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sábado, 31 de enero de 2009

Lo público y su representación

Los indios americanos bailaban la danza de la lluvia cuando la sequía asediaba, cuando los españoles cruzaron el Atlántico por primera vez con una lengua y una religión por equipaje, les convencieron de que era mejor sacar en procesión a un santo o la virgen. Pero como todo cambia, hágase o no se haga nada, ahora se saca al Presidente de Gobierno en la tele para hacerle preguntas y contemplar el auténtico color marrón de su política, fundamentalmente con la sequía de trabajo; más tarde, se hacen programas polémicos para que defensores y detractores, disputen sobre si ha estado bien, regular o mal.

Ciertamente, que Zapatero responda a unas preguntas hechas por los ciudadanos tras una selección previa, no resolverá la sequía laboral, o la crisis económica, pero ayuda a concentrar la atención sobre los problemas que nos atenazan realmente.

La gente aprovecha estas reuniones colectivas para discutir sobre lo que les preocupa y comparar su situación con la de los demás, y siempre acaban encontrando alguno más desafortunado, lo que contribuye a tranquilizarles, o alguien con más experiencia, por los años vividos, que recuerda que en el siglo pasado, hubo tiempos de grandes crisis y de todas se salió adelante, lo que adereza con alguna anécdota divertida o trágica que hace exclamar al personal alguna interjección.

Como vemos, las cosas no cambian, lo que si cambia son los sujetos que se aprovechan de la coyuntura, pasando de los chamanes a los religiosos, y posteriormente a los políticos. Y a lo que estamos asistiendo es sencillamente al sacrificio del cordero pascual, el chivo expiatorio, un símbolo que se comparte que ha mostrado su ineficacia.

Zapatero no es el único responsable de lo que ocurre, pero semánticamente es quien reúne en su persona el significado y significante de la realidad española, es el representante de todos y como ha demostrado que no sirve hay que sustituirlo, reemplazarlo por otro icono que sea más eficaz. Esto es bueno, porque ayuda a la gente a cambiar de posición, y a evolucionar. El fracaso de los políticos, nos muestra el camino del triunfo de los ciudadanos.

Los humanos, somos seres culturalmente programados para no apreciar cuando somos felices, y para reaccionar cuando somos desgraciados. Haber contemplado al Presidente haciendo el ridículo en su burbuja utópica de dichoso optimismo –eso que ya había amenazado en otro programa con los 80 céntimos del café- ha sido un hermosos espectáculo de circo, hasta la colocación del público recordaba el escenario en que los cristianos eran devorados por las fieras y los gladiadores se mataban entre ellos.

Pero en esta escenificación de la realidad no sé si resulta más sorprendente el ridículo que ha hecho el Presidente del Gobierno español, el apoyo inquebrantable de su partido –mostrando que defienden lo indefendible-, el particular silencio de la oposición, o el cabreo de los que hace tan solo 9 meses lo elevaron a los altares de la santidad pública.

De todas formas, estamos en crisis, y lo que está claro es que los que debieran estar resolviéndola no tienen ni pajolera idea de cómo hacerlo, demostrándose que estamos pagando a todos estos políticos a precio de indispensables, para que nos cuenten películas que podemos ver en cualquier cine, o gratis en internet.
Con el espectáculo que nos ha brindado Zapatero queda demostrada su absoluta inutilidad, ahora ya ni nos entretiene, más bien nos crispa, y paradójicamente, él sigue siendo el mismo, así que aprendamos la lección para siempre: los idiotas son los que han confiado en sus buenas palabras, un país con once millones de creyentes que abjura de la creencia religiosa para caer definitivamente en la creencia política.

Probablemente dios no exista, pero la democracia, tampoco, existe el poder, eso sí, que es la utilización de la lluvia, dios o la democracia para que unos cuantos se llenen los bolsillos, mientras muchos más las pasan putas.

Por cierto, nos informan que el próximo 14 de febrero hay congregación de ciudadanos escépticos, hartos y cabreados en Madrid, convocada por la Plataforma de las Clases Medias. Posiblemente no se resolverá nada, pero conforta verse rodeado de otros que están padeciendo los mismos problemas, ahí precisamente, en la reunión de damnificados, es donde nace la política que produce soluciones –cuando las hay-, y anuncia un nuevo cambio de paradigma político.

De lo que nos une, siempre acaba saliendo algo bueno, de lo que nos separa, sólo salen los engaños, las equivocaciones y los errores, de un Presidente, de su corte, y del pueblo que representa.

Y ahora, los del PSOE y sus sindicatos, con la misma caradura que les ha caracterizado siempre, piden que todos arrimemos el hombro para ayudar, para ayudar a reconstruir lo que ellos han derribado, primero que reconozcan que han metido la pata, luego que pidan disculpas -abandonen el poder- y más tarde, ya veremos. Que infinita soberbia, es como si unos terroristas heridos le piden a sus víctimas que les ayuden a levantar el hospital que han derribado con su egoismo, porque ahora lo necesitan para recuperarse, y poder seguir destruyendo hospitales. ¡Anda ya!

Que se enteren de una vez de una de las leyes universales de la democracia: político que se equivoca en la defensa de lo común -aunque no engañe-, a la puta calle.

Biante de Priena

viernes, 30 de enero de 2009

Globalizando el Bus Ateo

Regreso a la realidad

Dicen que llegará pronto tras una larga ausencia, al fin se acabarán los complejos, miedos, opresiones y tensiones. Definitivamente, Rajoy y Zapatero harán las maletas juntos y se marcharán con Gallardón y José Blanco caminito del olvido, y nuestra nación (nada de país, nada de estado, y otras disfemias ) volverá a continuar su largo viaje por la historia de la civilización occidental.

Se debe reconocer que los antiespañoles agrupados han intentado con denuedo acabar con lo que somos, para implantar un nuevo modelo en aras del progreso y la sublimación, bueno, de lo que ellos entienden por progreso, que no es lo mismo. Porque no se puede llamar progreso a la negación dogmática de todo lo existente, esencialmente de la Constitución, la tradición histórica, la realidad geográfica, y la vigencia cultural de España, y la unidad de la inmensa mayoría de los españoles en un proyecto común. Vamos, que no se puede negar que los españoles somos lo que somos, para que los catalanistas, vasquistas y galleguistas, pacten con el PSOE el reparto del poder y con el PP, la oposición necesaria para conseguirlo.

Esperando a Espe.., perdón, a España

La han cagado y no queda otra más que esperar el desembarco de Esperanza Aguirre y Rodrigo Rato en el PP, para derribar toda esta pantomima que se han montado para expoliarnos y esclavizarnos en la dictadura del pensamiento políticamente correcto, la Educación para la creencia en la ciudadanía, y el particularismo etnicista. Pero solo de forma provisional, porque la política en España necesita una reforma estructural inmediata. Para ser político no basta con tener carnet de un partido, es necesario demostrar que añade valor al puesto que se le concede. Ya es hora de que dejemos de admitir como representantes públicos a los más tarugos de España.

Nos han dejado en estado de ruina, mientras los sindicatos que se dicen obreros han defendido antes al poder que a los trabajadores. Y los medios de comunicación han amparado el desastre dando con el mazo, mientras rogaban subvenciones. Hoy en día, el otrora poderoso diario El País está prácticamente en quiebra, y los demás diarios nacionales sólo aspiran a la supervivencia, nada más. Los negocios mediáticos que van bien, es gracia al apoyo con dineros públicos condescendientes.

En fin, se acaba una época, y regresa la realidad para recordar a los más de tres millones de nuevos parados, que el PSOE les ha traicionado y no les ha regalado el futuro como se esperaba, y los que han disfrutado del régimen de zapatos para todos, que la fábrica de dinero fácil ha cerrado definitivamente. Que recuerden que ahora la cuestión no va de preferencias, sino de supervivencia, con el régimen de Zapatero es absolutamente imposible que no nos hundamos hasta que no podamos salir por nosotros mismos de la que ha líado, y requiramos de otros para que nos saquen.

Aquí, como siempre ocurre en tiempos de crisis, cada palo tendrá que aguantar su vela. Los que están más formados tendrán que cobrar más que los que están menos formados, pero más uniformados políticamente. Se avecina un temporal de justicia que va a dejar España que no la va a reconocer ni Alfonso Guerra.

Lo que había detrás del biombo

Al final, se ha caído el biombo y hemos contemplado lo que hay, un Gobierno chapucero de papel cuché, en el que unos indocumentados reconocidos han tratado de hacernos comulgar con antenas parabólicas. Decían que querían cambiar nuestro país para hacerlo más justo y lo han conducido directamente a la quiebra, decían que iban a por el pleno empleo en la legislatura y ya vamos por más de tres millones de parados, decían que no habría crisis en España, y tenemos la forma más severa de todas las economías occidentales. Y el tío ese de las cejas simpáticas tratando de explicarse ante el pueblo enfurecido, y encima le dicen los suyos que ha quedado muy bien, para que no se coja un disgusto tras haberse visto en el espejo de la realidad.

En este país todo el mundo sabe que los grandes cambios sociales se han quedado en un planteamiento histérico de la violencia de género, de los matrimonios homosexuales, del aborto y la eutanasia, de un anticlericalismo zafio, de una imposición doctrinaria en la educación, de un enfático apoyo a los sectores más parasitarios de nuestra sociedad, representados en la banda de la ceja y la SGAE, de una acogida de inmigrantes con intereses exclusivamente electorales, mientras los auténticos valores de los españoles han sido despreciados y estigmatizados. Esta es la gran obra de la hermosa vicepresidenta abonada al Vogue, que pasará a la historia de los despropósitos.

Mientras tanto, los servicios públicos gestionados por el Estado, directa o indirectamente, han caído en la precariedad más lamentable. Educación, sanidad, justicia, orden público, bienestar social, regulación laboral, regulación de la inmigración, administración pública, etc. Parece ser que un tercio de los trabajadores de este país (unos seis millones) reciben su sueldo del Estado.

Por no decir nada delos delirios de grandeza que se han visto en la intromisión de Zapatero en el G-20, la reescritura de la historia, las cúpulas sixtinas de Miquel “Angel” Barceló, la Alianza de Civilizaciones que nunca fue, y la negación de la cultura española auténtica, estimulando el frikismo y el papanatismo del “Almodóvar system” que corroe este país.

Y no quiero acabar sin mencionar las enormes barbaridades que han ocasionado los nacionalismos periféricos, dispuestos a destruir lo que sea necesario con tal de implantar sus delirios secesionistas. Y los regalos en cadáveres de ETA y los hombres de paz.

Pues nada, que ya es hora de ir despertando de la pesadilla y volver a colocar las cosas tras el tsunami castrista que hemos vivido. Es hora de que España regrese a Europa, y es hora de que los ilustres autores de la catástrofe vayan haciendo las maletas. Y espero que quedemos vacunados para los próximos mil años, que no se nos olvide que ante el primer signo de estupidez hay que intervenir de forma inmediata, que más tarde es mucho peor.


Biante de Priena

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