desde 2.006 en Internet

Mostrando entradas con la etiqueta Religión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Religión. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de febrero de 2013

Adios Ratzinger


"Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca" Benedicto XVI

No es costumbre de este blog tratar cuestiones religiosas, aunque realmente desde que la política ha sustituido a la religión en los motivos para creer en el nuevo sincretismo de la era mediática, deberíamos discernir los límites cada día más confusos en la doctrina de las Dos Espadas expuesta por el Papa Gelasio I en su fórmula curialista e interpretada por Guillermo de Ockham en relación a la división de poderes.

Siempre que se habla de religión, es interesante exponer el punto de partida, mi interés por las creencias no distingue mitologías de religiones, como diría Tales: “todo está lleno de dioses”, sin embargo podría decir que me encuentro a medio camino entre las enseñanzas del Rig Veda cuando expresa que lo mortal ha creado lo inmortal  y el deísmo de Voltaire, cuando manifestó con prudencia aquello de no hay reloj sin relojero. Sin duda me interesa el conocimiento de la fe, el hecho social o antropológico de las creencias, como elemento configurador de la historia y de las diversas interpretaciones de las características del ser humano, del mundo y de la vida, Mircea Eliade, Durkheim o James son esenciales en este caso para comprender la importancia de las creencias, no sólo religiosas, sino de todo tipo. Entre el acto de creer y el hecho de las creencias, hay un puente que nos une al destino.

Pero más allá de las disquisiciones personales, quisiera comentar alguna cuestión sobre el Papa Benedicto XVI, Monseñor Ratzinger y su decisión de abandonar la curia en vida, algo inusual pues no ha ocurrido en los últimos 600 años. Su talla intelectual ha sido posiblemente la más elevada de los Papas que hemos conocido durante el último siglo y su humildad, coherente con sus conocimientos, alejados de cualquier soberbia. Sucedió a un Papa carismático, de origen polaco, Karol Wojtyla, Juan Pablo II, con una ineludible presencia en la caída del régimen soviético y el muro de Berlín, que hizo numerosos viajes por el mundo llevando la palabra de Dios a los confines del planeta. Monseñor Ratzinger, es alemán, con todo lo que ello conlleva, no ha viajado tanto, ha hecho tres encíclicas, pero posiblemente ha dejado un poso de serenidad en la Iglesia. Se podría resumir su obra ecuménica diciendo que ha sido de continuidad en tiempos de sobresaltos e invitación a la reflexión en tiempos de confusión.  Se ha enfrentado a diversas situaciones escabrosas protagonizadas por representantes de la iglesia católica, mostrando subrepticiamente que la insania de los seres humanos puede alcanzar a cualquiera, incluso en el nombre de Dios. También ha sido un Papa innovador, pues ha adecuado determinados dogmas como los relacionados con el nacimiento de Jesús o el origen de los reyes magos a una versión más plausible, su exégesis ha sido, quizás, un legado de la infalibilidad de los Papas, mostrando que las versiones de la realidad (incluida la Historia Sagrada) deben adaptarse a la luz de los conocimientos.

Pero el homenaje laico que quiero rendir a Monseñor Ratzinger es por otro motivo más humano, haber sabido conciliar el pensamiento racional con las verdades reveladas y adaptarlas a los tiempos que vivimos, más allá de los ruidos mediáticos y los focos que todo lo oscurecen, sencillamente ha sabido mantenerse en su posición, de forma implacable, delimitando con seguridad el margen inevitable que existe entre la razón y la fe. Sólo por eso creo que deberá ser recordado, es difícil encontrar un discurso coherente y congruente en estos tiempos, en los que reina la mentira, la mezquindad y el marasmo (busquen sus fotos en google para comprobarlo y constatar la ardua tarea  de los enemigos de la libertad, que se esconden para impartir el siniestro totalitarismo de su respectiva fe, a costa de degradar a sus rivales en las creencias). 

Ratzinger nos ha dejado un legado y un mensaje: la verdad, existe, y todos somos súbditos de nuestras verdades, cada uno debe buscar la suya y ser fiel a ella, la mentira sólo nos puede conducir al deterioro sin fin. A mí no me ha sorprendido su retirada, cuando la victoria de sus propósitos resplandece y destaca, con luz propia, ante tanta mediocridad circundante. Erasmo de Rotterdam, estaría orgulloso de su ecuanimidad.

Enrique Suárez   

jueves, 20 de septiembre de 2012

Abusar de la libertad de expresión

Intranquilo y desasosegado,  me han dejado las palabras del Secretario General de la ONU, Ban Ki- Moon, cuando ha declarado, hoy mismo, en relación a las provocaciones a los creyentes musulmanes de la revista satírica francesa Charlie Hebdo, que no se abuse de la libertad de expresión, ya que es un derecho que no debería servir "para provocar y humillar los valores y las creencias" de otros pueblos. Creo que el principal dirigente de la ONU debería volver a leerse la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en particular, los artículos 18 y 19 que dicen textualmente
Artículo 18 “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”
Artículo 19 “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”
Definitivamente, las palabras del Secretario General de la ONU, parecen las  pronunciadas por cualquier dirigente de la Alianza de Civilizaciones creada por Rodríguez Zapatero, que las de la cabeza visible del principal órgano rector de la convivencia y relación entre todos los países del planeta, fundamentalmente, por anteponer su criterio personal, a la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El señor Ban Ki-moon desconoce que no hay vulneración en la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de los provocadores, y al mismo tiempo, defensores de la libertad de expresión, de la revista satírica francesa Charlie Hebdo; mientras que disculpa o exonera gratuitamente las agresiones continuadas de los musulmanes exaltados, en nombre de su creencia, contra la vida y la libertad de expresión de personas ajenas a estas provocaciones, con actos que van desde la agresión a legaciones norteamericanas y europeas, hasta atentados con miles de muertos occidentales en sus propios países, o fuera de ellos, por organizaciones relacionadas con el brazo armado terrorista de los musulmanes exaltados, que se agrupa en las distintas formas de Al Qaeda. 

Cada día entiendo menos el concepto de justicia universal que erradica la libertad de expresión en revistas satíricas cuyas armas de destrucción masiva son viñetas, chistes y mofas, pero no dice nada de la libertad de expresión de aquellos que responden a las mismas con violencia y crímenes contra la humanidad. Además, me parece extraordinariamente peligroso el precedente establecido por el Secretario General de la ONU, que desde mi criterio, encuentra atisbos de justificación en la reacción violenta de los exaltados talibanes, ante cualquier provocación que puedan recibir por parte de aquellos que se expresan libremente, posiblemente con el objetivo de provocar su ira, para mostrar a sus lectores, y a todos los occidentales, la amenaza que supone para el mundo en general y para los países democráticos en particular, un colectivo religioso que antepone sus creencias religiosas a cualquier otra condición, incluidas la vida y la libertad de los demás.

El Secretario General de la ONU debería ser coherente con la elevada distinción que ostenta y hacer una declaración vehemente contra lo que acontece en Siria, Irak, Afganistán, Líbano, Yemen, Palestina, el norte de África, Pakistán, donde miles de personas han perdido la vida en los últimos años gracias al fanatismo descerebrado de los seguidores exaltados del islamismo, y no pedir a quienes defienden la libertad de expresión que se callen.

El principal derecho de los seres humanos es el de conservar su vida y en segundo lugar, su libertad, antes que el ejercicio de cualquier creencia religiosa o política. No hay banalidad en las palabras del Secretario General de la ONU, sino una profunda contumacia, cuando pretende anteponer el derecho a creer de unos, a la libertad de expresión de otros.

Hace 2500 años, tras haber exclamado Tales a las puertas del mercado de Mileto aquella frase enigmática: "todo está lleno de dioses", los racionalistas griegos lograron que la civilización occidental pasara por primera vez del mundo del mythos al mundo del logos, es decir, del mundo de las creencias al mundo de la razón; no obstante, se tardaron casi 2450 años para que en esa parte del mundo que conocemos como Occidente prevalecieran los derechos humanos sobre los derechos divinos, algo que no ocurre en otras civilizaciones o culturas, como por ejemplo el islamismo y otros totalitarismo, que siguen anteponiendo sus creencias a la vida, la libertad y la razón.

La táctica de Ban Ki-moon de no provocar a los salvajes que anteponen su creencia a la libertad y los derechos de los demás, le hubiera permitido justificar los crímenes del nazismo o de los progrom soviéticos, o la imposición de cualquier dictadura, porque los fundamentalistas totalitarios que practicaban esas creencias consideraran que sus víctimas les habían provocado, los actos terroristas de ETA o el IRA en nombre de su fe, y por supuesto, los de Al Qaeda, porque los demás no estuvieran de acuerdo con ellos.

Cuando Sigmund Freud, en su exilio londinense, fue informado de que los nazis estaban quemando públicamente sus libros en Berlín, exclamó: “nadie podrá negar que culturalmente hemos avanzado, hoy queman mis libros, ayer me hubieran quemado a mí”; si se hubiera quedado en Alemania posiblemente así hubiera ocurrido. 

Le ruego al señor Ban Ki-moon que aparte sus valiosos criterios sobre la libertad de expresión de las conciencias de los habitantes del planeta, y se someta al acta universal de Derechos Humanos que está obligado a defender y expandir, más allá de cualquier creencia política o religiosa, porque de no hacerlo estará dotando de alas a los bichos ponzoñosos, mientras que al mismo tiempo amenaza a sus víctimas, tratando de ejercer coacción, coerción y represión sobre aquellos, que al fin y al cabo, sostienen la ONU con sus impuestos.

Alá puede ser todo lo grande que quieran y les parezca a los creyentes de la doctrina musulmana, pero no es más grande que la libertad de los seres humanos que les permite creer o no hacerlo, como así recoge la Declaración de los Derechos Humanos; si los musulmanes deciden renunciar a ella por propia voluntad, nada hay que objetar, lo hacen porque son libres de hacerlo; pero que no traten de imponer a los demás sus dogmas, porque no se van a encontrar con las viñetas de Charlie Hebdo haciéndoles frente, sino con todos los seres humanos que amamos la vida, la libertad y la justicia, más que la obra de Alá, por muy grande que sea.

Charlie Hebdo, es uno de los nuestros, si no les gusta a los talibanes lo que manifiesta, ahí tienen los tribunales humanos, franceses e internacionales, para presentar todas las querellas que bien les parezca, pero El Corán, la sharia y las fatwas que se las apliquen a sí mismos, si les apetece, es su libertad y voluntad, pero no a los demás; estaría bueno que en pleno siglo XXI tuviéramos que aceptar regresar a etapas del pasado, que tantas vidas y guerras nos ha costado superar a los occidentales, para que aquellos que todavía no las han superado se salieran con la suya. Regresar al pasado, como algunos pretenden, entre ellos el Secretario General de la ONU, no es evolución sino involución.

Mis únicos dioses son los que provienen de la razón, la libertad y los derechos del ser humano, de todos los seres humanos que respeten la libertad y los derechos humanos de los demás, porque aquellos que no los respeten son mis enemigos al tratar de imponer sus dogmas, asfixiando la libertad y exigiendo que otros renuncien a su identidad cultural y propia para imponer la sagrada voluntad de la suya; me importa un bledo que sea en nombre de Alá, de Dios, de la justicia social, de los hechos diferenciales, de las herencias recibidas o de los inolvidables lamentos de Rita la cantaora. 

Enrique Suárez

jueves, 30 de septiembre de 2010

El poder somos nosotros


Desde la llegada de las nuevas tecnologías de la comunicación a la cultura occidental se está produciendo una evolución singular en la representación de los seres humanos, tanto en su condición invidual como en la colectiva. La cultura de la imagen va recortando diferencial con la cultura literaria en cuanto a la definición de la realidad. Hoy la realidad no se describe, se fotografía, se retransmite o se filma, si es posible en directo.

Hace tan solo siete años que los habitantes de este mundo nos quedamos asombrados con la retransmisión de la guerra de Irak en directo, que transimitió la CNN en 2003. A comienzo de la década de los noventa del siglo pasado, hace tan solo veinte años, comenzó el boom de la informática personal doméstica. Los móviles en su difusión masiva provienen de finales de esa misma década. Internet, una herramienta de la que hoy podríamos prescindir con extraordinaria dificultad, comenzó a funcionar en España a buen ritmo, también en la década de lo noventa del siglo pasado. En apenas veinte años el mundo ha cambiado de forma vertiginosa. ¿Pero cómo hemos cambiado los ciudadanos en ese tiempo?.

La comunicación nos ha cambiado

También hemos cambiado en nuestros hábitos, hoy prácticamente estamos permanentemente localizados por el móvil, disponemos de correo electrónico con el que nos comunicamos prácticamente gratis con cualquier lugar del mundo. Algunos publicamos nuestra opinión en blogs y foros y estamos interconectados con nuestros amigos por las redes sociales. Pero también tenemos libre acceso a mucha más información de la que podríamos adquirir en toda nuestra vida, repartida por los temas más diversos y variopintos. Y sin duda podemos recorrer millones de mundos virtuales y disfrutar de películas y series imposibles hace dos décadas.

La comunicación se ha imbricado en nuestro cáracter de forma extraordinaria. Incide en la construcción de nuestra personalidad pero también en el establecimiento y mantenimiento de nuestras relaciones humanas. Nos hemos hecho más sociables y sociales en el mundo virtual, al tiempo que nos hemos aislado más en el mundo real. Hoy hay patologías adheridas al uso excesivo de internet, que siguen un perfil similar a las adicciones. Está comenzando a haber mucha gente que tiene más dificultades para comunicarse en una escena real que con un interlocutor a miles de kilómetros por medio de un chat. Sin duda todos estos aspectos han ido modificando desde nuestra estructura mental hasta nuestros hábitos de vida.

Realidad y ficción llegan a confundirse, caminamos a marchas forzadas hacia una realidad onírica, a medio camino entre los hechos reales y los deseos irrealizables. Hay una presión hacia la homogeneidad humana en agrupaciones sociales que a veces llega a resultar insoportable. Hoy la patria propia es el muro de facebook o Twitter, en el que cada uno describe desde su vida hasta los principios de la termodinámica, según corresponda. Los muros de las redes sociales parecen en ocasiones los de las lamentaciones, pero en otras son la epítome de la dicha. Todos nos miramos y observamos en las redes sociales, aprendemos de otros en una suerte de aprendizaje vicario y participamos o no lo hacemos dependiendo de nuestra determinación o estado de ánimo.

No es facil establecer si esta coyuntura será positiva o negativa para la especie, lo que está claro es que puede ser ambas cosas al mismo tiempo, depende del uso que se dé a las herramientas de las que disponemos un arma, y internet es un arma poderosa, puede salvarnos la vida o acabar con ella.

Desbordados por la realidad

Quizás la reflexión más sobria sobre lo que está ocurriendo es que vivimos desbordados por la realidad que nos acontece, sea factual o virtual, o ambas entremezcladas. Parece que estamos condenados a que nuestra propia obra nos atrape en una jaula, con un teclado, un ratón y una pantalla ante nuestros ojos, porque disponemos de una ventana por la que las representaciones virtuales del mundo van pasando.

El ocio va cobrando cada día más importancia en nuestras vidas desde que los occidentales estamos condenados a consumir todo lo que producen los chinos y los indios de forma desesperada, el problema de occidente será el trabajo productivo sin materiales, porque la inmensa mayoría de las cosas materiales que habrá en nuestras vidas provendrán de otros continentes.

Quizás sea la oportunidad para la civilización occidental avance, de hecho es extraordinariamente fácil porque contamos con poblaciones cada día más formadas que disfrutan de un tiempo de ocio considerable para pensar y repensarse.

Vivimos una época muy similar a la que en la Grecia Clásica con el estallido de las comunicaciones marítimas y el comercio, permitió una de las épocas más espléndidas de nuestra civilización. También en aquella ocasión hace 2500 años los griegos podían reflexionar y abrir el mundo a su conocimiento, y lo hicieron, en cierta forma lo que conocemos como Occidente es su legado. Pero al igual que por entonces, los griegos tuvieron que batirse con los enemigos de la libertad representados por los persas, mucho más numerosos, que pretendían devolver a la civilización helena a una cultura teocrática y despótica, también entre los griegos surgieron fuerzas regresivas que querían imponer su tiranía. Pero los griegos avanzaron, a pesar de todo, culminando su dominio del mundo con Alejandro Magno, que era en realidad macedonio.

El cambio es posible

Disponemos de todos los elementos para cambiar el mundo de forma cualitativa y provechosa para la inmensa mayoría. Pero las fuerzas regresivas, fundamentalmente religiosas y políticas, tratan de imponer su yugo desde el poder sobre la humanidad, como ha ocurrido a lo largo de la historia. En estos mismos momentos se está produciendo una feroz lucha entre los defensores de la libertad que aspiran a un mundo nuevo y mejor y los defensores del poder, que tratan de detenerlos porque en realidad eso haría que perdieran sus privilegios, en muchas ocasiones inmerecidos. El poder trata de acantonarse, inútilmente, en una representación ficticia de los seres humanos, contra los sueños de libertad de los que quieren representarse a sí mismos en la realidad, sin intermediación alguna.

Vivimos una auténtica crisis de representación del poder en todas sus formas, hace unos meses era económica con la quiebra de numerosas entidades financieras, también política, con un declive paulatino en la credibilidad que nos ofrecen los representantes políticos que nosotros mismos hemos elegido en las urnas, hoy mismo con los sindicatos. Ocurre también en las grandes religiones como el cristianismo o el islamismo. Pero también en los niveles más microcósmicos como las relaciones de pareja o de familia, las relaciones padres-hijos, las relaciones entre amigos o vecinos del barrio. Hay una fuerte reacción humana ante las relaciones de poder fundamentadas en la autoridad jerárquica no soportada más que por mitos y creencias.

La civilización occidental está pidiendo a gritos un cambio en las relaciones humanas con una exclusión del poder de nuestra existencia, fundamentalmente el poder representado por otros. Es algo fácil de entender, si podemos acceder a cualquier lugar del mundo en un instante y comunicarnos con gentes distantes, absolutamente extrañas para nosotros, ¿por qué razón tenemos que seguir siendo representados como si fuéramos analfabetos del siglo XIX?. ¿Acaso los políticos que nos representan han demostrado más capacidad que sus representados?. Seguramente mucha gente que hoy está en el paro tiene mucha más capacidad para ocupar la Presidencia del Gobierno o los ministerios que los actuales representantes detentan.

Auguro un excelente porvenir a todas aquellas plataformas humanas que brinden la oportunidad de que los ciudadanos se puedan representar por sí mismos. De hecho el éxito de las redes sociales es un avance de lo que viene, que serán redes humanas en todos los ámbitos, y fundamentalmente en el ámbito del poder, es decir, en la política. Posiblemente ha llegado la hora de que el ser humano domine el poder y la política y no sea dominado por otros, desde el poder y la política. Autodominio es lo que viene, estamos en plena transición hacia un nuevo sistema de relaciones fundamentado en la equidad y la libertad y no en el desequilibrio insoportable de la tiranía de unos sobre otros desde la interpretación convencional del poder y su representación ficticia de los seres humanos.

Biante de Priena

lunes, 22 de febrero de 2010

La decadencia del Imperio Social de Zapatero

De las inexplicables similitudes entre Felipe II de España y Rodriguez Zapatero de anti-España, para sarcasmo y burla de la progresía que nos acontece y sufrimos

Siempre acaba ocurriendo lo mismo en esta vieja piel de toro donde los políticos nos venden los guisantes como si fuesen melones. Si el de las cejas supiera que quien no conoce la historia está condenado a repetirla no estaríamos como estamos; quien iba a decir que el paladín del progreso nos iba a conducir a una regresión sin precedentes. Es cierto que esto ya había ocurrido en España, es tan español que me da la risa cuando contemplo al de la cara de “yo no he sido” hacer torpes aspavientos para desembarazarse de lo español que es, más español que un botijo con cascos en una Conferencia Internacional.

Mira que este chico de las cejas, con su talante y buenas maneras de pijo de izquierdas, parecía que iba a modernizar este país, denostando la patria, arrojando jornaleros contra los bancos, feministas contra el sentido común, homosexuales contra la Iglesia católica, nacionalistas contra la Historia, pero nada, no se ha logrado. Hemos regresado a la Leyenda Negra de sopetón, porque todo lo que ha hecho el ínclito es más español que las mantillas de tul negro en la Semana Santa de Sevilla, que la montera de un diestro dorado sobre el albero de Las Ventas a la sombra de un Victorino. Por enésima vez volvemos a tropezar los españoles contra el pedrusco del destino, por enésima vez aterrizamos en la realidad tras levitación efímera e inconsecuente de un peregrino de sus ideas.

Y Zapatero nos salió como Felipe II

Aquí y ahora, el émulo de "el prudente" –y de Felipe González- nos ha vuelto a estrellar contra los banqueros de Flandes y la onerosa corrupción interior, otra vez la deuda nos asfixia para que abandonemos toda esperanza de imponer en el mundo del G-20 la pandereta y el fandango social de marchamo hispano. Otra vez la Armada Invencible se ha perdido ante las costas de la pérfida Albión y las borrascas del Financial Times en la City, da igual que se vuelva a casar con María Tudor, que visite a Gordon Brown, los británicos siempre nos verán como exóticos.

Otra vez, la defensa imperial de la Fe, en esta ocasión en la doctrina social universal, la ecoteología sostenible, nos ha llevado a enarbolar el pabellón de la bondad y la Alianza de Civilizaciones, y el tiro nos ha salido por la culata. Esa nueva Cruzada que se ha urdido desde La Moncloa – por ser más papistas y progresistas que el Papa Obama- , la realidad nos ha arrojado de nuevo al vertedero del porvenir. Otra vez, la riqueza que proviene de la esquilmada América, en forma de inmigración, de beneficios de las multinacionales y participaciones en cogestión con las hermanas repúblicas bolivarianas, se va por el sumidero de la derrota.

Otra vez tenemos a los tercios en lucha contra el infiel en Afganistán, Líbano y aledaños (tras el “no a la guerra” de Irak, que conste); otra vez - tras la batalla de Lepanto nos ocurrió lo mismo-, tendremos que pagar rescates por los secuestrados del Magreb. Otra vez, los piratas bajo el pabellón de la media la luna nos atrapan los galeones que van de pesca, y los corsarios financieros se hacen con la riqueza de nuestras empresas y apuestan contra nosotros en ese océano del capital atlántico que es Wall Street.

Otra vez nos advierten desde Europa de los excesos cometidos y otra vez se empeña medio país en que la razón de un iluminado es más importante que la realidad de todos los alumbradores, mientras que el otro medio se acuerda de sus antepasados. Otra vez perderemos la posición de privilegio, para convertirnos en líderes incuestionables de los países del Tercer Mundo, que es la singular penitencia de este país de conejos por nuestros pecados serviles, al concedernos dirigentes alienados por su narcisismo y soberbia.

Otra vez la misma dilapidación de lo heredado. Otra vez, Pérez Reverte vomitando El Quijote de nuestro tiempo por fascículos. Otra vez la Santa Inquisición de la SGAE campa en los páramos de la cultura hispana. Otra vez Sonsoles no está ni se la espera, y otra vez, las niñas se nos visten de desdén para visitar a los amigos importantes. Si vivieran Velázquez o Goya, habrían inmortalizado para la historia aquella inolvidable escena de Los Rodríguez en visita a la Casa Blanca, para colgar después el óleo en El Prado, entre “Las Meninas” y “La Familia de Carlos IV”.

España nunca supo mantenerse en su grandeza, la anti-España, tampoco. La misma soberbia, la misma vanidad, la misma egolatría, la misma estupidez; tras quinientos años, no hemos aprendido nada, nuestros dirigentes no pueden evitar ese orgullo acomplejado de dar lecciones a los demás de cómo se hacen las cosas, porque somos incapaces de comprender que la realidad no es la que surge de la ocurrencia tras nuestro ensueño de siesta, sino la que nos corresponde por lo que determinan los demás.

Un pacto por el amor de Dios

Y ahora, tras el cordón sanitario contra la razón, el Felipe II de nuestro tiempo quiere abrazarse a alguien para no derrumbarse solo, con pactos y prebendas. Y su antecesor, retirado en Yuste, tras sus azarosas alianzas y su propia cruzada contra infieles, anda con el dedo enhiesto por los telediarios, porque no hay nada como levantar algo, aunque sea el dedo, cuando todo se hunde alrededor. De no ponerse el sol en lo que abarcan los satélites, vamos a pasarnos las próximas décadas pagando el experimento y mirándonos el ombligo, porque el mundo está lleno de demonios y pecados y no deja que desde la Reserva Espiritual de Occidente se le adoctrine en “paz y amor”, ni con Avatar en las carteleras, y eso que esta vez íbamos de anticlericales –al otro extremo de Felipe II-, pero ni con esas.

Quizás sea nuestro destino y de una santísima vez tengamos que asumirlo, porque mal que le pese al cejado: “España es diferente”, parece que en un instante vamos a ser civilizados como los demás occidentales, pero de repente, algo se tuerce y volvemos a empezar de nuevo; quizás sea pánico escénico, quizás una sumisión al poder que aún consideramos depositario del designio de los cielos, quizás esa mezcla entre un carácter indómito y una desidia ante los acontecimientos que reconocemos siempre imponderables, quizás que la talla entre nosotros no tenga nada que ver con la talla entre los demás, o quizás la nacional improvisación, realmente no lo sé, pero algo hay que nos descarrila de los raíles de la historia cuando vamos a toda marcha hacia el futuro. Nos ocurre siempre cuando tratamos de salir al mundo, nos estrellamos contra nosotros mismos. A ver lo que hace La Roja en Sudáfrica, si al menos nos queda algo para recordar de esta época y contárselo a nuestros nietos, que de su triunfo nos alegraremos todos, hasta los cachorros de ETA, como se ha visto en el facebook.

La anti-España imperial y social se ha ido a la mierda, pero de esta salimos, no tengan la menor duda mis queridos compatriotas - españoles y antiespañoles-, siempre lo hemos hecho. En esta tierra del viento y los molinos, estamos acostumbrados a transitar con dignidad entre el hundimiento definitivo y el glorioso milagro, toda la vida llevamos así, a hostias hemos aprendido que lo único que se puede hacer cuando nuestros gobernantes nos tumban en el presente, es volver a levantarnos en el futuro.

España es lo que queda – ¡que va a ser discutida y discutible! -, un espacio público para debatir acaloradamente sobre el futuro, mientras somos incapaces de resolver el presente. Ese enfrentamiento eterno entre dos formas maniqueas de ver las cosas es la nación española. Entre el yunque y el martillo, se forja la espada, y esa espada es España.

Como me gustaría decirle cuatro cosas en privado al próximo Presidente del Gobierno, que cuando se les sube el poder a la cabeza a todos les ocurre lo mismo, por mostrarle al mundo el imperio de la Ley Suprema de su ideología personal– hoy yunque, mañana martillo, nunca martillo y yunque al mismo tiempo-, su singularidad histórica, su diferencia sublime, su reverenciado papanatismo, para terminar dejando siempre divididos y vencidos a los españoles, el precio de su osadía lo acabamos pagando todos.

Al final, siempre ocurre lo mismo, la ambición de gloria de los poderosos siempre se termina costeando por los sufridos súbditos. A ver si se enteran de una puñetera vez que la pólvora nunca ha sido del Rey –“el dinero público no es de nadie”-, porque es el Pueblo quien la acaba pagando siempre, hasta la que usan contra el Pueblo. Que mendaces son estos políticos de ahora.

Enrique Suárez Retuerta

Si te ha gustado el artículo puedes votarlo aquí

lunes, 28 de diciembre de 2009

El día del orgullo familiar se celebró en Madrid


La iglesia católica española está cometiendo un grave error tratando de apropiarse del espacio público que ha perdido, con la misma escenografía que utilizan sus detractores. Ni lo necesita, ni tiene sentido alguno. La estructura social de España ha cambiado realmente y la iglesia católica lo que debe hacer es reconocerlo, de no hacerlo, cada vez su posición quedará más desvaida y pretenciosa. A la iglesia católica no le van las celebraciones de visibilidad, al modo salida del armario, ni las necesita, ni le corresponden, ni la benefician. La Conferencia Episcopal Española debe actualizarse en sus propósitos desde la coherencia, la congruencia y la humildad

El origen cristiano de Europa no resulta refutable, por mucho que se empeñen algunos en la erradicación del simbolismo religioso de la cultura española. El cristianismo ha estado imbricado a la evolución cultural de nuestro país para bien y para mal, es un hecho cultural que no se puede borrar de nuestra historia. Pero los comportamientos desesperados de mostrar el orgullo católico como se muestra el orgullo feminista, gay, o pacifista, son una solemne estupidez

Los valores humanistas han sido monopolizados por el cristianismo en Europa tradicionalmente, la reacción a la que asistimos es contra el materialismo rampante que acosa el espacio social europeo. Pero se hace mal, muy mal, y lo único que se logra es convertir a la iglesia católica en "un equipo de futbol político" que compite en la liga de la fe con los partidos políticos y los colectivos organizados, que es lo que precisamente buscan los partidarios de la Nueva Fe. El lugar de la iglesia católica está en la defensa de los valores humanistas, pero no de forma monopolizadora, sino congruente, para bien o para mal, los valores humanistas de los que europa puede enorgullecerse se han logrado a veces con el beneplácito y otros con la excomunión de la iglesia católica. La libertad en Europa tiene su origen en la escisión cristiana de Lutero, el patriarca del libre albedrío. La prevalencia de la vida humana también tiene su origen en el cristianismo, al igual que la lucha contra los materialismos deshumanizadores, como supo en todo momento Juan Pablo II, principal artífice ideológico de la caida de El Muro de Berlín.

La iglesia católica en España debe saber jugar el papel que le corresponde sin entrar en un enfrentamiento con el Estado que no tiene más sentido que mostrar el canto del cisne del adoctrinamiento exhaustivo de la población del pasado siglo. Sencillamente se debe reconocer que los valores cristianos son valores humanistas, y dejarse de tratar de que los valores humanistas sean exclusivamente cristianos, porque la realidad lo desmiente

No se trata de competir entre el humanismo y el materialismo por una cuestión de fe, eso es un grave error cuando el poder político está en manos de representantes fanáticos de su fe, el materialismo. No es hora de regresar a la Doctrina de las Dos Espadas, ni de buscar el reparto de los bienes materiales entre los discípulos de Cesar y los discípulos de Dios, sino de profundizar en la doctrina cristiana y encontrar los valores humanos que forman su patrimonio cultural

El cristianismo es una cultura, antes que una política. Aferrarse a los dogmas en unos tiempos que el pragmatismo impera, es un grave error. El objetivo no debe ser en ningún caso que la iglesia busque visibilidad, sino que sus mensajes nos iluminen como ha hecho en los últimos veinte siglos. Quizás deba regresar a su origen en las catacumbas romanas para salir de nuevo a la luz pública. Y mientras tanto, hay que abandonar la grandilocuencia, que nada tiene que ver con el mensaje cristiano, porque con palabras como las pronunciadas por Rouco Varela diciendo que "sin la familia católica Europa se quedaría sin hijos", es una barbaridad que flaco favor le hace a su propósito de implantarse en la sociedad

La iglesia católica española debe defender los valores humanos, la libertad de los seres humanos, la vida, el orden, el derecho a creer en cualquier fe, la razón no fundamentada exclusivamente en la fe, la tradición, su auténtico papel en los cimientos de la civilización occidental. Y si le queda tiempo mostrar que desde la caridad, la piedad, la humildad, y el amor fraterno se puede hacer mucho más en la sociedad que desde el materialismo deshumanizador

La iglesia católica española debe defender al ser humano como unidad básica de la sociedad, impedir su alienación y anomia, promover su ética y dignidad, ensalzar la relación fraterna entre los seres humanos y predicar sus motivos espirituales en libertad, pero no debe hacer más el ridículo, por mucha presión a que se la esté sometiendo por el Gobierno de turno. El derecho a elegir creencia o no elegirla, por encima de la obligación de creer, porque los tiempos han cambiado y nunca volverán atrás

Las hijas de Zapatero no deben ser muy católicas, al igual que sus padres y también forman una familia, que por lo que se ve se siente muy orgullosa de sus valores, poco tienen que ver con los principios cristianos salvo por el color negro de sus vestimentas góticas, tan característico del catolicismo de sotana, estoicismo y oscuridad de muerte. Lo que se teme, muchas veces está próximo a lo que se desea, y me pregunto lo que darían estas niñas por visitar las criptas del Vaticano, y el arzobispo de Madrid sin invitarlas a una excursión guiada, con su papá y su mamá, que con tal de complacer a sus hijas harían lo que fuera, aunque fuera visitar al Papa. Si es que donde no hay "talante", de poco sirve el talento

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía.

viernes, 22 de febrero de 2008

El ateismo Zafio de Fernando Savater

Por ahora mi voto irá a UPyD, digo por ahora porque todavía queda mucha campaña. Evidentemente al PSOE no le voto ni harto de grifa, y al PP tampoco por su acomplejamiento histórico, que parece que va pidiendo perdón por decir que defiende España. Las otras opciones ni las he valorado. UPyD es la opción más razonable si se vota por un partido político, y el voto en blanco si se quiere votar por la democracia y por ningún partido político.

Y los liberales, como alguien dice por ahí, como el ejército de Pancho Villa, el único que históricamente ha invadido territorio continental de los Estados Unidos, aunque solo fuera por un par de días. El mayor problema que tenemos los liberales es que no queremos saber nada con los sectarios y sus sectarismos, por lo que ante las últimas declaraciones de Fernando Savater es necesario hacer algunas precisiones.

Si Savater hace defensa del laicismo me parece muy bien por qué está en su libertad de hacerlo, pero no lo puedo compartir ontológicamente, porque el laicismo es sencillamente una doctrina que trata de combatir a otras doctrinas, en la misma categoría semántica se hallay, y tampoco puedo asumirlo desde la ética, porque no es el poder religioso el que se dirime en unas elecciones generales, por lo que la campaña de acoso iniciada por el filósofo donostiarra me hace pensarme si realmente votaré a UPyD, ya que él es uno de sus voceros.

Como liberal, me adscribo a los principios laicos de las Cortes de Cádiz, que si bien separaron el altar del trono, nunca hicieron campaña de persecución contra las ideas religiosas, aunque los defensores de las ideas religiosas sí la hicieron contra los liberales. Dudo mucho del talante liberal del señor Savater, su actitud me parece más bien orientada a utilizar la libertad como instrumento para implantar el modelo de creencias civiles, al fin y al cabo su propia doctrina. Un liberal no utiliza la libertad para estas cosas, sino que utiliza precisamente todas estas cosas para adquirir, mantener y evitar que se extinga la libertad.

El anticlericalismo de Savater es sectario y esto dicho por un liberal sin creencia religiosa alguna, más allá de las cuestiones antropológicas y materiales inherentes a las creencias, es una denuncia clara de una actitud inaceptable por parte del filósofo donostiarra, afincado en UPyD.

Deje a la iglesia señor Savater que lucha en su proselitismo por sus creencias y haga el favor de decir algo del impresentable Presidente Zapatero que hasta hace un par de años era su amigo del alma, no desvíe la atención del electorado hacia sus fobias personales. Que aquí las “verdades reveladas” que están destrozando el país son las del diálogo con ETA, la Alianza de las Civilizaciones, y la aprobación de los diferentes estatutos que promueven la lenta agonía de la nación española, apoyadas por sus amigos del PSOE. Las creencias religiosas forman parte de la vida privada de las personas y el reconocimiento a su práctica está recogido en la Declaración de los Derechos Humanos y en nuestra Constitución.

Déjese ya de decir tonterías, Fernando, que va a terminar usted a este paso como Fidel Castro, que es un fantasma y todavía no se ha muerto. Haga algo por la UPyD, cuente al país ¿por qué el socialismo ha fracasado en su política?, ¿qué es lo que ha fallado, si había recursos y se supone que ideas?. Tenga valor de decirnos cuantos casos conoce de corrupción dentro del PSOE, cuantos conocidos suyos se han forrado con esto de la política y se han reído de todos los españoles que les han votado.

No abjure de su cultura, señor filósofo, reconozca al menos con Durkheim, Mauss y Levi-Strauss (socialistas, por cierto), que la religión es el principal hecho social en la evolución cultural humana, independientemente de las creencias de cada cual; los hechos demostrados científicamente han de ser reconocidos, y no agredidos por verborreas fundamentalistas pronunciadas por personas a las que se le supone cierto rigor intelectual.

Déjese de fanatismos de juventud y complejos de adolescente, si quiere ayudar a la causa limítese a hablar de política, diga lo que piensa, no lo que siente, que como siga así va a terminar usted pareciendo más zapaterista que el propio Zapatero. Y todo para que no le vayan a decir que es un “facha”.

Con soldados así no se derrotó en Salamina a los persas. Lo primero que debe hacer es saber en que bando está; se lo resumo, hay dos bien definidos, uno el de Zapatero y su corte nacionalista-socialista, que han tirado por la borda la poca dignidad que le quedaba al socialismo por un plato de lentejas servido en vajilla de Roshental, y el otro, que está formado por todos los españoles que así nos consideramos, que asistimos perplejos al carnaval político actual que solo puede ser obra de un inepto solemne.

Nos jugamos el modelo de convivencia, los derechos civiles, la Constitución, el porvenir de la nación española, el desenmascaramiento de la corrupción desbordante, los servicios públicos, y el bienestar de todos los españoles, contra la estupidez de unos cuantos adalides del miserable rentismo a expensas de un pueblo analfabeto políticamente hablando, y usted peleándose con la iglesia.

Señor Savater, Guillermo de Ockham dejó claro en Inglaterra en el siglo XIV la independencia de la fe y la razón, que por extensión nos condujo a “la doctrina de las dos espadas”. Si bien los tomistas lo habían preconcebido, el filósofo franciscano lo dejó determinado en su obra. La razón no tiene nada que tomar de la fe, ha de recurrir a otras facultades naturales y racionales y exclusivamente con ellas, obtener los conocimientos que requiere el ser humano para alcanzar la mejor vida posible, la vida buena, “de vita beata”.

Desde entonces, la fe ocupa su lugar y la razón el suyo, y por esas cosas del sincretismo viene a coincidir con las enseñanzas de la Biblia cuando dice: “al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.

Está usted haciendo el ridículo poniéndose a la altura de la banda del entrecejo, para tratar de suplantar con nuevos valores, como en las comunidades nacionalistas se ha suplantado el español con lenguas locales, los valores inherentes a la historia de este país.

Está usted contribuyendo al desplazamiento de las ideas religiosas, por los que pretenden suplantar su espacio con la doctrina social de Zapatero, la que defiende la alegría a golpe de cheque y “tajada”. Está usted formando parte de la nueva iglesia de la paz, ¿pero no se ha dado cuenta señor Savater que el eslogan del PSOE es MOTIVOS PARA CREER?.

Esa es la nueva religión que hay que evitar, la que trata de implantarse entre todos nosotros, que le ha pillado la neurona con el axón cambiado; estamos hablando del futuro, no del pasado, hay que luchar contra los enemigos más nocivos para la libertad en nuestro país: los zapaterinos, los nazarras, los corruptos, y los despistados que no saben lo que nos estamos jugando.

Don Gustavo Bueno o Don Javier Sádaba, se lo podrían explicar en diez minutos, sus últimos libros hablan de estas cosas con respeto, al menos, aunque ninguno de los dos se pueda considerar creyente, ni cristiano.

Libertad, Igualdad y Justicia. Esa es la clave del asunto, no dedicarse a despotricar contra los demonios habituales de los "piji-progres" fanáticos.

Biante de Priena

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...