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jueves, 13 de septiembre de 2012

Disculpe, le voy a asesinar


"Nada hay más injusto que buscar premio en la justicia". Marco Tulio Cicerón

Leído por ahí, en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme...
-Disculpe, le voy a asesinar, verá usted es que tengo un cáncer y cualquier día se pone terminal, además, como hay cosas que no se pueden asegurar, a ciencia cierta, siempre quedará la duda razonable. In dubio pro reo. Últimamente tenemos unos jueces muy comprensivos con los delincuentes, sean políticos o civiles, por eso hay que aprovechar la ocasión, y como realmente no me queda mucho tiempo de vida, pues prefiero vivirla bien, sabiendo que si las cosas se tuercen, siempre me quedará la justicia española para ampararme, por motivos humanitarios y una bondadosa finalidad social.

-Oiga usted, pero eso que usted dice no me parece justo, con su planteamiento me manda usted a otro mundo y no le va a pasar nada, según los magníficos jueces españoles, eso me parece que es abrir la caja de los truenos. ¿Está usted seguro de qué las cosas son así?, ¿a ver si va a equivocarse y comete usted un error?

- Que no, que he leído la sentencia del caso Bolinaga y que si usted tiene una enfermedad terminal, aunque sea en el caso de supuesto, se queda libre por la gracia de sus señorías, aunque haya sido un criminal de lo más sanguinario. ¿Sabía usted que Iñaki de Juana Chaos va a ser papá?, pues si él se quedó libre, llevándose 25 vidas por delante, como no voy a quedarme yo si sólo me lo voy a cargar a usted, y además tienen que pillarme, que igual le encargan a los forenses de la Audiencia las pesquisas y confunden mis huellas con las de algún otro. Así que vaya usted soltando la pasta cuanto antes y déjese de tonterías, yo tengo una enfermedad terminal, pero me parece que como no se dé prisa más terminal va a ser la suya, que la sentencia favorable a la excarcelación de Bolinaga, el que mantuvo secuestrado a Ortega Lara más de 500 días, ya es firme. Los firmantes han sido lo más granado de la magistratura española promocionada por el régimen: Fernando Grande Marlaska, Javier Martínez Lázaro, Ramón Sáez Valcárcel y Alfonso Guevara. Verá usted como a partir de ahora todos los delincuentes de este país vamos a tener enfermedades terminales, con esto de la crisis es que llevamos una mala vida que ni le cuento. Nada que ver con los delincuentes políticos que gobiernan y hacen oposición en este país en nombre de la democracia, que esos si que trincan y nadie les dice nada.

- Pues lo siento mucho, pero va a tener usted que matarme, porque llevo en el paro dos años y desde hace seis meses no cobro ni los cuatrocientos euros, además los escasos ahorros que tenía los ingresé en preferenciales y me los han volado. Desde hace seis meses vivo con mis cuatro hijos y mi mujer de lo que nos proporcionan en Cáritas, pero no tengo liquidez, vamos estoy más pelao que el culo de un mandril, lo único que le puedo dar es estas facturas que me han pasado hoy mismo y que no sé como voy a pagarlas. Pero me ha dado usted una magnífica idea, si decide no matarme, mañana mismo voy al centro de salud y me hago un análisis de todo, a ver si tengo suerte y me encuentran algo que pueda ser terminal. Pero no se preocupe, le aseguro que no le haré la competencia, yo me voy a especializar en atracar políticos y jueces corruptos, que esos sí que están forrados.

- Por supuesto compañero, hala, vaya usted con Dios, que lo que tiene encima casi es peor que lo mío, pero también me ha dado usted una magnífica idea con eso de la especialización, creo que a partir de ahora me voy a dedicar a atracar empresarios de esos que hicieron grandes negocios con el PSOE y los nacionalistas, y ahora los siguen haciendo con el PP. Me voy a sacar un listado de los consejos de administración de las Cajas de Ahorros que se transformaron en bancos, que ahí si que tiene que haber. Yo, con los políticos y los jueces corruptos prefiero no meterme, que gracias a ellos se puede uno ganar honestamente la vida siendo un delincuente, sin que pase nada. Creo que a partir de ahora me voy a dedicar a los secuestros. Si le parece bien, podemos colaborar en alguno, aunque no le encuentren nada reseñable en su salud con las pruebas diagnósticas; al fin y al cabo, con que uno de los dos esté supuestamente terminal ya es suficiente, para que termine siendo responsable de todo y luego pueda salir por la puerta grande, gracias a la conmiseración humanitaria de los señores magistrados. Cuantas cosas le debemos a Zapatero, y también a Rajoy, todo hay que decirlo. Yo, de verdad, no sé de que se queja la gente.
Enrique Suárez

martes, 11 de septiembre de 2012

Como resolver el paro en España


Diez sugerencias para evitar que lleguemos a los seis millones de parados:

1) Bajar los impuestos, directos e indirectos: está comprobado que subir los impuestos se asocia al crecimiento del desempleo en una correlación significativa y una proporción directa

2) Bajar los precios: evidentemente, algo realmente relacionado con los impuestos, por tanto que depende en buena medida de las políticas erróneas que los suben. Se ha comprobado que cuanto más volumen monetario está en manos de la gente, más trabajos se producen

3) Reducir los gastos del Estado: adecuando el tamaño de “lo público” a las necesidades reales de la gente que nos podamos permitir en una situación de crisis. Realmente en España sobran políticos, empleados públicos, sindicalistas, también instituciones, institutos y observatorios. El sector público se ha convertido en un inmenso pesebre en el que todos los partidos políticos han colocado a su gente a nivel Estatal, autonómico y municipal, incrementando la burocracia en este país hasta una situación delirante. Es necesario prescindir de lo prescindible y mantener lo imprescindible, porque si no también tendremos que renunciar a lo que realmente necesitamos y no a lo que necesitan los políticos para crear sus ganaderías electorales.

4) Cambiar la mentalidad de los parados: sencillamente en este país se premia la pasividad y se castiga la actividad, algo en lo que han influido poderosamente los agentes sociales. Aceptar un contrato de media jornada por quince días puede suponerte perder unas subvenciones que luego resultaría muy difícil recuperar. Parece que el sistema fundamentado en el Estado Providencia está dando los últimos coletazos, pero hay mucha gente interesada en que eso no ocurra, porque realmente su porvenir depende de que las cosas no vayan bien. Cuantos más perjudicados mejor para ellos, si no hay perjudicados pueden perder sus privilegios y beneficios.

5) Cambiar el sistema de prestaciones: no se puede seguir insistiendo en el error cuando las cifras de desempleo siguen creciendo mes tras mes. La igualdad en las prestaciones es extraordinariamente injusta, porque iguala a todos los receptores en el nivel más bajo de inactividad, pareciendo que aquel que intente hacer algo es un desertor insolidario que pone en peligro los subsidios de aquellos que no hacen nada. El sistema de prestaciones del paro debe fundamentarse en alguna fórmula que permita a los más activos obtener ventaja sobre aquellos que han elegido la pasividad como fórmula de existencia, entre otras cosas porque posiblemente la complementen con alguna bufanda proveniente de la economía sumergida. No se trata de obligar a nadie a hacer nada, pero aquel que se preste voluntario a hacer algo debe recibir alguna compensación. Les pongo un sencillo ejemplo, los que participen en actividades orientadas al bienestar común, podrán cobrar las prestaciones sin límite, mientras que aquellos que no hagan nada tendrán un límite similar al que ofrece el modelo alemán.

6) Exigir responsabilidades a los que utilizaron de forma irresponsable los recursos públicos: es importante sentar un precedente que acabe con la inmoralidad estúpida de aquellos que dijeron que el dinero público no es de nadie. El dinero público es de todos y cuando se gasta irresponsablemente se hace daño a todos, no a nadie. Es inadmisible que a estas alturas de la crisis todavía no tengamos a miles de políticos en la cárcel, después de todo lo que ha ocurrido en España

7) Despolitizar la justicia: sin justicia todo lo demás cae, es necesario exigir a los políticos que promuevan leyes anticorrupción, que afecten tanto al banquero que se lleva el dinero público como al parado que trabaja en la economía sumergida. De hecho sería muy recomendable modificar los códigos legislativos para agravar las penas de aquellos que cometan fraude y corrupción con el dinero público: alguien que maneja dinero público debe dar pruebas de su inocencia, no tiene que ser el pueblo el que tenga que demostrar su culpabilidad.

8) Despolitizar los medios de comunicación: durante los últimos diez años se han producido más intoxicaciones periodísticas y censuras en este país que en ningún otro lugar del planeta. Tenemos una casta parasitaria en los medios de comunicación que va a costarnos quitarnos de encima. Los parados deberían organizarse por sectores para mostrar a los españoles lo que realmente está ocurriendo en este país, y en el sector de los medios de comunicación es imprescindible.

9) Eliminar los agentes sociales de su intermediación en el trabajo: tanto sindicatos como empresarios se benefician de que la situación en España sea penosa, no es posible que España esté en el puesto 50 en la productividad mundial, en el 120 en la competitividad, y seamos el país que ocupa el quinto puesto mundial en pérdida de bienestar, calidad de vida y riesgo de empobrecimiento.

10) Visibilizar continuamente la situación de los parados españoles: porque parece que no existen y se han quedado cosificados en una cifra, dejando de ser ciudadanos con plenos derechos y soberanos, hasta que encuentren trabajo. Es hora de que conozcamos a Juan, Pedro, Dolores y Susana, parados con nombres y apellidos, que los medios de comunicación nos censuran instigados por los amos políticos a los que sirven. Si cada día dedicáramos una hora a conocer a cada parado español, tardaríamos más de 13.000 años en conocerlos a todos, aunque estuviéramos 24 horas diarias dedicados al asunto. Esto es inconcebible en un país normal.

¿Encuentran ustedes algún parecido entre estas propuestas y lo que está haciendo el Gobierno de Mariano Rajoy?
, pues pónganse en lo peor, llegaremos a los seis millones de parados y luego nos dirán que fue debido a la coyuntura internacional.... y nos lo acabaremos creyendo, seguramente.

Enrique Suárez

jueves, 6 de septiembre de 2012

12.700 euros deben a los españoles, cada uno de los afiliados al PSOE de Andalucía


Verán ustedes, hasta que no le pongamos nombre a la cosa y definamos el asunto no saldremos del lodazal, así que vamos a dejarnos de chorradas de una puñetera vez.

Aunque una fianza no es en realidad más que una cifra simbólica relacionada con el daño causado, una cantidad, a mano alzada, de lo que se ha trincado, la cuestión es que hay 671 millones de euros en el alero como anticipo final de los EREs protagonizados por sindicatos, Gobierno andaluz, PSOE e IU. El cuatrero de los carritos, bien podría dedicarse a buscar ese dinero y encontrarlo, que permitiría alimentar a los 1,8 millones de andaluces que han dejado los del PSOE en la pobreza después de treinta años ininterrumpidos de Gobierno, en vez de dedicarse a dar el bochornoso espectáculo que no conmueve más que a los descerebrados que le aplauden.

Es hora de ir poniendo un poco de orden en este país, así que cada uno de los 53.000 afiliados al PSOE en Andalucía, o los que queden, ya puede ir depositando en Hacienda 12.700 euros para sufragar la estafa que se ha cometido en nombre de su formación política, porque es de suponer que en estos momentos han de ser solidarios con los españoles y no reclamar más dinero para seguir trincando, esos mil millones que ha pedido Griñán. Lo mismo se podría decir de Cataluña, Valencia o Castilla-La Mancha, pero ahora vamos a ocuparnos del sur, que está la carne en el asador y huele a podrido. Además, estoy plenamente seguro que si alguien se ha beneficiado de la estafa están incluidos en más de un 90 %, en esos 53.000 ciudadanos que apoyan al PSOE en Andalucía.

Se ha acabado la fiesta compañeros y también el cachondeo, y eso solamente por lo de los EREs que está lo de Mercasevilla, lo de Jerez y vete tú a saber lo que nos queda. Es la hora de la restitución y ya no tienen donde esconderse, ni sobre sus soflamas contra la justicia, ni en el mismo turbante de Blas Infante.

La juez Alaya debería aplicar la responsabilidad civil al Gobierno de Andalucía, por ende al PSOE que es el que lo ha ocupado a lo largo de la historia, y como el PSOE, más que un partido político se ha convertido en una máquina de estafar, debería hacer responsables a todos sus afiliados del dinero que ha desaparecido en Andalucía, porque seguro que en algo se han beneficiado, algo habrán trincado y algo se habrán quedado esa legión de miserables que han arruinado su comunidad hasta la pobreza extrema y el paro galopante para esquilmar a sus votantes y no votantes, contándoles cosas sobre los motivos para creer.

Y si les parece injusto a los socialistas de Andalucía lo de poner los 12.700 euros por cabeza, que hagan un Congreso extraordinario y lo distribuyan de la forma más justa que les parezca, pero el PSOE andaluz le debe a España 671 millones, y de ahí no nos bajamos los españoles, es hora de ir cobrando los pufos a los sinvergüenzas que se han aprovechado de la democracia para hacer el negocio de su vida.

Es hora de cobrar y si no tienen liquidez, seguro que hay patrimonio de donde tirar para recobrar el dinero, ¡anda que si lo hay!, sólo habrá que preguntar a sus vecinos. Hay que ayudar a los socialistas andaluces a que recobren el camino de los cien años de honradez que han perdido.

Enrique Suárez

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ciudadanos en la Red logra su mejor resultado en el ranking de blogs políticos españoles


Gracias a todos los que lo han hecho posible

Un Gobierno que mande bien


La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos. George Bernard Shaw

Definitivamente, ¡que se le va a hacer!, este país no está maduro para otra cosa que un Gobierno que le mande y hay que rogar que lo haga bien. Un pueblo soberano ha de dar la talla en las circunstancias difíciles, y nosotros, ¡maldita sea!, no la damos.

Nos quejamos de la casta política, pero no es otra cosa que un fiel reflejo de las hordas ciudadanas, lo que podríamos denominar la costra ciudadana; quise pensar que no era así, pero lamentablemente, es. Nos quejamos de la casta económica, pero tampoco es otra cosa que un paralelismo con los ciudadanos que viven a costa de los demás. Todo lo que se ve en la política, se engrandece aún más en la ciudadanía, porque la política sólo es un reflejo de lo que hay en la ciudadanía, vean algunos programas de televisión y podrán comprenderlo.

En estas condiciones, a lo máximo que podemos aspirar es a un gobierno o unos gobiernos (no demasiados ¡por Dios!) que manden bien, que no roben mucho y que se corten un poco a la hora de cometer injusticias, no porque la justicia que tienen adherida sirva para detenerlos, sino por algo parecido a la decencia. También que algún periodista denuncie de vez en cuando sus perrerías y no escriba al dictado de la voz de sus amos. No damos para más.

Verán ustedes, en este país hay auténticos talibanes que presumen de demócratas, fascistas que dan lecciones morales y estalinistas que tratan de llevarnos al horizonte. No solo los hay en la representación política, sino en cualquier sector de la ciudadanía. Somos un país de envidiosos y soberbios, mezquino y cutre, donde la estupidez proclama su imperio. Aquí, al que destaca por algo que se debe a si mismo, se le aplica de inmediato la Santa Inquisición del todos iguales, por aquellos que no han levantado un palmo de país en su vida, pero han destrozado todo lo que ha estado a su alcance. Y lo peor es que vale lo mismo, la opinión de un tarugo parásito, que la de un experto que se lo ha currado. ¿Acaso la democracia no es la igualdad de opiniones, independientemente de que unos voten por lo que les dicten y otros por haber descubierto que todo es una farsa? Y cuidado con los talibanes, que te pueden asediar sin fin, como les expongas que eso no es democracia, sino la más depravada tiranía del despotismo más delustrado: la oclocracia de los caciques y las muchedumbres.

En este país, se vive de quejarse de los demás, pero la inmensa mayoría somos incapaces de hacer una autocrítica. Pondré mi ejemplo, llevo seis años tratando de conseguir que este país avance hacia la democracia, dando mi opinión, exponiendo mi criterio, luchando por mi libertad de expresión, que al fin y al cabo es luchar por la de todos los demás, y por cada apoyo espontáneo que he recibido han surgido varias críticas, habitualmente urdidas con la mala baba del anonimato, porque de cobardes también está este país lleno. Pues me sigo empeñando en que las piedras hablen, díganme ustedes si no es contumacia.

Recientemente he leído un libro sobre la injusticia cometida por este país con una de sus glorias nacionales: el general Riego, el libro se titulaba: “Riego, proceso a un liberal” del magistrado del supremo Tuero Bertrand, en él se relata magistralmente toda la miseria y mezquindad de este país, casta y costra, con una de las figuras más relevantes de su Historia, personaje con luces y sombras, pero honesto y entregado a la causa del común. Al fin y al cabo, las mismas hordas que tres años antes salían a recibirlo por los pueblos de Andalucía y toda España, tras su pronunciamiento, que trajo la libertad a España y las colonias hispanoamericanas, eran las mismas que vitoreaban tres años después su ejecución en la Plaza de la Cebada de Madrid, tras un proceso inquisitorial, del que tan solo doce años después, fue rehabilitado por la regente Maria Cristina, por suponer una ignominia de difícil digestión por un país normal.

España es un parasitorium natural, en el que se cultiva la estupidez y la villanía, con la torpeza de los pueblos que no avanzan, porque los reaccionarios, de todas las latitudes, forman legión conjunta en nombre de cualquier sinrazón, para que los de la casta y la costra, puedan vivir magníficamente, mientras los demás, una inmensa mayoría, les sufragamos la existencia con nuestro votos y euros salidos del trabajo honesto. Triste, muy triste, pero es así.

Ahora comprendo, y mira que me resistí, a los primeros liberales que pagaron con su vida o cárcel el haber luchado por su pueblo, a los que vinieron después, a Unamuno, Ortega o Marañón, a Baroja, Fernando de los Ríos, Giner de los Ríos, e incluso, si me apuran, al último Adolfo Suárez. No hay nada que hacer, los españoles somos incompatibles con la democracia, porque utilizamos la libertad para reclamar al árbitro cuando pita contra nuestro equipo, que se habrá creído el muy imbécil, como se atreve a cometer una injusticia flagrante pitando un penalti a los nuestros, cuando es un incapaz, que alguien habrá colocado ahí para jodernos. Esa paranoia española de todos vienen contra mí, posiblemente sea la raíz más profunda de nuestros males: la demolición del otro, como sea; paranoia, envidia, soberbia, estupidez, mezquindad, odio y miseria, son ingredientes culturales indispensables para cultivar españoles, como anunció hace muchos años Fernando Díaz Plaja, en su obra: "el español y los siete pecados capitales".

Así que lo mejor es dedicarse a la filosofía de lo cotidiano, excluyendo la política y la macroeconomía de nuestras vidas, como el turco le dijo al Cándido de Voltaire al final del libro: cuida tu jardín, deja que el mundo se haga a si mismo. Pues eso.

Me voy a dormir la siesta españoles, y que os salve Zapatero o Rajoy, y si no Llamazares, igual me da. Algún día comprenderéis que vosotros tendríais que ser los que os salvarais de Zapatero, Rajoy y Llamazares, pero para que eso ocurra tienen que pasar décadas.

A ver si nos rescatan de una puñetera vez y alguien es capaz de poner orden en este desquiciado manicomio. Me da igual que sean hombres de negro que vestidos de faralaes o lagarterana.

Que tengáis una buena estancia en el infierno, yo me voy a buscar paraísos por ahí, que alguno quedará. Creo que estoy comenzando a comprender a los políticos españoles, los de la casta, y eso me está dando vértigo. Mejor me retiro por una temporada, antes de acabar dándole la razón al que mande, no porque la tenga, sino precisamente porque todos los demás no son capaces de alcanzar la razón, ninguna razón que sirva para la democracia y la libertad, sino todas aquellas que sirven exclusivamente a sus mezquinos intereses egoistas.

Enrique Suárez

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