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lunes, 19 de enero de 2015

Las falsas banderas


Cada vez que ocurre una barbaridad en este mundo alguien tira rápidamente de falsas banderas, ha ocurrido con el último atentado cometido en París contra la revista satírica Charlie Hebdo. ¿Pero qué son las falsas banderas?

En realidad tal cosa es una forma de denominar que cuando ocurre algo  que pone en peligro la seguridad, la libertad, la democracia, siempre es culpa de los mismos, los habituales criminales de todas las cosas que ocurren en este planeta son: 1) el capitalismo, esos malditos “neoliberales” que siempre están masacrando a la pobre gente 2) los Estados Unidos, habitualmente la CIA, 3), los israelitas, habitualmente el Mossad, 4) cualquier gobierno de derechas, la casta o vete tú a saber.

Las falsas banderas, extrañamente nunca están protagonizadas por agrupaciones políticas de izquierda, rusos o chinos, países islámicos, o países de América Latina, incluyendo Cuba. Las conspiraciones siempre son de los otros, de los contrarios, a los que las enarbolan.

Sin embargo, es curioso que precisamente, la inmensa mayoría de los que hablan de las falsas banderas sean de izquierdas, habitualmente radicales y extremistas. Se suelen representar en nuestro país en una bandera, la republicana que es falsa, puesto que vivimos en una monarquía, y en un himno, el de Riego, que no les corresponde, porque Riego era un liberal y no un republicano. Los nacionalistas les suelen colocar estrellitas a las banderas de sus comunidades, es decir, también son falsas. Así tenemos que los que hablan de falsas banderas, son precisamente, los que defienden banderas falsas, cruel paradoja. 

En realidad, creo que las falsas banderas son una herramienta de agitación y propaganda enarbolada por los que se quieren aliar con los enemigos de Occidente, el capitalismo, los Estados Unidos, Israel y el sistema de libertades en el que vivimos en Europa, habitualmente pertenecientes a formaciones políticas de izquierda o nacionalistas radicales, que tienen como objetivo destruir las banderas auténticas para imponer las suyas, aunque sea en connivencia con aquellos que agreden a nuestra democracia, la libertad de expresión y el Estado de Derecho.

Podemos, por ejemplo, es una formación política de falsa bandera que ha estado patrocinada por Irán, Venezuela y Cuba, donde sus líderes han apoyado a las castas de las dictaduras que gobiernan estos países, que ha apoyado a los seguidores de ETA, a los nacionalistas radicales catalanes que buscan su escisión de España y que son capaces de apoyar cualquier causa que pueda oponerse al imperio de su retórica caduca que oculta el comunismo que contiene con oropeles circulares, mientras que el Comité Central dirigido por Pablo Iglesias, va cercenando cualquier brote de libertad entre sus seguidores, eso sí, sin que se note mucho que pronto hay elecciones y parece que la propaganda funciona mejor que nunca.

¿Acaso Podemos no es un partido comunista radical que enarbola la democracia como falsa bandera? ¿Es el comunismo democrático? ¿Dónde y cuándo lo ha sido tras alcanzar el poder? Creo que va siendo hora de reflexionar sobre las tonterías que ocurren.


Enrique Suárez

domingo, 9 de marzo de 2014

Ucrania: más allá de Maidán




Plaza de Maidan - Kiev - Ucrania (20-02-2014)


"Lo que necesita Rusia es más Rusia, no más Occidente" Fiodor Dostoievsky

¿Es posible que los conflictos políticos que han ocurrido y ocurren en Ucrania, sean una tapadera-boicot de la operación Putin que consiste en crear una gran unión económica con Irán, China y algunas de las repúblicas que formaron la URSS?

Sin duda es posible, uno de mis axiomas favoritos en política internacional es aquel que dice que todo aquello que no tiene clara explicación, oculta siempre alguna intención.  Y en este mundo en el que sólo queda un materialismo hegemónico, no resulta extraño que cuando surjan amenazas al reparto existente de los mercados, también surjan problemas políticos.

El eje económico occidental se enfrenta a todas las formas de colectivismo en una nueva guerra fría económica, se están volviendo a formar bloques, una vez que están fracasando los proyectos socialdemócratas que abogaban por el Estado del Bienestar y una favorable relación con el bloque del Este.

¿Acaso no han ocurrido conflictos bélicos en los países del Magreb, Siria, Venezuela, países que tradicionalmente se han considerado aliados económicos y políticos de Rusia? Una cosa es la defensa de la libertad, y otra la defensa de la libertad de unirse al bloque económico y político occidental, algo a lo que creo que Vladimir Putin no está dispuesto.

Tampoco está dispuesto a compartir los futuros yacimientos de gas y petróleo del Mar Negro con Occidente. Ni la Turquía de Erdogan tampoco, por lo que se propone alejarse de las alianzas de civilizaciones, para lo que ya prepara leyes contra la libertad de expresión, no vaya a ocurrirles lo mismo que en Ucrania.

La alianza entre Estados Unidos y la Unión Europea en su apoyo al Golpe de Estado revolucionario de Ucrania, va más allá de la Plaza de Maidan, porque en realidad es un mordisco a la unión económica del Este que patrocina Vladimir Putin desde Rusia.

Las declaraciones del Presidente ruso, diciendo que los Estados Unidos utilizan a los países como ratas deja claro su estado de ánimo, precisamente cuando Rusia estaba promoviendo su imagen en las Olimpiadas de Invierno de Sochi, ha sido con nocturnidad y alevosía.

Su reacción ha sido inmediata, la madre Rusia recobra a sus hijos de Crimea, pero no creo que concluyan ahí sus objetivos, porque los rus de Kiev a Nvogorod son los padres de la madre Rusia, es decir, los abuelos de los rusos y si algo fortalece las posiciones personales de Putin es la unión por el patriotismo, frente a la agresión de los enemigos occidentales, que desde Napoleón hasta Hitler han tratado de profanar la tierra sagrada de los mujiks, sin conseguirlo.


La mitad oriental de Ucrania es de origen ruso, habla en ruso y vive en ruso, por lo tanto pasará a formar parte, como Bielorrusia, de la gran familia caucásica. Hace unos años ocurrió algo parecido en Georgia, y Georgia se quedó sin Osetia del Sur y Abjasia.

Si algo tienen los rusos es que son absolutamente previsibles en sus actos y ahora que se habían confiado en que realmente lo que interesaba al mundo era la conjunción comercial en el capitalismo que supone la globalización, vienen los amigos americano y europeo a hacerle la pascua florida, para provocar una reacción en el mundo y dejar bien claro que los rusos no defienden la libertad, como hacen los occidentales. 

La libertad, no sé si la defenderán, aunque considero que su concepto de libertad poco tiene que ver con el occidental del todo vale y nadie es responsable de nada, pero su libertad y la independencia del pueblo ruso, estoy seguro de que van a defenderla con uñas y dientes, algo a lo que no estaríamos dispuestos en Occidente, bajo ningún concepto, después de la falta de respeto que han demostrado los líderes políticos por sus ciudadanos en esta representación democrática y espectacular que nos ofrecen cada día.

Enrique Suárez



sábado, 7 de septiembre de 2013

No a las guerras, sí a las perras

Hace días que vengo dándole vueltas al asunto, porque realmente vivimos en un mundo en el que todo es mentira,  como denunció en su día Jean François Revel en su obra El Conocimiento Inútil, fundamentalmente cuando están por el medio cuestiones de poder y dinero, y también un precursor necesario del reparto de los anteriores en las sociedades avanzadas: la influencia sobre la opinión pública.


Este mundo globalizado e interconectado en el que nos ha tocado vivir, va cambiando con el tiempo  los comportamientos democráticos por otros que permiten que la gente se crea que en la cuestión de la política y las finanzas hay algo más que intereses y beneficios. Denunciamos la deriva democrática hacia la doxocracia no hace mucho tiempo, el supuesto gobierno de la opinión pública, que en realidad es la manipulación de la opinión pública para que parezca que la mayoría de la gente mantiene la misma opinión que el ciudadano ideal construido por los manipuladores. La tronera de la izquierda impartiendo doctrina sobre la guerra de Siria, resulta tan ridícula como un talibán hablando de los defectos del cristianismo.

Una entrega más del episodio acontece con las últimas noticias que se producen tras la utilización de armas químicas en Siria, al parecer por el gobierno de Bashar Al Assad, contra su pueblo. Las hordas mediáticas de la izquierda internacional, capitaneadas por los medios de comunicación habituales han arremetido contra el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama y la posible intervención de su país o una alianza de países en el conflicto sirio.

Hasta ahora parece que se han producido más de 100.000 muertos en esta guerra y más de dos millones de refugiados que han huido de su país. Nadie había dicho algo más que pobre gente y que pena daba esta situación, pero hete aquí que la utilización de armas químicas ha cambiado la presencia del asunto en los medios de comunicación.

Rápidamente al mismo tiempo, los principales medios de comunicación occidentales de la izquierda se han opuesto a la intervención de las potencias occidentales en el conflicto sirio, como se denunciaba hace unos días en este blog, no se sabe si para que el genocida socialista Bashar Al Assad siga masacrando a su pueblo o para que las potencias que están vendiendo armamento a los sirios, tanto oficiales como rebeldes, sigan haciendo un magnífico negocio.

La pregunta para todas las almas cándidas que ahora se han enterado de que en Siria hay un conflicto bélico que lleva 100.000 muertos sin que nadie haya hecho nada más que lamentarse, sería consultarles si con su oposición a la intervención de Estados Unidos y otras potencias occidentales, en realidad están apoyando que el genocidio sirio prosiga y el negocio de las potencias no occidentales en la venta de armamentosa los sirios se haga más lucrativo.

Verán ustedes, cuando en el mundo se produce una situación como la de Siria, no es difícil que algunas agencias de influencia sobre la opinión pública que existen organicen una campaña de propaganda pagada por aquellos que están haciendo negocio con la guerra, como pueden ser los distribuidores de armas al gobierno y la rebelión siria. A ellos no les importa si hay 100.000 muertos o un millón, lo único que les importa es cuánto dinero obtienen del asunto.

Obama, con su acción inteligente, ha logrado reducir el conflicto sirio asfixiando económicamente este pequeño país, pues desde que anunció la intervención en Siria, la libra siria se ha depreciado en casi un 50 %, pero además ha mostrado que aquellos que se oponen a una intervención occidental para limitar o detener la guerra, son precisamente los que están suministrando armamento a los sirios, porque ni Estados Unidos, ni los países de la Unión Europea lo están haciendo en estos momentos.

Por estas paradojas del destino llegaremos a la conclusión de que aquellos que se oponen a la intervención de los Estados Unidos son precisamente los mismos que están haciendo negocio con la muerte de más de 100.000 sirios hasta ahora, despojando el país y vendiéndoles a los sirios todo el armamento que puedan comprarles.

Quien paga a los manipuladores de la opinión pública que ponen en marcha la tronera de la izquierda internacional para que se opongan a la guerra que ya existe, es algo que posiblemente nunca sabremos, pero por mi parte sospecho que no serán diferentes de los que están haciendo negocio con la venta de armamento a los sirios, y algunos medios de comunicación occidentales. Los traficantes de emociones, son sin duda, tan peligrosos como los traficantes de armas, y a veces, como en este caso, son los mismos.

Enrique Suárez

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Al vent del món



"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida" Miguel de Cervantes

Cuando Zapatero pronunció aquella inolvidable frase en la que decía que la Tierra era del viento, al asesor literario se le debió olvidar completarla, posiblemente porque la haya pillado de alguna página de internet de frases anónimas. En fin, esta frase no es ninguna estupidez, como algunos han pensado, sino una profunda invitación al pensamiento de Hegel, que por haber sido expuesta con la frivolidad que Leire Pajín pretendía cambiar de sexo al PIB, quedó reducida a estupidez altisonante prorrumpida por un deslustrado patán.

Voy a tratar, por esta vez y sin que sirva de precedente, de congraciar al ex presidente Rodríguez Zapatero con la razon, ya sé que es algo escatológico, pero la sofística y la retórica lo soportan todo. Nuestro eximio máximo representante, tal vez quiso decir algo que fue incapaz de comunicar la metáfora que entraña esta frase: la Tierra es del Viento.

La Tierra es del Viento, es un concepto en sí mismo que nos define el Zeigeist de una época, la fuerza compartida por todos los individuos de una cohorte determinada, independientemente de sus naciones o pueblos originales (Volksgeist) y también de otras condiciones, que se reúnen en un objetivo común. El Zeitgeist, sería así, el “genius séculi” del romanticismo alemán.

Se introduce de esta forma una comparación entre el estado de un individuo y el espíritu de una nación. En el proceso de su formación, el individuo sufre varios cambios sin perder su identidad. Como una parte de la historia mundial, una nación -exhibiendo una cierta tendencia expresada en su volksgeist - tiene su rol- en el proceso total de la historia mundial. Pero una vez que contribuye su porción a la historia mundial, ya no tienen un papel en el proceso de historia mundial. La sumersión en el proceso total previene el renacimiento cultural de las personas, porque han agotado su creatividad en el crecimiento histórico del espíritu que los guía (zeitgeist - wikipedia).

De esta cuestión surgen distintas opciones, la filosofía nazi del gran hombre spengleriano, entañada por Adolf Hitler, la filosofía materialista de la disolución del hombre en la sociedad encarnada por Lenin o Stalin y los socialismos, la existencialista que nos conduce a la nada del ser humano de Jean Paul Sartre, o la nihilista de Nietzsche y Freud. También hay otras más positivas como la estancialista de Ortega y Gasset, o la racio-vitalista de Bertrand Russel. 

El viento del mundo, también es el título de una magnífica novela de Pierre Pelot de ámbito prehistórico que nos habla del nacimiento de la cultura humana en el Árica oriental hace 1,7 millones de años. El viento del mundo construye y destruye la historia de la Tierra y los seres humanos que la habitan.
De esta forma, “el viento del mundo” (el zeigeist de una época) sí sería el dueño de la Tierra, si con esta metáfora queremos reconocer al clima de un momento que influye, más allá de la historia y de sus historias, sobre los individuos que comparten tiempo vital en el planeta. Hubo épocas de vientos catastróficos, como las guerras mundiales, mientras hubo otras de vientos gélidos como la guerra fría y otra de periodos cálidos como el Renacimiento o tal vez, la globalización.

El mayor problema que puede tener un país al igual que las personas que lo forman es no saber de donde sopla el viento del mundo en un determinado momento de su historia, algo que le está ocurriendo a Artur Mas, el Peter Pan catalán que se ha empeñado en orientar su feudo contra los vientos que soplan sobre España en estos momentos.

Sin agotar el tema, ayer mismo fue elegido Presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama, por segundo mandato. Quizás mucha gente no sepa que ha sido el primero en emitir su discurso de convocatoria a elecciones también en español (ya lo hizo en la ocasión anterior), dado que la pujante comunidad hispana de los Estados Unidos, con casi cincuenta millones de habitantes, cada día está haciendo valer más su impronta cultural en el país del Tío Sam, tanto es así, que en muchos estados las papeletas electorales para votar a su Presidente, Congresistas, Senadores y Gobernadores, se encontraban en dos idiomas, inglés y español. Los vientos del Oeste favorecen a la cultura española en esta época, algo que redundará cuando salgamos de la crisis en unas relaciones cada vez más estrechas entre España y Estados Unidos.

Sin embargo, hay gente en este país que no es favorable a tal cosa, entre ellos los socialistas, más orientados desde hace dos siglos a la servidumbre colonial francesa (una vez que el socialismo real se ha descompuesto en sus múltiples mafias), o los nacionalistas, como Artur Mas, que se ha aventurado hasta Moscú para recabar apoyos del Kremlin a su proyecto, sin haber vendido ni una butifarra, a pesar de todas las energías y recursos que invirtió en el proyecto. A los nacional-socialistas todo lo que huela a España y libertad les pone incómodos, por eso es normal que cuando el viento del mundo, que no es otro que el de la libertad comienza a expresarse en español, ellos traten de proteger de forma mezquina, sus intereses partidarios, no vaya a ser que sus seguidores se den cuenta de su cuento.

Si sólo había que escuchar a Raymon, aquel cantautor valenciano que se transformó en catalán por nacionalismo cuentacorrentista; hay que hacerle caso “al vent del món”, que hoy, desgraciadamente para algunos, se expresa en español, afortunadamente para todos los que disfrutamos de la lengua que convertía gigantes en molinos y molinos en gigantes, en la época de Cervantes.

Enrique Suárez

miércoles, 18 de enero de 2012

Cien libros para el siglo XXI (016)



El Federalista ("The Federalist Papers") (1788) Publius (Hamilton, Madison, Jay) (016)

El Federalista se publicó por primera vez en 1788 en formato de libro, recopilando una serie de artículos orientados a la ratificación de una nueva Constitución para los Estados Unidos. Los artículos fueron escritos bajo el seudónimo de Publius, compartido por Hamilton, Madison y Jay.

Cuando la constitución de los Estados Unidos fue enviada a los estados para su ratificación, a finales de septiembre de 1787, se convirtió inmediatamente en el blanco de numerosos artículos y críticas escritos desde posiciones anti-federalistas y opositoras al nuevo modelo constitutivo. Por ejemplo, los más importantes de ellos fueron los titulados “Catón” y “Bruto”, aparecidos en los periódicos de Nueva York el 27 de septiembre y el 18 de octubre, respectivamente.

La respuesta a estas agresiones fueron la colección de artículos mencionados: "The Federalist Papers", que trataría de explicar a los residentes en New York la nueva Constitución y convencerles de que la ratificaran.

Se trata de una serie de ochenta y cinco artículos que abogan por la ratificación de la constitución americana. Setenta y siete de ellos fueron publicados en The Independent Journal y en el New York Packet, entre octubre de 1787 y agosto de 1788. Ese mismo año se publicó una compilación, con todos ellos y otros ocho adicionales, a la que se dio el nombre de The Federalist (El Federalista).

Los escritos que dejaron sirven como fuente primaria para la interpretación de la constitución, pues permiten explicar la filosofía inspiradora de esta, y la motivación del sistema de gobierno –federal- propuesto. Como ha dicho el historiador Richard Morris, son una “exposición incomparable de la constitución, una obra clásica en la ciencia política sin igual en amplitud y profundidad que el producto de cualquier escritor americano más reciente.”

Los artículos fueron escritos por Alexander Hamilton (Números 1, 6-9, 11-13, 15-17, 21-36, 59-61, y 65-85), James Madison (Números 10, 14, 18-20, 37-58, y 62-63), y John Jay (Números 2-5, y 64). A Madison se le considera el padre de la constitución, y fue el cuarto Presidente de los Estados Unidos. Hamilton fue un delegado activo en la convención constitucional, y se convirtió después en el primer Secretario de Hacienda. Jay, por su parte, se convirtió en el jefe de la Corte Suprema de justicia del recién constituido país.

Los escritos aparecieron bajo el seudónimo de “Publius,” en honor del cónsul romano Publius Valerius Publicola, uno de los mayores defensores de la república romana. De hecho, por este tipo de referencias, y por el discurso defendido en la mayoría de los artículos, The Federalist Papers se ha convertido enhttp://www.blogger.com/img/blank.gif los últimos años en una de las referencias obligadas para los defensores del llamado Nuevo Republicanismo, ideología que pretende recuperar hoy los valores de la república romana y de las repúblicas italianas de la Edad Moderna. Para muchos republicanistas, los motivos que impulsaron la redacción de la constitución norteamericana no fueron estrictamente liberales, como se ha defendido siempre, sino puramente republicanos –en el sentido expuesto-. Y la obra de Hamilton, Madison y Jay constituye una prueba palpable de estos principios (laguia2000.com).

Finalmente, la nueva Constitución de los Estados Unidos resultó aprobada en 1789.

La edición que les ofrecemos en esta ocasión es la presentada por la Biblioteca Antorcha en la que pueden encontrarse los 85 artículos. También les ofrecemos un resumen de su importancia del Anuario de Teoría Política. Por último, para el que quiera realizar una lectura rápida, La Escola de Redes nos ofrece una sinopsis de la obra y de sus artículos.

miércoles, 29 de junio de 2011

"La Batalla" de Arthur C. Brooks


A todos los damnificados del socialismo

Arthur C. Brooks(*), considera que el nuevo eje de conflicto cultural, social y político en los Estados Unidos no gira sobre el racismo, las armas, el matrimonio gay o el aborto; sino entre una minoría socialista que busca la redistribución de la riqueza (la coalición del 30%) y una mayoría que apoya el libre mercado y la ética del trabajo (la mayoría del 70%).

A pesar de que la mayoría de los norteamericanos creen en la libre empresa y la libertad de mercado, la izquierda establece un dominio sobre una clase social diversa que va desde conocidos actores de Hollywood, hasta profesores de Universidad, pasando por periodistas, intelectuales, activistas y creadores de opinión a sueldo. Esta coalición ha funcionado como un lobby relativamente organizado que trata de implantar el socialismo en los Estados Unidos de América, sin prisa, pero sin pausa. Mientras los movimientos de la derecha republicana como el Tea Party se muestran abiertamente en sus manifestaciones, este grupo actúa de forma sinuosa tratando de controlar la opinión pública desde los medios de comunicación y diversas plataformas organizadas.

Utilizando los recursos de la retórica, la propaganda, la manipulación de la información, la censura y la intoxicación han logrado imponer entre los sectores menos formados y los menos expertos (desinformados, jóvenes, desarraigados, inmigrantes, desempleados habituales y algunos aventureros) la especie de que la redistribución de la riqueza, a la larga, es la mejor forma de evitar conflictos sociales, aunque se creen diversos problemas en los comienzos de su implantación. Expertos en comunicación diseñan las estrategias de proselitismo, considerando que el socialismo es la única opción moral, y que los valores tradicionales de los norteamericanos, los descritos magníficamente por Alexis de Tocqueville en su día, en La Democracia en América, están devaluados, son anticuados y resultan inservibles para los tiempos actuales. Así la competitividad, la superación personal, la cultura de la libertad, el esfuerzo personal y la ambición emprendedora en búsqueda de la felicidad personal, son elementos nocivos para la convivencia.

Desde las posiciones de la izquierda norteamericana se habla de moralidad, del bien y del mal con facilidad, considerando que las opciones colectivas son la únicas válidas para el futuro, el socialismo es imprescindible. Los derechos están antes que los deberes, y el Estado debe convertirse a medio plazo en el sustituto de la Divina Providencia. ¿Y quién paga los gastos?. Eso es lo que menos importa, en este recreo social que pretenden implantar los activistas del progreso: lo pagarán los que trabajan, que tendrán que trabajar cada día más para mantener cada día a más personas sin trabajar con más derechos y prestaciones públicas, y si no llega, siempre se puede incrementar la deuda o enajenar el patrimonio público, lo importante es satisfacer las necesidades y deseos de los ciudadanos, sobretodo de los más desafortunados, los que menos han hecho por sí mismos, los que pudiendo trabajar se acogen a subsidios y los que están dispuestos a votar por aquellos que les ofrezcan la vida más fácil con el mínimo esfuerzo, porque en realidad, es la mejor forma de asegurarse un futuro triunfo electoral permanente.

El argumento clave de Brooks quer recorre las páginas de su libro La Batalla, no es otro que la libre empresa, el mercado y el capitalismo, no son, a pesar de lo que traten de imponer sus detractores, más que una evolución del humanismo, que pretende que los seres humanos, en libertad, se puedan desarrollar en plenitud, sin límites impuestos por doctrinas materialistas falaces, que lo único que pretenden es derribar el sistema norteamericano fundamentado en el derecho inalienable de cada ser humano a buscar su felicidad, siempre que respete las leyes y pague sus impuestos.

La libre empresa no es, por tanto, una alternativa económica, sino una condición de identidad que nos procura significado y soberanía, nos concede poder individual y nos permite mantenernos independientes, en un ámbito de pluralidad, un antídoto contra la servidumbre al mismo mercado y al Estado, máximas representaciones del poder.

Brooks argumenta que es la Izquierda la que es totalmente materialista, porque asume que redistribuyendo el dinero puede redistribuir la felicidad, sin embargo lo que se ha visto a lo largo de la historia es que toda intención de redistribución por parte del Estado siempre ha conducido a la miseria, porque el dinero recibido que no ha sido ganado enferma la cultura del esfuerzo y la actividad creativa emprendedora, que son los verdaderos caminos a la felicidad, tanto individual como colectiva.

El engaño está servido para los espíritus menos críticos y adocenados, porque si se premia no hacer nada igual que trabajar denodadamente, quien trabaja más cada día lo hará menos y quien no trabaja, seguirá sin trabajar. La idea de la redistibución por motivos de moralidad pública, es posiblemente la más perniciosa contra los valores occidentales, y además resulta extraordinariamente injusta: ¿Qué tiene de justo tomar el dinero ganado por una persona y dárselo a alguien que no se ha esforzado lo más mínimo por obtenerlo? ¿Qué tiene de justo que les paguen lo mismo a dos personas, una que trabaja todo lo que puede y otra que no trabaja, aunque pueda? ¿Hasta que punto las prácticas de redistribución indiscriminadas no fomentan el parasitismo social?.

De la propaganda sólo comen los que la hacen, mientras que todos los demás la pagan. Quizás mañana, de seguir así, sea necesario abolir la ópera, cerrar las universidades, enajenar el patrimonio público, homegeneizar todo pensamiento y limitarse a ser lo que el Estado decida, como en la ucronía descrita por Aldous Huxley en Un mundo feliz o la utopía de 1984 o La Rebelión en la Granja de Orwell. Cuba es un espejo para los Estados Unidos que pretende la coalición del 30 %.

La obra de Brooks nos recuerda las de autores que han considerado el socialismo como la doctrina política más perniciosa, desde Alexis de Tocqueville, (que decía que era incompatible con la democracia), hasta Ayn Rand, Hayek, Arendt o Milosz.

(*)Brooks es una figura reputada y de gran prestigio en el panorama económico mundial como presidente del American Enterprise Institute -el think tank conservador más importante de Estados Unidos-. Además, sus tesis han tenido buen calado en el discurso del Partido Popular en nuestro país. El ex presidente del Gobierno José María Aznar, que escribe el prólogo, se inspiró en él para crear FAES.

Enrique Suárez

martes, 5 de diciembre de 2006

El excepcional sentido común de Tom Paine


Thomas Paine, nace en Thetford (Inglaterra), en el año 1737, el hogar que le acoge, estaba formado por un corsetero cuáquero y su mujer anglicana. Durante los primeros años, recibe escasa educación, aunque asiste a la escuela local hasta los 13 años, edad en la que comienza su vida laboral. Fue complementando su aprendizaje por su cuenta, con un profundo amor por el conocimiento, y la libertad mental que este le procuraba.

Trabajó en diversos oficios, sin mayor fortuna, desde hacer manufacturas textiles hasta perseguir contrabandistas. Su ilustración fue autónoma y singular, sin maestros, ni universidades.

Por casualidad conoce a Benjamín Franklin en Inglaterra, y este le convence de las oportunidades que surgen en una sociedad nueva como la norteamericana, para alguien con inquietudes como él, por lo que decide embarcarse en su aventura de ultramar, arribando a Filadelfia en 1774, cuando tenía poco más de cuarenta años.

Para salir adelante, y gracias a las recomendaciones del inventor del pararrayos, se establece como redactor exclusivo (aunque eso sí, con numerosos seudónimos), del Pennsylvania Magazine or American Museum, uno de los primeros periódicos de las colonias.

En los meses siguientes, publica numerosos opúsculos, entre los que destaca: “Esclavitud africana en América”, en los que invita a la comunidad de Filadelfia a la rebeldía y secesión de la Corona británica. Fueron tiempos de exaltación ciudadana, ron y rebeldía.

Al estallar los primeros conatos de protesta de los colonos contra la metrópolis, por los elevados impuestos que requería la Corona, Tom Paine, inicia una furibunda carrera contra el tiempo, realizando una serie de textos en los que desarrolla una impresionante declamación de los valores ciudadanos y en los que incita a sus vecinos a levantarse contra el opresor. Escribe sin darse descanso, en plena locura creadora, manifestando su veneración por la libertad, y un inmenso respeto por la dignidad humana.

De aquel brote de entusiasmo, surge “Common Sense” (Sentido Común), la obra fundamental en la formación de opinión de los americanos, que les conduce a la decisión de declarar su independencia ante los británicos.

Era un pequeño panfleto, asequible, populista, sincero, en el que se expresaba que la cuestión esencial no era rechazar los aranceles e impuestos, sino buscar la soberanía plena de la metrópolis, y sustituir el “guante de hierro” del rey, por una república democrática e independiente en las colonias.

SENTIDO COMUN

Cito algunas palabras de J. Brian Phillips, que provienen de su magnífico ensayo “La Revolución de Tom Paine”, cuando nos habla de Sentido Común:

“El Gobierno, aún en su mejor estado, es un mal necesario; pero en su peor estado, es intolerable”.

“El propósito del gobierno ha de ser garantizar la seguridad de la ciudadanía, es decir, protegiendo sus derechos”

Sobre la forma de gobierno que debería adoptar América tras la guerra, considera lo siguiente: "Extraigo mi idea de la forma de gobierno de un principio de la naturaleza ... que cuanto más simple es una cosa, está menos expuesta a ser desordenada, y más fácil es repararla, cuando está desordenada"

A aquellos que urgían la conciliación, por qué Inglaterra era la "madre patria", Paine les contestó: "Incluso los brutos no devoran a sus hijos, ni los salvajes hacen la guerra a sus familias".

Paine, se convierte en el adalid de la Independencia de las colonias, cuando pronuncia la frase crucial: “la autoridad británica sobre este continente, es una forma de gobierno, que tarde o temprano debe llegar a su fin".

Los leales a la Corona, reaccionaron rápidamente contra “Sentido Común”, considerando al panfletista como un ignorante de la historia moderna y del pensamiento político, con una mezquina perspectiva del futuro. Los legales, consideraban que los esclavos negros, los cuáqueros, y otros pacifistas no respaldarían el esfuerzo de la guerra, si esta se iniciaba.

Charles Inglis, por ejemplo, sostenía que la concepción de hombre de Paine es inherente a la bondad, como era la de Rousseau, y que era tan defectuosa como la opinión Hobbesiana, de que sólo la fuerza y la violencia podrían inducir a los hombres a vivir bajo un gobierno.

Por mucho que los continuistas despreciaran a Paine, los partidarios de la Revolución le tenían en su más alto aprecio. John Adams, le llamaría más tarde: "blasfemo insolente de las cosas sagradas, pero defensor de la trascendencia de todo lo que es bueno....".

Los americanos más afortunados, sentían miedo de que las ideas de Paine fueran demasiado democráticas, de que apoyara la redistribución de la riqueza, y el comunismo. Paine, sin embargo, nunca promovió el reparto de la riqueza, al contrario, fue un apasionado partidario del libre mercado.

A pesar de estas críticas, “Sentido Común”, generó una influencia sin precedentes en las mentes de los colonos, y en pocos meses se editaron más de medio millón de copias, que fueron leídas por casi todos sus compatriotas,(sólo 3 millones habitaban las colonias).

Mientras los defensores de la lealtad monárquica le buscaban para ahorcarle en la plaza pública, a los seis meses de la publicación del panfleto, el 4 de julio de 1776, se reunieron en Filadelfia los delegados de las trece colonias sediciosas, y firmaron la Declaración de Independencia. Thomas Jefferson, su principal redactor, había consultado con Tom Paine el texto definitivo.

LA GUERRA DE SECESION

La guerra de emancipación de las colonias duró cinco largos años, en los que Tom Paine siguió sin interrupción su propia revolución personal, arengando a las tropas y los mandos desmoralizados, acompañando a los rebeldes en su conjura, informando de las victorias, endulzando las derrotas, y escribiendo su obra más conocida: "La Crisis Americana", que fue publicada por entregas.

Como reconoció posteriormente George Washington, cuando sus tropas estaban a punto de desertar y aceptar la derrota, llego providencialmente el nuevo panfleto de Paine, y el general obligó a todos sus soldados a escucharlo y reflexionar, lo que les devolvió el ánimo insurgente y la tenacidad suficiente para alcanzar la victoria final.

Cómo nos relata con maestría, Antonio Escohotado , en un comentario al libro de Howard Fast: “El ciudadano Tom Paine”, (que puede leerse completo en nuestra sección de Textos Ciudadanos), “para cuando la guerra concluye, Paine era el hombre más leído de Occidente, y seguía sin un penique. Siempre le pareció incorrecto cobrar derechos de autor que encareciesen el precio de los panfletos y entorpecieran así la difusión de su pensamiento”

REGRESO A EUROPA

El siguiente acto decisivo de Paine, tras la independencia norteamericana, fue retornar a Inglaterra, llegando a convencer al primer ministro, William Pitt, de que la declaración de guerra a la Francia revolucionaria, traería una insoportable elevación de impuestos, y miserias para el pueblo, y así evitar el conflicto que posiblemente hubiera acabado con la Revolución Francesa en sus comienzos.

Posteriormente publica otro panfleto, quizás todavía más famoso, “Los derechos del hombre” (1791), que conmocionó de inmediato a los europeos a ambos lados del Canal de la Mancha, pero ésto le ocasiona de nuevo enemistades en la Corte.

Esta obra, dirigida también contra los alegatos de Edmund Burke, que se había opuesto a la Revolución francesa, es posiblemente una de las más importantes obras del librepensamiento.

Escapando al verdugo inglés, se dirige a Francia donde resulta elegido miembro de la Convención, y continúa su actividad política, esforzándose por evitar la ejecución de Luis XVI, y oponiéndose con vehemencia al Régimen del Terror, por lo que acaba encarcelado por Robespierre, que le hubiese deportado, de no ser que el embajador norteamericano, (y el propio Washington), no hubiesen decidido mantenerle a distancia.

Indignado por la trivialidad del tímido culto a la racionalidad de los revolucionarios franceses, Paine escribe en la cárcel un impresionante alegato a favor del deismo, “La edad de la razón” (1794), que provoca el odio de los jacobinos y el de todos los seguidores de las religiones positivas. El espíritu anticlerical de Tom Paine se manifiesta en plenitud, pues a pesar de admitir la existencia de Dios, proclama las contradicciones de la Biblia, como antes había hecho Voltaire y rechaza su brutalidad y crueldad, anunciando las múltiples y enfrentadas lecturas que ha suscitado en creyentes de todas las conversiones.

Niega el carácter revelado de la verdad divina, considera la existencia de Jesucristo como un mito y que todas las iglesias habidas y posibles, no son más que invenciones humanas, máquinas de poder, que sirven al despotismo y la avaricia de los clérigos. Ante las críticas recibidas, pronunciaa la célebre frase: "mi única iglesia es mi propia mente".

REGRESO A AMERICA

En 1801, se vuelve a jugar la vida, rechazando la oferta de un ferviente admirador, (el general Bonaparte, que le pedía ayuda para derrocar la monarquía inglesa) y regresa a Norteamérica, donde su gran amigo, Thomas Jefferson, había sido nombrado presidente.

Por lo demás, como nos recuerda Escohotado, el futuro seguirá haciéndole caso. El fruto más ambicioso de su vida, “Los derechos del hombre”, propone superar “el gobierno arbitrario”, estableciendo su propuesta sobre una exaltación de la libertad personal, que por su propio interés, sea capaz de procurar algunas conquistas sociales irrenunciables: educación gratuita, pensiones de jubilación y obras públicas para los desempleados, todo ello con cargo a un impuesto progresivo sobre la renta.

Estos sediciosos e inviables planes, fueron expuestos por Tom Paine, a comienzos de 1791. Tres años más tarde, publica uno de sus últimos panfletos, “Justicia Agraria”, en el que habla de justicia social y la redistribución de la tierra.

Ni siquiera su amistad con el primer hombre de la nueva nación americana, le evitó seguir padeciendo persecuciones hasta su muerte, justo un año antes de que esta ocurriera, no se le permitió votar, alegando que era un extranjero; la soledad y la pobreza contemplaron sus últimos días, en su casa de Grenwich Village, en la ciudad de Nueva York, abandonando este mundo el 8 de Junio de 1809.

Cuenta la leyenda, extendida por sus detractores, que el mismo día de su muerte dos hombres de Dios, se presentaron ante su lecho y le indujeron a morir en gracia de Dios; nada que ver con lo que refiere Bertrand Russell, cuando explica que ésto nunca ocurrió, pues al ver a los clérigos ante él, implorando por su conversión, pronunció una frase histórica: “déjenme sólo, buenos días”.

Era el traidor por excelencia, “el traidor”, que había minado la autoridad sagrada de los autócratas y las sectas políticas, económicas y religiosas de su época, incluso, las que se atribuían la consideración de revolucionarias, y solo eran arribistas.

Resulta curioso ver como se entrecruzan los destinos, pues en aquella época encontramos otro personaje, que es precisamente la imagen simétrica de Paine, y posiblemente hayan coincidido en París, me refiero a Fouché, quizás la mejor representación de la inteligencia y la depravación social, al servicio de sus propios intereses, la imagen más ejemplar del arribismo y la traición política, que tanto nos recuerda a la casta política de nuestra época.

La Revolución de Tom Paine, iba más allá del sentido común, al contrario que ocurrió con sus coetáneos, se completó primero en sí mismo, y sólo cuando concluyó en su interior, se pudo hacer social, y trascendente; a partir de entonces, los detractores callaron, y sólo sus admiradores, que somos muchos, invocamos su memoria y anhelamos su influencia.

Enrique Suárez Retuerta

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