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miércoles, 22 de agosto de 2012

Los profesionales sanitarios de este país no necesitan adoctrinamiento


En este país de nunca jamás que nos va quedando, una de las noticias que me ha sorprendido ingratamente es la de determinadas agrupaciones sociales, medios de comunicación, ONGs, partidos políticos y algunos sabios quintacolumnistas, tertulianos o no, ejerciendo una presión irritante e incesante sobre los profesionales sanitarios de este país, para que incumplan con el proyecto de ley de excluir a los inmigrantes ilegales de su acceso a la sanidad pública, estableciendo una barrera económica para que puedan recibir asistencia, que va desde los 700 a los 1400 euros. Prodigio de inhumanidad de este Gobierno que debe ser demonizado por acabar con la dependencia de los debiles, cuando en realidad lo que creo que se pretende es acabar con los réditos de sus supuestos defensores, bien organizados en defender sus propios intereses.

Incluso algunas asociaciones sanitarias, sindicatos profesionales y agencias corporativas han comenzado una campaña de objeción de conciencia, para que se inscriban en ella aquellos sanitarios que quieran oponerse a la legislación gubernamental.

Con todas estas acciones, no cabe más que pensar que los profesionales sanitarios de este país, supuestamente descerebrados y desalmados, necesitan del adoctrinamiento moral de los buenos samaritanos para oponerse al adoctrinamiento moral de los que toman las decisiones sobre la sanidad pública desde el Gobierno, y que el pueblo discierna entre unos y otros.

Desde mi punto de vista, estamos asistiendo a la enésima entrega de la utilización de un determinado grupo humano, en este caso los inmigrantes ilegales (y consecuentemente los profesionales sanitarios), para mostrar al mundo quienes son los buenos y quienes son los malos, porque somos incapaces de comprender que en este mundo de las cosas que se pagan con el dinero público no hay buenos ni malos, sino gestiones eficaces o ineficaces, derroche o ahorro, más impuestos o menos.

Hasta donde conozco, no he leído nunca la noticia de que un inmigrante legal o ilegal en este país haya sido desatendido en caso de necesidad, aunque si conozco muchos casos de europeos de países más ricos que España que han venido a atenderse de sus problemas a la sobrecargada sanidad pública española, fundamentalmente porque a un señor que se llama José Luis Rodríguez Zapatero se le ocurrió integrar en nuestro sistema sanitario entre los años 2009-2010 a siete millones de inmigrantes sin incrementar en la misma proporción los recursos correspondientes para atenderlos, y eso es una penosa gestión de los recursos públicos, porque no solo incrementó el trabajo de los profesionales que mantienen la salud pública de este país, sino que también redujo la calidad asistencial al incorporar siete millones de personas más, con un sistema sanitario que estaba diseñado para siete millones de personas menos, tal vez sea la nefasta gestión de los recursos públicos que se trate de ocultar con estas campañas de propaganda.

Por lo demás, no creo que ningún profesional sanitario de este país necesite consejos morales de “los buenos samaritanos” que posiblemente más que defender a los inmigrantes quieran poner a parir al gobierno, utilizando a los inmigrantes, por tratar de establecer un control sobre el gasto sanitario público en tiempos de crisis.

Los profesionales sanitarios de este país, no necesitan que nadie les diga lo que tienen que hacer en cuestión de atender o no atender a todos aquellos que lo necesiten. No hacen falta campañas de propaganda, ni de agitación mediática, a la que algunos nos quieren acostumbrar, tratando de erradicar la conciencia individual de todos los miembros de un colectivo, que ya sabrá resolver sus problemas como lo ha hecho a lo largo de su historia, para imponer la conciencia colectiva a ese colectivo, como si tal cosa fuera necesaria.

Queridos
“buenos samaritanos”, hagan el favor de dejar fuera de la política la conciencia y dignidad de los trabajadores sanitarios de este país, que digan lo que digan ustedes, harán lo que sea necesario sin su ayuda ni consejo, para cumplir con su obligación, más allá de lo que trate de imponérseles desde el Gobierno.

Confíen ustedes un poco más en aquellos que tienen que tomar las decisiones sin aleccionamientos ni moralinas. Que hasta ahora no han sido necesarios ni sus adoctrinamientos ni los del Gobierno, para que cumplieran adecuadamente con su trabajo, con inmigrantes y con cualquier ser humano que lo requiera.

No vaya a ser que terminen acudiendo los asalariados públicos Sánchez Gordillo y LLamazares, con los carritos, a salvarnos a todos a la llamada de la justicia universal y los profesionales sanitarios terminen siendo agredidos como las cajeras del Mercadona, por el bien de la humanidad.

Enrique Suárez

domingo, 2 de agosto de 2009

Catalonia is not Europe

Antes eran invisibles, con Franco, me refiero, sí, a aquellos que partían como exploradores del mañana a países desconocidos, sin saber siquiera nada de su cultura, sin hablar su lengua, sin conocer su historia, a pelo. Luego, cuando podían, se iban acompañando por sus familias. Hoy los inmigrantes han regresado a España y la migración se ha convertido en una auténtico hecho diferencial. Dicen que lo diferencial es fundamentalmente económico, pero no lo creo, lo diferencial es la hartura. La gente emigra porque se harta de lo que hay donde les ha dejado el destino.

Cuando los marroquíes vienen a España no buscan sólo dinero, sino huir de un régimen dictatorial, sin libertades, autoritario, desvanecido en un millón de miserias a lo que denominan tradición. Los ecuatorianos vienen a trabajar, pero también huyen de un país colonizado por sus déspotas de todos los colores. El mismo argumento sirve para todos los latinoamericanos, con honrosas excepciones que me ahorro. Los rumanos acuden a nuestro país porque el suyo tardará muchas décadas en convertirse en un país normal, tras las barbaridades del socialismo real y la obra de un déspota depravado como Ceaucescu.


No, no creo que sólo las razones económicas sean suficientes para que la gente migre. Todavía somos animales territoriales, solo hay que mirar a Cataluña para comprender lo que digo, a la Comunidad Autonómica Vasca, a Baleares, y ahora menos, pero también a Galicia.

Las dislocadas políticas nacionalistas en nuestro país contribuyen a la deslocalización, eso sí, a su manera. Ahora hay españoles que se sienten inmigrantes en España, gracias a que sus derechos fundamentales han sido desplazados por criterios fundamentados en el proselitismo preservador de privilegios inexplicables. ¡Que barbaridad!.

En países avanzados de la Unión Europea donde asientan numerosas comunidades de inmigrantes españoles, estos tienen más derechos que en Cataluña. En Bélgica, Suiza, o Francia, los españoles reciben educación en el idioma de su país, pero también en español, a cargo de proyectos públicos y privados, si lo solicitan y residen en una ciudad grande. Dentro de un par de décadas, los españoles hijos de inmigrantes en países europeos tendrán más conocimientos sobre la cultura española, idioma, historia, geografía, y otras referencias, que los residentes en Cataluña.

Y todavía los fanáticos del nacionalismo montaraz, representados por los políticos catalanes, consideran que esto es una expresión de la democracia, cuando exclusivamente es un producto de la organización estructural de sus privilegios con intención de permanencia en el tiempo. Y se permiten hablar de libertad, igualdad y justicia, cuando su comportamiento es opresivo, xenófobo y arbitrario. Y en Madrid, hay un Gobierno de España que mira para otro lado porque le conviene electoralmente.

Que inmisericorde desfachatez propia de un régimen neofeudal. En Cataluña hoy no se cumplen las condiciones políticas mínimas de tolerancia para que permanezca esta comunidad en la Unión Europea. Creo que va siendo hora de denunciar lo que allí ocurre ante las instituciones europeas, porque hay países como Serbia que no están en la Unión Europea, que son más democráticos que la Comunidad de Cataluña.

Va siendo hora de que el fundamentalismo desaparezca de Europa, Cataluña no cumple criterios de tolerancia que le permitan pertenecer a la Unión Europea. No queremos nuevos nazis en Europa, los catalanistas y los socialistas catalanes ejercen su opresión sobre ciudadanos europeos por motivos de origen, lengua y cultura.

O actuamos ahora, o después será demasiado tarde. Los problemas hay que resolverlos primero en casa. Van a tener razón los que dicen: "Catalonia is not Spain", no vamos a pagar en España los errores fundamentalistas de los nazis catalanes. Los españoles no somos tan intolerantes, ni tan racistas, ni tan hilipollas. La opresión segregacionista del "appartheid" catalán está creando flujos de migración de los españoles residentes en Cataluña hacia otras comunidades españolas. Y luego se permiten criticar la política de Israel con Palestina, estos mentecatos aspirantes a imbéciles.

Hay que promocionar la expulsión de Cataluña de Europa, si está en Europa es gracias a que es una comunidad española, pero nos avergüenza a la inmensa mayoría de los españoles que en una comunidad "española" se repliquen las barbaridades de un régimen nacional socialista. Lo dicho, en cuestión de derechos fundamentales, estoy completamente de acuerdo con lo de "Catalonia is not Spain" ergo "Catalonia is not Europe".


Biante de Priena

jueves, 5 de febrero de 2009

La sociedad escalar


Buscando alguna información actual sobre la sociedad dual, he descubierto que Joaquín Estefanía ha escrito recientemente sobre este mismo tema en El País, aunque lo ha hecho de una forma bastante light, refiriéndolo exclusivamente al mercado laboral. La sociedad dual ha sido descrita por numerosos sociólogos, pero quizás haya sido Alain Touraine el que le ha dedicado más atención.

Este modelo de estructura social, consiste en una fragmentación que discrimina irreversiblemente la sociedad integrada de la sociedad excluida, con una frontera prácticamente inexpugnable entre ambas. Se puede resumir en que una parte de la sociedad tiene acceso completo a prácticamente todos los privilegios, mientras otra parte tiene acceso a todas las desposesiones de la vida social. Entre ambas un magma de gente que aspira a localizarse en el tramo beneficiado y huir del desfavorecido. Algunos autores consideran que el factor diferencial que distingue ambas es el trabajo.

Para determinar la diferencia podemos utilizar dos ejemplos, un funcionario y un inmigrante recién llegado. El funcionario tendrá acceso durante toda la vida a los beneficios de la vida social, mientras el inmigrante solo tendrá acceso a alguno y no de forma continuada. El primero vivirá en un régimen de plenos derechos, y el segundo en uno de plenas dificultades. El primero vivirá en un lugar determinado, tendrá un vehículo, todas las comodidades en su hogar, enviará a sus hijos posiblemente al mismo colegio durante su infancia y tendrá una vida organizada con periodos de trabajo y ocio. El segundo se buscará la vida, posiblemente en la economía sumergida, vivirá en un piso patera con otros en igual situación, solo accederá de vez en cuando a un trabajo con derechos sociales en el que con seguridad será explotado, y posiblemente tenga problemas para fundar una familia, tener hijos, o comprarse una vivienda y disponer de comodidades en el hogar.

Y pueden vivir en la misma ciudad, pasear por las mismas calles, disfrutar de algunos servicios públicos, pero el funcionario podrá acceder a situaciones que el emigrante jamás alcanzará en su vida. Evidentemente, el panorama que nos ofrece este modelo de sociedad es aterrador y forma una burbuja de opresión y violencia que corre peligro de estallar en cualquier momento.

Ciertamente las cosas no son exactamente así, porque el modelo de la sociedad dual que los socialdemócratas se empeñan en asignar a los neoliberales, en realidad no existe, es una proyección delirante al servicio de la propaganda, aunque realmente atractivo para los intereses políticos de los que se benefician de crear “conciencia social” en la población.

Un mundo injusto

Cierto es que el mundo no es demasiado justo en cuanto a la cuestión económica, en las sociedades occidentales el 20 % de la población más privilegiada controla el 60 % de los recursos, y el 20 % de la población más desfavorecida apenas llega al 10 % de los mismos, lo que coincide con las cifras de pobreza en nuestro país.

Riqueza y pobreza siempre la ha habido en la historia social, y no hay ningún país en el mundo que la haya resuelto, incluso tras los experimentos del socialismo real, que mantuvieron prácticamente las mismas cotas de desigualdad, eso sí, con un mensaje de justicia social que nunca se cumplió. No hay igualdad social, ni en Cuba, ni en China, hay privilegiados y desfavorecidos, como en todas partes.

Quienes nos azotan con la necesidad de alcanzar mayores cotas de justicia social, no hablan habitualmente de seres humanos concretos, porque consideran que todos los seres humanos somos iguales y únicamente iguales, lo que resulta una estólida memez. La igualdad plena entre los seres humanos es una utopía, y además una necedad.

Precisamente es la diversidad, como nos refiere Geertz, lo que caracteriza a los seres humanos, porque en una condición de igualdad de oportunidades unos seres humanos se atreven a dar un paso arriesgado hacia su futuro, se caen y se levantan, y siguen adelante lamiéndose las heridas, y otros se quedan esperando a que la oportunidad les visite en su domicilio. Evidentemente, sería extraordinariamente injusto que los dos disfrutaran de las mismas condiciones de vida, solo por el hecho de haber nacido.

En el caso de los inmigrantes, que pronto será un problema en nuestro país, hasta los indicadores económicos consideran que el lugar donde más inmigrantes se asientan es un reflejo de la actividad económica y las oportunidades de ganarse la vida. Y precisamente, es en estos lugares, donde los que no tienen empleo, culpan a los inmigrantes de habérselo arrebatado. Craso error, porque un inmigrante siempre parte con más dificultades para encontrar un trabajo estable, bien remunerado, y cuando lo consigue, no es porque nadie se lo haya regalado, sino porque se lo merece. Y aquí tenemos uno de los graves dilemas a los que se enfrenta la socialdemocracia, porque si favorece a quien le vota, perjudica a quien se ha ganado la oportunidad de trabajar, en desigualdad de condiciones de partida. Sería injusto, muy injusto desposeer al inmigrante de lo que ha logrado por sus propios medios.

La sociedad escalar: una alternativa a la sociedad dual

No conozco que este término haya sido utilizado con anterioridad, por lo que se hay algún autor al que le esté pisando su trabajo, le pido disculpas, pero me parece oportuno utilizar el modelo para definir algunas cuestiones.

El mundo va hacia una sociedad escalar, no se quedará atrapado en una sociedad dual. La sociedad escalar es la que permite atravesar las fronteras de delimitación entre las clases privilegiadas y las desfavorecidas. En el ejemplo de los inmigrantes que he puesto con anterioridad se aprecia con claridad, hay inmigrantes que se integran plenamente y autóctonos que no lo hacen en su vida, disfrutando incluso de más posibilidades de partida. Los inmigrantes saben que solo pueden vivir del favor público una temporada escasa, pero hay autóctonos que se han habituado a vivir del erario público sin dar golpe, muchos ocupan puestos políticos y sindicales bien remunerados, pero protestan por la injusticia “que afecta a los demás”, y claman por la tremenda injusticia de la pobreza, pero no reparten sus ingresos con los más desfavorecidos, más bien los incrementan en la defensa sistemática de la opresión capitalista que impide a un porcentaje de la sociedad abandonar la pobreza.

Vamos hacia una sociedad en la que el trabajo será un bien escaso, por lo que los que ofrezcan una opción más competitiva se quedarán con los mejores puestos, mientras que los que viven de contarnos la de injusticias que hay en este mundo se quedarán sin trabajo, pero eso no es injusto, es extraordinariamente justo, porque el que más da, más se merece y menos quita, porque los que quitan a los demás sin dar nada, son los que están aprovechándose.

La sociedad escalar es la que realmente se puede considerar justa, quien da lo mejor que tiene, se merece lo mejor, y quien no da nada, pudiendo darlo, se merece lo peor. Pero la sociedad escalar rompe el esquema de vida de los parásitos sociales. Y eso es lo que preocupa a muchos de ellos que llevan utilizando la propaganda desde hace décadas para convencernos de que estar afiliado a un sindicato o a un partido político de izquierdas es un valor, más importante incluso, que haberse hecho una carrera con doctorado incluido.

La sociedad escalar cierra las puertas a los favores y privilegios del poder, y exige que para ocupar un puesto de representación pública hay que demostrar que se reúnen condiciones suficientes para ello, aunque se haya sido elegido por un partido político o un sindicato para obtener el privilegio, no vale con protestar, también hay que dar trigo o haberlo dado, cuando se tuvo ocasión.

Los mejores deben ocupar los puestos más altos de nuestra sociedad, eso es justo, lo injusto es que mediocres reconocidos se vean beneficiados por la fortuna política y ocupen cargos y puestos que no se merecen. Es hora de que la sociedad española se libere del chantaje social a que está siendo sometida desde hace años, por quienes diciendo que defienden a los demás, exclusivamente pretenden mantenerse encaramados en el privilegio, por el mero hecho de contarnos que el mundo es injusto si ellos no están en lo más alto, y llevando años estando en lo más alto, el porcentaje de pobres sigue siendo el mismo, el 20 %, igual que hace 30 años, cuando comenzamos a disfrutar de la democracia en nuestro país y posiblemente aumente a partir de ahora.

La escala de privilegios sociales debe correlacionar exactamente con la escala de esfuerzo demostrado, la injusticia social es precisamente que los que alcancen los privilegios, lo hayan hecho vendiendo el humo de la salvación del prójimo, mientras se salvan ellos exclusivamente.

Si en las sociedades occidentales hemos llegado a alcanzar cotas de bienestar inimaginables hace cien años, ha sido gracias a quienes lo han hecho posible, no a los que se han dedicado a contarnos que se pudo haber hecho mejor.


Biante de Priena

lunes, 22 de diciembre de 2008

El ministro Corbacho y la Reforma Laboral


El mayor problema que tiene nuestro país, al contrario de lo que ocurre en otras comunidades occidentales, no es la crisis, sino la incapacidad del Gobierno para resolverla.

España tiene problemas peculiares, que no ocurren en otros países de nuestro entorno.

El más importante, es la escasa cualificación profesional de la mayoría de ministros. Con la excepción de dos o tres, todos los demás han hecho su carrera en la política, y sin la política no estarían en la situación social y económica en la que se encuentran actualmente.

En ningún país serio se admitiría como ministro a alguien que no ha completado el bachiller, imagínense que esto ocurriera en Francia, Estados Unidos, Reino Unido o Alemania, países que eligen los mejores y no los más afines, sería un escándalo, pero aquí, algunos medios de comunicación, algunos periodistas del pesebre, nos lo presentan como una virtud.

El caso del actual ministro de trabajo e inmigración, Celestino Corbacho es peculiar, cuando uno lee su historia en El País, parece que los españoles hemos sido bendecidos por los dioses, y en la vikipedia en catalán aparece como abogado y profesor universitario, nada menos.

La escasa formación del ínclito personaje no le ha impedido ser al menos 16 cargos públicos, simultáneamente algunos, ni ingresar, al menos, 150.000 euros al año como Presidente de la Diputación de Barcelona (poca cosa, comparado con los 300.000 euros al año que se ingresan el señor Montilla y su señora).

Sobre las andanzas del ínclito ministro que pretende regularizar la presencia de inmigrantes en nuestro país, que el anterior ministro de trabajo, Jesús Caldera, desregularizó, nos habla Carlos López en su blog con tres capítulos sobre su historia personal, que parecen conducirnos a Palermo. Y también lo hacen el blog Pensamientos en voz alta.

En manos de este personaje tiene España su futuro, los más de tres millones de parados directamente y los demás, indirectamente. Algunas de las decisiones que requiere nuestro país para resultar competitivo es impedir los blindajes laborales que han establecido los sindicatos durante los últimos 30 años. En las condiciones actuales, pronto nos acercaremos a los cuatro millones de parados, y de no mejorar las circunstancias de la crisis hasta 2010 como ha dicho el Presidente del Banco de España, lo vamos a pasar muy mal.

Por muy buen alcalde de Hospitalet que haya sido durante 15 años, a pesar de haber ocupado la Presidencia de la Diputación de Barcelona, uno de las diputaciones que más dinero mueve de España, y a pesar de ser el brazo derecho del Presidente de la Generalitat, el señor Corbacho adolece de los mínimos requisitos, conocimientos y experiencia, para afrontar la reforma laboral que exige la estructura económica de nuestro país.

La experiencia complementa y fortalece el conocimiento, pero nunca puede sustituirlo. Y mientras tanto, miles de licenciados en ciencias laborales, siguen fichando en la cola del paro, y viendo como sus esperanzas se pudren.


Erasmo de Salinas

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