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sábado, 9 de agosto de 2008

Regreso al pasado


La maldición de este país es que la izquierda se haya hecho progre, porque no puede ser otra cosa, porque cuando los “progres” alcanzan el poder come mucho, demasiado, se hacen obesos y acomodaticios, y se vuelven de derechas, se convierten en los mejores clientes de los restaurantes de lujo y de las suites de los hoteles de cinco estrellas.

La izquierda mejor en la oposición, siempre, porque se ha demostrado a lo largo de la historia de España que no sabe gobernar, y que en la oposición hace una labor de acicate de la derecha, de avispa cojonera que estimula el progreso.

La izquierda se hace de derechas cuando llega al poder, al Gobierno, a la administración del Estado, y convierte a los luchadores por la igualdad en capitalistas de postín que se corrompen de forma inmediata. La izquierda considera que todos tienen derecho a la igualdad hasta para crear desigualdades, lo que no se entiende, cuando se refiere a personajes como Carod Rovira o De Juana Chaos.

La izquierda, el PSOE, IU, UPyD, son organizaciones destructivas, agresivas, manipuladoras, generan confusión y tensión de forma gratuita con la exclusiva intención de alcanzar y mantenerse en el poder. UPyD también, fíjense en algunas de sus intervenciones contra el interés general de los españoles.

Se ve en los sindicatos, que cuando gobierna la izquierda se quedan tetrapléjicos del orgasmo porque participan de los recursos que dilapida el Gobierno, se ve en los nacionalistas que la bendicen, se ve en El País, La SER, El Periódico que viven de colocar sus productos en el Estado.

Se ve en la venta encubierta de los servicios públicos rentables a los amigos para que el Estado se quede sólo con los onerosos, en la invasión política de las instituciones, en la ausencia de respeto a la Constitución, a la justicia, a la libertad y a la igualdad de los españoles, en definitiva, al Estado de Derecho.

La izquierda es sectaria, no defiende intereses generales, sino los particulares de las facciones sociales que les apoyan. La izquierda no sabe generar recursos, sólo sabe gastar, dilapidarlos, y aumentar los impuestos.

La izquierda española no es cosmopolita, retrasa el progreso del país, destruye su ubicación internacional y nos aproxima a la miseria de los regímenes populistas iberoamericanos. La izquierda sólo hace ricos a los suyos, y pobres a todos los demás.

¿Y la derecha?. La derecha no existe porque no sabe hacer oposición, sólo sabe gobernar, y cuando no gobierna desaparece, hasta que la izquierda lo hace tan estrafalariamente mal, con tanta corrupción y desmesura que acaba siendo desalojada del Gobierno.

Esta es la realidad política de España a lo largo de su historia. Mientras los ciudadanos no lo comprendan, seguiremos avanzando hacia el pasado, cada día más deprisa, gracias a la estafa de los "progres" que sólo reparten riqueza entre ellos y miseria para todos los demás.

Biante de Priena

viernes, 8 de agosto de 2008

La impotencia del nacionalismo

Hablemos con franqueza de lo propio y lo ajeno. Un español considera como propio lo vasco, catalán, gallego o balear, tanto como lo madrileño, lo riojano, lo castellano o lo murciano, mientras que un nacionalista catalán, gallego, vasco o balear, considera como ajeno lo español, lo que en realidad es sin duda una enajenación transitoria; el tiempo, que todo lo cura, algún día devolverá las cosas al ámbito de la razón, y será antes de que este país se vaya directamente a la ruina con Zapatero y su corte de palmeros.

España no puede soportar tanta demencia sin resentirse, porque el peaje político que pagamos los españoles es demasiado elevado, por la detracción de recursos que requiere la construcción de naciones a la carta de los intereses particulares de los que viven del expolio y la explotación intensiva, es decir de los secesionistas, y de los que administran y gobiernan el Estado español.


Los nacionalismos han entrado en una dinámica económica desesperada, que derivará en un empobrecimiento de sus súbditos territoriales y un desgaste comercial inadmisible. Hablan de balanzas fiscales para desviar la atención de los ciudadanos, culpabilizando a otros territorios de su dispendio, de su megalomanía y de su despilfarro en políticas agónicas para construir diferencias prácticamente inexistentes.

Incrementan el valor de su ideología pagando un elevado precio en el deterioro de los servicios que gestionan, en el retraso de las obras públicas que requieren, en la miseria de imponer una noción de nación a sus feligreses que contribuyen con su esfuerzo a encumbrar una idea peregrina de la que viven cada día más proselitistas parásitos.

¿Se han preguntado ustedes, cuánto dinero se habrán gastado los nacionalistas en la construcción de su delirio?, dinero improductivo que la política usurpa a los ciudadanos, que ni han pedido, ni requieren, ni necesitan, ni desean construir una secta de privilegiados insaciable que deben mantener con sus impuestos.

En la crisis económica que estamos viviendo se va a ver con claridad meridiana el desastre económico que han organizado los nacionalistas en las comunidades en las que gobiernan, mientras el resto de los españoles que no viven en comunidades nacionalistas van a seguir creciendo más despacio, los residentes en comunidades segregacionistas van a pagar el doble por lo mismo. Veremos miseria en Cataluña, en el País Vasco, en Galicia, y en Baleares.

El precio que pagan los ciudadanos que disfrutan de gobiernos nacionalistas, se tiene que dividir en el presupuesto inamovible de hacer nación, y todo lo demás. En estas comunidades el impuesto nacionalista no sólo es de dinero, sino de su administración que se desvía a intereses particulares detrayéndose de los intereses generales. El nacionalismo cuesta más de lo que vale, porque realmente no ofrece ninguna ventaja a los ciudadanos y sí procura muchos inconvenientes, secuestrando a la población en un modelo de existencia inapropiado para el siglo XXI, porque está fundamentado en los valores del siglo XV. Tanto retroceso para nada.

La globalización acabará con los nacionalismos, y los nacionalistas lo saben, por eso apuran el cántaro del Estado en manos de un Gobierno en el que la imprudencia y la ignorancia se han hecho virtud, con un Presidente incapaz de defender los intereses de todos los españoles, lo que acabará pasándole onerosa factura.

Los nacionalistas se han quedado sin tiempo para hacer sus naciones de juguete, por eso están exasperados y desesperados, mostrando anticipadamente la derrota definitiva de sus intenciones. Ibarretxe dando el espectáculo del referendum, Montilla diciendo que Cataluña primero, los baleares deshaciéndose en un apéndice catalán, y los gallegos de Touriño hablando de doble nacionalidad.

La crisis económica va a devolver a los nacionalistas de bruces a la realidad, porque no pueden pagar el elevado precio que supone hacerse diferentes, sin mermar los servicios que gestionan en las comunidades que administran. Y el Estado ha entrado en números rojos y no les desviará recursos. Ni siquiera ha sido necesario imponer la regla de oro de consumo diferencial en las comunidades españolas sin delirios de segregación de productos que nos enriquecen a todos los que vamos a compartir hacienda.

Los nacionalismos agonizan, en sus últimos coleteos resultarán más peligrosos, especialmente en su vertiente terrorista, pero la mano invisible de Adam Smith les acabará de estrangular. Sólo hay que esperar y veremos pasar ante la puerta de la historia de España los cadáveres de nuestros enemigos.

No han podido con España. A las naciones virtuales sólo les queda extinguirse cuando se va la luz, porque son videojuegos muy caros. Se acabó la partida y comienza la leyenda de lo que pudo haber sido y no fue, como ocurre siempre que la realidad se confunde con las alucinaciones de los espejismos.

Este "gatillazo" es definitivo, la "puta España" se cobrará la violación en los tribunales de la libertad de mercado, porque los de justicia están secuestrados por los políticos.

Biante de Priena

jueves, 7 de agosto de 2008

Beijing 2008, la sonrisa española de la libertad

En la historia de España jamás se había agrupado un elenco de jóvenes deportistas tan maravilloso y completo.

Al igual que ha ocurrido en la Unión Soviética o en Cuba, en España, los deportistas se han forjado contra un sistema burocrático insoportable, contra una cultura degenerada que intenta usurparles su identidad y su expresión libre, y contra una sociedad exenta de valores, en un clima en que lo deportivo se utiliza para defender intereses sectarios desde la política, pero en este ambiente de crispación, estos jóvenes entregan su triunfo a todos los españoles, sin distinción alguna, como ha de ser.

Cuanto más degeneran las circunstancias más destacan las individualidades, y esa reacción humana entraña una resistencia íntima contra la estupidez colectiva, porque cuanto menos ofrece el mundo que nos rodea más nos refugiamos en nuestro interior y objetivos personales, en nuestra libertad y en nuestra resistencia.

En la época en que hemos alcanzado la representación política más degenerada de nuestra historia, surge la representación deportiva más magnífica de todos los tiempos, tanto a nivel individual como colectivo.

Ocurrió con Fernando Alonso, que fue el primero que se opuso a ser utilizado por la política y lo hizo con claridad meridiana, continuó con el baloncesto (un saludo Pepu), siguió con la selección de futbol campeona de Europa, y Rafa Nadal le ha puesto el colofón, a la labor de otros muchos que están ahí para representar a nuestra nación ante la competición mundial de las Olimpiadas.

Quiero aprovechar para brindar un homenaje a esta generación que demuestra el auténtico significado de la lucha por la libertad en tiempos de opresión.

En Beijing, un lugar donde la libertad no existe, se pasearán nuestros muchachos españoles con una sonrisa contagiosa de libertad y orgullo, y cantarán el himno popular de nuestro país: yo soy español, español, español, y ahí queda eso.

Brindo por todos ellos y ellas, para mí ya han triunfado, porque la mayor victoria en estos tiempos está en ser españoles y sentirse orgullosos de su identidad nacional, en representar a su pueblo, a su gente, a su cultura y a su historia, y hacerlo con una sonrisa.

La España que verá el mundo será la que estos chicos y chicas representan, y no la que destrozan los políticos, nuestra juventud es el puente sobre aguas turbulentas hacia el futuro.

Erasmo de Salinas

UPyD: el Partido Socialista de Rosa Díez

He vuelto a leer aquel Manifiesto de UPyD en el que había nueve propuestas iniciales como declaración de intenciones y voluntades políticas, ahora que ha pasado el tiempo y que este partido está representado en el Parlamento por Rosa Díez, es hora de hacer balance del programa ideológico básico que anuncia la formación magenta.

La primera propuesta se refiere a la Reforma de la Constitución en tres ámbitos:

Cierre del modelo territorial con competencias inalienables del Estado, eliminación de los "derechos históricos" de algunas comunidades aforadas,

Promoción de la igualdad desde los derechos y obligaciones individuales y,

Separación del poder judicial como entidad independiente de los poderes políticos.

Pero antes de reformar la Constitución, resulta indispensable exigir su cumplimiento; no entiendo muy bien la propuesta de reforma sobre nuestra Carta Magna que ha dejado de tener valor real y se ha convertido en papel mojado. Considero un error abrir la Constitución a reformas sin haberla cerrado a su respeto y acatamiento por parte de los políticos que se la pasan por el arco del triunfo desde el poder que les otorga su representación de los ciudadanos

La segunda propuesta es un tema recurrente en UPyD: el Estado ha de ser laico, evidentemente que el Estado no ha de ser confesional pero esto no supone la exterminación del vínculo cristiano de la cultura, la tradición y la historia de España y los españoles. El Estado debe ser neutro desde una perspectiva religiosa, pero el laicismo de UPyD más bien es beligerante y aboga por un nuevo adoctrinamiento que en sincretismo mundano pretende sustituir los valores religiosos por la nueva fe en el Estado como única entidad en la que se puede creer, lo que desde mi punto de vista es puro dogmatismo encubierto, y un error extravagante en un país que ha vivido siglos, considero que los valores del Estado no son tan importantes como los Derechos Humanos, la ética o el catálogo de valores apátridas, por poner un ejemplo. El Estado lo que debe hacer es asegurar el no adoctrinamiento de las personas, que para nada tiene que ver con el laicismo porque también el Estado puede ser objeto de doctrina.

La tercera propuesta es erradicar la Ley de D´Hondt de las atribuciones de escaños proporcionales, porque favorecen a los nacionalistas sobreelevando su representación. Esto se puede comprobar comparando unas elecciones autonómicas o estatales, con unas europeas que son de adscripción directa de escaños en relación a los votos obtenidos. Pero una vez más UPyD se equivoca, porque el problema que tiene nuestra ley electoral es que permite que los representantes políticos sean designados "exclusivamente" por los partidos políticos, y esto es una aberración que se impone al derecho democrático de cualquier ciudadano a ser representante político. UPyD debería defender el derecho de representación política abierto a cualquier ciudadano español, pero no lo hace porque en realidad es un partido político que defiende intereses políticos, es decir, de representación de los ciudadanos, por encima del derecho de los ciudadanos a representarse a sí mismos. Un buen ejemplo de que UPyD está más cerca de los demás partidos políticos que de los ciudadanos en relación a sus reivindicaciones representativas.

El cuarto apartado se refiere a la educación, y en cierta forma es una declaración de intenciones del programa previsto en la asignatura "Educación para la Ciudadanía". Bien, hagamos un inciso en este tema, bien está que a los escolares se les enseñe la estructura del Estado, pero matizando que el Estado es exclusivamente una entidad que agrupa a todas las instituciones públicas, y no supone en ningún caso la plenitud humana su conocimiento. El Estado no debe educar a los ciudadanos, son los ciudadanos los que deben educar al Estado, como decía Marx, por lo tanto el Estado debería alejarse del adoctrinamiento de sus fundamentos, y limitarse a la descripción de las instituciones que contiene y mantiene. Los valores del Estado ni son los únicos, ni posiblemente los más importantes. Hay valores que nada tienen que ver con el Estado, y que son de obligado conocimiento por parte de los estudiantes, como la libertad, la tolerancia, la superación de los sectarismos, el anarquismo, o la situación internacional que también deben ser expuestos.

En cuanto al tema de la educación en lengua materna, viene a corregir una situación de injusticia e ilegalidad que han impuesto los nacionalismos, pero también hay que expresarlo con claridad y no dejarlo en una declaración de buenas intenciones, se debe exigir el cumplimiento de la Constitución en relación al idioma español, único idioma común de los españoles y la comunidad hispana.

El quinto aspecto tratado es lo que denominan Regeneración Democrática, que en realidad se refiere exclusivamente a la representación política, como si cambiando la correa el perro se convirtiera en otra cosa. No tiene sentido ceñir Regeneración Democrática exclusivamente a representación política, porque puede haber también, como se ha dicho con anterioridad, otro tipo de representación no política de los ciudadanos, de hecho la hay con algunas opciones que se presentan a las elecciones para defender aspectos concretos o cuestiones básicas. Lo que es necesario decir de una vez por todas es que la representación de los ciudadanos no tiene por qué ser exclusivamente política.

La sexta cuestión se refiere a Medidas para combatir el terrorismo, y aquí UPyD se alza en defensora de los ciudadanos contra los terroristas sin ambigüedad, lo que es de agradecer, pero en realidad el problema que más ocupa a los españoles no es la lucha contra el terrorismo, sino las concesiones al nacionalismo que lo sostiene por parte de los distintos Gobiernos españoles y autonómicos. Los terroristas son criminales que se pueden juzgar y condenar, pero esto no se puede hacer con quien les apoya desde la política, sean estableciendo negociaciones, sea considerándolos víctimas. Una vez más la solución del problema provendrá del juicio de quien no condena el terrorismo que es una amenaza para todos los españoles, el PNV, EA, PCTV, ERC no condenan el terrorismo o no lo hacen con suficiente claridad, incluso Carod Rovira se permite hacer pactos institucionales con ETA desde la Generalitat y sigue siendo presidente del Gobierno catalán, con la complacencia y connivencia del PSC. Los terroristas sólo son un epifenómeno del nacionalismo, mientras no se luche políticamente por limitar los improperios de los nacionalistas, nada se podrá hacer contra el terrorismo de ETA. En cuanto al terrorismo islámico, sería importante obligar al Gobierno a un pacto de Estado que definiera los límites de su política exterior y de inmigración, porque en los asuntos de Estado que trascienden una legislatura es el Parlamento el que debe decidir y no el Gobierno, estamos en España, no en USA.

En séptimo, octavo y noveno lugar, UPyD se refiere a la política social y económica, a las relaciones internacionales y a la ecología, sucesivamente, como en realidad se queda en declaraciones de buenas intenciones y no realiza ninguna propuesta concreta, prescindiré de comentarios en estos temas.

En la conclusión se expone la queja de que los partidos políticos no han hecho nada o lo han hecho mal y UPyD viene a corregir sus errores, anunciando que sus propuestas no son ni de izquierdas ni de derechas, que pueden ser compartidas por quienes quieren el progreso de nuestro país, España, y una democracia más libre e igualitaria que lo haga posible.

Es decir, UPyD viene a ocupar el cronotopo vacío, espacio y momento correspondiente, para defender un Estado más fuerte en una España más abierta y plural, cuando en realidad debería defender una España más abierta y plural en un Estado más fuerte.

En el discurso de UPyD prevalece el Estado (17 veces mencionado en el manifiesto), sobre la nación (una vez mencionada en el manifiesto) española que es el sujeto de nuestra Constitución, por lo que UPyD, lamentablemente, también forma parte de los partidos políticos que se pasan por el arco del triunfo nuestra Carta Magna, como el PSOE y el PP, al igual que os nacionalistas. Más Estado, con la putrefacción de la política que estamos viviendo, sería más poder para los políticos y más opresión para los ciudadanos, algo muy socialista por cierto, como estamos comprobando.

UPyD es un instrumento político que demostrará, más pronto que tarde, su inutilidad para cambiar la realidad política de este país, porque defiende el mismo Estado que defendía el PSOE en los años noventa, es un partido federalista, no habla de la unidad de la nación española y cuando tiene que referirse al idioma español, lo considera lengua común. Definitivamente, UPyD no tiene nada absolutamente del liberalismo que anunciaba en su inspiración, es una escisión de algunos militantes del PSOE con un poco más de vergüenza que los que ocupan el poder, pero con la misma visión de la realidad que ha permitido que la política se haya convertido en un cáncer de la democracia española, transformando en vasallos a los ciudadanos libres, y a los representantes políticos en los nuevos amos.


Cuanto recuerda lo que está ocurriendo en UPyD a lo que pasó en Ciutadans, en la que unos pocos malograron la ilusión y la esperanza de muchos. Que nadie se engañe con UPyD, porque aquel hermoso lema que utilizó en la campaña electoral debería haberse completado para no estafar a los electores: "lo que nos une... con el PSOE, es mucho más que lo que nos separa".

Biante de Priena

Nacho Vegas (I): El hombre que casi conoció a Michi Panero


Versión de El hombre que casi conoció a Michi Panero, del genial gijonés Nacho Vegas, interpretada en directo junto a Enrique Bunbury en el Teatro Liceu de Barcelona.





LETRA:

Es hora de recapitular
las hostias que me ha dado el mundo.
Hoy querrán oír mi último adiós.
Bien, poco a poco van llegando
y yo los recibo en batín.

Y unos me llaman chaval
y otros me dicen caballero.
Alguno no se ha querido pronunciar.
Yo una vez tuve un amor,
pero si he de ser sincero
dije "no" en el altar
y cuando digo no es no.

Fracasé una vez, fracasé diez mil
y aún así alzo mi copa hacia el cielo
en un brindis por el hombre de hoy
y por lo bien que habita el mundo.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas) Shalalaralalá ...

Y no me habléis de eternidad.
No me habléis de cielos ni de infiernos.
¿No veis que yo le rezo a un Dios que me prometió
que cuando esto acabe no habrá nada más?
Fue bastante ya ...

Nunca fui en nada el mejor,
tampoco he sido un gran amante.
Más de una lo querrá atestiguar.
Pero si algo hay capital,
algo de veras importante,
es que me voy a morir
y cuando digo voy es voy.

Lo he pasado bien, y casi conocí en
una ocasión a Michi Panero,
y es bastante más de lo que jamás
soñaríais en mil vidas.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas) Shalalaralalá ...

Dejadme preguntar: ¿Esto es el final?
Y si es así, decid: ¿Me vais a extrañar?
¡Veo que asentís pero yo sé que no!

Qué lástima, no dejaré
nadie a quien transmitir mi sabia;
consideré insensato procrear.
Y diréis de mí que soy
un viejo verde y cascarrabias,
y diréis muy bien,
y cuando digo bien es bien.

¡Largo ya de aquí! ¿Qué queréis de mí?
¿Es mi alma o es mi dinero?
Si de uno carezco y la otra es
una anomalía en esta vida.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas) Shalalaralalá ...

(Muy bien niñas)

¡Y unos me llaman chaval,
y otros me dicen caballero!
Alguno no se ha querido pronunciar.
¡Yo una vez tuve un amor,
pero si he de ser sincero
dije "no" en el altar,
y cuando digo no quiero decir que no!

He bebido bien, y casi conocí en
una ocasión a Michi Panero,
y ahora brindo en paz por la humanidad
y por lo bien que habita el mundo.
¡Escuchad, os lo diré cantando!
(Viejo) Shalalaralalá ...

Hasta nun ... ca ...

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