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lunes, 14 de junio de 2010

La invasión de los mutantes rojos


Llegaron con el cambio al Gobierno en 1982, tras la labor de zapa contra Adolfo Suárez y el golpe de Tejero. Resulta fascinante que los gobiernos del PSOE siempre lleguen tras alguna catástrofe, parece que el destino se pusiera de acuerdo con ellos para facilitarles el acceso al poder. Siempre ha sido así a lo largo de la Historia de España. También ocurrió con la Dictadura de Primo de Rivera en la que participaron, con la República que provocaron, siempre ocurre algo inesperado que facilita la llegada del PSOE al Gobierno, puede ser casualidad, pero demasiada casualidad me parece.

El mayor problema de los oclócratas del PSOE para los españoles, es que ellos nunca han creído en España como entidad suprema, para los socialistas la nación española es una circunstancia desagradable. En la Guerra Civil solo les faltó luchar bajo bandera rusa, hoy José Luis dice que España es un concepto discutido y discutible.

El milenarismo socialista no entiende de fronteras, solo de clases dice, sin embargo en España el PSOE ha sido el partido que más ha recortado los derechos de los trabajadores, de los pensionistas, de las mujeres, de los más débiles. Siempre que el socialismo ha gobernado la desigualdad ha aumentado, fundamentalmente por la ambición desmesurada de muchos de sus dirigentes que terminan haciéndose ricos porque la fortuna les ha sonreído con un cargo de poder que les ha permitido hacer tropelías inimaginables, como el caso del Sr. Bono o el Sr. Moltó, aquel que le decía a Mariano Rubio míreme a los ojos y que como última hazaña ha quebrado la Caja de Castilla La Mancha, sin saber todavía donde se encuentran los 80 millones de euros que faltan.

Dime de que presumes y te diré de que careces, un eslogan del socialismo era “cien años de honradez”, al que se podía añadir y “uno de Roldán”. Ahora parece que este país se ha olvidado de cómo terminó Felipe González sus gobiernos, con el GAL y FILESA, MATESA y TIME SPORT, la corrupción organizada más importante de la historia de la democracia española. ¿Quién no recuerda lo de las viviendas de la PSV de la UGT?, cuanta gente se quedó sin un duro tras la estafa, ¿y cuántos fueron a la cárcel por todo aquello?.

Aquella época solo ha sido superada por la del ínclito José Luis, que ha mejorado a su maestro, llevando el país a la ruina después de haber trincado lo inimaginable, lo que no está escrito. ¿Pero cómo puede cobrar una indigente intelectual como Leire Pajín 18.000 euros al mes por lo que hace y dice?. ¿A quién le puede caber algo así en la cabeza si no tiene las neuronas atrofiadas?. Bueno, si el caché de Belén Esteban para el año próximo es de 1.2 millones de euros, todo se puede explicar, menos mal que no sabe jugar al fútbol.

Pero lo que más me fastidia de esta banda de desalmados que se afianza en la política con el único objetivo de mejorar su situación vital, la de sus familiares y amigos, es que todavía se permiten decir que son los que defienden los intereses de los más débiles en su asquerosa propaganda: ¿pero quién ha hecho más tropelías contra los trabajadores, los parados, los pensionistas, y los que menos recursos tienen?.

Es fascinante ver los cambios de gobierno cuando el PSOE entra a saco en las instituciones, colocando a todos los suyos en el negocio que para ellos es el Estado, que además, desgraciadamente para todos nosotros, habitualmente brillan por su oscuridad e incapacidad demostrada a lo largo de su vida hasta que tocan sillón, vamos que son auténticos lerdos sobrealzados a dirigentes de la administración pública por el único mérito en su currículo de tener carnet socialista, y después hay que contemplarlos predicando con el ejemplo de la avaricia.

Una vez que han conseguido instalarse comienza la estrategia de embadurnarlo todo de mierda con un aparato de propaganda que se sirve de las instituciones del Estado para buscar su perpetuación. Nadie como los socialistas para utilizar todos los instrumentos del Estado al servicio de sus intereses, que no de los ciudadanos.

La mutación está en marcha, se van apoderando, como la peste, de todo lo existente que se pone en su camino, parecen la marabunta, inventan una nueva cultura, unos nuevos valores y principios, que sean compatibles con su único fin: mantenerse en el poder.

Desde entonces, todo lo que existía deja de tener valor, ni España (concepto discutido y discutible), ni los españoles (reconvertidos en ciudadanos de Mutania), ni las tradiciones, ni los principios, ni los valores congruentes y coherentes con nuestra historia son respetados. La Constitución se la pasan por el forro de la entrepierna. Someten al poder judicial a sus intereses y se adueñan de los medios de comunicación públicos (y privados) para impartir su doctrina, como si se trataran de iglesias de la nueva fe. Memoria histórica, ley de violencia de género, cambio climático, Alianza de Civilizaciones, y pesebres por todas partes.

Y los españoles nos vamos convenciendo poco a poco de algo que sospechábamos, que los del PSOE y en general, todos los de la izquierda, sindicatos de clase, colectivos subvencionados, asociaciones politizadas, IU, y todos los fieles que les acompañan, son unos sinvergüenzas egoístas que solo velan por sus intereses, precisamente haciendo campaña permanente de que vienen a salvar el mundo, que sin ellos estaríamos peor que en el franquismo, que la democracia solo admite una versión que es la suya, y la libertad es un invento de los ricos para quebrantar sus lealtades en la "buena gente" (que les vota, que los demás somos todos unos fachas).

Absortos nos dejan los mutantes rojos, los que venían a cambiarlo todo diciendo que era para mejorar nuestras vidas, el Estado del Bienestar y para que este país de nombre incierto progresara, y al final, siempre acaba ocurriendo lo mismo: unos cuantos aprovechados se han hecho de oro, engañando una vez más a los españoles, como han hecho siempre a lo largo de la historia, mientras ahora permanecen incrustados al poder de forma parasitaria y para echarlos vamos a necesitar dinamita.

Biante de Priena

domingo, 13 de junio de 2010

Quiero ver trabajar a los políticos que pago

Cuando digo trabajar me refiero a eso precisamente, no a pasearse por las instituciones visitando a los amigos, reunirse con otros como ellos para no hacer nada en los sitios más pintorescos, hacerse viajes a costa del erario con amigos y familiares, disfrutar de ágapes y celebraciones en los mejores restaurantes, dormir en los mejores hoteles, disfrutando de numerosos privilegios mientras hay ciudadanos en este país que lo están pasando mal o muy mal.

Es decir, quiero que los políticos cumplan con su trabajo, para ello les pago, les pagamos, son nuestros empleados, los de todos los ciudadanos; sin embargo, se comportan como una nueva aristocracia que nos trata como si fuéramos sus vasallos. Ya está bien de que se aprovechen de los votos de la democracia, para convertirse en una oligarquía blindada que no es responsable de sus actos.

Pero no sólo se permiten disfrutar a costa de los ciudadanos de una vida que jamás hubieran tenido de no estar en la política, porque aunque ustedes no lo crean hay gente que nos representa en el parlamento que en su vida ha producido absolutamente nada, hace poco me contaba un amigo que hay un diputado del PSOE que lleva 20 años en el Parlamento y que no ha presentado ni una pregunta, ni una moción, ni siquiera ha tosido, eso sí, vota lo que le diga su jefe todas las veces que sea necesario. Los españoles no nos merecemos esta purria representándonos, ¿pero cómo van a ir bien las cosas en un país con estas calamidades humanas dirigiéndolo?. Evidentemente, gobierno y oposición no están de acuerdo en nada, pero a la hora de proteger los intereses de los suyos se apoyan entre sí como si fueran miembros de un clan o una casta.

Estamos hartos de que decidan los que no saben, los que han sido elegidos por los jefes de sus partidos por diversas razones que poco tienen que ver con sus características para defender los derechos y el bienestar de los ciudadanos, pero mucho con que asientan a lo que ellos digan y aplaudan sus discursos cuando corresponde.

En este país no aguantamos más tanta vanidad y banalidad, tanta soberbia imperativa, tanta mediocridad tan bien pagada. Es hora de que cambien las cosas, de que los ciudadanos estemos orgullosos de la gente que vive de representarnos y no echando maldiciones todos los días por sus memeces y mendacidades. Para eso, el próximo Parlamento lo elegimos por sorteo y los que salgan elegidos, por los menos que se beneficien como si les hubiera tocado la lotería, al menos sabremos que son ciudadanos como nosotros y que en la siguiente legislatura podrá tocarnos a los demás en igualdad de condiciones. Mejor una democracia por sorteo que una demagogia por imposición.

La política española está llena de corrupción, en este país hay mucha gente sin escrúpulos que se ha forrado a costa de que los que tenían que vigilar las políticas económicas públicas han mirado para otro lado. Es hora de que los que se han corrompido y los que han mirado para otro lado sean declarados responsables de sus delitos y restituyan todo el dinero que se ha esquilmado a los españoles. Es hora de que dejen de buscar su perpetuación cultivando los pesebres electorales con nuestro dinero y tengan la caradura de decir que velan por los intereses de los ciudadanos que lamentablemente representan.

Quiero hacer tres propuestas a mis compatriotas en una situación tan dramática como la que estamos atravesando:

1) Que todos los políticos que nos representan tanto en el gobierno central, como en los autonómicos, como en los ayuntamientos, como en Europa, presenten su historia laboral públicamente en una página web habilitada a tal propósito por el INE. Tengo ganas de conocer las caras de los que han vivido toda su vida de la política, incluyendo los sueldos que han recibido durante los años que nos han representado.

2) También quiero que se hagan públicas todas las actividades que cada político que cobra un sueldo en España ha realizado a lo largo de sus años de representación pública, evidentemente también las que realiza y las que realizará. Estos datos tienen que publicarse en una página web que todos los ciudadanos podamos consultar. Así como todos los sueldos, gastos, dietas y privilegios que han obtenido desde que están cobrando por ser políticos.

3) Por último, quiero que se hagan públicos todos los patrimonios de los políticos españoles, incluidos los de sus familiares, y además, que se habilite una página web, controlada por ciudadanos, en la que cualquier ciudadano pueda denunciar todas las tropelías que conozca que algún representante público haya cometido, que posteriormente serán investigadas por equipos formados por parados, que serán contratados por trimestres para realizar esta actividad.
Creo que estas son algunas de las medidas que deben tomarse para que los ciudadanos podamos recuperar alguna vez la confianza en esa gente que dice representarnos, pero que en realidad se sirve de nosotros y de nuestra ingenuidad, para pegarse la vida padre a nuestra costa.

Biante de Priena

sábado, 12 de junio de 2010

Cómo ve el PSOE a los parados

¿Por qué no cambiamos?


Entre los enigmas más fascinantes que conmueven al ser humano se encuentra el de saber que hubiera ocurrido si las cosas no fueran como son, como han sido. ¿Qué hubiera ocurrido si un día hubiéramos decidido ser carpinteros en vez de albañiles?. ¿Qué hubiera ocurrido si en vez de habernos decidido por Dolores o por Juan para formar pareja lo hubiéramos hecho con Ana o Felipe?. ¿Qué hubiera ocurrido en España sin José Luis de Presidente del Gobierno?.

Elucubrar sobre las posibilidades de una vida según las decisiones que se toman o la reacción ante las cosas que acontecen, es motivo de ilusión, sueños, y numerosas conjeturas. Sin embargo, la realidad nos atrapa como una jaula, definiendo y delimitando lo que somos y la mayoría de las veces, lo que podemos llegar a ser.

Dicen los que reflexionan sobre el ser humano que la libertad se representa en la elección, es posible que en algunos casos sea así, pero lo seguro es que en muchos casos nuestras propias elecciones y decisiones hacen precisamente lo contrario, se encargan de ir cerrando las posibilidades, recortando las opciones, hasta marcarnos un determinado camino, una senda perfectamente trazada que se acaba confundiendo con el curso del destino que sentimos como ajeno y extraño, impuesto e inevitable.

También es cierto que siempre se puede cambiar, los caminos trazados siempre ocultan en cada tramo sendas que nos conducen a otros destinos, unos mejores, otros peores; pero nos acostumbramos a no cambiar, la vida es regresiva en los criterios que usamos para tomar decisiones de cambio, la inercia nos puede, la cadencia nos cautiva, y terminamos siendo viajeros de un tren del que no podemos descender cuando queramos que nos acaba conduciendo a un horno crematorio, muchas veces residiendo previamente en un campo de concentración, en una magnífica alegoría de la existencia de los judíos, pueblo oprimido por excelencia, en la época de los egipcios, los babilonios, los estalinistas, los nazis, o los musulmanes.

De esta tragedia de los seres humanos libres que devenimos en cautivos se han aprovechado todos los poderes a lo largo de la historia y aún hoy, en pleno siglo XXI lo siguen haciendo, si hace años la senda de nuestra vida era marcada por la religión cristiana y el fascismo hoy lo es por la religión socialista y el estatalismo. La dictadura del consumo que impone el capitalismo es compartida por ambas opciones, según mito y ritual.

Así que si paulatinamente pocas fuerzas nos quedan para cambiar por nuestras propias circunstancias, menos nos van quedando por las posibilidades que nos ofrecen las distintas y variadas representaciones del poder.

Pero la libertad es también poderosa, jamás se rinde, manteniendo en nuestro interior una llama encendida con capacidad de iniciar un fuego que asole todo lo que nos atrapa y oprime, convirtiendo en cenizas el redil que nos ha mantenido secuestrados.

Algo tan sencillo como saber que hoy puede ser el primer día de una vida diferente se nos olvida, estamos condicionados para no recordar que mientras hay vida hay esperanza y sólo los más mayores, los que han vivido, nos dicen que lo único que nos atrapa siempre son nuestros miedos, a perder, a no ser, a destrozarnos el futuro, a equivocarnos, a malograr lo que tenemos. La cobardía es la que nos encadena al destino, la que construye la idea del destino.

La forma de liberarnos es más fácil de lo que pensamos, se trata de reflexionar sobre lo que ocurre y sobre nosotros mismos, transformando lo general e inevitable en particular y mutable. No debemos pensar como uno más, sino como uno responsable, mutable, singular y diferente, de forma individual (la libertad no es para colectivos), así no esperaremos a ver que hacen los demás, y actuaremos por nuestro propio criterio

La pregunta que debemos hacernos es muy sencilla: ¿quiero lo qué existe o quiero algo diferente?, sabiendo que el sujeto que se hace esa pregunta es un ser humano único e irrepetible que no está decidiendo y al no hacerlo, está deteniendo su cambio y el de todos los demás, está conservando lo que existe. No esperemos a que los demás cambien para tomar la decisión de cambiar nosotros, cambiemos nosotros y seguramente los demás lo harán después, tomemos conciencia de lo que existe y actuemos en consecuencia, sin reparar en lo que hacen los otros.

Estamos atrapados por la relatividad cultural y el dogmatismo del poder, en un limbo del "no hacer", hemos transformado la paciencia de lo negativo que decía Hegel en extravagante desocupación, esperando que la solución a nuestros problemas caiga del cielo o del Estado Providencia, estamos sometidos a la creencia inevitable en que lo que existe es lo único que puede existir.

Sólo si logramos zafarnos de las cadenas que nos imponen y nos imponemos, este mundo puede llegar a ser el que queremos, el que anhelamos, el que necesitamos. La única opción posible para resolver el dilema ante el que nos encontramos, es atravesar el camino que va desde el papel de figurantes al que nos destinan para convertirnos en protagonistas de la historia, saliendo de la de masa anónima para tranformarnos en lo que somos realmente: personas con identidad, criterio, voluntad y libertad, que deciden entrar en acción para conquistar el futuro, liberándonos definitivamente de la tediosa película de serie B en que se han convertido los extraños comienzos del siglo XXI, gracias al egoismo inefable y la extrema ignorancia de los que detentan el poder, sobretodo en España.

Biante de Priena

martes, 8 de junio de 2010

Cada español recien nacido debe 90.000 euros de deuda


A ver, por fin me he enterado de lo que debemos los españoles, anda que no me ha costado trabajo averiguarlo. Vamos con ello, el PIB de España es para el 2010 de 1.050,9 millones de euros (lamentablemente ya no somos la octava economía del mundo sino la decimo tercera). Bien pues la DEUDA TOTAL española se desglosa de la siguiente forma:

Instituciones financieras: 107 %
Hogares y familias: 89 %
Empresas no financieras 143 %
Adminisraciones públicas 51%

Deuda TOTAL = 390 % del PIB Es decir 4,09 billones de euros, o lo que es lo mismo cuatro años trabajando todos los españoles sin cobrar un duro para ponernos a cero. También se puede evaluar considerando que se deben 88.913 euros por español, incluidos los recien nacidos, nacer español hoy en día supone que llegas al mundo con cerca de 90.000 euros de deuda.

Decir que desde que gobierna José Luis (2004) hemos pasado del 220 al 390 % del PIB, aproximadamente nos hemos endeudado en 30.000 euros cada español y recordar que del 2000 al 2004 habíamos pasado del 160 al 220 %. Con José Luis se ha incrementado en un 170 %, a un ritmo de un 30 % anual, es decir, los españoles nos hemos endeudado alrededor de 300.000 millones de euros por año de gobierno de José Luis.

Este es el cuadro de la España de José Luis, ¿en qué se habrán gastado tanto dinero?

Fuentes: ABC (06/06 2010) y datos propios

Ciudadanos en la Red

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