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jueves, 7 de agosto de 2014

¿Por qué se odia a los ricos en España?





"La riqueza es un poder usurpado por la minoría para obligar a la mayoría a trabajar en su provecho."Percy B. Shelley

Los ricos, los más afortunados, no han sido vistos tradicionalmente con buenos ojos en España. Se ha especulado que esta cuestión está relacionada con la tradicional envidia de los españoles, el principal pecado capital que nos caracterizaba según Fernando Díaz Plaja, allá por los años setenta.  También con la pereza del envidioso o la soberbia del envidiado. Y por supuesto entre las teorías más novedosas están las que apelan al igualitarismo como dogma en la raíz de la inquina a los que acumulan riqueza.

Aunque no estoy de acuerdo con las opciones anteriores, creo que el odio a los ricos en España no proviene tanto de una pasión desaforada por el deseo de las posesiones de los demás, como estableció Séneca en su día, sino de algo más prosaico: la forma de obtener esas riquezas. En un país en el que todos los días nos despertamos con casos de corrupción de la casta política y por destacar uno en particular, los treinta años de Jordi Pujol y su estirpe en el latrocinio de los bienes públicos, no es extraño que se tenga especial animadversión a los ricos.

Creo que deberíamos adaptar el estereotipo de la inquina a los más afortunados a las circunstancias que vivimos en este país, cuando el segundo problema que preocupa a los españoles es la corrupción y el fraude y el cuarto, los partidos políticos. No creo que los españoles odien más que en otros países a los que se hacen ricos, pero sí odian más, porque se dan, a los que se hacen ricos haciendo a los demás pobres.

Protegerse de los depredadores que viven en la impunidad

En este caso el odio a los ricos en España es una actitud defensiva, más que agresiva, cuando en este país hay miles de casos de corrupción política, sindical, empresarial, que tradicionalmente son juzgados con guante de seda y resultan impunes en numerosas ocasiones; odiar a los ricos se ha convertido en un deporte nacional, tras los Gürtell, los Pujol y los EREs, sin importarles a los políticos de todos los partidos el daño que están haciendo a este país con sus corrupciones y fraudes, al igual que con sus engaños.

En cierta ocasión entrevisté en una emisora de radio a un compañero de Gregorio Marañón, psicoanalista, del que no recuerdo el nombre, que había dedicado su vida a estudiar la envidia y que me contó una anécdota singular comparando a los americanos con los españoles. En las tierras del Tio Sam un director de una empresa sale de su fábrica de Detroit y dos trabajadores en la puerta mantienen la siguiente conversación, uno le dice al otro:

-         Ves a Mr. Smith, pues dentro de veinte años, yo estaré como él
Entre risas, su interlocutor le responde:
-          ¡Que así sea!
La misma situación se produce en Barcelona, por la misma época, los años setenta, y dos trabajadores en la puerta mantienen la siguiente conversación:
-         Ves al hijo puta de Pérez, pues dentro de veinte años, estará como nosotros.
A lo que su compañero responde entre risas:
-         ¡Que así sea!

Literariamente resulta atractiva la hipótesis, pero creo que se aleja de la realidad, al menos en los tiempos actuales. Los españoles no odian a los ricos por envidia, aunque algún caso habrá , sino por su desmesura, por su expropiación y su expolio, habitualmente de la cosa pública, que al fin y al cabo si es de los que pierden sus servicios públicos, derechos e infraestructuras, para que otros incrementen sus beneficios y privilegios. 

Pluto, el dios de la riqueza griego, fue cegado por Zeus para que no favoreciera selectivamente a la gente, y así lograra numerosos admiradores y adeptos que hicieran peligrar su primacía olímpica, como nos relata Aristófanes en su tragedia. En este país, unos cuantos aprovechados han secuestrado los recursos públicos en su propio interés, convirtiendo a Pluto en su mascota. Es interesante recurrir a los griegos cuando se habla de costumbres, porque los griegos fueron los alemanes de hace 2.500 años que conceptualizaron las cosas de la política para que la democracia pudiera salir adelante. 

Pocos saben que el origen de la democracia se forjó precisamente para limitar el poder a los poderosos y la riqueza a los afortunados, allá por la época de Clístenes,  para que no existiera desigualdad de partida entre los ciudadanos de Atenas. Los griegos, que desconocían el concepto de pecado, sí tenían una falta incívica que para ellos era execrable: la hibris o desmesura de los ambiciosos, que hoy haría estragos en la política española si se recobrara para nuestra maltrecha democracia. Creso, a la sazón, un Jordi Pujol de la época, fue despojado de todas sus riquezas por Némesis quedando en la más infausta de las miserias.

Abandonemos las pasiones y vayamos a los hechos

Pero abandonando la lírica de las emociones la explicación del odio a los ricos en nuestro país resulta mucho más prosaica cuando se consultan las estadísticas de Eurostat y se comprueba que en España sólo un 20 % consideran que los ricos se merecen su riqueza, siendo nuestro país el cuarto que más odio muestra por los plutócratas que se sirven de nuestra democracia para cubrir sus ambiciones y avaricias. Sólo hay tres países de la OCDE que los odian más que nosotros, en los que todavía hay más corrupción posiblemente: Rusia, Turquía y Grecia.



Algún día tendremos que darnos cuenta de que en España hay un auténtico “tapón” de afortunados adherido de forma parasitaria a la cosa pública, que están recogiendo las iras de los despojados, somos el país con más empleados públicos no funcionarios de la OCDE, y este estamento de corruptibles no ha dejado de crecer durante los últimos diez años, mientras todos los sectores laborales crecían en paro. Sin embargo en número de funcionarios somos el cuarto país de la Unión Europea por la cola. Lo que quiere decir que en España el enchufe sigue siendo la forma más fácil de alcanzar un trabajo. Evidentemente esa actitud por parte del poder político con 5,5 millones de parados, y un 55 % de jóvenes en paro –la segunda tasa más elevada de Europa 28 tras Grecia- explica mucho mejor que otra variable el odio ancestral a los ricos que existe en este país.

No es por tanto la envidia de los desposeídos la razón que mejor explica el odio a los más afortunados, sino la injusticia en la consecución de su riqueza, la patente política que limita los que viven con todas las comodidades y los que sufren todas las incomodidades, para que los primeros puedan seguir manteniendo e incrementando sus privilegios. 

Y es que la riqueza en este país se ha reducido tanto para la inmensa mayoría, que hoy por hoy se pueden considerar ricos a los que tienen un trabajo estable, fundamentalmente en la cosa pública, cuando otros más jóvenes y posiblemente mejor cualificados, tienen que hacer las maletas para ganarse la vida fuera de su país.

Esa inequidad paleta de restringir el bienestar en función de la adscripción política, familiar o sectaria, es posiblemente el mayor cáncer de nuestra economía y la mayor afrenta a la paz social que existe en este país. No es la envidia de los despojados la que explica el odio a los ricos en España, sino la insidia de los despojadores que han sido bendecidos por el dedo de alguien.

Enrique Suárez
      

viernes, 19 de octubre de 2012

Preludio de una guerra civil en España



"Una sola cosa nos explica bien la historia y es en qué consisten los malos gobiernos" Thomas Jefferson

¿A qué mola el titular?, pues no se pierdan lo que viene después.

Bajo ese lema que se va a poner de moda, se agrupan los sectarios de la todas las izquierdas españolas, con carritos y con cejas, los que se llenan la boca hablando de la igualdad cuando han creado la mayor desigualdad  entre los españoles en la historia de la democracia. También se adhieren los nacionalistas de las desigualdades diferenciales, que velan exclusivamente por los intereses particulares de sus territorios, y al resto que le den. Por supuesto, una legión de advenedizos, corruptos diversos, miles de colocados por el poder fuera de concurso-oposición, aquellos que viven magníficamente del pesebre nacional, los desfalcadores de bancos públicos, los sindicalistas de clase, los que protestan sin fin contra el Gobierno de España y contra la realidad penosa que nos legaron los que hoy se parapetan tras una pancarta, todos unidos por ese sentido patrimonial de lo público y lo social, los que se intitulan defensores de la sociedad de masas.  A mí me gusta denominarlos en su conjunto: “la corte de los milagros”, porque argumentos coherentes con la realidad no tienen costumbre de ofrecernos, pero deseos y buenas intenciones como para exportar. 

Me pregunto que haría toda esta gente callada mientras el PSOE arruinaba este país durante los siete años de la plaga de despropósitos a que nos sometieron los chicos de la ceja, donde estaban los luchadores, cuando Zapatero se gastaba 100.000 millones de euros al año más de lo que ingresaba el Estado para tapar su nefasta, inepta e inolvidable defensa de la alegría.  Me parece que tanta algarabía como tienen montada sólo tiene como objetivo ocultar el 10 % de déficit público que dejaron, las arcas vacías, las corrupciones múltiples, la deuda pública de medio billón de euros que legaron los del PSOE a este país, los tres millones y medio de parados más, los tres millones de pobres más, el millón de empresas que han cerrado y los despilfarros acometidos en nombre de las más extraordinarias ocurrencias, sin olvidarnos de los 600.000 empleados públicos más que no teníamos en 2004 y ahora tenemos.  Ni una palabra de la Corte de los Milagros contra los autores del descalabro de España, pero no pasa el día que organizan una manifestación con el único objetivo de seguir viviendo del pesebre público como han hecho hasta ahora, es decir, a costa de los demás españoles. 

No sé a ustedes, pero a mí me parece repugnante la propuesta de salvación que nos ofrecen los estafadores de los EREs que organizan huelgas generales, los que no se cortaron para abrir las puertas de este país a siete millones de inmigrantes entre 2008-2009 sin prever el impacto que eso ocasionaría en nuestra economía y vidas, los que están empeñados en convencernos que la democracia sólo puede construirse desde el socialismo o el nacionalismo, y los que están obstinados en mostrarnos que los únicos que tienen intereses altruistas en este país son ellos, aunque España haya descendido 15 puestos en Transparency International, esa agencia que mide la corrupción de los países tras la pasada por el socialismo, y no sé cuantos en las que miden la credibilidad de los españoles en sus compromisos con la deuda pública.

Y dirán ustedes: este debe ser del PP; pues se equivocan, la gestión del Gobierno de Mariano Rajoy lleva camino de superar todas las barbaridades de Rodríguez Zapatero, algo que parecía imposible. No se puede confiar en un gobierno que ha mentido a los españoles para ganar las elecciones, que no ha logrado detener la sangría de la deuda pública, que no ha cambiado las estructuras de poder cuando están absolutamente sobredimensionadas, tanto a nivel  estatal, como autonómico o municipal, un Gobierno que ha sido incapaz de obtener siquiera una foto finish de la realidad española a fecha actual, que no ha hecho auditorías públicas – porque sospecho que los del PSOE y los nacionalistas no son los únicos que han estafado a los españoles-, un gobierno que deja que vaya pasando el tiempo a ver si cambian las cosas, mientras se siguen acumulando parados, pobres y miseria en este país. No, para nada apoyo al PP, creo que las cosas se podían hacer de otra forma pero para eso le faltan agallas a Mariano Rajoy, que no ha sido capaz ni de dirigirse a los españoles para explicarles con detalle, pelos y señales, lo que está ocurriendo y lo que piensa hacer para que algún día podamos mejorar.

Definitivamente, me parece que a este país y a sus sufridos ciudadanos los ha estafado el PSOE, los nacionalistas y el PP, junto con los demás partidos políticos y la legión de vividores que soportan en sus inmediaciones, eso que algunos venimos llamando la casta, esa aristocracia política que se ha pasado la Constitución Española de 1978 por el forro, devolviéndonos al Antiguo Régimen, al de Franco no, al absolutista de Fernando VII. 

Los españoles tenemos un grave problema con todos ellos, estamos condenados a permanecer atrapados en el síndrome de Casandra, que consiste en poder contemplar el futuro, pero no poder hacer nada para evitar los males que nos acontecerán. También está claro que cada día más españoles se dan cuenta del “raterismo político”  de los que se ufanan de representarnos, un 27% de compatriotas ya consideran a la casta política el tercer problema de este país, tras el paro y la crisis económica. Sólo es cuestión de tiempo que descubran que el paro y la crisis económica son consecuencias de las decisiones erróneas de la casta política y entonces si que vamos a tener conflictos. 

Pero no se preocupen ustedes, nada de guerras civiles, ¡que más quisieran algunos para seguir viviendo de los demás!, lo que posiblemente se produzca es alguna suerte de venganza, de este sufrido pueblo contra tanto mangante que ha usurpado el poder que se le ha concedido en nombre de la democracia, para incrementar sus patrimonios personales, aunque haya sido a costa de joder a todos los demás. Ya falta menos para que vayan rindiendo cuentas y se dejen de cuentos.

La próxima vez que vean una manifestación de esas que dicen que quieren acabar con todo, pregúntenles a los que llevan la pancarta que cuanto se han llevado para casa, ya verán con que amabilidad les responden, los “demócratas” que dicen defender sus derechos constitucionales, porque todos estos defensores de su pecunio (izquierdas, derechas y nacionalistas) piensan que la "democracia" en España es su puta, y los españoles los mamporreros,  y que nadie trate de chulearla, que para eso están ellos, nuestros ilustres representantes políticos, sindicales y sociales.

Enrique Suárez

jueves, 1 de marzo de 2012

De la calle es mía de Fraga a la calle es nuestra de Rubalcaba



"Los políticos crean problemas, para después ofrecer soluciones, y así parecer necesarios". Ciudadano Ubú

Tiene razón un amigo mío, cuando dice que de la dictadura del franquismo hemos pasado a la dictadura del antifranquismo en tan solo 40 años, todo un avance social pletórico de progreso, sin haber tocado, tangencialmente siquiera, la democracia. Se veía venir desde hace tiempo, cuando todos los que estaban afincados en los puestos sociales del Gobierno anterior se fueran a la calle, comenzaría el espectáculo, tienen dos años de paro por delante para reventar el país si hace falta, a ver si la trisca en la calle les otorga la legitimidad que no les brindaron las urnas en la última convocatoria electoral.

Si en la Alemania nazi se cultivó el huevo de la serpiente tras las imposiciones compensatorias de los vencedores de la primera Guerra Mundial, en España se ha cultivado con esmero desde hace ocho años el penoso espectáculo que nos brindan las izquierdas de este país, junto con los sindicatos y todos los que han convertido las iniciativas colectivistas en la nueva gallina de los huevos de horo (con h, por si acaso). Lo del 11-M fue un ensayo exitoso de que funciona amedrentar al personal, y lo del 15-M, nuevas fórmulas, por las que menos del 0,1 % de la población española trata de imponerle a 99,9 % restante su sacrosanta voluntad, y a esto lo denominan democracia, no sé si social o estalinista.

En fin, aquí tenemos de nuevo a la oclocracia (qué es como técnicamente se denomina la cosa), ofreciéndonos violencia por paz social. Así podría ser el diálogo entre ciudadano que pasaba por allí y elemento violento-pacifista-socialista-vengador de todas las injusticias inhumanas a que se somete al sufrido proletariado, parias de la tierra y liberados sindicales, reunidos:

- Oiga usted, dijo alguien, que los 5,2 millones de parados (50 % de paro juvenil), son obra personal del contador de nubes aquel de las cejas.
- Eso es lo de menos, Rajoy es el responsable de todo lo que haya ocurrido, ocurra y pueda ocurrir. La derecha siempre es responsable de todo hasta que no se demuestre lo contrario y la izquierda de nada, aunque se demuestre que si lo es ¿Queda claro?
- Si usted, lo dice, pues que se le va a hacer, pero verá es que el 25 % del PIB dedicado a la amortización de la deuda fue obra de Zapatero y también el 8,5 % del déficit, por no mencionar los despilfarros acometidos durante la égida del aliancista de civilizaciones.
- Fachas, capitalistas, explotadores, opresores, vais a enteraros del poder del pueblo.
- ¿Pueblo?, disculpe usted, cuatro gatos dando voces y destrozando los bienes públicos y privados no es el pueblo, sino una muchedumbre, una turba o una horda. El pueblo ha votado el 20-N en las urnas y ha dicho que los del PSOE a la puta calle, por haberse pasado de caviar, y ustedes cumpliendo con las expectativas. Así que cuando Zapatero creaba parados lo hacía por el bien de la humanidad, y cuando Rajoy trata de resolver la orgía de despilfarro que se han montado es un facha, ya, ya voy comprendiendo sus argumentos.
- ¿Te quieres callar imbécil? En este país el pueblo somos nosotros y la calle es nuestra, y vamos a bajar a los fachas de la derecha del Gobierno aunque tengamos que prenderle fuego a La Moncloa…
- ¿Y lo van a hacer ustedes solos o acompañados? La verdad que da realmente miedo la penuria analfabeta en la que ustedes deambulan, ¿pero no les da vergüenza lo que hacen? ¿Están buscando un muerto para promover su causa? Panda de descerebrados los que se reúnen para fastidiar a los demás. Niños y niñas de papá Estado que tienen como pretensión que los demás les resuelvan lo que han creado los que apoyan y les apoyan. La verdad, que no tiene mucho sentido, ni común, ni ninguno.
- ¡Fachas al paredón! ¡Viva la Revolución!
- Triste, muy triste.
Podría seguir, pero para qué, la oclocracia es así, una muchedumbre habitualmente manipulada por intereses políticos salta a la calle para defender una tiranía, acusando, precisamente a los que han salido elegidos en las urnas, de dictadores, mientras ellos se autodeclaran demócratas. Y lo mejor es que se quedan tan frescos.

En primer lugar deberían respetar a los demás, cosa que no hacen, si quieren ser respetados. En segundo lugar deberían saber que la libertad tiene sus límites en las narices de sus vecinos. Y en tercer lugar no tendrían que desconocer que todo lo que destrocen estos niños de papá Estado que se han quedado en el paro, que estudian con becas sin aprobar, que se han montado la vida de okupas y outsiders, que quieren justicia y ejercen la violencia, que piden todo pero no dan nada, y que consideran que los demás tenemos que pagarles los espectáculos que se montan para mostrar su coraje y su extraordinaria mendacidad, son unos pequeños dictadores al servicio de los amos políticos que les señalan el camino, para que les ayuden a regresar a las poltronas que han perdido.

No dudo que algunos de los participantes actúen así por que están convencidos, en su terrible desesperación, de que Zapatero y el PSOE les ha dejado con menos porvenir que una gallina en una reunión de hambrientos, pero de ahí, a que sus protestas legitimen sus inquietudes hay el mismo trecho que separa la razón de la locura.

Estos fachas de izquierdas, lo que tendrían que hacer es reclamar a quien los ha convertido en la generación con menos porvenir de la historia de España de los últimos cincuenta años, pero ni lo hicieron, ni lo hacen, ni lo harán. El PSOE, IU y los sindicatos se están pasando de frenada en esta alegoría revolucionaria que están fomentando y cultivando.

El día que "los manipulados" se den cuenta de que están siendo instrumentalizados pos los mismos intereses políticos que les ha arruinado la vida, se les va a volver el monstruito que están creando y les va a pegar un viaje que los puede desplazar de la escena política española para siempre.

La calle es de todos, señor Rubalcaba. No lo olvide, porque a este paso los destrozos que ocasionen sus jóvenes descamisados va a terminar pagándolos el aventurero que les ha lanzado contra sus adversarios, para que no le pidan explicaciones al PSOE de su damnificado y grotesco patetismo, el de aquellos que los han creado y ahora los utilizan en su propio interés... eso sí, contra los demás, claro.

Enrique Suárez

viernes, 20 de mayo de 2011

¡Que suban los impuestos!, exigen los que no los pagan


Una de las primeras medidas que han “exigido” los congregados en la Puerta del Sol es la subida de impuestos, entre todos los que están reunidos haciendo campaña ilegítima contra las elecciones del domingo, es decir, promoviéndose como escudos humanos contra la democracia, posiblemente no generen impuestos ni para pagar la limpieza de la acampada que han organizado, que terminarán pagando los madrileños que si producen impuestos, es decir, los que trabajan cada día y tienen que prescindir de cruzar por el nudo central de comunicaciones de Madrid.

A mí me resulta fascinante que estos demócratas asamblearios que reivindican una democracia real, en realidad funcionen como dictadores organizados que tratan de imponer al prójimo su sagrada voluntad. En Estados Unidos duraban lo que tarda un hambriento en comerse un bocadillo. Sin embargo, en Europa, y fundamentalmente en España, se consideran con el derecho fundamental de exigir a los demás que resuelvan sus problemas y si no que les paguen por mirar los amaneceres desde el kilómetro cero, mientras juegan a revolucionarios.

Si en este país existen cinco millones de parados es precisamente porque una legión de ineptos en el Gobierno, más otros tantos en la oposición, han permitido que la estructura productiva española se haya ido al carajo. Las políticas sociales del PSOE son el origen del 50 % de paro juvenil que existe en nuestro país. Si no se hubieran gastado más de lo que ingresaban ahora no tendríamos una deuda galopante que van a terminar pagando nuestros nietos.

Si las cosas no han funcionado, es porque el nivel de incompetencia e ineptitud de los que han tomado las decisiones ha rayado con los delirios mesiánicos de un iluminado, que pretendía convertir España en un país de funcionarios y pensionistas desde el mismo nacimiento. Las barbaridades que se han cometido en los últimos siete años, las vamos a pagar en los próximo veinte años, y todo para que el iluminado de Rodríguez Zapatero pudiera sentirse feliz creando una Arcadia de paz y amor para sus súbditos.

España tiene menos credibilidad económica que los países subsaharianos, los capitales invertidos provenientes de extranjero han salido huyendo ante la política económica sostenible del Gobierno y sus boutades internacionalistas. Posiblemente son mayoría, los españoles que han pensado en alguna ocasión si Rodríguez Zapatero reune las condiciones necesarias para ser Presidente del Gobierno, y no pocos, en las filas de su propio partido.

Da mucha pena ver a una juventud manipulada hasta el paroxismo haciendo una revolución “espontánea” a tres días de las elecciones que va a perder el PSOE, recuerdan a los sindicatos que en la última huelga general se enfrentaban a los empresarios, pero no al Gobierno; evidentemente porque después de lo que hemos sabido que habían hecho en Andalucía y otros lugares, no iban a enfrentarse contra los socios de sus negocios con dinero público, que proviene de los impuestos que producimos todos los españoles y que ellos se han repartido de forma inícua y delincuente.

La barbaridad está servida, el PSOE en el Gobierno genera la mayor crisis económica de la historia reciente de nuestra democracia, por su absoluta incompetencia e ineptitud, y ahora, casualmente, cuando va a perder las elecciones según todas las encuestas, surge un movimiento social que toma las calles y las plazas para reivindicar que se resuelvan los destrozos, que han creado el gran capital, la derecha y el Vaticano; y todavía terminaremos viendo a algunos dirigentes del PSOE llevando la pancarta de las manifestaciones contra la crisis que ellos mismos han creado. Mientras en países de nuestro entorno europeo se crece al 3 %, y se genera empleo, en España lo hacemos al 0,2 %, con una inflación galopante que se aproxima al 4 %, bajan los sueldos y las pensiones y suben los precios y los impuestos, de lo que se deduce que nos estamos empobreciendo, aproximadamente a un ritmo del 10 % anual. El Estado está en quiebra técnica y sin embargo sigue comportándose como un Estado Providencia, aunque sea al precio de empufarnos por veinte años.

Todavía no he escuchado a los jóvenes reunidos en las plazas de España reivindicar trabajo, sólo hablan de derechos, pero a ninguno se le ha escuchado hablar de deberes, porque los deberes son siempre de los demás, en un prodigio de irresponsabilidad apoteósica; posiblemente lo harán a partir del día 23 de mayo cuando el PSOE abandone el poder en la mayoría de las instituciones del país. Tampoco se ha visto que digan nada contra Zapatero, o contra el Gobierno, el PSOE parece inmune a las críticas de los acampados, algunos si han dicho que la crisis la ha organizado la derecha y el gran capital de los bancos. Y por supuesto, en todos sus comunicados se les ha olvidado pronunciar la palabra libertad, pero si se han encargado de reproducir toda la retahíla terminológica del progresimo más pajiniano y voraz.

Todas estas cosas y algunas más, invitan a desconfiar del movimiento social 15-M. Mal han comenzado, pidiendo subida de impuestos y no una Auditoría General del Estado en los tres niveles institucionales, para saber a que se han dedicado los impuestos que posiblemente ellos no han pagado, eso no interesa, todo se da por bien invertido, desde la suvención a los indígenas del Orinoco, hasta el patrocinio de la Alianza de Civilizaciones, la propaganda de autoperpetución del PSOE, las inversiones en igualdad en el Oriente Medio o lo que ha pasado con los ERE de Andalucía. Ni una palabra sobre la corrupción socialista.

Mañana, los revolucionarios acampados, harán una asamblea y posiblemente exijan gratuidad existencial, es decir, que el Estado les mantenga sin dar golpe, porque ellos trabajan ya como manifestantes al servicio del progreso de la humanidad. Si apuran a Zapatero, seguro que les incluye en la Seguridad Social como “activistas del progreso” y 400 euros no caerán que está la cosa chunga, pero 380 los asegura Blanco en dos mítines y además, de forma vitalicia.

Lo peor que nos va a legar el PSOE no es la crisis económica, ni el descalabro institucional, ni siquiera la debacle política que han urdido; lo peor es, sin duda, la conciencia parasitaria en la que han imbuido una generación que pide pan a los chorizos y no se atreve a pedir las cabezas de los que han organizado el desaguisado y la restitución de todo lo que han malgastado y robado. Más que una revolución, parece un enmascaramiento de los desastres del PSOE, a ver si alguien se olvida de la que han organizado y les votan para que no venga la derecha y se le ocurra crear trabajo, o al menos, intentarlo. Para exigir, primero hay que producir, algo más que molestias a los que producen y pagan los gastos ocasionados por su primavera revolucionaria. Con pólvora ajena disparamos todos.

Esperanza Aguirre debería salir al kilómetro cero el día 23 de mayo, cuando haya ganado las elecciones, con contratos de trabajos penosos en la mano, seguro que se disolvía la concentración en un santiamén. Prefiero compadecerme de los barrenderos y recogedores de basura, los cuerpos de seguridad que tienen que pasarse la noche de vigilancia, los madrileños que no pueden cruzar por Sol para ir a su trabajo y pierden un par de horas más cada día gracias a los acampad@s; no es hora de apiadarse de los que generan problemas gratuitamente, con todos los que ya tenemos, para tapar el desastre que ha organizado el partido, al que posiblemente, han votado.

Biante de Priena

miércoles, 18 de mayo de 2011

La izquierda entra en histeria


En más de 60 ciudades del Estado...así comienza el comunicado que nos brinda una plataforma organizada “de forma espontánea” cuyo nombre es “Democracia Real Ya”, precisamente a tres días de las elecciones. Se autocalifica como apartidista y asindical y considera que reunirá a 130.000 personas en distintas ciudades de España para hacer manifestaciónes de desobediencia civil con carácter pacífico.

Los “indignados” no saben muy bien todavía quien es el autor intelectual de su indignación, sospechan que algo han tenido que ver los políticos, preservando al Gobierno del PSOE de cualquier crítica, y por supuesto los banqueros, y supongo que a la larga todo el mundo menos el Presidente Rodríguez Zapatero. Su campaña de rebelión se dirige a motivar a la gente para que no vote, es decir, para que no voten otra cosa que no sea PSOE o IU que es lo único que pueden votar en este país “los demócratas”, por eso el PSOE ha decidido anunciar en la web oficial de su partido el movimiento.

Volvemos a las andadas, las manifestaciones espontáneas del pásalo del 11-M de 2004 que abogaban por el No a la Guerra de Irak (pero que nada dijeron de la Misión de Paz de Afganistán que produjo cerca de 100 muertos hasta el momento –la de Irak ninguno-), ni tampoco salieron a la calle contra la guerra de Libia que nos ha dejado Rodríguez Zapatero sobre la mesa.

Lamentablemente, la oclocracia vuelve a campar por las plazas de España, con el beneplácito del PSOE e IU, los antisistema y toda la parafernalia correspondiente, para educarnos colectivamente a los españoles, para que aceptemos que la única democracia que puede existir en este país sólo puede ser socil, es decir, socialdemocracia. La oclocracia es una perversión de la democracia que se conforma con muchedumbres cultivadas con subvenciones y prebendas, sobre las que se apoyan los gobiernos tiranos. En realidad es una coalición entre un sector del pueblo mimado por el poder, que apoya la perpetuación de aquellos que lo detentan. Una usurpación de la democracia, que es el gobierno del pueblo y no la simulación organizada entre muchedumbres partidarias que apoyan gobiernos tirano.

Lo advertimos hace unos meses, como Rajoy no se espabilara, el Partido Popular sería responsable de la crisis política, económica, cultural, institucional y social que nos ha legado el PSOE de Rodríguez Zapatero, y si es necesario, de la muerte de Manolete. Un simulacro de revolución a la magrebí, perfectamente urdido por los líderes de masas que ha patrocinado el PSOE durante los últimos años. Resulta fascinante comprobar, que cuando las encuestas vaticinan una hecatombe del PSOE, los aguerridos jóvenes que acampan por las principales ciudades del país en estos momentos se hayan puesto de acuerdo en la insoportabilidad de los cinco millones de parados que ha coleccionado el PSOE, precisamente a tres días de las elecciones autonómicas y municipales que anuncian el mayor descalabro del PSOE en los últimos treinta años.

Qui Prodest?, evidentemente no al partido que las encuestas dan como vencedor en prácticamente todas las capitales de provincia y las autonomías españolas, y menos con un argumentario que recuerda a la más rancia izquierda, sus obsesiones y delirios. Evidentemente su finalidad, además de distorsionar el curso de la democracia en este país, es la de calentar motores para el “agit-prop” del PSOE, IU, sindicatos y colectivos para el día despuúes del triunfo electoral del PP. No tengo la menor duda de que muchos de los participantes en el “pásalo” de 2011, debido a la situación desesperada –50 % de paro juvenil, cinco millones de parados- que atraviesan se hayan podido sumar al asunto, pero los autores intelectuales de las movilizaciones se sientan en despachos que pagamos todos los españoles con absoluta seguridad.

Se veía venir hace tiempo, el PSOE no solo ha tratado de corregir los graves problemas existentes en España, sino que ha tratado de incrementarlos desde el Gobierno, buscando que la gente saltase a las calles, bien pastoreados por los líderes de masas jóvenes que tienen a sueldo. Esta situación no ocurre por casualidad, de forma espontánea, sino perfectamente organizada y puesta en práctica por aquellos que saben que van a perder las elecciones.

Prueba de ello es que las manifestaciones en Madrid se hacen ante el Gobierno Autónomo y el Ayuntamiento gobernados por el PP, pero a nadie se le ha ocurrido entra tanta gente acercarse a La Moncloa para cantarle a Zapatero el bonito himno de la defensa de la alegría que entonaron los artistas de la ceja. Esperemos que estos experimentos espontáneos acaben sin muertos, era lo que nos faltaba, tener que suspender las elecciones para ir de funerales.

Mejor enterramos el PSOE para siempre en la fosa del olvido, y mandamos a los revolucionarios de apoyo a paseo, a ver si este país puede recobrar así el camino de la democracia, que no admite golpes de Estado, ni de los militares, ni de los milicianos a sueldo, que pastorean a las masas. Creo que los españoles de las 60 ciudades del Estado y el resto del país nos merecemos más respeto, de la infame clase política que ha gobernado este país hasta arruinarlo por completo, durante los últimos siete años.

¿Cuántas cosas tendrán que ocultar los que se van de los gobiernos de autonomías y municipios para haber montado esta parafernalia espontánea?

Biante de Priena

martes, 28 de diciembre de 2010

“Book block”, brisa de libertad en la juventud europea


Las protestas de jóvenes, excluídos por la crisis económica y política de la posibilidad de trabajar, sometidos a la dependencia de sus familias o del Estado, coartados en su desarrollo, se expande por Europa como mancha de acéite.

Sin embargo, en España, que tiene la cifra más elevada de paro joven de Europa, casi el 50 %, todavía no se han producido manifestaciones en este sentido, quizás sea porque seguimos siendo la reserva espiritual de occidente y los jóvenes españoles todavía no se han percatado que su porvenir es tan precario como el de sus coetáneos europeos o tal vez, porque desde los partidos de izquierda que monopolizan la opinión joven por medio de los alevines de los políticos y se han convertido en okupas de las decisiones de reacción social, se esté frenando el estallido reivindicativo. No se puede explicar de otra forma que aún siendo España el país más atormentado por el paro joven, todavía no se haya producido una reacción. También puede ser porque los medios de comunicación, desde su afición al pesebre, no concedan importancia al fenómeno. Algo huele a propaganda y manipulación en toda esta historia.

Lo cierto es que en las principales capitales europeas se han producido estallidos violentos en protesta contra los recortes en el Estado de Bienestar, la elevación de las tasas universitarias y el elevado desempleo que sufren los más jóvenes. En París, Viena, Roma, Londres, Atenas, Dublín, Lisboa y parece ser que también en Madrid, aunque no haya salido en los informativos ni en los diarios, los jóvenes etán tomando las universidades y las calles.

Se repiten lemas ingeniosos como en la revolución de mayo del 68, considerando que no es una protesta puntual, sino un auténtico asalto al futuro. Consideran a los políticos como miserables y piden que se vayan todos, fundamentalmente porque no quieren someter sus vidas a las deudas que les dejarán por haber gestionado mal los recursos públicos. “Volaremos como mariposas, pero picaremos como abejas”, es uno de sus lemas.

Están dispuestos a romper el contrato social existente, no admiten la representación de políticos que les condenan a la deuda, el malestar, la austeridad y el retroceso social y político. Están hartos y así lo manifiestan. En Italia han creado grupos homogéneos de protesta que siguiendo la táctica de la tortuga de las legiones romanas, se han presentado en las calles con cascos y escudos para enfrentarse a las fuerzas de orden público. En cada escudo el título de una obra literaria y su autor para dejar manifiesto que es un movimiento cultural. “Tenemos la fuerza para cambiar el mundo e inteligencia para hacerlo, esto sólo es el comienzo”, dicen los entrevistados en Londres, Atenas o Roma.

Vamos a transformar esta brisa en una tempestad, están dispuestos a convocar un encuentro europeo de jóvenes para decidir su futuro en el año 2011, todavía no se conoce el lugar de reunión.

Bienvenido sea todo lo que haga cambiar la miseria en la que estamos viviendo. Que no se manipule políticamente la protesta, que siga los caminos de la libertad y no los cuentos que nos ofrecen desde los medios de comunicación, y las consignas de los partidos políticos. Es hora de dar un salto hacia el futuro. Que cada cual se represente a si mismo y entre todos se elija de forma natural y democrática a quien se concede confianza. Es hora de acabar con esta represetación teatral de la política convencional e hipócrita, que nos sale tan cara y nos destroza la existencia.

Biante de Priena


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