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jueves, 7 de marzo de 2013

Democracia es civilizar al poder político, no politizar a los ciudadanos



 
"El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros." Ambrose Bierce

Aceptemos que la democracia es el menos malo de los sistemas de formación de gobiernos, aquel que permite que los ciudadanos mayores de edad de un país puedan decidir quiénes van a representarles políticamente en los parlamentos, quienes van a detentar el poder y quienes la oposición, según el resultado que las distintas formaciones obtengan en las urnas electorales.

Xavier Zubiri, estableció que los tres grandes pilares que sustentan la civilización occidental son la religión judeo-cristiana, la filosofía griega y el Derecho romano. Por mi parte añadiría uno más, los deseos de libertad de los ciudadanos europeos, en particular la confrontación de aquellos que tratan de que la libertad avance y aquellos que tratan de que no lo haga, a los que se podría considerar enemigos de la libertad.

Se podrían añadir algunos conceptos relevantes más, como la constitución  naciones, la relación Estado-Sociedad, la distribución de la riqueza, la seguridad financiera, el afán de justicia,  el refinamiento cultural y artístico, la historia, la racionalidad, la burocracia,  las tecnologías, la corrupción, o la búsqueda de equidad y felicidad.

Hasta épocas recientes había un amplio consenso entre las diversas ideologías políticas occidentales en compartir un modelo único de convivencia, sin embargo, en la última década, posiblemente debido a la aparición de las comunicaciones inmediatas, que han expandido los límites de la libertad de expresión y relación, así como los de censura, intoxicación y propaganda, se ha producido una quiebra en los objetivos comunes.  En realidad lo que ha ocurrido es que la diversidad natural de las opiniones de los ciudadanos se están manifestando, venciendo las limitaciones impuestas por los creadores de opinión tradicionales, los medios de comunicación y al mismo tiempo, esto acontece en un clima de crisis económica y política, institucional, en la que la política se ve por mucha gente más como un problema que como fuente de soluciones.

En el caso de los países de la Europa del Sur y la del Este, se están viendo movimientos claros que tratan de desplazar las formas de representación política habituales del poder, porque se ha comprobado que prevalecen los intereses sectarios de las distintas formaciones políticas, antes que sus manidas propuestas de servicio a los ciudadanos. El poder en las democracias de partidos ha mostrado al fin y al cabo su cara y su farsa, pues no son los ciudadanos quienes eligen a sus representantes políticos sino las cúpulas de los partidos, y los ciudadanos lo único que hacen es ratificar las decisiones de los partidos, no las suyas propias, cuando acuden a las urnas.

El modelo de la polis, de los representantes y mediadores, ha perdido su sentido original tras establecerse desde el poder determinadas limitaciones a que sea una representación de los votos, para quedarse en una representación de los cotos. Los representantes políticos son delegados o agentes de los intereses de los partidos en los hechos, aunque se promueven como representantes directos de los intereses de los ciudadanos. Pero esta falacia se ha acabado, cada día la gente desconfía más de las instituciones denominadas partidos políticos, porque  se han alejado demasiado de la función que ofrecían y han defraudado. El contrato social de las voluntades generales ha caducado.

Sin duda vamos hacia nuevos modelos de representación política, menos alejados de la civis y las decisiones de los ciudadanos, es necesario recordar la historia de la Grecia clásica, porque los griegos se previnieron contra los acotamientos de poder que hoy padecemos los ciudadanos de los países occidentales dos mil años después, ningún griego hubiera aceptado algo parecido a partidos políticos que conculcaran su voluntad, en realidad, para evitar agrupaciones de poder, los griegos recurrieron a ingeniosas formas de elección como el sorteo, aunque al mismo tiempo aceptaron cierta profesionalización de los poderosos por sus conocimientos y experiencia, reconociendo a algunos de sus conciudadanos una condición de primus inter pares. Pienso que en los próximos años la democracia se hará más cívica que política, porque la representación será más directa y menos artefactada. La política seguirá siendo el escenario del debate, pero dejará de ser el escenario del combate.

Cívico será también el retorno al imperio de la ley sin inmunidades e impunidades asociadas al poder, que promueven una aristocracia representativa con el fondo de una democracia inexistente. La independencia de poderes se materializará, abandonando el modelo jerárquico que permite reinar al poder político sobre los demás. Sólo hay que contrastar dos términos: civilizar y politizar, en el diccionario de la RAE lo expone con claridad:


civilizar.
(De civil).
1. tr. Elevar el nivel cultural de sociedades poco adelantadas. U. t. c. prnl.
2. tr. Mejorar la formación y comportamiento de personas o grupos sociales. U. t. c. prnl.

politizar.
1. tr. Dar orientación o contenido político a acciones, pensamientos, etc., que, corrientemente, no lo tienen. U. t. c. prnl.
2. tr. Inculcar a alguien una formación o conciencia política. U. t. c. prnl.


Creo que está suficientemente claro, las sociedades occidentales desean avanzar hacia la civilización al tiempo que se alejan de la politización. No pasará mucho tiempo en que ciudadanos y políticos avancemos hacia modelos que dejen atrás las viejas representaciones más propias de Antiguos Regímenes absolutistas que de democracias avanzadas. 

La representación política indirecta quizás fue necesaria en la época en que había grandes bolsas de pobreza e ignorancia en los ciudadanos, con grandes distancias sociales y territoriales, que exigían un cuerpo representativo profesional, pero en la sociedad del siglo XXI es un anacronismo, porque las comunicaciones son inmediatas y los ciudadanos reúnen suficientes condiciones en sí mismos para saber lo que les conviene racionalmente y no confiando en la fe de los que les prometen el cielo y les terminan conduciendo al infierno.

Es hora de que entre todos los demócratas civilicemos definitivamente al poder político, a los políticos y a los partidos que les acogen. Es hora de civilizar a los políticos y abandonar para siempre la politización de los ciudadanos.

Enrique Suárez

domingo, 15 de julio de 2012

Es más difícil construir una catedral que destruirla


No es lo mismo hacer que deshacer. Ni hacer bien, que hacer mal. Hacer algo bien requiere conocimiento, destreza, experiencia, adaptación, esfuerzo y tiempo; deshacer, es mucho más sencillo, basta con una infamia urdida, una mentira repetida, una promesa falsa, una creencia errónea, una fantasía ilusoria o un delirio incoercible, casi cualquier malevolencia sirve para deshacer, y para hacer algo perjudicial.

Por mucho que se empeñen los relativistas del postmodernismo, siempre será más difícil construir una catedral que destruirla, pintar un cuadro que quemarlo, hacer un poema que hacerlo desaparecer; tener una idea genial que no tener ninguna. En la historia de este mundo hay muchas obras que no conocieron la luz, porque alguien decidió apagarla, hubo muchas voces que no fueron escuchadas porque alguien decidió silenciarlas. Voltaire, Jean François Revel, Noam Chomsky, Karl Popper o Czeslaw Milosz, entre otros pensadores, nos hablan de las argucias de los poderosos y afines, o aquellos que aspiran a sucederles, para evitar que las cosas cambien, o para que cambien por extrañas circunstancias que suelen alejarse de la razón, la libertad o la democracia. La lucha por los privilegios que confiere el poder es posiblemente un arcano de la especie humana.

La dialéctica y la retórica

Si tuviera que elegir una fecha y situación para descubrir el origen de las falacias de este mundo, sin duda sería el jueves 18 de octubre de 1827; el lugar, la casa que Goethe poseía en Weimar; la escena, una apacible conversación entre el autor de Fausto y el padre de la dialéctica, cuando este decidió hacer una visita a Goethe de regreso a Berlín, tras una estancia en París. En aquella ocasión, Hegel le reveló a Goethe –según nos relata Eckermann- sus reflexiones sobre la esencia de la dialéctica:
-En el fondo, no es más que el espíritu de contradicción, regulado y metódicamente articulado, que reside en todo ser humano -aclaró Hegel- y que demuestra ser un valioso don para distinguir lo verdadero de lo falso

-¡Si no fuera porque muchas veces se abusa de tales artes y habilidades intelectuales empleándolas para hacer verdadero lo falso y falso lo verdadero! -replicó Goethe.

-Efectivamente, este tipo de cosas pasan -admitió Hegel-, pero sólo recurren a ellas los enfermos de espíritu.

-En este caso, rompo una lanza a favor del estudio de la naturaleza, que no permite contraer semejante enfermedad -repuso Goethe-. Pues en la naturaleza nos enfrentamos con la verdad infinita y eterna, que rechazará enseguida a todo aquel que no obre de forma absolutamente pura y honesta en la observación y en el tratamiento de su objeto de estudio. Es más, estoy convencido de que más de un enfermo dialéctico podría encontrar una benefactora curación en el estudio de la naturaleza.
Posiblemente, Goethe se daría cuenta de los peligros que supondría para el pensamiento racional el instrumento dialéctico propuesto por Hegel, pues si bien desde una posición honesta siempre se terminaría estableciendo una síntesis, entre tesis y antítesis, en una postura más insidiosa e irresponsable se podría mantener un conflicto eterno entre posiciones confrontadas. Posiblemente Hegel, no tuvo siquiera conciencia de la poderosa arma que dejaba al servicio de los desaprensivos, a partir de entonces surgieron los totalitarismos, las doctrinas filosóficas que derivaban de prejuicios morales como el marxismo o el existencialismo

El concepto de superioridad moral de la sociedad y el Estado prevalecieron sobre el ser humano individual; se abrieron las puertas al relativismo y la postmodernidad, la retórica y la falacia, la miseria del historicismo re-interpretador. Se puede decir que si Nietzsche terminó a martillazos con la idea de Dios, Hegel lo hizo de forma similar con la libertad del ser humano individual. Seguramente su intención no fue esa, pero la de sus seguidores, algunos de ellos fanáticos totalitarios, terminó configurando un escenario hostil al razonamiento honesto y la reflexión sincera.

Creer o crear

Cuando hoy contemplamos a un inepto destruir con retórica y malas artes alguna idea sustancial, alguna propuesta esencial, por el simple placer de evitar su triunfo por motivos de fe o creencia, comprendemos el gran perjuicio que Hegel ocasionó a la filosofía, abriendo las puertas de nuevo a las verdades reveladas como esencia de la filosofía que había propuesto Agustín de Hipona desde el cristianismo. A partir de entonces cualquier doctrina con suficientes adeptos podría imponer su nueva religión como ocurrió con el nazismo o el marxismo, con el socialismo o el fascismo, o como ocurre actualmente con los distintos brotes del existencialismo devastador que subyuga al ser humano a la inexistencia –la nada- o la insignificancia –en términos de Castoriadis-; sin duda, desde aquella fecha pocas catedrales del pensamiento humano se han construido, sin embargo se han destruido muchas con la intención de imponer nuevos motivos para creer, que no para crecer.

La humanidad atraviesa en los comienzos del siglo XXI una etapa bonsái del pensamiento, sometido a fuerzas destructoras más poderosas que las constructoras. A su sombra han brotado miles de insustanciales propuestas que nos conducen a la negación de cualquier fuerza creadora o creativa, porque en el pensamiento debe prevalecer la fe, y la creencia en que la cota más elevada del desarrollo humano es la congregación, por encima de la libertad. De ahí hasta convertir la democracia en un instrumento para ejercer cualquier forma de tiranía hay un paso.

Vivimos en el error de que existe una verdad democrática, cuando tal cosa nunca ha existido, ni existirá. La democracia es, en último extremo, una forma más de coerción sobre los seres humanos porque subsume las voluntades individuales en un proceso de agregación que detrae su esencia original. Pondré un ejemplo para que se entienda mejor, si tres ciudadanos se reúnen para establecer una conclusión compartida sobre alguna cuestión, se podría llegar a mentiras democráticas con gran facilidad; supongamos que dos ladrones y un policía votaran sobre las leyes para detener a los ladrones que debería seguir la policía. Sin duda no serían eficaces para detener el crimen, pero serían extraordinariamente democráticas.

Para que la democracia resulte eficaz en el proceso de extracción de las mejores opciones compartidas se requiere que los participantes cumplan con los preceptos de honestidad de Pericles que tan bien describió Tucídides, en otro caso lo que ocurrirá es que se creará un sistema demagógico que conculcará la justicia, la libertad y la igualdad entre los seres humanos, segregando entre opresores y oprimidos, entre los que tienen todos los privilegios y los que están sometidos a todos los perjuicios, entre los que mandan y los que están obligados a obedecer. En ese momento habremos alcanzado la tiranía, por la vía de la democracia como ocurrió en el nazismo o el comunismo.

Para que la democracia impida la creación de tiranías son necesarios tres elementos imprescindibles: la isonomia, igualdad de leyes para todos, también en su aplicación; la isegoría, igualdad de libertad de expresión y de divulgación de lo expresado, y por último, una justicia independiente del poder político que impida que los poderosos tengan distintas potestades y atribuciones que los desposeídos. Sin estos elementos no existe nada parecido a la democracia y se produce la asfixia de la libertad por los enemigos de la justicia.

Es más fácil vivir del deshacer que del hacer, vivir de hacer mal que vivir de hacer bien las cosas, para deshacer y hacer mal solo es necesario el poder, para hacer bien, además del poder, es necesaria la inteligencia, la honestidad, un respeto por los demás como por uno mismo, y que ninguno de los que deshacen y hacen mal, pueda interrumpir el proceso de lograr avanzar hacia el futuro de la mejor forma posible, dentro de las posibildades reales.

Es necesario que a comienzos del siglo XXI, seamos capaces de superar las "verdades reveladas" que nos ofrecen los que detentan el poder, sino queremos terminar siendo sus esclavos. Es hora de crear el puente que nos conduza al futuro y abandonar para siempre la creencia de que sólo existe el abismo que nos muestran aquellos que nos dicen que no hay otro camino más que aquel que ellos nos pueden ofrecer. Sencillamente, es hora de erradicar para siempre a los farsantes de nuestras vidas y comenzar una nueva etapa de la historia.

Enrique Suárez

jueves, 24 de mayo de 2012

Milagro Político en Asturias


El mundo que conocemos se hunde, lánguidamente, como la ciudad de Venecia, sin embargo, todavía hay esperanza, porque siempre nos quedarán los milagros, como el acontecido en la política asturiana durante la última semana. Una pincelada de armonía y serenidad en lo que hasta ahora era algo parecido al infierno de Dante, según nos contaban algunas voces interesadas, todos los días.

En tan solo siete días, la comunidad autónoma con más problemas políticos del país, ha dejado de tenerlos, ¡como lo oyen!. Ni siquiera una diminuta señal en La Nueva España, se puede decir que el caos político existente en el Principado durante el último año, ya no existe. Parece que todos los problemas de Asturias se habían producido porque un partido, que alcanzó la mayoría parlamentaria hace un año, ya no sigue en el Gobierno, sin haberle permitido sus adversarios desarrollar su programa, ni sus presupuestos, ni sus propuestas políticas, y al final ha abandonado el poder (como tantas veces nos aconsejaron aviesamente los periodistas que escriben en el diario más independiente de Asturias, porque depende exclusivamente de sus intereses económicos, fiscalizados en Cataluña).

Ahora, Asturias, lo único que tiene son problemas económicos, ya no tiene ningún problema político, aunque el recién nombrado Presidente, Javier Fernández, no haya podido formar gobierno, tras el apoyo de legislatura de UPyD y el de investidura de IU, porque la coalición comunista tiene que realizar las preceptivas asambleas para saber si sus afiliados aprueban o no, su entrada en el nuevo gobierno, algo que ocurrirá hoy mismo, si la huelga de mineros no lo impide, pero esto es una fruslería, comparado con los graves problemas políticos existentes hasta ahora, según La Nueva España, diario del poder, independiente de la información y la verdad.

Algunos antropólogos políticos acudirán en próximas fechas para estudiar el fenómeno, porque realmente es inaudito que en tan solo una semana, la comunidad que ha tenido que recurrir a los tribunales para dirimir su configuración parlamentaria definitiva, ya no tenga problemas políticos, y ahora, sólo tenga problemas económicos como todas las demás, insólita normalidad política que asombra a los asturianos, que hoy se preguntan si realmente el problema era el Gobierno de Francisco Álvarez Cascos o la agresión violenta, sin cuartel, que Foro ha recibido de todos los poderes reaccionarios de Asturias, porque el partido que ha gobernado Asturias durante el último año, tenía vocación clara de despojar a tirios y troyanos de sus privilegios, incluidos los recursos públicos que siempre concluían en La Nueva España.

Todos los que llevan 30 años viviendo del momio están felices con el regreso a la normalidad, es decir, a la inercia; ¿a quién se le ocurre tratar de cambiar el magnífico pesebre público que ha dado de comer a tanta gente durante tres décadas, llevando Asturias a la situación más ruinosa de todas las comunidades españolas? ¿Cómo se le ocurre a alguien, aunque sea Cascos, tratar de incrementar la natalidad más baja de España, de reducir la mortalidad más alta de España, de pagar las cuentas, de aumentar la tasa de actividad laboral y de evitar que se hayan producido los duernos habituales de desviación de recursos públicos a que tan acostumbrados estamos los asturianos?

Creo que tienen razón, ahora han desaparecido todos los problemas políticos para los que viven de contarnos cuentos mientras se aseguran el porvenir, los privilegios y los beneficios, y ahora, comienzan de nuevo los problemas políticos clásicos para los asturianos (la corrupción, el enchufismo, el despilfarro, eso sí, siempre con un claro interés social en defensa del Estado del Bienestar de los que hacen las propuestas), y por supuesto, también los económicos.

La cosa está clara, o tienen problemas los que mandan, o tienen problemas los que pagan a los que mandan (como no anden atentos), así que mientras manden los que nos dictan lo que debemos pensar, seguiremos con graves problemas en Asturias, políticos y económicos, aunque ahora los problemas políticos se vuelvan a ocultar como toda la vida, hasta que los descubramos en los tribunales, nadie habrá visto nada.

Es lo que tiene acostumbrarse a vivir sin libertad, en la instrucción democrática y la demagogia. A ver cuando las gentes de esta tierra se atreven a distinguir entre la opinión pública y la opinión publicada por aquellos que tienen un claro interés en adoctrinarles desde algún medio de comunicación.

Enrique Suárez

lunes, 21 de mayo de 2012

Tras las montañas de Asturias: obra en cuatro actos


"¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son" Pedro Calderón de la Barca


Nadie podrá negar que desde que Francisco Álvarez Cascos ha regresado a la política asturiana –realmente, creo que nunca se fue de ella-, muchas cosas han cambiado y muchas otras han permanecido. La experiencia sigue siendo grata y vivificante, jamás en la historia de Asturias han trabajado tanto todos los políticos que no habían pegado palo al agua durante los últimos treinta años. En realidad, las cosas no han cambiado, pero se han removido, con eso es suficiente, por ahora.

Sabíamos que en Asturias había un contubernio en el poder, pero nunca nos imaginamos que fuera tan descomunal y resistente, una auténtica fortaleza forjada por todos los partidos políticos, agentes sociales e instituciones dependientes del poder, con un medio de comunicación como La Nueva España de buque insignia, junto con la RTPA, dispuestos a imponer su ley a cualquier precio, siempre que les repercutiera en la cuenta de beneficios a todos ellos.

Así es la Asturias que hemos visto los asturianos, una colección de pesebres esparcidos por el territorio, en el que los defensores del partido único, formado por el PP, IU, PSOE y ahora UPyD, los medios de comunicación a su servicio, y todas las beneficiadas instituciones que les rodean, junto con los personajes que las dirigen, han resistido magníficamente el órdago de Foro y los trabajos de Cascos.

Pero no se crean ustedes que aquí concluye la historia, más bien comienza la segunda parte de la obra. Ahora ya están definidos los adversarios de Foro, reunidos en el duerno del que trataron de escabullirse, sin lograrlo, hasta quedar retratados para la historia;hemos visto a un PP que ha preferido que gobierne el PSOE, antes que Foro, y tantas cosas que se maravillarían los que reciben la información por los medios de comunicación habituales, si supieran todo lo que ha acontecido.

La escena final del primer acto es la siguiente, un gobierno del PSOE, con el apoyo o la coalición de IU, y el beneplácito del partido de Rosa Díez, siempre gracias al PP de Rajoy que lo permitió: “Mejor el PSOE que Paco” (Luis María Ansón atribuye esta expresión a don Mariano), pero la felicidad dura poco en casa de los ambiciosos, en tiempos de crisis; el panorama al que se enfrenta el contubernio es desolador: primero porque no hay un euro en las cajas desde hace años; segundo. por que un gobierno del PSOE en Asturias con un gobierno del PP nacional, será motivo de numerosos conflictos; tercero, por que los socios del PSOE, son competidores electorales del PSOE y entre ellos mismos, además, con mensajes contradictorios; cuarto, por que nada se ha visto y poco se verá en los alumbrados, para resolver los problemas de Asturias, más allá de repetir el más de lo mismo, y quinto, y más importante, por que no es lo mismo para el PSOE gobernar con la complaciente oposición del PP, que con la espartana legión de Foro, al otro lado, con el general secretario respirando en su nuca.

Así que Asturias, está condenada a seguir descendiendo en el ranking nacional de todas las cosas positivas, mientras encabeza las listas de todos los desastres de la política. ¡Que se le va a hacer, va a ser mala suerte!. La única alegría es que las cosas están tan mal, que por muy mal que lo hagan los del tripartito no las podrán poner mucho peor.

En cuanto a Foro, pues ahora tiene la oportunidad de organizarse y consolidarse, para representar la indignación cívica de los asturianos y quien sabe, si también, de todos los españoles. De lo que estoy seguro es que la primera etapa, la de ¡a verlas venir!, ha concluido, como también lo ha hecho el periodo de carencia en las paciencias y la tolerancia. Sin duda, ahora viene la etapa más emocionante, porque este partido fundado hace poco más de un año ha sido excluido del duerno nacional por todos los demás y su líder, aquel que definió Jiménez Losantos tan sagazmente, (Rajoy no se ha enterado de que un tiburón es un pececito comparado con Cascos), ha sido condenado al ostracismo.

Y como toda buena obra de teatro, recordemos el Tenorio de Zorrilla, un personaje singular de la cultura española, cuando harto de las cadencias y las sinsustancias entonó aquel: “clamé al cielo y no me oyó, más si sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra, responda el cielo y no yo”.

Del contador de nubes hemos pasado al contador de rayos, el gobierno de Rajoy puede llegar, con mucha suerte, a fin de año; el del contubernio asturiano, que un amigo ha denominado como LOS TRILEROS, no creo que lo consiga. Para mí que Cascos tiene un plan, y hasta aquí puedo leer.

Enrique Suárez

jueves, 8 de marzo de 2012

La consolidación de Foro: la fuerza de Asturias



Los resultados electorales del próximo 25 de marzo, mostrarán quien gobierna en Asturias, pero también será la tercera vez que Foro se presenta a las elecciones en tan solo diez meses. Sin embargo, nadie ha analizado con detalle una cuestión muy importante para el futuro del Principado y es, precisamente, la consolidación de Foro Asturias como un partido que ha venido para quedarse en la política asturiana. Se engañan a sí mismos quienes afirmaron en su día que Foro Asturias era un proyecto de corto alcance, afincado a una cuestión coyuntural y efímera, como el anterior Presidente de Cantabria.

Tras los resultados de los dos procesos electorales vividos en el año 2011, se ha producido un fenómeno de expansión de Foro Asturias, que otros partidos no han logrado en los últimos 30 años, si bien el PP y el PSOE han tenido representación municipal en la mayoría de los concejos (no en todos), IU tras haber gobernado con el PSOE en varias legislaturas, nunca ha logrado presencia suficiente en Asturias que le asegurara tener representación en los 78 municipios de Asturias. Sin embargo, Foro Asturias, hoy tendría representación en todos los municipios asturianos tras poco más de un año de existencia. Eso quiere decir, que el proyecto encabezado por Francisco Álvarez Cascos ha calado profundamente en la sociedad asturiana.

Actualmente Foro Asturias gobierna en 10 municipios de Asturias, incluidos el segundo, Gijón y el cuarto, Siero, por población. Pero también tiene los grupos de oposición más importantes en municipios asturianos como Oviedo y Avilés, al igual que en otros muchos concejos. La estructura de poder que ha alcanzado Foro Asturias en tan solo un año, no ha sido alcanzada jamás por ningún partido de nuevo cuño de todos los que se han presentado en Asturias en los últimos treinta años.

La población asturiana ha apoyado a Foro, no sólo a Francisco Álvarez Cascos, que ha sido elegido en la pasada legislatura el Presidente del Principado de Asturias, formando gobierno que no pudo gobernar gracias al boicot del PP y el PSOE, que actuaron al alimón para impedir que el proyecto de Foro saliera adelante.

Pero lo más extraño de lo ocurrido es que la campaña mediática infame que se ha hecho contra Foro por parte de los periódicos de Asturias, La Nueva España y La Voz de Asturias, parece que se les ha vuelto en contra, pues mientras Foro sigue creciendo en apoyos, estos periódicos siguen disminuyendo en lectores. Lo mismo se puede decir de otros medios de comunicación como RTPA (siempre contra Foro), la Cope (apoya al PP) o la SER (apoya al PSOE). Hasta los más importantes diarios nacionales se han ocupado de infamar a Francisco Álvarez Cascos y a Foro en los últimos tiempos, como ha sido el caso de El País, La Razón, La Vanguardia o El Mundo. Y no se puede decir que haya un medio de comunicación que haya apoyado a Foro Asturias, aunque los del grupo Vocento: El Comercio y ABC han sido los más ecuánimes. Pues en estas circunstancias hostiles, Foro ha logrado salir adelante, y ha tenido que llegar a editar su propio medio de comunicación: El Hormiguero, para que los asturianos no vivieran en la intoxicación permanente.

Superadas la fase de presencia pública y aceptación social que ha logrado Foro Asturias y la endiablada campaña antiForo de los principales medios de comunicación, sólo queda el desarrollo del partido en sus estructuras democráticas, algo que se ha aplazado hasta después de las elecciones del 25 de marzo, pero que se realizará a lo largo del año 2012 en la mayoría de los municipios asturianos, además con un modelo de participación con primarias que recuerda más al modelo norteamericano que a los habituales en España. El desarrollo de la democracia interna es una asignatura pendiente en Foro, no obstante, Francisco Álvarez Cascos fue elegido Presidente del partido y candidato de forma directa por más de 3.000 afiliados a Foro Asturias. Hoy los afiliados pasan de 12.000 en el Principado.

En cuanto a la ideología del partido, que se orienta hacia un centro reformista y una propuesta transversal que pueda ser asumida por gentes de todas las ideologías moderadas, todavía requiere un desarrollo ampliado y orientado al futuro. La tradición política asturiana siempre ha sido relevante en el panorama español. Desde el modernismo de Jovellanos, hasta el Constitucionalismo de Argüelles, pasando por el doceañismo y el veinteañismo liberales, y la tradición conservadora, hasta recalar en el partido reformista de Melquiades Álvarez, ha sido siempre reconocido, como una propuesta aceptable por la política española. Sin olvidarnos del socialismo de Indalecio Prieto o el comunismo más asambleario que siempre tuvieron en Asturias una representación política permanente. La propuesta transversal y reformista es apta para los tiempos que concurren, porque cualquier política reactivadora requerirá de acuerdos y consensos alrededor de una fuerza moderada, que sin duda es el papel que debe ocupar Foro Asturias en el panorama político del Principado y también nacional.

Los datos de las encuestas que no llegan a la opinión pública, parecen indicar que Foro Asturias todavía mejorará los resultados obtenidos el 22 de mayo del año pasado, algo que si ocurre permitirá que Foro Asturias vuelva a formar Gobierno, y esperamos que en esta ocasión, un Gobierno que pueda gobernar por que no lo impidan sus adversarios, como en la ocasión anterior. La campaña electoral no cambiará mucho las expectativas sobre los resultados electorales, porque la capacidad de manipulación de los medios de comunicación asturianos ya está descontada, y los asturianos, tras lo acontecido durante este año no se dejarán influir tan fácilmente por las falacias urdidas en los despachos contra Foro Asturias y Francisco Álvarez Cascos.

Los resultados finales de estas elecciones tras la campaña que se realice, dependerán fundamentalmente de la participación en las elecciones, con una participación próxima al 75 % Foro Asturias podría obtener la mayoría absoluta, con una participación que ronde el 70 % obtendría al menos 18 diputados, con una participación del 65 % obtendría una representación de 15-16 diputados, mientras que con una participación del 60 % o menor obtendría 13-14 diputados.

La baja participación favorecería una presencia mayor del PSOE y el PP, mientras que la participación elevada reduciría sus posibilidades, por lo que se espera que la campaña de estos partidos, sea de baja intensidad, pero conflictividad elevada, para tratar de reducir la participación pero al mismo tiempo afianzar sus electorados

Pero lo más importante es que estas elecciones serán las de la consolidación de Foro Asturias como una fuerza política que ha venido para quedarse definitivamente en el panorama político asturiano. Algo que comenzó como un movimiento impulsivo, promovido por un pequeño grupo de asturianos, ha terminado fraguando como una opción imprescindible para el futuro de Asturias.

Enrique Suárez

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