desde 2.006 en Internet

Mostrando entradas con la etiqueta Albert Boadella. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Albert Boadella. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de noviembre de 2012

Patulea de meretrices sectarias



¡Indescriptible el apogeo de la estupidez!, una vez más, el diario del régimen parademocrático español, conocido como El País, al borde de la quiebra definitiva,  emite su perentorio canto del cisne,  con un manifiesto, pletórico de intelectuales de servicio (al poder, al dinero público, a lo que sea menester);  en el que advierte a los españoles (o amenaza, no sé), con ese pontificio tono que adopta para las grandes ocasiones histéricas, de todos los males, plagas y miserias que acontecerán en un futuro inmediato, de no hacer lo que nos recomienda su doctrina oficial del  pensamiento políticamente correcto.

Nadie nos advirtió desde El País de todas las miserias, plagas y males que nos brindaría su protegido y protector, Rodríguez Zapatero. Mientras hubo orgía de dinero público, nadie dijo ni una palabra; ahora, en época de vacas escuálidas, Cebrián dicta doctrina y los edecanes aplauden, al borde del éxtasis, firmando manifiestos o la sentencia de muerte de la nación española, si es preciso y necesario. Pobrecillos ¿de qué van a vivir todos ellos si cambia el régimen y los deja a pie, en la cuneta del destino, después de haber cabalgado, como dioses del Olimpo, sobre nuestros impuestos?

Sólo una cosa más. ¿Qué hace ahí  un liberal como Mario Vargas Llosa legitimando la estupidez con su apoyo? ¿Le han vuelto a engañar otra vez los de Rosa Díez, como con aquello de "la lengua común”, pretendiendo transformar el idioma español que le ha hecho Premio Nobel en un no se sabe, de nueva creación, réditos y dividendos?  Como siga usted con esta gente va a terminar de liberal de pacotilla, sr. Vargas LLosa y créame, le aseguro que no se lo merecen. Deje usted de legitimar manifiestos progresistas de otro mundo es posible, ni usted lo necesita, ni los españoles tampoco; ellos sí, claro que lo necesitan, es vital para su futuro.

Sin embargo, me agrada extraordinariamente contemplar, que en esta ocasión, no han pillado a mi admirado Albert Boadella, "traidor nacional de Cataluña" con el carrito de todo a cien, probablemente, porque sepa mucho mejor que todos ellos de que va la cosa y ya no tenga otro interés que defender aquello que le florezca de sus mismas gónadas. El otro día le preguntaron en un programa de la Cope si era de izquierdas y respondió, con esa sorna que sólo él sabe ejecutar con perfección: "lo fui, tiene usted razón, ahora ya no sé lo que es la izquierda, me quedaré en liberal, porque siempre he defendido la libertad".

¡Como si para ser considerado intelectual en este país, fuera imprescindible firmar manifiestos!. Los intelectuales no crean rebaño, ni aunque sea para llevar a las ovejas descarriadas al redil de sus intereses, privilegios y beneficios. Bueno, en esta España decadente y nihilista, sí, forma parte del negocio, es lo que habitualmente hacen los que forman la nomenclatura elitista de la izquierda, inexplicablemente sobrealzados por el "establishment socialista" a la condición de intelectuales.

Enrique Suárez

sábado, 17 de octubre de 2009

¡Visca Catalunya LLiure!



Hace poco más de un año, en un artículo titulado: “la noción de Cataluña y el no nacionalismo”, refutaba la posibilidad de existencia real del concepto político de nación catalana; el argumento básico era que Cataluña no era una nación, sino una noción, que evidentemente es algo muy diferente tanto desde una perspectiva semántica, como política. Hoy continuaré dando argumentos para refutar la perversa e inane idea de la nación catalana, fruto del iluminismo que nos acontece.

Los motivos que me incitan a hacerlo son bien sencillos: aceptar el concepto de nación para Cataluña, el País Vasco, o Galicia, supondría refutar el concepto real y existente, históricamente contrastado, culturalmente definido y políticamente estructurado de España como nación. La postmodernidad ha hecho estragos en el raciocinio fundamentado, pero también ha destrozado de forma desapercibida, el sentido común de los ciudadanos. El hombre-masa, despojado de creencias viejas, en su infinita frivolidad, está dispuesto a derribar cualquier orden que no alcanza a comprender siempre que le reporte un instante de entusiasmo o ilusión, aunque sea el contemplar la demolición de la obra heredada gracias al coraje, denuedo y sufrimiento de sus antepasados. El adanismo, es el fundamentalismo político de nuestros días, del que el Presidente de Gobierno español, es su máximo representante mundial.

La baja estopa cultural de los representantes políticos democráticamente elegidos por un pueblo inculto y zafio como el nuestro, incapaz de concebirse a sí mismo de forma diferenciada, por temor a ofender la libertad del vecino en su irredenta inseguridad identitaria, ha permitido que las ideas más peregrinas, como la maleza en un cultivo desatendido, hayan invadido el escenario de la realidad política.

¡Que prodigio de confusión!, ¡que magnífica estridencia!. España, hoy más que nunca, es un sainete, una greguería inacabada. La usurpación intelectual por vendedores de palabras ha hecho el resto, con la excepción de algunos representantes sin complejos de la intelectualidad nacional española, el pensamiento colectivo español de nuestra época ha alcanzado el nivel más bajo de la historia de este país (incluído el referido a Cataluña).

Nuestros supuestos intelectuales, al igual que nuestros inestimados políticos, están, nunca mejor dicho, a la altura de la comprensión analfabeta del pueblo que les atiende y les promueve como sus representantes, que adquiere sus mentiras como si fueran verdades. Los diarios viven de las subvenciones estatales, hay algunos que sobreviven agónicamente de los favores del Gobierno, porque exclusivamente de sus lectores no podrían hacerlo. Eso contribuye a la perversión de todos los mensajes, porque de los pesebres no salen abedules.

Pero no quiero apartarme del objetivo anunciado al comienzo, que no es otro que refutar ese concepto infame de nación catalana. Infame sí, porque es una infamia para los españoles el estrambote político que se han construido unos parásitos a costa de administrar el erario público, exclusivamente en su propio beneficio y no en el interés de la comunidad española que dicen representar, vulnerando la Constitución, sin respetarse a sí mismos, ni a los demás. A ambos lados de la línea imaginaria de separación, por supuesto.

Las diferencias culturales de Cataluña con las demás comunidades españolas, precisamente eran relevantes en el ámbito de la igualdad española que nos reunía, en el ámbito nomotético, pero en el idiosincrásico resultan absolutamente ridículas, porque todas las comunidades españolas tienen numerosas razones, incluso más poderosas y diferenciales que Cataluña, para considerarse singulares.

España ha sido, es y será una pluralidad de identidades en permanente equilibrio, porque las fuerzas idiosincrásicas se compensan por las nomotéticas y ese prodigio antropológico hace de nuestra cultura española un monumento humano a la mezcla y la pluralidad. La libertad de los españoles ha sido conquistada a lo largo de los siglos, de forma distinguida entre todas las comunidades occidentales, para que ahora vengan unos pazguatos fanáticos a decirnos que tenemos que renunciar a lo que somos para que ellos, una inmensa e intensa minoría, se conviertan en lo que no se merecen, ni han merecido a lo largo de la historia, porque ya no es tiempo de hacer naciones en los despachos como en la era colonial, para satisfacer los intereses mercantiles de las comunidades burguesas locales, que pensaban obtener más beneficios del comercio siendo independientes.

Comparto con Max Weber que una nación es un resultado, antes que un propósito. La política es una consecuencia de la cultura, no a la inversa. Las sociedades avanzadas tienen una evolución propia y natural, no guiada y urdida por unos iluminados. Cataluña, está sacrificando en estos momentos su característica más diferenciada y avanzada dentro de las comunidades españolas, para convertirse en un experimento de laboratorio político fuera de ellas, diseñado electoralmente por el socialismo más inculto y el nacionalismo más chabacano de la historia de Europa. La nación catalana, inventada y pergeñada por los iluminados “liberadores” no admite en su seno la pluralidad y la mezcla tan características de la cultura española, (huevo y patata hacen tortilla), soporte imprescindible del concepto de libertad que caracteriza a nuestro pueblo, porque requiere homogeneidades intempestivas, incrustando cultura catalanista por decreto en los más jóvenes, aunque provengan de culturas de otras latitudes; esa eugenesia cultural nazi que tanto satisface a la Generalitat, requiere silencio, amordazamiento de los criterios y opiniones de los “traidores”, aunque sean tan inevitablemente catalanes por “su seny” como Albert Boadella y cualquier payés del Ampurdán. ¡Qué despropósito más bien organizado con la única finalidad de perpetuar en sus poltronas a unos sectarios advenedizos que estarían posiblemente en el paro de no estar en la política catalana!.

Cataluña ha pasado de ser un pueblo admirado y envidiado por los demás españoles, gracias a los analfabetos del PSC, los iluminados de ERC, los taimados de CIU, los insulsos del PP, los peregrinos de ICV y los mentecatos de Ciutadans, a ser el espejo en el que nadie quiere mirarse, la cámara de los horrores de la política española. De la vanguardia política de España ha pasado a ser la vanguardia política de los Balcanes, gracias a los políticos que la tienen secuestrada. ¿Pero dónde están los catalanes que hicieron de España lo que fue, una gran nación plural en la que Cataluña tenía y debería tener su espacio diferenciado?. ¿Les habrán eliminado de forma desapercibida?.

Lamento profundamente que desde Cataluña nadie con entidad suficiente, con la excepción de Albert Boadella, el “traidor nacional de Catalunya”, sea capaz de decir y hacer lo necesario para que cese el bodrio de la égida cuatribarrada. Albert, que sepas al menos que no estás solo, aunque España está hecha unos zorros gracias a los analfabetos que se reparten el poder, aquí, al otro lado, algunos de tus compatriotas todavía comprendemos que Cataluña es lo que piensa Boadella, antes de lo que puedan decir y hacer sus detractores.

Sí, Albert es cierto lo que dices, Cataluña salió de una cárcel imaginaria e involuntaria para introducirse en una mazmorra real y voluntaria, porque los carceleros de la mazmorra son muy simpáticos y amables, y además hablan exclusivamente catalán.

Sólo nos queda volver a gritar, como en los años setenta del siglo pasado.

¡Visca Catalunya LLiure!.



Enrique Suárez Retuerta

viernes, 25 de septiembre de 2009

Declaración de Albert Boadella (25/09/09)


Queridos amigos, ha llegado la hora de la acción ciudadana que hace tanto tiempo esperábamos, el único objetivo que debe concentrar el esfuerzo de los ciudadanos de este país es acabar con los partidos políticos que han diezmado el presente y el futuro de esta España maltrecha. Icemos la bandera de la libertad para zafarnos (con z) del yugo que nos han impuesto la legión de mediocres que nos hemos otorgado por representantes públicos y que se han convertido en aprovechados acaparadores de nuestros recursos, que no son de nadie, por qué son de todos.

El maestro Albert Boadella ha hablado, Ciudadanos en la Red ha escuchado su mensaje, siempre lo hemos hecho. Nos ha dictado la hoja de ruta: “desde la derecha a la izquierda putrefacción total” (esto incluye UPyD, por supuesto), algo que desde hace mucho tiempo conocemos muchos ciudadanos de este país.

Certifica el diagnóstico a continuación:

“¿Pero no hay alguna salida posible? Nada. Los partidos son hoy una estructura que induce a la actuación amoral. Nada positivo puede ya surgir. No existen principios, es pura supervivencia y lucha feroz para mantenerse en el rincón seguro. Por otro lado, el mundo judicial se halla descompuesto por la politización y la propia institución monárquica tiene su prestigio seriamente erosionado.”

¿Qué se puede hacer?. El maestro lo indica con claridad meridiana.

“Tratar de acelerar el proceso de descomposición. Destruir todavía más el descrédito de los políticos. Vilipendiarlos, satirizarlos, hacerlos objeto de farsa, mofa y befa. Que nadie les haga caso, que se sientan avergonzados de su función. Solo así hay la posibilidad de que los anticuerpos reaccionen ante la epidemia y limpien la democracia”.

Acotando más tarde sus argumentos con estas palabras:

“Ya lo saben, la medicina consiste en no hacer el rastrero cuando aparece un político, riéndole las gracias y pidiéndole autógrafos. Ni le miren, como si no existiera. En última instancia si se encuentran belicosos, practiquen el corte de mangas, la muestra del trasero, el insulto e incluso, ponerle los cuernos con su pareja por poco que se despiste. En muy escaso margen de tiempo dejaran de ser noticia por parte de los canallas que los han aupado. Ya me entienden. Por lo que parece, si lo hacemos todos en la medida de nuestras habilidades puede ser que España sufra un cambio. En el peor de los casos se sentirán compensados cuando tengan que aguantar su desvergüenza”.

Con esto es suficiente, no necesitamos más pruebas del sentido auténtico de sus palabras: hay que acabar con UPyD, (como hicimos con Ciutadans), más tarde con los nacionalistas, el PP y el PSOE. Los partidos políticos son los enemigos de los ciudadanos, nosotros somos ciudadanos, luego ellos son nuestros enemigos. O ellos, o nosotros, no hay soluciones intermedias, no hay tiempo para ningún acuerdo, ni prorroga con el destino.

Asciende el telón y comienza el espectáculo, ¿quiénes son los políticos?: desde el último concejal de un pueblo remoto hasta el inquilino de La Moncloa.

Vamos a desparasitar España de sinvergüenzas, ahora o nunca. Salvemos lo que nos queda antes de que sea demasiado tarde.

Gracias maestro.


Ciudadanos en la Red

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Albert Boadella, ¿mantienes lo que has dicho sobre UPyD?


Querido Albert:

Sabes que desde este blog, más que apreciarte te veneramos, como una de las voces libres más independientes de este país. Hemos sido tus seguidores, mucho más que de Ciutadans, todo el tiempo, sin interrupción, manteniendo lo sublime, que diría Baudelaire. Lo sabes, Albert.

Comprendimos desde el primer día que con Ciutadans tú también habías sido defraudado, el más defraudado, porque habías sido el que más había creido. Cuando vimos que apoyabas a UPyD, algunos de los que hacemos este blog te seguimos, al principio, como una sombra.

Luego vino lo de "hay que cortar de raíz el humus". Verás Albert, no lo comprendimos, el humus es lo que facilita la vida, porque en el hormigón armado de la geta de los dirigentes de UPyD no crece nada, más que sus cuentas.

Así que Albert, habla, por lo que más quieras, que mira que le han hecho a nuestra Cataluña española estos mequetrefes, volviendo a capar a la sociedad civil no nacionalista -española- en Cataluña. Es hora de hablar Albert Boadella, di lo que realmente piensas, lo que realmente crees, sálvate y sálvanos, Te queremos Albert, sabes que nosotros te queremos y que nunca te hemos defraudado.

Necesitamos que recobres la vista por un instante, Diógenes Juglar, aunque sea encendiendo la linterna de la justicia exploradora, o los focos de la libertad. Sácanos de la caverna, tu puedes hacerlo. Unas palabras tuyas, ahora, y volveremos a cabalgar hacia nuestro sueño compartido de una misma realidad para todos los españoles.

Un abrazo

Ciudadanos en la Red

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...