desde 2.006 en Internet

Mostrando entradas con la etiqueta Justicia Social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Justicia Social. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de febrero de 2015

Hartos de milenarismos y discursos mesiánicos




A pesar de los mensajes milenaristas que se escuchan por diversos países europeos, que anuncian el final del capitalismo, lamento informar a los detractores que el capitalismo goza de una extraordinaria salud en este mundo y algo peor en España, gracias a la intervención económica de los partidos doctrinarios, que están empeñados en que regresemos al pasado, en forma de estatismo o tercermundismo. Creo que el problema más acuciante al que nos enfrentamos los españoles, es la inadecuación de los que se postulan para representantes políticos de los ciudadanos de este país. 

Los ciudadanos de este país estamos cada día más hartos de tener unos representantes políticos que son unos inadaptados, no sólo a los tiempos actuales, sino a las condiciones vitales de los ciudadanos que pretenden representar, tampoco les importa demasiado, mientras puedan seguir viviendo felizmente del pesebre que les concede el poder. Tenemos una casta muy cateta, esa es la verdad, que aspira a ser desplazada por otra casta aún más cateta que la que existe, que confunden su versión delirante de la vida y el mundo con la realidad.

Las versiones, interpretaciones, percepciones limitadas por los cerebros de los que nos representan sólo son una de las posibles alternativas para comprender lo que existe. Dudo mucho que en una reunión de todos los que dicen representarnos lograran establecer una descripción coherente de la realidad, que coincidiera con la establecida por unos cuantos miles de ciudadanos de este país. Realmente hablamos de dos mundos, uno el de los políticos que se afinca en el poder, y otro el de los ciudadanos que se ubica en el despojo, nada tienen que ver entre ellos, por mucho que se empeñen las cofradías de las siglas.

Por eso no dejaré de insistir en que los problemas a los que nos enfrentamos los ciudadanos occidentales poco tienen que ver con el capitalismo, algo que se puede demostrar fácilmente, hay países que viven en el capitalismo en los que la mayoría de sus ciudadanos viven muy bien, y sin duda mucho mejor que en cualquier otra alternativa económica. También es cierto que en el capitalismo no todos viven igual de bien, está comprobado que aquellos que trabajan y producen más viven mejor que aquellos que no trabajan o producen menos, algunos aventureros consideran que esto es una injusticia del capitalismo, a mí me parece que la injusticia sería, precisamente, que vivieran igual los que se parten el lomo y los que no pegan palo al agua.

El capitalismo busca el interés económico, evidentemente, esa es una ley universal, porque muchos de los que dicen que buscan el interés social, en realidad lo que buscan es no ser desplazados del lugar laboral que ocupan, habitualmente en algo relacionado con lo público, porque las condiciones del capitalismo, de eficiencia y eficacia les deje fuera de juego, en un sistema que valora producciones y salarios. En este país hay más de medio millón de trabajadores públicos, no funcionarios, empeñados en convencer a los demás de que son necesarios para que el mundo funcione mejor, cuando en realidad son manifiestamente prescindibles.  Medio millón de cofrades de propaganda continua son muchos cofrades, para que la procesión no obtenga atención por parte de la opinión pública. Pero lo que está claro es que cuantos más parásitos innecesarios tenemos en lo público, menos creadores de riqueza se van quedando en lo privado.

Sin embargo, en este país hay dos millones de autónomos que en estos momentos están sufriendo la opresión de la crisis en sus vidas, para poder mantener al medio millón de innecesarios que se dedican a dictar moral para conservar su puesto de trabajo en lo público, pero estos no salen en la televisión y pasan desapercibidos, pequeños comercios, bares, fontaneros, albañiles, carpinteros, trabajadores de servicios, que no habiendo recibido la sonrisa de la fortuna o el enchufe correspondiente por ser unos buenos cofrades de su causa, están condenados a malvivir para que otros vivan a su costa de puta madre, mientras mantienen a otros que les dicen lo que tienen que hacer para ser considerados como ciudadanos ejemplares por los parásitos públicos. 

Algún día tendrían que salir en la televisión los autónomos de este país para decir que opinan de este sistema que premia a los que viven de dictar discursos morales, mientras otros se parten el espinazo para poder pagarles el sueldo y las pasan putas para llegar a fin de mes, pagando los impuestos necesarios para que los nuevos curas sociales puedan vivir felices diciendo a todos los demás lo que deben hacer, ofreciéndoles en el más allá, lo que son incapaces de procurarles en el más acá.

Enrique Suárez

jueves, 10 de enero de 2013

Algunas falacias económicas del socialismo



"La gente empieza a darse cuenta de que el aparato del gobierno es costoso. Lo que aún no ven es que el peso recae sobre ellos." Frédéric Bastiat

Han sido muchos años de lavado de cerebro socialista los que se han soportado en las economías occidentales. Primero con las maravillas del socialismo real, que terminó hundiendo todos los países del Telón de Acero en la miseria, más tarde con las socialdemocracias nórdicas que actualmente han derivado hacia el liberalismo conservador, como Alemania, y por último, con la necesaria búsqueda de la justicia social en el capitalismo como contrapeso de la codicia depredadora.

Friedrich A. Hayek, nos recuerda en su ensayo titulado “El atavismo de la justicia social” que mientras la creencia en la justicia social rija la acción política, el proceso deberá aproximarse cada vez más a un sistema totalitario, desmintiendo que tal pretensión sea un avance civilizatorio, sino más bien un extravagante retroceso a sociedades tribales organizadas en la redistribución de la escasez. 

A partir de esta premisa, podemos ir desmontando algunas de las falacias más incrustadas en la mentalidad de los ciudadanos occidentales tras un siglo de propaganda ininterrumpida.


1)    A lo largo de la historia de la humanidad jamás se ha resuelto la pobreza plenamente en ningún país del mundo, tampoco en “los paraísos socialistas” abanderados de la justicia social. Algunas de las economías más deprimidas del mundo son las que han vivido bajo paradigma socialista desde hace décadas y en ellas se encuentran las bolsas de marginación y pobreza más extendidas.
2)    Disminuir el número de ricos o la riqueza de los que ya lo son no disminuye el número de pobres, sino al contrario, se ha observado a lo largo del tiempo que cuanta mayor es la riqueza de los países, y cuantos más ricos tienen, cuanto mayores son sus rentas per cápita, menos pobres existen y menos extendida es la pobreza, como ejemplo tenemos lugares como Alemania, Dinamarca, Luxemburgo, Suiza, Singapur o los Emiratos Árabes.

3)    Una de las falacias más socorridas del paradigma socialista es la de que los pobres y los ricos se distribuyen una riqueza fija e inamovible, por tanto, cuantos más ricos hay, más pobres se producen. Evidentemente si se fuerza a la decadencia y la recesión se consigue ese objetivo, que la riqueza no crezca y entonces se produce una profecía autocumplida: los ricos le quitan el pan a los pobres. No ocurre así cuando los países siguen una tasa de enriquecimiento progresiva, es decir, cuando los países crecen y no se empobrecen sin fin, cuando se producen más ricos, también, casualmente, se producen menos pobres. En los modelos planificados se producen cada vez menos ricos, pero también más pobres. Riqueza y pobreza no son términos opuestos, sino correlacionados inversamente. Si crece la riqueza, disminuye la pobreza, pero si la riqueza disminuye, aumenta la pobreza.
4)    En ningún lugar del planeta se ha producido una situación en la que hayan dejado de existir los ricos, en las economías intervenidas por el Estado, socialistas y comunistas,  a lo que más se ha llegado es a sustituir los ricos depuestos por una casta relacionada con el aparato de los partidos políticos que habían tomado el poder, como actualmente ocurre en China.
5)    Definitivamente la deseable “justicia social”, que en realidad es un concepto vacío de contenido (Hayek), es un magnífico motivo para creer, como el cielo de los cristianos o el “jannat al-na’im” (jardín de las delicias) de los musulmanes. Aquel lugar al que van los justos tras su muerte, pero lo que se dice en vida, a seguir sufriendo.

La conclusión es que la justicia social está llamada a formar parte del friso de los motivos para creer que han llevado el mundo hacia el retraso, la pobreza,  la miseria y el retroceso.

La gente parece olvidarse de algo muy importante y es que en esta vida todo lo que se le concede a alguien sin merecérselo se le arrebata a alguien que se lo ha ganado con el sudor de su frente, mereciéndoselo; por eso cuanta más intervención redistributiva se haga desde los Estados más injusticias reales se crean en nombre de la justicia social. 

La mejor forma de crear pobres es cultivando la pobreza desde el Estado y regando el no hacer de unos con el hacer de otros, que cada vez tienen que hacer más para recibir menos (más impuestos). A este paso, llegará un día en que nadie hará nada, porque es tremendamente injusto que se explote a los trabajadores para mantener a los que no trabajan, ese día habremos alcanzado la plena justicia social, el cielo cristiano y el jardín de las delicias musulmán: todos seremos políticos a sueldo del Estado, que nos ganaremos honestamente la vida criticando a los ricos, a los pobres y a los hacen algo por levantar el país y a los que no hacen nada. 

¿Acaso los desalmados que aún tienen la inmensa fortuna de tener un trabajo en España no lo hacen porque son unos egoístas que no se conforman con los 450 euros que obtendrían si no hicieran nada, por lo menos hasta que duren? Desde luego, no sé a dónde vamos a llegar con tanto insolidario que pretende obtener con el sudor de su frente las lentejas que se come y con tanto condenado a recibir la limosna del Estado para poder seguir comiendo.

Enrique Suárez

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La res pública ya no da más leche



 "En España, necesitamos dos empleados públicos para hacer lo mismo que en otros países de la zona euro hace uno solo". Enrique Suárez

Han acabado con todo. Y lo peor es que siguen insistiendo. La Casta es insaciable. No pasa un día sin que asistamos a un nuevo esperpento político-financiero, hoy ha sido en Sabadell. ¿Pero de dónde ha salido esta legión de macarras que expolian al pueblo español como si este país fuera su lupanar?  No tienen vergüenza, no respetan nada, son la codicia personificada en siglas de partidos y sindicatos, que en nombre de la democracia, se han forrado a costa de dejar esquilmados a los españoles.

Ahora, desde el PSOE quieren pedir perdón, ¡estaría bueno!, primero que devuelvan la pasta que han trincado. Si en este país hubiera justicia se tendrían que hacer auditorías personales a todos los miembros de partidos que hayan tenido acceso a dinero público. Es necesario para hacer un punto final y comenzar de nuevo, tras la restitución y las condenas correspondientes, claro está. Pero desgraciadamente, tenemos un Fiscal General del Estado ciego, que a punto está de lograr un puesto de trabajo en la ONCE, porque méritos no le faltan. Y una justicia en la que sus representantes viven confortablemente al pairo del poder

La res pública ya no da más leche, la han vaciado estos energúmenos, ineptos delincuentes, pero todavía siguen empeñados en convencernos de que lo público es necesario en este país, cuando se ha demostrado que es el pesebre de todos los sinvergüenzas que han vivido de estafarnos. Lo público, en realidad, es un nido de parásitos, como voy a demostrar a continuación.

Verán ustedes, permanezcan atentos para comprender lo que acontece, antes de que nos dejen en pelotas ante el futuro. Lo público ha sido el duerno de todos los partidos, sindicatos, asociaciones y organizaciones afines al poder. Lo público, tiene en estos momentos en España, un millón más de los empleados que necesita (tirando por lobajo) para su correcto funcionamiento en comparación con otros países europeos. Sigue siendo intolerable que para hacer lo mismo que hace un empleado de cualquier país europeo, en España se necesiten dos empleados públicos.

En este país hay mucho cuentista que vive del cuento de lo público, a costa de los demás. No sé si ustedes sabrán que desde 2001 hasta 2011 en España hemos pasado de tener 2,5 millones de empleados públicos a tener 3,2 millones, 700.000 empleados públicos más. Mientras que durante el mismo periodo, hemos pasado de tener 2,5 millones de parados a tener 5 millones. ¿Cómo se puede explicar en justicia,  en nombre de que sacrosanta ley de igualdad pueden promoverse protestas y huelgas en defensa de lo público, cuando en este sector ha crecido un 27 % el empleo, mientras en todos los demás ha crecido un 25 % el paro?

Lo que está claro es que lo público es un corralito laboral defendido por la casta política-sindical, con el embaucamiento de que es una conquista social, cuando en realidad es una sectaria imposición por parte de aquellos que viven a costa de los demás, siendo muchos los que no pegan palo al agua, pero que no están dispuestos a perder sus privilegios, cuando los españoles que no viven de lo público han perdido toda seguridad en su supervivencia.

Sin entrar en más mezquindades de esta patulea de fantoches que viven del prójimo y la pancarta, se puede deducir que si el paro hubiera seguido una evolución en el empleo público igual que en todos los demás, hoy tendríamos que tener un 25 % menos de los empleados públicos que teníamos en el año 2001, es decir aproximadamente 1.875.000 empleados públicos, teniendo en cuenta el proceso de tecnificación e informatización posiblemente algunos menos, pero sin embargo tenemos 3.2 millones, lo que quiere decir que nos sobran aproximadamente 1,3 millones de empleados públicos, en relación a la evolución natural del mercado laboral español y en comparación con otros países europeos. Sólo hay que recordar que entre 1980 y  2006, en España se pasó de 1.117.456 empleados públicos a 2.728.269 empleados públicos, cuando en la mayoría de los países de Europa no se ha incrementado en más de un 10 % el número de empleados públicos. Cierto es que hay muchos trabajos que son necesarios e imprescindibles, que hay gente que trabaja en el sector público como el que más, pero también es cierto que hay cientos de miles de parásitos que han convertido lo público en su feudo para seguir trincando hasta la jubilación. Es hora de hacer criba, separando el trigo necesario de la paja prescindible.

Es hora de que los españoles nos demos cuenta de como nos estafan, con las mejores intenciones de mantener sus pesebres desde partidos y sindicatos, en defensa de lo público que no es otra cosa que un puesto de trabajo seguro para los que llevan el carnet en la boca, tienen un pariente en un sindicato o un partido, y salen en las manifestaciones para hacer bulto en defensa de sus propios intereses.

Les recomiendo que la próxima vez que traten de tomarles el pelo, convocándoles a una protesta para defender sus privilegios, (lo público, lo social, su bienestar y el sueldo seguro porque se lo merecen los angelitos), les digan que se metan la pancarta por donde les quepa con los tensores incluidos. Creo que va siendo hora de que los españoles que pagan los improductivos salvadores que nos quieren adoctrinar en la moral de sus privilegios por la gracia del enchufe, reaccionen ante la estafa a la que están siendo sometidos. En España sobran un millón de empleados públicos, y Rajoy nos sube los impuestos a los demás, cuando ya la vaca no da más leche, quizás haya que acabar con la res pública que nos está dejando en la ruina, para que unos cuantos desalmados sigan cobrando todos los meses, y encima se intitulen de héroes sociales y esperen veneración popular. ¡Hay que tener geta!

Enrique Suárez

miércoles, 8 de agosto de 2012

Carta al señor Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda y diputado en la Junta de Andalucía


Señor mío,

no es referencia formal, sino real, porque el sueldo que usted cobra se paga con los impuestos de los españoles, de los que formo parte, y por tanto, usted pertenece a la casta que impone su voluntad a las gentes de este país en nombre de los intereses de su secta, IU y su sindicato, el SAT, aunque se disfrace de lagarterana, cuatrero de tetrabriks o militante de la causa palestina.

Verá usted, estoy más que harto de pagar el sueldo a impresentables como usted, que en nombre de su particular causa y fanatismo tratan de adoctrinar a las masas, aprovechándose de que este país ha perdido el norte, para sacar tajada para los de su secta y para usted. A mí, personalmente, me fascina su hipocresía, su irresponsabilidad, su mezquindad y su miseria, solo un patán con su iluminación podría en estos momentos incitar a la rebelión popular para hacerse el imprescindible, eso sí, con una inmunidad parlamentaria conferida no para hacer lo que hace, sino para defender a los ciudadanos, y no enfrentar a unos ciudadanos con otros.

Usted no es un demócrata, ni nunca lo ha sido, sino un fanático que utiliza la democracia para alcanzar su utopía, pisando los derechos de los demás, ciscándose en la libertad del prójimo, como cualquier fascista o estalinista que considera que su verdad es más verdadera que la de los demás, y que la justicia es lo que a usted le brota de los meninges y no la ley que ha de imperar sobre todos en un mundo civilizado.

Si usted no fuera tan imbécil como es, se daría cuenta de la repercusión de sus actos teatrales, porque hoy, sin ir más lejos un guardia municipal ha fallecido en Madrid a manos de unos magrebís que atracaron una oficina de correos, porque seguro que también tenían hambre y su causa era muy justa, y al final, como lo que hay en los supermercados o el dinero público no es de nadie, pues que más da. Y si se producen altercados, usted se envuelve en la kufyya y ahí se las den todas, de martir por la vida y aspirante a mahdi. ¡Que asco de demagogia!

He estado mirando los sueldos de Marinaleda, población de 2700 habitantes de la que usted es alcalde y he descubierto que no vive usted tan mal como parece, ni los que le acompañan tampoco:
el alcalde de Marinaleda, cobra 70.367 € al año, el primer Tte. de Alcalde 52.739 €, el segundo tte. Alcalde 47.000 €, la secretaria del Alcalde 36.259,-(Prima de este), el responsable de prensa 38.388,- (Cuñado), el consejero juridico del alcalde 50.024 €. (Un ruso de la antigua Unión Soviética que no sabe castellano), el jefe de la policia municipal cobra 68.000 €. Además, creo que usted no ha renunciado a su acta de diputado, sueldo y prebendas que le acompañan, sino es porque el Tribunal Constitucional emita sentencia al respecto. Pero lo más importante es que de los 4,4 millones presupuestados, por el Ayuntamiento de Marinaleda el 78 %, proviene de subvenciones y ayudas de otras administraciones.

Verá usted, si quiere ser solidario renuncie públicamente a sus sueldos y que los pasen directamente al banco de alimentos, pero no lo haga a costa de los demás, pedazo de hipócrita, no lo haga agrediendo a los trabajadores de un supermercado, para robar a una empresa española, que además es de las pocas que ha creado trabajo en este país.

Señor Gordillo, hágame un favor: ¡váyase usted a la mierda!, ya tenemos bastantes problemas para tener que resolver las gilipolleces de un iluminado que trata de darnos lecciones morales, cuando lo que tendría que estar es exigiendo a sus comparsas donde se ha ido todo el dinero público que ha desaparecido por la corrupción de Andalucía, que por eso es por lo que cobra.

Me despido de usted, con mi más soberano desprecio a un miserable. Que tenga usted una buena estancia en la cárcel.

NOTA ADJUNTA: dadas las buenas relaciones que el alcalde de Marinaleda mantiene con Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, con el que comparte "compromiso histórico" desde hace tiempo, no sería de extrañar que el dictador venezolano subvencionara todo el milagro de Marinaleda (2700 habitantes), del gratis total para convencer a los creyentes españoles de las ventajas del comunismo bolivariano, por una parte se hace propaganda en España y por otra, miles de posibles votantes creen en el milagro de una gestión impecable.

Todo son ventajas para los que estafan al pueblo, pero sin el pueblo... y en tiempos de crisis, siempre se puede vender como una alternativa viable. El alcalde de Marinaleda, podría haber viajado en mayo a Venezuela en clase turista y se hubiera ahorrado para comprar comida los seis mil euros que le costó el viaje, aunque sin duda fue un invitado solemne de Hugo Chávez, que se lo habrá pagado amablemente, quien sabe si para hacerle la encomienda de organizar una revolución bolivariana en España, aprovechando la crisis economíca que atraviesa nuestro país.

Enrique Suárez

sábado, 7 de abril de 2012

El peso ideal del Estado


No será fácil, están tan aferrados al poder y los privilegios que este les proporciona, que requerirá grandes esfuerzos su erradicación, pero los políticos españoles que viven del momio, no sabemos cuántos, sin rendir cuentas y creando cuentos, atraviesan su perentoria agonía. 

Pero no hay que dormirse, porque los trepas cenutrios están muy bien organizados y disponen a su servicio de unos medios de comunicación que han vendido su alma al diablo del poder, desde que los lectores con criterio y las subvenciones estatales, autonómicas y locales les han abandonado, y la crisis económica recomienda informarse por internet que es prácticamente gratis. 

Las cosas nunca volverán a ser igual en muchos años, no veremos a leires pajines regalar millones de euros a sus delirantes aficiones sociales, ni a matas y urdangarines forrarse a costa del erario, ni a griñanes cultivarse el futuro sembrando dinero público como el maná de los pobres. El imperio de la ceja se ha desplomado, dejando al borde del paro a todos los que vivían en el delirio de cambiar España por una república bolivariana europea, pero también a todos los que se dedicaban a extraer de los demás su bienestar personal vía “la cosa pública” que el dinero de todos no es de nadie.

Los sindicatos marxistas españoles están condenados a muerte aunque convoquen una huelga general todos los días, cuando se vayan al paro los que viven del trabajo de los demás seguro que comienza a crearse trabajo en España. En cuanto a los partidos políticos convencionales, fundamentalmente el PSOE y el PP, están obligados a transformarse deprisa o se irán del panorama electoral español muy pronto.

La resistencia es firme, diversa, agregada y decidida, el código de barras de los mangantes no tiene caducidad, con nombre y apellidos, es para siempre; aquí el que la hace la paga, como los demás, se va a acabar lo de que los políticos tengan privilegios y el resto de los ciudadanos solo derechos. Es injusto además de indigno. La reacción cívica no es de izquierdas o derechas, sino de sentido común.

El día que a los españoles se nos caiga el burka que nos han impuesto de obligarnos a pensar que si unos son malos y lo hacen mal, los otros tienen que ser buenos a la fuerza porque dicen lo contrario, tendrán las horas contadas. El modelo que viene es mucho más sencillo y pragmático, consiste sencillamente en negar a ambos al mismo tiempo, porque se ha acabado la gilipollez, no hay un euro para experimentos.

La solución es bien sencilla, el peso ideal del Estado no es la obesidad mórbida que ha fomentado la izquierda, ni la caquexia que quieren imponer (por obligación, más que por voluntad) los conservadores, sino lo justo y necesario, ni más ni menos. Un Estado suficiente es aquel que atiende correctamente las necesidades básicas de una sociedad, no sus vicios, no sus caprichos holgazanes, no sus envidias irredentas, no sus veleidades delirantes, ni sus orgías sociales a costa del perjuicio general de los ciudadanos. El Estado no está para convertir a políticos idiotas en grandes personajes de la historia de la humanidad, a costa de la propagación de sus delirios. El Estado no está para cambiar la sociedad, sino para que la sociedad pueda incrementar su bienestar paulatinamente, no incrementar su malestar.

El Estado no está para hacer justicia social, sino para evitar que se cometan injusticias en la sociedad, como las que se han hecho en nombre de la justicia social, que sólo beneficia a las castas de mequetrefes que la patrocinan. El peso ideal del Estado es aquel por el que nuestro bienestar nos cuesta exactamente menos o lo mismo que aquello que obtendríamos, sin la existencia del Estado, a precios de mercado, todo lo que exceda esta cantidad es un robo a los ciudadanos.

Las graves crisis económicas de los estados modernos no surgen por falta de dinero, sino por exceso de ideas peregrinas.

Enrique Suárez

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...