Me gustaría saber cuantos de los once millones de irresponsables que votaron en las pasadas elecciones generales por el PSOE se encuentran hoy en el paro, han perdido su casa porque no pudieron seguir pagando la hipoteca y están sufriendo la visita de la miseria, que viene para quedarse de estancia larga.
Me gustaría saber cuantos de los jóvenes que apoyaron a Zapatero siguen sin encontrar trabajo o han tenido que aceptar las peores condiciones para poder llevar un sueldo a casa. Quisiera saber cuanta gente está pasando hambre en España, gracias al gran cínico que prometió pleno empleo al final de la legislatura.
Me gustaría conocer los millones de euros que se han dilapidado en chorradas desde todas las administraciones hasta generar un déficit público que se aproxima al 12 % del PIB, cuando el actual Gobierno partía de un superavit. En cuantos miles de millones de euros se habrá incrementado la deuda. Cuantos millones de euros se han regalado a los amigos del Gobierno en subvenciones o concediéndoles créditos de difícil recuperación con el dinero de todos.
En cierta ocasión,
una ministra del PSOE dijo:
"estamos manejando dinero público y el dinero público no es de nadie" y se quedó tan tranquila. Pasados los años, el Presidente nos informó de que el único propietario de la Tierra era el viento.
Pero mientras se han permitido decirnos todas las chorradas que les ha parecido bien, ellos han cobrado todos los meses sus suculentas nóminas –como
Leire Pajín que se embolsa al mes 18.000 euros, más pagas, lo mismo que
60 parados con la ayuda extraordinaria-, al final de la legislatura, los actuales representantes públicos del PSOE ya tendrán los siete años cotizados que se exige a los políticos para jubilarse, mientras que el resto de los españoles estaremos expectantes a ver si lo podemos hacer con 35 años cotizados a los 67 años o a los 70 años.
Han robado lo que han querido, han dilapidado lo que les ha dado la gana, han arruinado al país, han dejado jodidas a las dos próximas generaciones, pero todavía no he visto a nadie decir
ALTO y CLARO,
yo he votado a Zapatero y me ha defraudado, no lo he visto. Parece que en este país nadie ha votado a Zapatero, o que sus votantes siguen entusiasmados con su ininteligencia.
No he visto a ningún votante de Zapatero arrepentirse, aunque conozco a algunos que las están pasando de a siete, pero callan como ahogados sobre lo de haberle entregado su confianza al Señor de las cejas. Lo digo de corazón, me alegro de que estén jodidos, y más jodidos que van a estar, porque desgraciadamente cuando la ruina llega, siempre afecta a los que estaban peor, algunos bien merecido se lo tienen porque no han pegado palo al agua en su vida y se han acostumbrado a vivir de los demás como
parásitos.Realmente lo que está ocurriendo me fastidia por mis hijos, pero hace tiempo que dejé de considerar a todos los españoles como compatriotas, a los once millones de irresponsables que han votado a Zapatero no les deseo lo mejor, más bien me alegraré de que purguen su imprudencia con su propia desgracia.
Ha llegado la hora de la supervivencia, la gente está comenzando a defraudar, la economía sumergida va a crecer hasta el 40 %, y los más preparados van a dejar en la piscina de la explotación a los más incapaces. En el sálvese quien pueda, los primeros que van a caer son los votantes del PSOE, los seguidores de los sindicatos, los defensores de los colectivos, los rentistas del victimismo.
Selección natural y a tomar por el saco, basta ya de que los más preparados, los que más se esfuerzan, los que más trabajan, y los que mejor se adaptan, paguen a los zánganos que lo único que hacen es acudir a las urnas cada cuatro años para depositar su voto por el PSOE, y con eso ya han cumplido.
Vienen tiempos difíciles, de segregación y desigualdad, de opresión y privilegio, gracias al PSOE hemos regresado a la miseria, y hay que dejarlo bien claro de una puñetera vez, los que trabajamos no lo hacemos para mantener a los votantes de Zapatero tocándose las gónadas. El chollo se ha acabado, que trabajen como los demás y si no encuentran trabajo, que emigren, así despejamos de parásitos el país, que falta nos hace. Una ideología que destruye el trabajo de todos, la riqueza acumulada, que empobrece, que siembra ignorancia y miseria, y que además se permite dar lecciones sobre la realidad, con la soberbia de los papanatas, cuando es un monumento a todos los fracasos, es mejor que desaparezca definitivamente, que se extinga para siempre de una puñetera vez.
Yo no trabajo muchas más horas a la semana de las que me corresponden para mantener a los votantes del PSOE de brazos cruzados y comiendo la sopa boba,
ni de coña. Van a hacer idiota a otro. Y si me veo obligado a hacerlo, no son ellos los que pondrán las condiciones, porque si no las pongo yo, se van a la mierda. Porque eso no es solidaridad, eso es pura explotación de unos miserables caciques que van de víctimas.
Se acabó el cachondeo, si disfrutan manteniendo a un idiota de Presidente del Gobierno, que lo paguen ellos con su trabajo o con su sufrimiento, no van a esperar que encima lo paguemos lo que consideramos que es un pelanas, hasta ahí podríamos llegar. La democracia no obliga a mantener imbéciles en un Gobierno, que yo sepa, más bien exige que quien no cumple, ni puede cumplir con lo prometido se vaya a su casa (pagando lo que ha destrozado, por supuesto), porque ha engañado a sus votantes para alzarse con el poder. Estoy esperando a que los votantes de Zapatero se hagan responsables de los destrozos y tengan el coraje de hacerlo público, exigiéndole que abandone el Gobierno. Mientras no lo hagan, este país no lleva remedio.
Erasmo de SalinasSi te ha gustado el artículo puedes votarlo
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