cuenta el proceso de tecnificación e informatización posiblemente algunos menos, pero sin embargo tenemos 3.2 millones, lo que quiere decir que nos sobran aproximadamente 1,3 millones de empleados públicos, en relación a la evolución natural del mercado laboral español y en comparación con otros países europeos. Sólo hay que recordar que entre 1980 y  2006, en España se pasó de 1.117.456 empleados públicos a 2.728.269 empleados públicos, cuando en la mayoría de los países de Europa no se ha incrementado en más de un 10 % el número de empleados públicos. Cierto es que hay muchos trabajos que son necesarios e imprescindibles, que hay gente que trabaja en el sector público como el que más, pero también es cierto que hay cientos de miles de parásitos que han convertido lo público en su feudo para seguir trincando hasta la jubilación. Es hora de hacer criba, separando el trigo necesario de la paja prescindible.

Es hora de que los españoles nos demos cuenta de como nos estafan, con las mejores intenciones de mantener sus pesebres desde partidos y sindicatos, en defensa de lo público que no es otra cosa que un puesto de trabajo seguro para los que llevan el carnet en la boca, tienen un pariente en un sindicato o un partido, y salen en las manifestaciones para hacer bulto en defensa de sus propios intereses.

Les recomiendo que la próxima vez que traten de tomarles el pelo, convocándoles a una protesta para defender sus privilegios, (lo público, lo social, su bienestar y el sueldo seguro porque se lo merecen los angelitos), les digan que se metan la pancarta por donde les quepa con los tensores incluidos. Creo que va siendo hora de que los españoles que pagan los improductivos salvadores que nos quieren adoctrinar en la moral de sus privilegios por la gracia del enchufe, reaccionen ante la estafa a la que están siendo sometidos. En España sobran un millón de empleados públicos, y Rajoy nos sube los impuestos a los demás, cuando ya la vaca no da más leche, quizás haya que acabar con la res pública que nos está dejando en la ruina, para que unos cuantos desalmados sigan cobrando todos los meses, y encima se intitulen de héroes sociales y esperen veneración popular. ¡Hay que tener geta!

Enrique Suárez

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