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martes, 10 de junio de 2014

Algunas precisiones semánticas sobre la identidad española





"Creo que la política no se hace con sentimientos sino con virtudes, y como no tenemos éstas, poco adelantamos."  Benito Pérez Galdós

En los épicos tiempos de elogio a la memez y la estulticia (no son sinónimos, porque el estúpido, además de tonto es necio) que nos corresponden vivir a las cohortes de españoles que pagamos impuestos, para sufragar las vidas y obras de esta degenerada representación política que nos hemos concedido, según nuestros representantes democráticamente y según la mayoría de españoles que no les hemos brindado nuestro apoyo (58 %) en las últimas elecciones, en prodigio de demagogia, desfachatez e impostura; se puede decir alto y claro, que en este país no cabe un tonto más, a los que teníamos antes formando el elenco de la casta se acaban de sumar ahora los aspirantes a sustituirlos a cualquier precio, en los que no son pocos aquellos que defienden la celebración de un referéndum inconstitucional, y por lo tanto, antidemocrático, para elegir entre República y Monarquía, cuando de nada serviría por ser ilegítimo e ilegal, tanto como el propuesto por los catalanistas para la secesión de Cataluña. 

En una democracia no se puede votar todo lo que se le ocurra a los aventureros con cuota de micrófono, poder y atención pública, sólo se puede votar lo que permite la ley y para cambiar de sistema de Estado, es imprescindible, no sólamente necesario hacer una nueva Constitución. El oportunismo y la improvisación de "los que no estaban de acuerdo" siempre nos ha traido, desde hace siglos, mucha sangre, quebrantos y miseria, a los españoles que nos hemos ido sucediendo a lo largo del tiempo.

Una sucesión de catastróficas desdichas


Sin duda, entre los más avezados, están los catalanistas que, inventándose  motivos para la secesión y la panoplia inepta que acompaña a su discurso, se han olvidado de que el origen de todas sus discrepancias con las instituciones españolas provienen de un problema dinástico, cuando apoyaron a la muerte de Carlos II la continuidad de los Hagsburgo, frente a la imposición por Luis XIV, el “Rey sol”, de su nieto Felipe de Anjou, que pasaría, tras la victoria correspondiente del ejército español y la derrota de los sublevados, no sólo catalanes, a ser el primero de la dinastía borbónica en España, afianzado legítimamente por el Tratado de Utrecht. Si Rafael Casanova, un patriota español y defensor de las aspiraciones legitimistas del Archiduque Carlos (que con el tiempo llegó a ser emperador de Alemania), levantara la cabeza se moría de vergüenza, ante el elenco degenerativo que dice hoy representar los intereses de Cataluña. Navarros y vascos mantienen hoy sus fueros por financiar a Felipe V, esta guerra ocasionó 1.250.000 muertos en Europa, más de medio millón en Francia, por tanto fue un conflicto europeo y no español.


Otros aventureros son los nacionalistas vascos, su conflicto con las instituciones españolas, fundamentalmente la Corona, son más recientes y se remontan al siglo XIX por una disputa entre los Borbones, cuando el legítimo sucesor al trono por la ley sálica vigente, Carlos María de Isidro, disputó con su hermano Fernando VII por la Corona de España, algo que por la pragmática sanción que se sacó de la manga, le concedió el trono a su hija, Isabel II. Si el  “tío Tomás” (Zumalacárregui) viera el despropósito de los últimos cincuenta años en su País Vasco querido, se suicidaba ante tanta impostura, miseria y depravación. Y no digo nada de aquellos que entonaban el Oriamendi antes de dejarse la vida en la batalla. Las guerras carlistas y la guerra civil que las sucedió, se saldaron con 400.000 muertos, en esta ocasión todos españoles.


Los nacionalismos en España son la farsa mejor urdida, desde que los fanáticos republicanos, de la segunda, que no de la primera, trataron de crear en España una colonia soviética, algo que no les pareció bien ni siquiera a los comunistas rusos, poco dispuestos a imperialismos a distancia y siempre ocupados de imponer orden en su tierra. Lo de Franco, fue otra degeneración y despropósito, reacción correspondiente a la degeneración anterior del poder y a las intrigas y propagandas urdidas para desestabilizar la Segunda República, por la luchas de poder entre los propios republicanos. La aventura de unos y otros le costó a este país 400.000 muertos españoles y cuarenta años de dictadura.


Les cuento esas cosas, porque tengo la sospecha de que nadie va a hacerlo. Todos estos conflictos bélicos le costaron la vida a más de millón y medio de españoles muertos, por los líos de los Borbones y los de los rojos contra los nacionales. Pero es importante decir, por lo que expondré a continuación, es que todos los que murieron fueron españoles y así se consideraban, los nacionalistas vascos y catalanes que murieron en la última guerra civil española, fueron una minoría, porque el peso de la guerra fue llevado por los comunistas y anarquistas, y en el bando nacional no había nacionalistas, había militares proclives a alguna suerte de fascismo, emergente en varias naciones europeas por la época. Pero todos eran españoles, los rojos y los nacionales.


Patriotismo no es nacionalismo


Y ahora voy al meollo de la cuestión, ¿cómo se puede ser tan imbécil para decir que existe un nacionalismo español, cuando la identidad española proviene de todos los españoles que se dejaron su sangre por defender en los últimos 300 años, unas causas u otras, pero siempre en el ámbito de España?


¿Se imaginan ustedes decirle a Hollande que es una nacionalista francés,  a Obama que es un nacionalista norteamericano o a Putin que es un nacionalista ruso, por defender a sus respectivas naciones? Lo más fascinante es que aquellos que no distinguen lo nomotético de lo idiográfico, se permiten dar lecciones a todos los demás sobre su atribulado papanatismo adanista, pensando que sólo por vivir en una democracia, tienen derecho a decir lo que les plazca y todo el mundo la obligación de aplaudirles


Para los "ilustrados" cultivados por el poder de turno en la inmersión y la LOGSE, les diré que cuando alguien defiende una nación constituida históricamente y reconocida internacionalmente, el término preciso para el concepto es el de patriota y no se habla de nacionalismo, sino de patriotismo, que es el amor a la patria y el sentimiento y conducta del patriota, para definir una cuestión de identidad y legitimidad sobrevenidas e imbrincadas. 


En España nunca ha habido nacionalistas españoles más que en 1808 cuando Napoleón decidió invadir este país y los padres de la primera Constitución española legitimaron que el único soberano de España como nación, poder enfrentado al absoluto de monarcas (o Repúblicas), era el pueblo español; esto acontecía en 1812, y hasta que el General Riego no obligó al rey Fernando VII a sancionarla vivimos en precariedad institucional, algo que a los tres años le costó la vida, cuando fue condenado a muerte por el felón Fernando VII. 

Rafael del Riego  arrastrado en un serón camino del patíbulo (1823)

Desde 1820, los únicos soberanos de la nación española somos el pueblo español, una entidad cambiante a lo largo del tiempo, porque se va sucediendo esta condición en todos los españoles con derecho a voto de cada época, pasando de padres a hijos y de estos a los nietos, exactamente igual que la Corona, por una cuestión muy sencilla, cuando se hizo la primera Constitución nuestros aliados eran los ingleses. que estaban realmente preocupados por los recientes acontecimientos ocurridos en el país vecino con la Revolución Francesa, y si nuestra primera Constitución hubiera sido republicana nos hubieran mandado a paseo y hoy, posiblemente,  seguiríamos hablando francés en este país.


En cuanto a los “episodios nacionales” defendidos desde el franquismo, nada que ver con la defensa de la nación, sino con los intereses de las fuerzas reaccionarias de este país, enfrentados a las fuerzas insurgentes que querían tomar el poder, y de hecho lo hicieron, contra la Constitución y contra la República, al asalto, derrocando estos últimos cualquier orden en la Segunda República y haciéndose y haciéndonos el harakiri, provocando la sublevación de los militares, que tomaron la decisión de dar un Golpe de Estado, nada infrecuente en nuestro país, pues en los últimos doscientos años, en grado de tentativa o consumación, se han producido más de 230, lo que nos ofrece más de uno por año, por si hubiera alguna duda en que en este país se ha cambiado de régimen con la vesania oportuna de los distintos actores, pero siempre bajo la misma condición, la de españoles.


La cuestión nacionalista


Nos queda la cuestión nacionalista, hoy pregonada desde Cataluña y el País Vasco, pero también desde Canarias, Baleares, Galicia o Andalucía.


Los nacionalismos sin Estado, son movimientos políticos residuales que provienen de los estertores del siglo XIX en Europa, nada que ver con una historia inventada de comunidades independientes previas, porque en este país, ha habido en muchos lugares comunidades independientes históricamente, por mencionar algunas, Asturias, Aragón, Granada, Navarra, León, Castilla, Valencia, entre otras, pero nunca ha habido una segregación ni de Cataluña, ni del País Vasco, ni por supuesto de Galicia (salvo que nos remontemos a los suevos), con algo que se parezca a una nacionalidad efectiva, hasta la Constitución de 1978, y menos con una secesión, prueba de ello es que el Golpe de Estado dado por Companys en Cataluña fue sofocado por el ejército de le Segunda República


Desde una perspectiva rigurosa, las "comunidades históricas" reconocidas en la actual Constitución, resulta que son, precisamente, las que menos historia independiente tienen entre las españolas, las más retrasadas en cuanto a mostrar su distinción del resto de las españolas, pero sin embargo las que han obtenido beneficios y privilegio para sus instituciones y ciudadanos, con una discriminación positiva evidente a lo largo de los  36 años que llevamos de supuesta democracia, gracias a los artilugios inconstitucionales que se inventaron los padres de la actual Constitución para no desagradar a nadie. 



Lo curioso es que las comunidades que realmente fueron independientes, Navarra, con una amplia historia de reino propio  que viene desde la batalla de las Navas de Tolosa, y foco de la legitimista rebelión carlista en el siglo XIX, o Asturias, dos veces independiente en los últimos dos siglos, una vez en 1808 para defender España y otra en 1934, por insurrección contra la República, hicieron el viaje al revés, hacia la unión con los demás españoles,  y no será por falta de historia independiente, porque desde los romanos, siempre ha existido en los pequeños paises del norte, una voluntad de no aceptar imposiciones de los invasores, de los reyes o del Estado. No obstante, desde que hay democracia o algo que se le parezca, y particularmente en lo que se refiere a Asturias, sólo ha visto declinar su singularidad, al mismo tiempo que sus ambiciones secesionistas prácticamente no han existido.

El diccionario de la RAE define nacionalismo con tres acepciones:

nacionalismo.

1. m. Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece.

2. m. Ideología que atribuye entidad propia y diferenciada a un territorio y a sus ciudadanos, y en la que se fundan aspiraciones políticas muy diversas.

3. m. Aspiración o tendencia de un pueblo o raza a tener una cierta independencia en sus órganos rectores.

La primera queda descartada para las “comunidades históricas” españolas porque nunca fueron naciones hasta ahora, sólo podría ser utilizada por aquellas comunidades que fueron naciones, reinos o entidades independientes, y por supuesto, aunque me parece extravagante (considero que patriotismo es más adecuado), en el caso de la nación española que si está constituida históricamente de forma legítima, la segunda es un ideología y la tercera una aspiración.


Contra los hechos diferenciales se sobreponen los hechos comunes, avalados por la historia, la legitimidad, las Constituciones de los últimos 200 años,  la ratificación histórica y las diversas instituciones, así como por la sangre derramada por todos los españoles de los distintos bandos en sus conflictos civiles, a lo largo de la historia, y también por los votos, cuando fue posible;  porque mal que les pese a algunos, tan español era Rafael Casanova, como Tomás Zumalacárregui (ambos, grandes patriotas españoles), y tan español era Azaña como Franco, y por supuesto tan españoles fueron los que murieron por defender una causa o su contraria. Esta es la versión que nunca les contarán a los jóvenes españoles, fundamentalmente a los que algunos espabilados utilizan como carne de cañón histórica para perpetuarse en el poder defendiendo sus peregrinas pretensiones, siempre acompañadas de beneficios y privilegios, diferenciales.


Porque si todos se han dispuesto a defender su particular historia, es hora de que alguien diga, alto y claro, que es el momento preciso de rendir homenaje los liberales que hicieron y proclamaron la primera Constitución Española en 1812 para que todos pudiéramos expresar en libertad nuestro parecer y con los que los españoles de cualquier época posterior mantenemos deuda histórica, por haber convertido a este pueblo en único soberano de la nación española, ante tantos mequetrefes que sólo miran por sus particulares intereses egoístas y sectarios. 

España siempre ha sido, históricamente, la patria de los conflictos y las reconciliaciones entre sus habitantes, ninguna nación del mundo ha superado tantas confrontaciones continuadas, entre los que dicen una cosa y la contraria. Parece que ser español no es una condición que admite la paz, más bien creo que hay muchos que desde el poder se benefician de que estemos permanentemente en conflicto, que es la mejor forma de que no les exijamos que rindan cuentas por lo que han hecho o dejado de hacer, eso sí que es español, que nos engañen desde el poder sin interrupción, para expoliarnos después, porque nosotros, los españoles de todas las épocas,  hemos puesto el dinero y los muertos, para que su imposición pudiera realizarse, porque todos los poderes en la historia de nuestro país, no son más que consecuencia de una imposición, unas veces con más engaños y otras con menos engaños. 

Van siendo necesarios muchos cambios en la política de este país, pero la razón nos ha debido acostumbrar a que sean sosegados y en libertad. Ser español nunca ha sido fácil; precisamente, la convivencia en conflicto ha sido una constante en nuestra historia por diversos motivos, porque siempre se acaban encontrando si se buscan, pero eso en lo único que ha beneficiado a los españoles es en haberles retrasado permanentemente un par de siglos, hasta comienzos del siglo XIX, viviendo y reviviendo décadas ominosas, porque todos los poderes reaccionarios o sus réplicas insurgentes, interesados en conservar o procurarse privilegios, se han empeñado en que nunca vayamos con el siglo como los demás europeos, sino con uno o dos por detrás.


Enrique Suárez

jueves, 26 de febrero de 2009

Apoya la solicitud para que Emilio Gutierrez sea candidato al Premio Principe de Asturias de la Concordia.


Adjunto texto que acaba de llegar a mi correo electronico


Ante la situación de emergencia Nacional en la que se encuentra España con motivo del asalto a maza limpia del patriota Emilio Gutiérrez, cuya hazaña está dando la vuelta al mundo como claro ejemplo del PELOTARI Español (Léase: Español con un buen par de pelotas), Ubú y los zanahorios han mantenido esta tarde una reunión de urgencia y han decidido:

1.- Proponer Ilustre Candidato Distinguido de la terna, al Héroe Nacional D. Emilio Gutiérrez a la vez que pide al Excmo. Jurado del Premio Príncipe de Asturias que le sea concedido Cum Laude el:

Premio Príncipe de Asturias de la Concordia

ya que, tal como reza en la página de la Fundación,

Será concedido a la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, o que haya abierto nuevos horizontes al conocimiento o se haya destacado, también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la Humanidad.

el candidato propuesto cumple con sobrada excelencia los requisitos solicitados.


- Restantes acuerdos serán comunicados oportunamente.

En comunicado aparte, el cónclave recomienda al citado PROHOMBRE DE LA PATRIA, un cursillo intensivo para mejorar el swing y cadencia en los mazazos, y así lograr elevar el nivel de eficacia en los impactos.


En España, Día del Inicio de la Rebelión Nacional, 25 de febrero de 2009


Acto seguido, se ruega firma como muestra de apoyo a la solicitud.

viernes, 16 de enero de 2009

Los Zanahorios

Un lector ha preguntado en el correo ¿qué es eso de los zanahorios de lo que algún comentarista alardea?. Pues es verdad, no todo el mundo sabe que son, o mejor dicho, que somos los zanahorios.

Los zanahorios surgimos en los meses anteriores del II Congreso de Ciutadans, como representantes de la diversidad existente y el cabreo que supuso ver como los dirigentes del partido tiraban por tierra las ilusiones de muchos ciudadanos que habían acudido de todas partes a la llamada de libertad, igualdad y justicia para Cataluña, que Albert Boadella y unos cuantos amigos, habían invocado ante la opresión del social-nacionalismo cuatribarrado.

Testigos de los desmanes del poder en una formación política embrionaria, como era Ciutadans, se unieron para derrocar un régimen de opresión en su propio partido que emulaba el esgrimido por la Generalitat. Ciutadans no pudo ser, porque sus dirigentes querían que sus militantes fueran borregos dóciles y en realidad eran fieros ciudadanos, dispuestos a combatir las estridencias de una política nacionalista insumisa con la Constitución, secesionista con la nación, y opresora de la libertad. Los ciudadanos zanahorios, como buenos demócratas, no admitieron la imposición de los dirigentes y sus manipulaciones, ni la incrustación de candidatos en las listas, ni la expulsión de militantes por expresarse en libertad, ni la persecución de los discrepantes, ni el respeto al liderazgo inmerecido de un Presidente y un Secretario General, tan ambiciosos como torpes.

Y entonces llegó Ciudadano Ubú, una simpática zanahoria dispuesta a representar la voz de los que callan, que se convirtió inmediatamente en el líder carismático de la “corriente zanahoria”, los desencantados, los oprimidos, los aburridos y los hartos de ver como tanto esfuerzo colectivo se iba a la mierda por los errores de unos pocos dirigentes, que lamentablemente ocupaban el lugar que no les correspondía.

La batalla fue dura, pero al final, como ocurre en las mejores novelas de terror, los malos ganaron. En realidad, en aquel Congreso de las Hespérides triunfó el miedo de los catalanes a que Ciutadans se hiciera un partido español, triunfó el miedo de los izquierdistas que pensaban que los liberales les desplazarían del poder si jugaban en igualdad de condiciones, triunfó el no nacionalismo catalán frente al “España somos todos”y triunfó el leninismo sectario en la organización del partido, como ahora ocurre en UPyD.

Los zanahorios perdimos aquella batalla política para triunfar en la paz posterior, el partido se fue quedando sin militantes, sin ideas, con los dirigentes elegidos y todas las torpezas acumuladas por quienes les apoyaron, hasta convertirse en lo que hoy es, un barco fantasma con el holandés errante atado al mástil, que clama porque alguien le ayude a concluir su peregrinaje por la inexistencia.

Pero los zanahorios seguimos adelante, cambiamos el color naranja por el magenta del partido de Rosa Díez, muchos apoyamos su comienzo, con recursos materiales y humanos, nos aproximamos a UPyD para hacer posible el sueño que fue imposible en Ciutadans: un partido democrático en el que la justicia prevaleciese en un clima de libertad. Y tampoco fue posible.

En Cataluña, conocimos como en ningún lugar, las auténticas intenciones de UPyD, vimos de lo que eran capaces los seguidores de Rosa Díez y descubrimos que no había futuro en un partido aún menos democrático en su organización que Ciutadans, con una ideología exclusivamente socialista, con una ausencia de libertad ofensiva, y con unos dirigentes, bastante torpes por cierto, encaramados al poder, que ejercían con singular descaro su tiranía.

Evidentemente, los zanahorios también denunciamos en esta ocasión, el atentado contra la democracia ocurrido en UPyD, pero en esta ocasión nos surgieron competidores muy beligerantes, fundamentalmente agrupados en la corriente interna de Libertad Ciudadanos, (supongo que ellos serán "los remolachos") que últimamente, como le había ocurrido a Ciudadano Ubú en su día con Ciutadans, fue denunciado a la policía y a la justicia, por discrepar de las consignas del sanedrín magenta.

Pues amigo, eso somos los zanahorios, los ciudadanos que se acercan a los partidos políticos y comprueban la inexistencia de democracia interna en su interior, los desmanes de los dirigentes, la corrupción, la inmoralidad, la injusticia de sus decisiones y el único interés propagandístico de promocionarse en la vida, utilizando la política y el engaño de los ciudadanos para ello, aprovechándose de sus seguidores, a los que tratan como borregos.

Los zanahorios somos ciudadanos hartos de la política y los políticos de este país, que en vez de quedarse callados cuando han contemplado la auténtica realidad de las formaciones políticas que dicen defender los intereses generales (pero que en realidad sirven exclusivamente para la promoción de los dirigentes), deciden tirar de la manta y mostrar al mundo, lo que realmente piensan, sienten y hacen los dirigentes políticos que utilizan las urnas como una inversión para sobrealzarse ante los demás, de la forma que sea, como sea, cuanto antes.


Erasmo de Salinas

martes, 30 de octubre de 2007

Exaltación de la intolerancia

Si un solo día nos acostáramos los españoles satisfechos de lo que han hecho los políticos que algunos han votado, seguramente esa noche sería el comienzo de una nueva etapa de nuestra historia, pero no va a ocurrir; España, políticamente va con retraso sobre la edad cronológica, no se desarrolla de forma adecuada porque los políticos de los que disponemos son en su más íntimas fantasías, imprescindibles, insustituibles, "nuestros salvadores".


En cierta ocasión, un amigo que más tarde se ha dedicado a la política, tras un instante de cabreo, por que los dirigentes de su partido estaban dilapidando todo lo que había hecho a lo largo de una legislatura, simplemente para que no descollara demasiado, me dijo mientras nos tomábamos una caña: “he pensado en dimitir, en irme y mandarlos al carajo, pero no lo voy a hacer”, y tras un breve instante de silencio me atreví a preguntarle: “¿y por qué no vas a dimitir, si es lo que quieres?”, entonces su respuesta todavía me dejó más asombrado: “parece mentira que tú me hagas esa pregunta, ¿te has fijado quién es el que va tras de mi en la lista?".

Esos son los políticos que tenemos en este país, el enfrentamiento que se ve entre el PP y el PSOE no es un epifenómeno de la crispación extemporánea, ni mucho menos; sino la estructura básica de funcionamiento, la crispación que hay entre los grandes partidos no difiere de la que viven en su propio seno. La cohesión interna de los partidos políticos españoles se fundamenta en la tensión dialéctica permanente, que conduce al conflicto como ambiente habitual. No se sienten buenos por lo que hacen, sino por lo que deshacen del adversario.

Atrapados por la histeria

Se podría hacer un análisis de esta condición de rivalidad de partes entre sí, de partes contra el todo y en el todo en sí mismo. El problema no difiere de lo ocurrido en 1812 cuando se promulga la primera Constitución española, por poner una fecha de comienzo, porque el origen del conflicto es mucho más remoto y posiblemente provenga de la situación geohistórica de la península que ha permitido el cruce de pueblos y configuraciones mentales diferentes desde los mismos orígenes. Algún historiador romano se fascinaba con la pluralidad existente en los pueblos que habitaban esta tierra. Y todos los hispanistas que han tratado de retratar a nuestra población han dicho prácticamente lo mismo, “que raros son los españoles”, para añadir a continuación lo de fascinantes, apasionados, o folclóricos.

La diversidad es una de nuestras características definitorias, que algunos intérpretes interesados han considerado desde su feudalismo postmoderno como diferencias insoslayables que confirman sus presupuestos emancipadores. En su terquedad confunden la diversidad de pareceres colectiva con la ausencia de identidad propia, cuando precisamente es todo lo contrario, la fuerte identidad propia es la que conduce a la discrepancia y la desavenencia, más allá de las distintas fragmentaciones que se haya hecho de nuestra tierra por motivos diversos, unas veces con fundamento y otras sin él. Ser lo mismo, no significa ser iguales, idénticos, clónicos.

Respeto al interlocutor que no coincide con nosotros, es lo que nos falta a los españoles, nos sobra ese ánimo de maestro de escuela que pretende convencer a sus pupilos del error y la ignorancia en la que viven, frente a su omnicomprensiva sabiduría que les liberará de la estupidez. En España el relativismo no puede existir, todo lo más, un equilibrio tenso de diferentes absolutismos. El consenso, aquel invento de Adolfo Suárez, era precisamente ponerle puertas al campo, de ahí su reconocido éxito civilizatorio.

No desconozco que toda generalización es absurda y que los estereotipos antropológicos fundamentados en compartir lugar de residencia son absolutamente refutables, pero si hay algo más allá de la mitología y la propaganda que permite que los españoles podamos ser clasificados como un pueblo, precisamente es la discrepancia. Puede usted preguntar a cualquier europeo lo que opina sobre un tema como el cambio climático, y se encontrará respuestas que variarán entre los que lo consideran la última plaga, hasta los que no le dan importancia, incluso puede haber alguno que pregunte que es eso del cambio ¿qué?.

Pero tome usted a diez o veinte españoles, hágales esa misma pregunta y descubrirá la de cosas que se pueden apreciar mirando lo mismo, aquí la sentencia, condena y ejecución se hace al mismo tiempo; además dejando bien claro quien es el culpable, donde vive, como se llama, cuantos hijos tiene, y a que dedica el tiempo libre. Eso sin tener más idea sobre el tema que lo que se ha leido en los periódicos, que se toma como la verdad suprema, por que necesidad de creer en lo que nos cuentan, no nos falta.

Pequeños inquisidores somos los españoles, ejerciendo control social sobre lo que ocurre, aquí nada de “laissez faire”, ni otras zarandajas. Cada hecho se juzga con sumo detalle, aunque sea sin información, y se defiende la posición devenida contra viento y marea, con tal de que los interlocutores, aunque tengan razón, no se salgan con la suya.

Compara y derriba

Quien no comprenda que los españoles nos medimos a nosotros mismos mirando lo que hacen los demás, no entenderá jamás este país. Somos devaluadores del prójimo por naturaleza, al que acabamos ensalzando por impulso y no por reflexión, si es que acaso acierta en su cometido. Por eso España no gana un mundial de futbol, y sin embargo los equipos españoles han triunfado en competiciones internacionales, porque no llegamos a medirnos con el rival, sino con el aliado, que no es como nosotros, que en este caso suele ser extranjero y juega fenomenal, por eso está aquí. Pero en vez de pagar grandes fortunas por que vengan investigadores de los que podamos aprender, y que ayuden a cambiar la realidad de este país, aquí se fichan futbolistas. Así nos luce el pelo.

Zapatero tiene razón en una cosa, a su pesar, necesitamos que este país se llene de emigrantes, porque al compararnos con ellos, por orgullo, envidia o soberbia, haremos las cosas mucho mejor para competir contra los foráneos, diciendo aquello de que se habrán creído éstos, que lo pueden hacer mejor que nosotros, se van a enterar.

Somos un pueblo reactivo, la furia española proviene de la improvisación, no se hacen las cosas, y cuando todo se da por perdido, se promueve un esfuerzo sobrehumano y se cambia el destino previsible, así llevamos siglos. España se ha hecho a borbotones, de forma disruptiva e inimaginable previamente. No hay planificación en cuestiones colectivas ni individuales.

Pero una de las pruebas más interesantes de lo que digo, es la forma de actuar de nuestros políticos, se miden tanto, que si Zapatero dice una tontería, Rajoy no puede ser menos y le responde con otra, y viceversa, para que se vea que están en igualdad de condiciones. No hay igualdad en España en nada, y lo sabemos, incluso podemos llegar a reconocerlo con la boca pequeña, y la desigualdad existente entre los españoles, acrecentada desde el sobrealzamiento de los nacionalistas, es la causa de la mayor parte de nuestros problemas.

Por eso tenemos a un PSOE diciendo que busca la igualdad, y a un PP que busca la libertad, y en vez de pensar un instante en que en un país avanzado, la octava o novena economía mundial, con una democracia consolidada formalmente (otra cosa serían los contenidos), no se puede prescindir ni de la igualdad, ni de la libertad, que tanto monta, monta tanto, elegir una alternativa, como poder hacerlo todos por igual, se dedican a negarse recíprocamente.

Pero lo dramático, absolutamente patético, es ver a un PSOE ir contra la libertad por defender la igualdad, y a un PP ir contra la igualdad por defender la libertad. Es entonces cuando a uno le dan ganas de abjurar de la nacionalidad, para afiliarse a cualquier otro lugar donde los políticos no sean tan nefastos, por ejemplo Francia, que tiene como lema lo de la “liberté, fraternité, egalité”.

Aquí la fraternidad brilla por su ausencia, es más, todavía no hemos llegado a ella, ni creo que lo consigamos en varias legislaturas. Más que hermanos parecemos primos. Es tan estúpido lo que ocurre, que parece que el PSOE y el PP no fueran los representantes políticos de un mismo país, en el que hay más intereses comunes que diferentes. Claro entre los ciudadanos, por que evidentemente los que viven de la crispación, deben serguir enfrentados, para cultivar el malestar de todos y sus privilegios, al mismo tiempo.

Nuestros políticos deberían leer el "Tratado sobre la Tolerancia" de Voltaire en el que se dice: "Todas las cofradías merecen respeto: son edificantes; pero por muy grande que sea el bien que hagan al Estado, ¿iguala a ese mal que han causado?". Y después pasar un examen, antes de prometer el cargo. Sr. Rajoy, Sr. Zapatero, yo tengo varias preguntas para ustedes.


Biante de Priena

martes, 9 de octubre de 2007

Padres de la Patria: José Blanco López


¿Por qué el PSOE, partido de José Blanco López no triunfa en Palas de Rei, lugar de nacimiento del secretario general del PSOE?.

Es curioso descubrir algunas cosas interesantes en la trayectoria de los ilustres políticos que guían nuestras vidas. Un singular ejemplo es el de Pepiño Blanco, nacido en un pequeño pueblecito de la provincia de Lugo, en la comarca de Ulloa, Palas de Rei.

¿Alguien sabe por qué no votan por su partido ni en su pueblo?.

Elecciones Autonómicas 2005 Palas de Rei

PP 1717 59.2% PSG 861 29.7% BNG 294 10.1% EU-IU 2 0.1% NÓS 2 0.1% CDS 4 0.1% PH 1 0.0% AUT. 1 0.0%

Enlace

La biografía de Pepiño Blanco es breve en recorridos académicos, no se sabe ni siquiera que era antes de ser político, en que trabajó previamente, pero amplia en experiencias vitales, esto dice de él la wiki.

José Blanco López (Palas de Rei (Lugo), 6 de febrero de 1962) es un político socialista español. Ha completado estudios de bachillerato y estuvo matriculado en la carrera de Derecho en la UNED, sin llegar a licenciarse.

Junto con Trinidad Jiménez, Juan Fernando López Aguilar, y Jesús Caldera ayudó a José Luis Rodríguez Zapatero a encumbrarse a la Secretaría General del PSOE, en el XXXVI Congreso Federal. Después ha visto recompensada su ayuda al Presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, quien le nombró Secretario de Organización de la Ejecutiva federal del partido.

Es secretario de Organización del Partido Socialista Obrero Español desde 2000 y miembro del Comité Nacional del Partido dos Socialistas de Galicia-PSOE y del Comité Federal del PSOE.

Diputado por su circunscripción natal desde la VI legislatura y senador en las legislaturas IV y V. Miembro de la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados español.

Está casado y tiene dos hijos.

Wikipedia

Aquí les dejamos la dirección de su blog, el cuaderno de Pepe Blanco, para que se ilustren. Suerte.

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