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viernes, 1 de junio de 2012

Los autores intelectuales del apocalipsis español


"Cuando los gobernantes pierden la razón, los ciudadanos tienen una magnífica ocasión para recobrarla"

Si un trabajador no llega a la hora durante una semana seguida, sin causa justificada, puede ser despedido; si un político derrocha lo que no está escrito, le hace un favor a un amigo con una subvención, le arregla para su cuñado un problema de recalificación de terrenos, coloca al hijo de su hermana en un puesto de la administración, acepta un regalo de unos cuantos miles de euros en una cuenta de Suiza por los favores prestados al cacique del lugar y además es un inepto soplagaitas que no sabe hacer la o con un canuto, al que le gusta sonreir como un idiota, mientras le exigen responsabilidades, no pasa nada. Así es la política, al menos en España, para aquellos que les gusta recordarnos que tenemos una Constitución y un Estado de Derecho, para lo que nos sirven a los ciudadanos.

El grave problema que atraviesa este país es moral, tanto porque se han dinamitado los valores y principios que hacían de la profesión política una actividad honesta, como por que los ciudadanos están desmoralizados ante tanta cochambre y corrupción. Aunque nadie le dé importancia a este problema es el más grave que tenemos los españoles, porque si las estructuras que sostienen las instituciones del Estado tienen aluminosis, no solo se irá al olvido la primera empresa del país, sino el órgano administrativo que rige la gestión de la mayor parte de servicios y órganos que regulan la vida pública. En estos momentos no está en peligro el Estado del Bienestar, sino el propio Estado.

La cuestión más importante para nuestro porvenir, es la de tratar de averiguar que ha ocurrido con los nueve billones de euros en recursos que ha administrado el PSOE durante los últimos ocho años, ocho billones por impuestos y un billón por deuda, no es baladí la cantidad; sería necesario investigar, tras haber comprobado que los órganos de vigilancia de cuentas del Estado han sido vulnerados por numerosas operaciones financieras, si fueron correctamente gastados, porque sospecho que no ha sido así, de lo que se deduce que hay responsabilidades políticas, civiles y posiblemente, penales que se están ocultando a los españoles por acuerdo establecido entre los dos grandes partidos del país, el gran duerno nacional, para ocultar sus miserias mutuamente.

El PP de Mariano Rajoy, que ahora tiene dificultades para obtener 20.000 millones de euros en los mercados internacionales para tratar de resolver el desfalco político que se ha hecho de Bankia (de los 100.000 millones de euros que necesitan todas las entidades financieras), o los 60.000 millones de euros que necesitan las autonomías para no morir de asfixia (de los 200.000 millones de euros que necesitan para su saneamiento), está mostrando una artera complicidad con el desmadre del PSOE durante los últimos ocho años, y soporta estoicamente las patadas fuera de lugar con que cada día nos sorprende el partido de Rubalcaba. Salvo que esté implicado demasiado en las barbaridades económicas que se han cometido cuando el PSOE gobernaba, no se encuentra explicación para su lenidad y ausencia en la reclamación del dinero público que ha desaparecido en este país, que se cuenta por cifras que superan cientos de miles de millones de euros.

En Grecia, el PASOK, que es el partido socialista de aquel país ha obtenido en las últimas elecciones un 13 % de los votos y no serán mucho mejores los resultados que obtenga en las próximas encuestas. En Italia, hace veinte años se disolvió el PSI, y Bettino Craxi, su líder se tuvo que exiliar en Túnez, donde posteriormente falleció. España no es diferente, el PSOE es el responsable máximo de los problemas económicos que tenemos en España, que además trató de ocultarlos gastándose medio billón de euros de deuda en la última legislatura, no importándole para nada la situación en la que dejaría el país a los que vinieran detrás.

Es inaudito que el PSOE y el PP, en coalición de intereses contra los ciudadanos españoles, nos impongan el apocalipsis, exclusivamente para guardarse sus vergüenzas, habiendo declarado una amnistía política, consensuada y soterrada, para todos los desmadres políticos y económicos que han acontecido. No se puede admitir bajo ningún concepto que la inmunidad política conduzca a la impunidad jurídica, contra el Estado de Derecho y la Constitución Española de 1978.

¿Por qué Mariano Rajoy no propone hacer una Auditoría General del Estado desde el año 2004 hasta ahora? ¿Qué poderosas razones impiden que se recobre el dinero despilfarrado, evadido, y olvidado que se gastó el PSOE mientras gobernaba? Sólo contemplo una razón: que el PP esté tan corrupto como el PSOE y por eso no quieran tirar de la manta. Desgracia para España, tener un partido único gobernando alternativamente en cuestiones de chapuzas económicas y corrupciones, que sin la más mínima legitimidad ha decidido que seamos los ciudadanos de a pie los que paguemos la fiesta que se han pegado los compañeros y compañeras a costa del deterioro de nuestra vida, y los del PP, que estuvieron ocho años mirando a la luna de Valencia, porque algo recibirían del negocio público de estafar a los ciudadanos desde las instituciones del Estado. Sin olvidarnos de las entidades financieras, fundamentalmente las politizadas Cajas de Ahorros que se transformaron en bancos quebrados, después de haber recibido cientos de miles de millones de euros del Estado para resolver su desastrosa gestión.

Creo que a la larga, en esta cuestión nos ocurrirá lo de siempre, gracias a la justicia corrupta que tenemos en este país y los medios de comunicación que callan más de lo que cuentan, para seguir recibiendo subvenciones, nunca sabremos quienes fueron los autores intelectuales (es un decir) que hundieron este país, como ocurrió en el 23-F, en el GAL, en el 11-M y en los grandes casos que la justicia nos ha hurtado a los españoles, gracias a su dependencia del Estado. La verdad que en estos tiempos da mucha vergüenza ajena ver a “políticos” (o estafadores), “banqueros” (o sucedáneos), “jueces” y “periodistas” (al servicio del que paga), tratando de ocultar sus miserias, para que no sepamos que son los autores intelectuales de la nuestra

Si no queremos que se sigan reproduciendo los desmanes, es hora de exigir responsabilidades, caiga quien caiga, y cuantos más caigan, mejor.

Enrique Suárez

miércoles, 30 de mayo de 2012

Europa y su diversidad cultural



De la crisis económica que atraviesa España hay causas internas y causas externas; los socialistas no suelen aceptar que las causas sean internas porque eso les haría responsables de lo ocurrido, pero evidentemente las hay: la negación de la crisis, la desaceleración, la champions ligue, los brotes verdes, la fusión de las cajas de ahorros, la improvisación ante el estallido de la burbuja inmobiliaria, la tremenda corrupción que favorecieron y de la que se beneficiaron; el diferencial de paro que hay en España con respecto a otros países europeos, los seis millones de peregrinos en las colas del INEM no son una casualidad; las mentiras sobre el déficit público, casi el 50 % más de lo que propusieron; la política de tierra quemada, con el derroche de casi medio billón de euros ¡de deuda!, en la última legislatura para que no se notara la catástrofe; pero sobretodo la terrible imprevisión y la mirada a otro lado, cuando España comenzaba a hundirse en el lodazal en el que posiblemente se asfixie y las ocurrencias de los planes E y el “aquí no pasa nada”.

Sin duda, estas prácticas son imperdonables y para recobrar la normalidad en este país debemos exigir responsabilidades a los autores del despropósito, así como a los que felizmente esperaban en la oposición, entre ellos Mariano Rajoy, sin hacer nada, con el único objetivo de triunfar en las elecciones, esperando que a Zapatero lo derrotara la realidad, sin moverse. Esa actitud irresponsable, así como la de los demás partidos de la oposición, también son susceptibles de exigir sanciones, no solo políticas, sino civiles e incluso penales.

Las causas internas de la crisis económica española han sido, fundamentalmente, políticas, pero nadie habla de depurar responsabilidades, ni desde el Parlamento, ni desde los medios de comunicación, tan solo algunos ciudadanos aislados salen de la invisibilidad para reclamar justicia y sanciones para los que han vivido en plena inmunidad e impunidad, y piensan seguir haciéndolo.

Pero también hay causas externas, y además diferentes en todos los países periféricos expuestos a la mayor agresión de los mercados, los denominados, con mala leche, PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), quizás la más importante, además de las características peculiares de estas naciones, es sin duda la falta de preparación para la ampliación de la Unión Europea que se ha hecho deprisa, por motivos políticos y estratégicos, dejando a los PIIGS a medio camino entre la resolución de sus problemas y la generación de estructuras políticas homogéneas con las de los países del norte de Europa. Hay un importante factor cultural que ha influido en la evolución de estos países, que es inherente a la forma de vida de sus ciudadanos y su tradicional tempo vital, que se orienta más al disfrute de la vida con menos recursos que al trabajo y el esfuerzo de las naciones que han estado influidas por “La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo” (Max Weber).

No creo que sea posible, por mucho que nos asfixien las circunstancias, que la economía pueda aherrojar la cultura en la que vivimos los ciudadanos del sur de Europa, y en esas circunstancias se está produciendo “el choque de civilizaciones” (Huntington) entre una Europa del Norte y una Europa del Sur, que tiene difícil solución si no se establece desde la política una solución que incluya economía y cultura, algo que no se está haciendo.

Europa, la Europa del poder, que no es precisamente la Europa del Sur, sino la Europa que domina el Banco Central Europeo, quiere que los países que están en crisis evolucionen hasta homogeneizarse con los suyos, por eso la dictadura férrea de Merkel en las condiciones de austeridad y la política monetaria, algo, que al mismo tiempo está beneficiando a Alemania a costa de la quiebra de los PIIGS. Cierto que no le falta razón, porque en los países en crisis se han cometido auténticos despilfarros, numerosos despropósitos, y una tasa de corrupción que se ha incrementado al ritmo de la prima de riesgo en el pasado y todavía se mantiene, como estamos observando en la transformación de las Cajas de Ahorros en Bancos, algo que nos va a costar a los españoles, posiblemente, más de 180.000 millones de euros.

No por mucho madrugar, amanece más temprano

Un burro no puede ser un caballo de carreras, por mucho que se empeñe la canciller alemana, así que si se trata de que la economía de los países en crisis corra a la velocidad que requiere la política de consolidación europea, lo llevamos claro. Antes de realizar una transformación económica de los países del sur de Europa, hay que realizar una transformación de su sistema político, no permitiendo que auténticas acémilas se encarguen de dirigir los pasos de estos países. Ese problema se ve sobretodo en España y Grecia, que tienen las representaciones políticas más penosas de Occidente. Antes de realizar esa transformación política, los países en crisis deben realizar un cambio cultural en la mentalidad de sus ciudadanos, que no se ha producido y que siguen siendo gobernados como en épocas autoritarias. Y antes de todo ello debe realizarse una transformación en la justicia, haciéndola independiente de la política, porque con una justicia que vive al pairo de los intereses políticos no hay nada que hacer, como tampoco hay nada que hacer si los medios de comunicación de estos países intoxican sin descanso a los ciudadanos, y las corrientes de opinión pública se establecen desde el poder político y la oposición, y no desde la independencia de criterio de los ciudadanos.

Se están equivocando en Europa con la decisión de tirar de los PIIGS a trancas y barrancas, porque lo único que se va a conseguir es una reacción desfavorable de los ciudadanos contra Europa, y aquí entramos en el gran conflicto que separa a los países sin problemas de los que tenemos todos los problemas: la calidad de vida, los europeos del norte pretenden mejorar su calidad de vida deshaciéndose de la carga que supone ayudar a los países en peores circunstancias, mientras que los países en peores circunstancias no están dispuestos a sacrificar sus condiciones vitales tradicionales para transformarse en los ciudadanos productivos, competitivos, ahorradores, austeros y perseverantes que no tienen problemas económicos, siguen creciendo a buen ritmo y están hartos de pagar la buena vida que se pegan los del sur de Europa, a costa de que ellos no se la puedan pegar mejor.

Creo que la Europa del Sur y la Europa del Norte deberían bailar un vals en la próxima reunión del consejo económico de la Unión Europea, porque mientras no se comprenda que solo con austeridad no saldrán los viejos países europeos –coincide que los PIIGS, son los orígenes culturales más ancestrales de Europa- y se necesita estimular el crecimiento, es decir, más dinero e inversión, aunque debería controlarse su flujo directamente por funcionarios europeos y no por políticos de los países receptores, que han demostrado su incapacidad. El dogmatismo teutón se equivoca, debe exigir rigor político y al mismo tiempo permitir flexibilidad económica, y un periodo prolongado de adaptación; si en 2.000 años no han cambiado Grecia, Italia y España en su forma de vida, por poner algunos ejemplos, no lo van a hacer ahora en dos años, porque se le antoje a Ángela Merkel, en su visión dogmática de la realidad. Eso funcionará en Alemania, pero no creo que funcione con los países mediterráneos, en los que precisamente sus ciudadanos tienen a honor ser diferentes, diversos y plurales, y huyen de la homogeneidad y el mimetismo. Sin duda, el mayor problema de Europa y sus crisis, no es político, ni económico, ni siquiera institucional, sino simplemente cultural, sino se tiene en cuenta esta variable, todo acabará fracasando.

Si se antepone la homogeneidad europea a la forma de vivir sus ciudadanos, será una hecatombe y la idea de una Europa unida quedará quebrada para siempre.

Enrique Suárez

martes, 29 de mayo de 2012

Mariano Rajoy es también el problema, no la solución


"Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo" Armando Palacio Valdés

A todos los que piensen que el actual Gobierno va a resolver los problemas ocasionados por la crisis económica de España, tras el legado que el PSOE nos ha dejado, practicando una delirante política de tierra quemada para enmascarar el desastre y seguir ganando elecciones, que pierda toda esperanza.

No hay ninguna posibilidad de que el Gobierno de Rajoy nos saque de la crisis, fundamentalmente porque ha abandonado el camino de la razón, siguiendo la trayectoria del contador de nubes, aunque también cabe la perversión de que esté dejando que se hunda el país pasándole la factura a los anteriores y a todos los españoles, a costa del sufrimiento del pueblo que gobierna. Como dice un amigo mío, con estas cosas de la política, piensa mal y te quedarás corto.

Mariano Rajoy se ha convertido en una parte más del grave problema que tenemos en España, algo que agrava aún más las dificultades para salir de la crisis. Parece mentira, pero todavía no llevan seis meses en el Gobierno los del PP y las cosas están mucho peor, que cuando alcanzaron La Moncloa y lo peor es que en vez de aminorar la sangría a que nos está sometiendo la deuda, se está incrementando cada día la asfixia a que nos someten los mercados. Hoy se han alcanzado los 517 puntos básicos de Prima de Riesgo con respecto al Bono Alemán a 10 años, pagamos el 6,5 % por los préstamos que adquirimos, pero lo peor es que llevamos desde el 3 de abril en una Prima de Riesgo que supera los 400 puntos básicos, sin haber logrado descender. Una parte del problema es que Alemania cada día se fortalece más, a medida que España se debilita sin interrupción. Pero de eso no tiene la culpa Alemania, sino España, que es el país que tiene los problemas y no es capaz de resolverlos.

Mariano Rajoy no pudo llegar al Gobierno sin saber lo que iba a encontrarse, salvo que tenga menos luces que una noche oscura en un túnel. El problema de Mariano Rajoy solo es uno, él mismo, no el país, no su Gobierno, no la oposición, ni los mercados, ni los aliados europeos. No se puede pasar de la actitud contemplativa que mantuvo con la degeneración a la que este país fue sometido por el PSOE de Zapatero, a una actitud beligerante contra los problemas que atenazan a los españoles. Parece que a todo el mundo se le ha olvidado que Mariano Rajoy obtuvo un apoyo en el CIS del 3,56 en su mejor momento, antes de llegar al Gobierno, cuando Zapatero en su peor momento quedó por detrás con un 3,55. No es baladí la cuestión, porque el actual Presidente del Gobierno de España no triunfó en las elecciones por sus propios méritos, sino por los deméritos de sus adversarios del PSOE, tras haber sido noqueados por la realidad y los mercados, no por el PP.

Mariano Rajoy debería saber que cuando formó gobierno estaba en la prórroga del partido perdiendo por cinco a cero, que era como habían dejado las cosas los del PSOE después de practicar el “cuanto peor, mejor para nosotros”. Mariano Rajoy no estaba preparado para gobernar tras llevar ocho años en la oposición, así que no vamos a esperar que lo esté ahora tras llevar seis meses en el Gobierno. ¿Por qué no estaba preparado para gobernar?, pues sencillamente, porque alguien preparado para gobernar da la cara desde el primer día, se enfrenta a los problemas y no se esconde, para improvisar como hicieron los anteriores en la pasada legislatura. Alguien preparado para gobernar no espera, actúa; no busca ayuda en el exterior, la tiene conseguida; no improvisa, lo tiene todo reflexionado y actúa de forma contundente e inflexible, porque sabe las consecuencias de todos los escenarios posibles.

Mariano Rajoy no ha actuado correctamente, porque antes de asumir el legado del PSOE, debería haber solicitado una auditoría general del Estado, de todas las entidades financieras, y mostrar a continuación a los españoles en comparecencia pública esa situación, no lo ha hecho. Mariano Rajoy ha sido un irresponsable no reconociendo el tamaño descomunal de los problemas que tenemos en España de forma pública y transparente, la dosificación y las ocultaciones, están mermando su credibilidad, prácticamente agotada a seis meses de gobernar, tanto en los mercados internacionales, como entre los españoles que cada día vivimos más en el pálpito, por no tener un Gobierno con agallas, conocimiento y responsabilidad para afrontar la situación, de verdad y no con fuegos artificiales.

Mariano Rajoy no cree en sí mismo, ni cree que los españoles crean en él, al contrario de lo que le ocurría a Zapatero, que era un narcisista enamorado de sí mismo, y está contagiando este país de su tristeza natural, a mitad de camino entre la nostalgia de no haber sido y la de no poder ser. Con este hombre estamos condenados a la debacle, porque solo logrará acrecentar la catástrofe en la que nos encontramos.

Si no hay ayudas externas, sólo hay una forma de salir de la deuda que nos va a asfixiar, porque ya no incrementándose, sino no descendiendo, está incrementando el déficit público aunque nos quedemos con los servicios básicos de Gambia. Mariano Rajoy no tiene una lucha contra la crisis, sino con el tiempo, porque su tiempo se acaba y lo sabe. La única forma de salir de una deuda es pagándola, a mayor ritmo que se incrementa.

Los españoles, como ya se viene denunciando en este blog desde hace años, con esta casta política no podemos salir adelante, estamos atrapados en el Síndrome de Casandra, y no somos capaces de salir de él.

Enrique Suárez

domingo, 27 de mayo de 2012

La regresión suicida

"El socialismo...Pese a haberse inspirado en las mejores intenciones y haber tenido por mentores tal vez a lo más selecto de la sociedad, no deja de constituir una grave amenaza para el nivel de vida y la existencia misma de una parte de la población actual" Friedrich Hayek. Premio Nobel de Economía 1974

Algunos investigadores internacionales miran a España como objeto de sus elucubraciones sobre la evolución de los fenómenos extraordinarios. No son economistas, ni políticos, ni científicos reputados, sino expertos en conductas humanas. En nuestro país se está produciendo, por primera vez en la historia de la humanidad, una involución en tiempo real en la inteligencia de sus ciudadanos. El hecho extraordinario y extravagante ha sido denominado, provisionalmente: “regresión suicida”

¿En qué consiste el fenómeno?, pues sencillamente en que los españoles están olvidando todos los principios de la razón para adherirse a las creencias más peregrinas y las propuestas más delirantes. El origen del problema parece localizarse en el adoctrinamiento recibido durante los últimos años en una nueva filosofía, conocida como el pensamiento políticamente correcto, cuyo autor reconocido es el nunca bien ponderado, expresidente del Gobierno: José Luis Rodríguez Zapatero, conocido además por haber creado otras conceptos impactantes en su interpretación, como el talante, la desaceleración, los brotes verdes, la economía sostenible, la geometría asimétrica, y algunos eufemismos como la denominación de conflicto a la amenaza terrorista sobre los españoles, y la de hombres de paz para los terroristas; además de algunas patadas a la Constitución Española de triste recuerdo. Actualmente se dedica a escribir libros de economía y dar conferencias en países asombrosos y exóticos, como él.

La forma de implantar la doctrina de la regresión suicida fue la habitual, por medio de la imposición informativa a través de los medios de comunicación subvencionados a su servicio, la legión de periodistas y tertulianos a sueldo de su partido y alguna otra estrategia socialista de manipulación de la información.

Pero sin duda el modelo de cuanto peor, mejor, es un precursor necesario en todo el proceso, cuyos objetivos fundamentales eran el adoctrinamiento de masas, la eliminación de la libertad y la razón, del pensamiento independiente en los ciudadanos y por supuesto, la censura e invisibilidad de todas las alternativas racionales que se opusieran a su magna obra.

Como todos ustedes saben, el socialismo utiliza la democracia para alcanzar la implantación hegemónica del socialismo, despreciando cualquier otra alternativa que no sea socialismo. De lo que se deduce que para un socialista, socialismo y democracia son términos idénticos, tanto como para un no socialista son antagónicos. No diremos que el socialismo pretende establecer su totalitarismo como objetivo final, aunque posiblemente nos equivoquemos.

Para los socialistas todo lo que no sea público o social, es anatema, la razón sólo puede ser, por tanto, una consecuencia del acuerdo o el consenso de todos los participantes, independientemente de su conocimiento, experiencia o criterio ajustado a realidad. La democracia es el resultado de la mayoría de decisiones, sean equivocadas o no, porque para un socialista la verdad sólo existe en la democracia y el socialismo, y todo lo demás es una estrategia del capitalismo para aplastar a los más débiles. Con esta fe, los socialistas deciden que la razón no depende del conocimiento, la experiencia o la adaptación a la realidad, sino del acuerdo, el consenso o el diálogo.

El cuento del socialismo

Alguien contó un día un cuento sobre el diálogo, que ahora les relato: en cierta ocasión tres socialistas, uno sindicalista, otro miembro de una ejecutiva local, y otro concejal, decidieron establecer un diálogo sobre como resolver los problemas del mundo, y se reunieron con dos premios nobel, uno en economía y otro en política. La cuestión a dirimir era como lograr que un país no se hundiera en el despropósito y la miseria, el economista propuso una teoría novedosa que consistía, básicamente, en no gastar más de lo que se ingresaba; el político por su parte propuso contratar a los mejores expertos del mundo en organización y gestión, para que se hicieran cargo del país. Los socialistas pensaron que si se comenzaban a resolver las cosas racionalmente, ellos no pintarían nada en la cuestión, pues para qué se iban a necesitar tres socialistas, con baja formación, sin mucho criterio y pocas luces para resolver los problemas del país. El concejal vio que su puesto estaba en peligro, el sindicalista pensó que con soluciones él dejaría de ser necesario, así como su sindicato, y el miembro de la ejecutiva local pensó en el partido, no encontró a nadie del partido que pudiera beneficiarse de las soluciones a los problemas, y sí a muchos que se beneficiaban y vivían magníficamente de que hubiera problemas.

Por tanto, propusieron que tras el diálogo establecido, y las exposiciones de los premios nobel, se sometiera la propuesta a votación democrática. ¿Adivinan ustedes cuál fue el resultado?, pues multipliquen el modelo por miles de decisiones que se han tomado en este país y descubrirán cual es el origen de la crisis, ese fenómeno que los investigadores tratan de descubrir que ocurre en España: la regresión suicida. Desconfíen ustedes siempre que alguien diga que hay que establecer las decisiones por diálogo, acuerdo o consenso, no vaya a ser que les ocurra lo mismo que a los dos Premios Nobel que se encontraron con tres socialistas.

Enrique Suárez

sábado, 26 de mayo de 2012

El atraco como inversión



En mi generación, estamos acostumbrados al clásico atraco que se hacía en las películas del Oeste americano, cuando llegaban unos forajidos, con un pañuelo tapándoles media cara, sus caballos, sus pistolas y sus sombreros. Entraban en la oficina bancaria, siempre en algún lugar donde sólo había una calle principal, con el banco a un lado y el salóm al otro, y se llevaban unas bolsas con el dinero, mientras dejaban atado y amordazado al oficinista en el interior del lugar. Huían, después, en sus ágiles caballos; más tarde el sheriff del pueblo, que siempre era alguien con experiencia, hacía una partida con los vecinos y el banquero, para perseguirlos por el desierto.Tantas veces hemos presenciado estos atracos en las películas de vaqueros que podríamos describirlos con todo lujo de detalle.

Por eso lo que ha ocurrido en España nos ha dejado sorprendidos a todos, sobretodo a los de mi generación, que fue la que alcanzó la mayoría de edad cuando en este país se recobraba la democracia tras unas cuantas décadas de dictadura. No estamos acostumbrados a que los atracos se realicen desde dentro de los bancos, que ayer eran Cajas de Ahorros, por sus directivos y los consejeros que representan a partidos políticos, sindicatos y otra gente de buen vivir, gracias a los sueldos que perciben por representar su ignorancia con carnet, en las instituciones financieras. Estábamos acostumbrados a los atracos a los bancos, lo que no estábamos es preparados para contemplar como los bancos se atracan a sí mismos y luego lo terminamos pagando nosotros, los ciudadanos, en el capítulo de inversiones financieras del Estado.

Sin embargo, lo más fascinante del asunto es que el Sheriff del lugar, en vez de perseguir a los criminales, les propone refinanciar el atraco con el dinero público recogido entre todos los perplejos ciudadanos, que además permanecen atónitos ante la desvergüenza de los atracadores y sus patrocinadores institucionales. Sobremanera, cuando en algunos de los atracos realizados, el Estado ha sido cómplice del crimen, asegurando viabilidades inexistentes para engañar a los pequeños accionistas que se han dejado sus ahorros en operaciones garantizadas por el Banco de España, que al final han sido sometidas a nacionalización argentina.

Creo que desde aquello de la conjunción interplanetaria este país ha perdido la razón y el sentido común, y va a tardar mucho tiempo en recuperar su normalidad. El otro día, el contador de nubes que arruinó este país convirtiéndolo en el Socialistán de sus sueños, nos advirtió de que ahora se dedica a escribir libros de economía para matar el tiempo y que a finales de año nos sorprenderá con un par de ellos. Mientras va por el mundo de la Alianza de Civilizaciones dando conferencias, para cobrarse las inversiones que realizó con dinero público en su magna obra. Es posible, que alguien lo proponga para el Premio Nobel de Economía en breve. Y a Mariano Rajoy, no me extrañaría que lo secuestraran los extraterrestres de Krugman cualquier día y desapareciera como en un Expediente X.

El problema de España no es económico, sino de veterinaria. Los animales sin identificar que están dirigiendo el país están afectados por algún virus que les ha vuelto locos y debe ser terriblemente contagioso, porque están todos contaminados. El problema es que la epidemia se sigue expandiendo cada día, y no creo que se pueda resolver fácilmente. Si los gilipollas que se fueron decían que el dinero público no era de nadie, los que vinieron han dicho que el dinero público es de los bancos quebrados, que ayer fueron Cajas de Ahorros, y se han quedado tan frescos, mientras los españoles pagamos sus imbecilidades, los que pueden, porque seis millones ya están en el paro.

¿A qué precio dicen que están las guillotinas esta temporada?

Enrique Suárez

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