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jueves, 3 de mayo de 2012

En España no cabe un tonto más, ¡hay que invadir Portugal!


Lo he estado pensando, va a ser lo mejor, nacionalizamos Portugal español y luego vamos a por Gibraltar, y que se vaya preparando Andorra. La razón que motiva mi propuesta es que en este país no cabe un tonto más, de verdad, he hecho recuento y ya no cabe ni uno más, como es seguro que la tasa de tontuna se seguirá incrementando, necesitamos más espacio y para eso es preciso invadir Portugal. Estoy seguro de que a los portugueses con lo que llevan encima y la prima de riesgo en 900 puntos no les importa demasiado.

Tras haber visto a las cofradías sindicales de procesión gritando al cielo que ellos son los únicos que tienen razón en este país tras permanecer callados mientras el paro se incrementaba en tres millones; al ministro De Guindos, feliz y contento, agradeciendo a Bolivia que haya nacionalizado una filial de Red Eléctrica Española, pero que va a pagar por ella, no como los argentinos que son unos ladrones, sólo me faltaba escuchar a al Secretario de Estado de Comercio decir lo siguiente: "construir, mantener y explotar las carreteras no es algo gratuito. Hay que tomar la decisión en España de si ese coste lo pagan todos los ciudadanos o sólo aquellos que utilizan las carreteras”. Lo dicho, no cabe un tonto más.

Este gobierno del PP de Mariano Rajoy apunta buenas maneras y va camino de superar al del PSOE de Zapatero en algunas gilipolleces, en todas es imposible, nadie logrará jamás alcanzar el nivel de decrepitud mental que el contador de nubes logró en los siete años que residió en La Moncloa, empeñado en convertir España en Socialistán, aunque para perseguir su delirio se haya gastado en el propósito el futuro de nuestros hijos y nuestros nietos. Mira que es necia la realidad y los españoles, con lo felices que podríamos vivir en un país donde nos denomináramos socialistanos y socialistanas.

Me ocuparé de las declaraciones del Secretario de Estado de Comercio, del Ministerio de Industria del Gobierno de España, según la teoría del prócer las carreteras tienen que pagarlas los que las usan y se ha quedado tan fresco. Pues ya me imagino cuando se reúna comisión de damnificados para contarle al señor director que están totalmente de acuerdo con su medida, pero que la aplique también a los aeropuertos, los ferrocarriles, los puertos marítimos, la educación, la sanidad, la policía, la justicia, y el sistema de pensiones. Tiene razón el señor director, que cada uno pague lo que usa, ¿qué va a ser eso de que todos paguemos lo que no usamos para que lo usen otros?

Espera que se enteren en algunas autonomías de la genial idea del prócer que hoy se mueve felizmente por el ministerio de Miguel Sebastián, aquel niño que quería llenar España de coches eléctricos, para que pasaran bajo los molinos de las energías renovables y las plantas solares de su compañero, el de la Alianza de civilizaciones, mientras esperaban que los brotes verdes dieran flores. Ya se verá al PP catalá refundado, con su senyera recién estrenada y su canesú, unirse con Artur Mas para entonar el “España nos roba” y decir que Catalunya no tiene que pagar los ERE de Andalucía, ni los trajes de Valencia.

¿Pero cómo se puede estar en un Gobierno, en la mayor crisis económica, política e institucional que ha vivido España en su reciente historia y permitirse decir semejantes tonterías, sin inmutarse lo más mínimo? ¿De verdad todo esto está ocurriendo en realidad? ¿No será una pesadilla?, yo creo que sí, cuando despertemos no vamos a tener ni país, lo habrán nacionalizado los gibraltareños.

Enrique Suárez

miércoles, 2 de mayo de 2012

La cruzada social en defensa de lo público


CARCOMA: paradigma de LO PÚBLICO

Durante muchos años la izquierda de este país nos ha lavado el cerebro sin interrupción, cada día, con un código de manipulación perfectamente urdido, para ocupar nuestra forma de pensar con sus delirantes perspectivas de la realidad. Los medios de comunicación españoles le han seguido el juego porque veían negocio en su servidumbre o en su podredumbre. Como todo movimiento sectario en búsqueda de adeptos ha creado un neolenguaje extraño: el pensamiento políticamente correcto, el talante, la hegemonía de lo público y lo social, y al mismo tiempo han ido desplazando nuestras costumbres, nuestros principios, nuestra identidad como españoles para implantar su código particular de barras en nuestro cerebro. Los sindicatos son buenos y los empresarios malos. El Gobierno es magnífico y el mercado internacional culpable. José Luis es un santo del socialismo sin elevar, todavía, a los altares de la Alianza de Civilizaciones.

Algunos, no demasiados por cierto, nos hemos dado cuenta de cual era el objetivo de esta estrategia, porque no sólo se trataba de enculturar España a la medida de sus intereses, sino de crear un pensamiento único, a modo de religión en el que no pensar como nos decían desde el poder era el más vil de los pecados y la más execrable manifestación del aburguesamiento fascista. Mientras íbamos viendo como empobrecían este país, al tiempo que ellos se enriquecían, nos fuimos quedando con cinco millones de parados, un déficit público del 8,5 %, una deuda pública galopante que multiplicaron por dos en los últimos cuatro años (pasando de 500.000 millones de euros a 1.000.000 billón de euros), exclusivamente para que no se notara que estaban hundiendo el país, practicando una política desquiciada de tierra quemada, con el único objetivo de que sus huestes permanecieran en la poltrona y sus élites en el poder. Así se construyó Socialistán durante los últimos siete años, imponiendo un burka a lo que realmente era, es y será España.

Ahora comienza la cruzada social de los que viven de lo público, porque verán ustedes, lo público no es de nadie, se paga con dinero público (que aunque lo pagamos todos con nuestros cada día más desorbitados impuestos, recortes y ajustes, sigue siendo de nadie). ¿De nadie?, no, no se equivoquen es de los que lo han manejado para asegurarse un porvenir a nuestra costa, sin rendir cuentas de sus desmadres. Lo público es la última fortaleza de los mangantes, porque es en la única que unos cuantos cenutrios tienen asegurado el mejor porvenir sin méritos, sin criterio, sin conocimientos, con la única condición de poseer un carnet. En lo público han estado los de la izquierda española durante los últimos siete años y han hundido el país, y los muy sinvergüenzas siguen sin reconocerlo, echándole la culpa a la derecha –que también la tendrá por no haber hecho nada y haber sido cómplice del estropicio-, pero lo público se ha convertido en un lugar de privilegios para los que se han acostumbrado a vivir a costa de los demás sin rendir cuentas a nadie y contándonos magníficos cuentos todos los días sobre las desaceleraciones, los brotes verdes y los crecimientos sostenibles.

Queridos compatriotas no se equivoquen, porque lo público es una empresa (y un negocio) como otra cualquiera, en la que los accionistas del socialismo se llevan los réditos, los intereses y los dividendos, se llevan calentitos los beneficios y los privilegios y no rinden cuantas de sus desmadres. El único problema es que lo público lo pagamos todos, para que unos imbéciles que no reúnen condiciones ni para representarse a sí mismos, se lo lleven para casa, mientras que los demás, que los pagamos, nos vamos a la puta mierda.

Hay que acabar con lo público, porque está infestado de parásitos, absolutamente carcomido por los que viven de destrozar nuestro bienestar; ya volveremos a levantarlo cuando los echemos, más vale levantar lo público de nuevo sin carcoma, que tener que levantar el país cuando se lo hayan devorado por completo y seguir manteniendo a los "bichitos" sin pegar palo al agua y jodiéndonos a todos, para que no se enfaden.

Es hora de fumigar libertad.


Enrique Suárez

lunes, 30 de abril de 2012

Ya no pintan nada

Manifestación 1 de Mayo de 2012. Madrid

Cada día lo llevo peor, estos representantes políticos que tenemos gracias a los votos que han recibido en las urnas, no se los merece nadie en un país civilizado. La democracia no puede servir exclusivamente para apartar del poder a unos inútiles para sustituirlos por otros igual de inútiles. Si los que se fueron fallaron en todo, los que están, haciendo lo que se debe hacer, no son capaces de liderar moralmente este país, ni de comunicar nuestra situación abiertamente, para que los españoles exijamos responsabilidades a los que nos han maltratado. Eso es imperdonable.

Hoy me he enterado de que Manos Limpias ha denunciado a Zapatero y Salgado, junto al Interventor General del Estado en los tribunales, por falsedad documental, avalado por los datos que ha presentado Eurostat. En realidad, no creo que sea la última denuncia que reciba la gestión gubernamental del contador de nubes, agazapado hoy en el silencio, desaparecido, sin dar la cara ante el país que dejó a los pies de los depredadores internacionales, quebrado, para que lo levanten los sufridos ciudadanos que gobernó. No se puede asumir tanta inmoralidad a nadie.

Hay que plantarle cara de una vez y para siempre a las cofradías sectarias de la izquierda, aunque cada día dan más pena en su deriva por las calles de España, recordando a la Santa Compaña o a la tripulación de la nave del Holandes Errante, porque ya no pintan nada. Deambulan y lo seguirán haciendo durante un tiempo por las calles de España, en busca del pesebre perdido, pero ya no engañan a nadie, sólo a sí mismos pensando que la gente va a hacerles caso cuando son los principales culpables de lo ocurrido.

Los españoles estamos saliendo, poco a poco del hechizo al que nos sometieron ayudados por los medios de comunicación a su servicio. Estamos contando las desaceleraciónes, los brotes verdes y los crecimientos sostenibles con la pérdida de nuestro bienestar y calidad de vida; eso ni se olvida, ni se perdona fácilmente.

Nos falta alguien en el Gobierno que les de la puntilla definitiva, para que reciban el desprecio nacional que se merecen, alguien que tenga capacidad para plantarles cara y sacar este país del matonismo social que nos ha dejado el talante de los privilegiados que han perdido sus privilegios.

Que ni un español más permanezca engañado, estas calamidades humanas que representan la izquierda no movieron un dedo cuando cinco millones de españoles perdieron su trabajo, no dudaron en congelar la paga a los pensionistas, en bajar el sueldo a los funcionarios, en gastarse medio billón de euros en los últimos cuatro años con tal de que no se notara que estaban gobernando con humo, con la única intención de volver a ganar las elecciones y seguir pudiendo colocar a sus cofradías en lo público, que para ellos es el algo así como el paraíso perdido, porque en el mundo de los demás, no han cotizado en su vida.

Dentro de poco se declararán víctimas del capitalismo en peligro de extinción, a ver si consiguen una paga, cuando en realidad victimas suyas somos todos los demás, los parados, los pensionistas congelados, los jóvenes sin futuro, las mujeres desposeídas, los inmigrantes a los que engañaron, los empresarios que tuvieron que cerrar sus empresas, los que hoy son pobres y ayer no lo eran, los que sufren por las políticas que han hecho y los que no van a levantar cabeza en su puta vida gracias a que un iluminado, con una legión de adeptos aprovechados, quiso utilizar a 47 millones de españoles para construir su delirio de civilizaciones aliadas, progresos evanescentes, sueños de un fantoche que se han convertido en legiones de parados y paradas.

Echo de menos a alguien en este país que salga a la calle y le diga a la cara a todos estos sinvergüenzas: no os apuréis ahora en levantar el país, porque lleváis siete años destrozándolo sin conciencia, para ahora presentaros como nuestros salvadores, otra vez. Os conocemos, estáis perfectamente definidos, sois unos miserables egoístas que sólo miran para su propio bienestar, aunque sea creando malestar a todos los demás.

Pero tal vez ni merezca la pena, que sean felices con sus pancartas en la puta calle, porque lo que está claro es que no vuelven a instalarse en lo público para cargarse nuestras vidas, porque se han cargado lo público y nuestras vidas, fundamentalmente. Dejemos que se extingan los incendios que tratan de crear, y mientras arden en la hoguera sus ilusiones de volver a expoliarnos digámosles adiós para siempre, con la misma mirada de desprecio que ellos nos brindaron cuando estaban en el poder. Deberían rendir cuentas y nos siguen contando cuentos. Lo dicho, ya no pintan nada.

Y Rajoy, que deje de quejarse de lo que le dejaron, porque buena parte de lo que tenemos también se debe a su tancredismo durante cuatro largos años en los que se dedicó a leer El Marca mientras el país se hundía. Con una oposición eficaz jamás estaríamos como estamos, así que asuma su correspondiente responsabilidad en el desaguisado, ahora que tiene la oportunidad, porque como siga recortando sin crear riqueza y puestos de trabajo, algún día tampoco pintará nada. El PSOE jamás podría haber hecho lo que hizo, sino fuera porque el PP no supo hacer oposición a su desmadre, gracias a ambos estamos como estamos, unos por hacerlo y otros por no saber evitarlo.

Lo que no nos machacó el PSOE, nos machacará el PP, ¿para qué?, ¿para qué unos inútiles nos sigan representando y recibiendo sus abultadas nóminas en su cuenta bancaria, mientras el país se va a la mierda? Eso no es gobernar, que es cumplir con la voluntad del pueblo, eso es practicar el despotismo, tratarnos como súbditos con desprecio y no con el respeto que nos merecemos como pueblo soberano de este país; nos están humillando, exactamente igual que los que les precedieron.

Enrique Suárez

domingo, 29 de abril de 2012

En busca del pesebre perdido


Estaba previsto. 100.000 progresistas que se han ido al paro necesitan hacer un simulacro de revolución para recobrar el pesebre que les ha permitid vivir magníficamente durante los últimos años. Poco les importó lo de la paro mientras 3.000.000 de compatriotas se quedaban sin trabajo, fundamentalmente, por su tremenda ineptitud y sus delirios, pero ahora es diferente, compañeros y compañeras, ahora es necesario izar la bandera de la revolución social que se va a acabar el paro y los progresistas corren el riesgo de no encontrar un pesebre público y una razón social que les pague el sueldo vía Estado en todas sus formas. Esa es la asquerosa realidad que nos ocultan estos mangantes, la de su sectarismo totalitario, del “to pa mí y pa mis compañeros”.

A esta purria cochambrosa le importa una mierda el porvenir de los demás porque sólo han mirado siempre para su ombligo, eso sí, diciendo que iban a salvar al mundo de todos sus depredadores sociales, cuando no son capaces ni de salvarse a sí mismos cuando las condiciones se ponen igual que para todos los demás. No dudarán en cambiarle el nombre al planeta con tal de que se les permita acceder a lo público, para dilapidarlo mientras viven magníficamente a costa de los demás. Si les importara algo el futuro de los otros no se habrían gastado medio billón de euros de deuda pública, ni habrían dejado que el déficit público se elevara hasta donde impide nuestro futuro, no habrían permitido que España se empobreciera y perdiera el lugar en el mundo en el que se la encontraron, exclusivamente para tratar de sacar adelante sus delirantes proyectos de regresar a la Unión Soviética y reconstruir El Muro de Berlín, para protegernos del capitalismo y proteger, así, sus intereses sociales.

Verán ustedes, es inadmisible que los que han destrozado el país ahora tengan la desvergüenza de abanderar su recuperación sin asumir que, gracias a sus descomunales errores, estamos como estamos. Estos están tan piraos como los de ETA que quieren que les pidamos disculpas por habernos quejado de que asesinasen a nuestros compatriotas y nos mantuvieran en vilo. Son fanáticos, no tienen ni un ápice de conciencia ajena, sólo miran para si mismos y los demás somos instrumentales a sus propósitos.

Los españoles estamos hartos de soportar tanto memo, además de haberlos pagado como figuras siendo auténtica bazofia. Se les ha acabado el chollo, España no se hunde porque la izquierda se haya quedado sin pesebres públicos y colectivos de donde seguir trincando, al contrario, es una noticia magnífica, porque ahora sí podremos salir adelante. Y si quieren salir a la calle que salgan, total, para el caso que vamos a hacerles lo llevan claro. Que rindan cuentas y se dejen de cuentos, eso es lo que estamos esperando la mayoría de los españoles.

Ya me veo a Rubalcaba de Indiana Jones, con Méndez y Toxo de socios. Menuda aventura que les espera. Van a subir los tomates, no por el consumo alimenticio, sino por su posible uso como armas arrojadizas.

Enrique Suárez

sábado, 28 de abril de 2012

Paro, deuda, pobreza, miseria y desasosiego: por todo lo logrado

"Los socialistas han incendiado el país, para echarle la culpa a los bomberos del PP de no saber apagar el fuego que ellos mismo han creado, intencionadamente, y seguirán echando gasolina a las llamas, hasta que ya resulte imposible apagarlo"


Ingratos españoles que no muestran su complacencia con la magna obra desarrollada por los socialistas durante los últimos años. Ni una ovación cerrada por habernos llevado al progreso de Socialistán han recibido las legiones de Pablo Iglesias, por habernos integrado en la Alianza de Civilizaciones, por apartarnos de la pérfida Europa gobernada por la derecha y alejarnos de infierno capitalista definitivamente. Ni una frase de ánimo por habernos endeudado hasta donde no podemos pagar, por haber descubierto que el mundo se divide en ciudadanos y ciudadanas, por haber alejado a los jóvenes de su futuro para siempre, y a los viejos de un bienestar merecido, por habernos ocultado la realidad en la que vivíamos para que no nos sintiéramos desvalidos y así seguir ganando elecciones. Nada, ni gracias, que pueblo más desagradecido el español.

¿No han tratado de satisfacer a todos los marginados de la historia los discípulos de Zapatero?, convirtiendo a terroristas en “hombres de paz”, considerando que los yijadistas del 11-M auténticos aliados que trabajaban a su lado para sacarnos de la guerra de Irak (mientras permanecíamos en la “misión de paz” de Afganistán, con más de cien muertos), no han creado más desigualdad territorial que ningún gobierno anterior entre todos los españoles, no han roto con la Constitución tantas veces para avanzar hacia la nada. ¿Cómo se puede ser tan desalmado para no ver lo que han hecho para que España se convierta en Socialistán?.

Sí, es cierto, los que se van quedando en la cuneta de la historia al borde de la marginación, deberían estar agradecidos porque con su sufrimiento se construye el Socialistán, en lo que antes era la discutida y discutible España. Los jóvenes sin trabajo, las mujeres con menos derechos, los inmigrantes descolocados, los pensionistas paupérrimos, los trabajadores sin trabajo, todos los que hoy sufren en España, no se inmolan por nada, porque gracias a su dolor y su miseria, el socialismo se hace más fuerte y aquellos que los representan más poderosos.

Cierto es que la derecha ha triunfado en las últimas elecciones, pero ya vemos lo que está haciendo: recortes sin sentido, barbaridades sociales, explotación sin límites de los ciudadanos. Eso es lo que nos puede ofrecer la derecha, ante el escenario de paz y amor que había creado la izquierda, de forma artificial, multiplicando la deuda pública por dos en los últimos cuatro años, elevando el déficit al 8,5 %, y acumulando más cinco millones y medio de parados.

Quizás algún mal pensado, posiblemente de la execrable derecha, se atreva a decir que los socialistas han creado en los últimos ocho años una profecía autocumplida, llevando este país al escenario más favorable a sus intereses ideológicos, partidarios y electorales. ¿No hay más pobreza, miseria, paro, ignorancia, corrupción, e injusticia que cuando ellos llegaron al poder? ¿Acaso no tenían razón cuando ofrecían progreso para que regresáramos veinte años al lugar donde sus postulados eran más valiosos?. No hemos retrocedido hasta formar la cola de Europa por nada. España ha avanzado hacia el socialismo, creando electores socialistas del futuro desde el poder, deteriorando la convivencia, las condiciones de vida, incrementando el malestar de los ciudadanos, las frustraciones, los conflictos y la desesperación. Para eso sirve la tensión, para crispar y mover conciencias hacia el engaño. Este país nunca ha vivido tan crispado, tan alterado, tan desnortado. ¿No es acaso progreso que hoy haya más pobres que hace ocho años, más parados, más desahuciados, más marginados y más aplastados sociales?.

Algún día los españoles se darán cuenta de lo que le deben al socialismo, que ha actuado desde el sectarismo más infame y el despotismo más delustrado para crear socialistas de forma violenta, con la coerción de la necesidad y el aherrojamiento doctrinario, cultivando la crisis como un semillero de su porvenir. Lo que quizás algunos no lleguen a comprender es como tras haber gobernado el socialismo, la gente está mucho peor, peor incluso de lo que nunca ha estado con un gobierno de derechas, en la historia de la democracia española.

El talante precisamente consiste en aborrecer el talento, en apartar a los que saben de las decisiones importantes, en alejar las soluciones, en crear desasosiego, en criticar todo lo que se hace correctamente para que las cosas se hagan mal a propósito. Cuanto peor para España y los españoles, mejor para los socialistas.

Si las cosas se hicieran bien la gente mejoraría en sus condiciones vitales, en su bienestar, en su calidad de vida; habría menos gente sufriendo, no habría tantos españoles pasándolas putas, no volvería a haber miseria, ni incertidumbre, el mundo sería más justo y equitativo, las leyes se respetarían, las instituciones funcionarían, el Estado podría tener sentido, los políticos responderían de sus actos, ¿pero entonces de qué vivirían los socialistas? ¿qué utilidad tendrían los parásitos que viven de que haya más miseria y podredumbre? ¿cómo podría decir Rubalcaba que la culpa la tiene la derecha, sin haber creado previamente las condiciones para que la derecha "parezca" culpable, cuando intenta resolver los problemas que los socialistas han creado en España?

Hay que salir a la calle compañeros, no permitamos que el socialismo se extinga para siempre en España, el gran proyecto de Zapatero debe sobrevivir a cualquier precio: Socialistán, está en peligro, no permitamos que la derecha arregle este país de ninguna forma, porque el sufrimiento de 47 millones de españoles es indispensable para que se convenzan de que el socialismo y quienes los representan son los buenos de esta película, porque aunque vivan y se comporten como los de la derecha, porque aunque tengan más privilegios de los que podrían haber soñado en su vida en el mundo en el que vivimos los demás y con menos méritos, porque aunque nos lleven a la mierda, nos dicen que luchan por nosotros, por nuestro bien y el de toda la humanidad, aunque los únicos que se beneficien de esta magnífica representación teatral sean los que tienen el carnet en la boca al recibir la nómina todos los meses, mientras que sus defendidos se van quedando sin trabajo, más pobres, más alejados del bienestar, más confundidos y engañados.

Gracias al socialismo y los socialistas España está como está, ahora que lo arregle la derecha, para que puedan seguir viviendo del cuento los que dicen que nos defienden mientras viven a costa de nuestro sufrimiento, haciendo exactamente lo contrario de lo que necesitamos. ¿Cómo van a permitir los socialistas que se resuelva la crisis con el trabajo que les ha supuesto crearla para labrarse un futuro esperanzador, mientras este país y este pueblo se van a la mierda?

Enrique Suárez



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