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domingo, 24 de agosto de 2008

Abajo el Gobierno de Zapatero

Hay gente que le da brillo y lustre al cargo que ocupa, que es beneficiosa para las instituciones que representa. ¿Qué era la Presidencia del Gobierno hasta que llegó Adolfo Suárez?.

Pero hay gente como Rodríguez Zapatero que denigra todo a lo que se aproxima, debemos darle las gracias por no asistir a los Juegos Olímpicos, porque realmente sus complejos y manías son la imagen proyectada de nuestro país en el mundo exterior. Cuando en otros países piensan en España, piensan en Zapatero y a mí me da vergüenza, que le voy a hacer.

Un personaje que apoya discretamente las autocracias democráticas de Latinoamérica, la inmoralidad, la corrupción, la degeneración de los países que tienen la desgracia de tener a émulos de Fidel Castro, ese asesino, en las presidencias de sus países, no puede ser bien aceptado por las democracias verdaderas.

Zapatero es un elemento fundamental en la crisis más exacerbada, política y económica, que vamos a vivir los españoles en los próximos años.

Con Zapatero disminuye el turismo, la inversión extranjera, las visitas de mandatarios democráticos, y degenera la imagen de España. Sube la inflación y el paro, y se oyen tonterías desde un gobierno de caricatura.

Todos los españoles luchando porque nuestro país destaque y salga adelante, y este individuo y su corte arrastrándonos a la miseria, porque en un mundo no miserable no tendrían nada que hacer.

La ética de Zapatero es funesta para nuestro país, criminaliza a los hombres para obtener los votos de las mujeres, criminaliza a los cristianos para jugar a la Alianza de las Civilizaciones, criminaliza a los militares porque pueden hacer la guerra y utilizar la fuerza sin conocer que esa es la principal atribución de un Estado si es necesario, bendice a los terroristas, bendice a los nacionalistas, es permisivo con los pederastas, con los corruptos, con los sinvergüenzas, con los delincuentes, y criminaliza a los ciudadanos que no comprenden su mesianismo rayano en la estupidez.

En cualquier país con una democracia consolidada ya lo habrían echado a la calle, pero ha sido elegido democráticamente como Fidel Castro o Hugo Chávez, y un país pletórico de ignorancia no comprende que la elección en las urnas sólo es la consecuencia última de un proceso político en democracia, que si fallan los elementos de legitimidad en el obrar, o ausencia de respeto a la Constitución, un Gobierno puede ser antidemocrático aunque haya salido de las urnas. Véase Zimbawe, por ejemplo.


Con Zapatero retrocedemos, regresamos al feudalismo, mientras vende como progreso el afianzamiento en el poder de su secta, mientras reparte privilegios a los suyos que pagamos todos los demás, mientras convierte en negocio el Estado y lo pone a su servicio. ¿Pero qué hemos hecho los españoles para tener esta desgracia de Presidente del Gobierno acordonado por una banda de trepas impresentable?.

En el excelente anuncio de Nike que protagoniza Pau Gasol está la respuesta: "ser español ya no es una excusa, sino una responsabilidad", aunque Zapatero no se entere y siga excusándose y excusándonos de todo porque en realidad quiere seguir manteniendo el paternalismo de Franco porque le conviene. Pero la diferencia está entre ver a los españoles como súbditos o como ciudadanos.

Los súbditos son dependientes, oprimidos, y aplastados por un régimen, tienen EXCUSA, porque es el régimen con Franco o Zapatero el RESPONSABLE; los publicistas han dado en la diana en el momento oportuno (por eso la publicidad es un arte), porque ser expañol ya no sirve de excusa, hemos cruzado hace tiempo la línea que separa a los súbditos de los ciudadanos, ahora los RESPONSABLES de todo lo que ocurra somos todos nosotros, con Franco o con Zapatero, no hay EXCUSAS posibles.

Y desde mi RESPONSABILIDAD aprovecho para decir bien alto y bien claro, ABAJO EL GOBIERNO DE ZAPATERO.


Biante de Priena

viernes, 22 de agosto de 2008

Yo desconfío


"Compressor Surge", la hipótesis más plausible

Gracias al ingeniero aeronáutico experto en motores Victor Fernández y Libertad Digital, tenemos una hipótesis sobre la mesa de lo que ocurrió en el fatal accidente de Barajas. Aquí pueden leerla

El comandante detectó la situación y se negó a despegar en un primer momento.

¿Quién es el responsable de haberle hecho despegar?.

Que aparezca ya, de forma inmediata. Los españoles queremos saber la verdad, pero ya Zapatero, pero ya, para saber hasta donde llegan los tentáculos del poder, que luego se ocultan las pruebas y se maquillan; el tiempo no se necesita para saber como fueron las cosas sino para presentarlo públicamente, y exculpar a muchos responsables, para construir la "verdad oficial".

Transparencia informativa para recobrar la confianza, es nuestro derecho, que no nos lo conculquen.

Añado: ¿Sólo para sus ojos? de Luis del Pino

La regla de Erasmo

El mundo de Zapatero se va a la mierda

¡Coño!, ya era hora, había llegado a pensar que habíamos comenzado la involución humana, pero no, al fin las cosas están en su sitio, y podemos respirar tranquilos.

Excluyendo a los imbéciles que detentan el poder, los imbéciles de la oposición oficial, y los imbéciles que apoyan a ambos porque algo esperan, o algo temen, el resto de los españoles somos normales, y lo ofrezco como diagnóstico porque puedo y sé.

Ante hechos inesperados como el ocurrido en la T4, además de la tristeza, rabia, y compasión (vamos a restringir el término solidaridad a cuestiones laborales, que está el país sindicalizado) que nos provoca, también es ocasión para comprobar el estado moral de este país en sus ciudadanos.

Y apunten para el futuro un nuevo criterio psicosocial al que denominaré la Regla de Erasmo, y que paso a definirles:

"Cuanto más próximo y dependiente es un sector profesional a la política (o al poder), menos científicos, rigurosos y humanos resultan sus criterios y resultados, o más desajustados, falsos, desviados o maquillados, como se prefiera".

En este caso decir que cierto sector de los periodistas de este país me está decepcionando, aunque en realidad sé que quienes deberían ser expulsados a la calle son los productores y realizadores políticos de los programas de televisión, o los redactores de los medios del fondo de reptiles o pesebre gubernamental u opositor.

Si yo fuera familiar de alguno de los fallecidos en el accidente de la T4 no dejaría pasar ni una, denunciaría a todo aquel que está tratando de sacar rentabilidad informativa de su dolor, igual que los estafadores esos que andan diciendo que son de una ONG de ayuda a las víctimas para estafar a la gente de buena voluntad.

Con los profesionales de la justicia tengo el alma dividida, hay acciones como la del juez que prohíbe la divulgación del dolor, que me parecen fenomenales, pero luego llegará "la gran justicia", ese océano de incomprensiones y arrebato legalista que vivimos con el 11-M y que realmente deja mucho que desear.

Un aplauso y un abrazo para todos los profesionales de las emergencias de Madrid, que en pleno agosto han mostrado su capacidad de intervención inmediata ante una catástrofe de extraordinarias dimensiones.

Un aplauso y un abrazo para los profesionales de la aviación española, en dos semanas volaré a Canarias para demostrar mi confianza en su trabajo.

Un aplauso y un abrazo para todos los forenses, y equipos funerarios que han hecho lo menos dolorosa posible la experiencia para los afectados, extensivo a todos los que les han atendido poniendo en primer lugar su dolor y no que eran funcionarios del ejército de defensa del Estado que les paga el sueldo. Lo humano surge con fuerza en estas circunstancias.

Sin embargo resulta estridente la estupidez de un Gobierno sobrepasado por la tragedia, incapaz de ofrecer seguridad en el sistema a los ciudadanos, que se permite declarar por voz de sus portavoces, que se hará lo que se debe de hacer. Es patético, ver a unos políticos decirnos que se va a investigar el caso exhaustivamente de forma independiente con una comisión de investigación internacional, porque saben que no se confía en ellos.

Con cada suceso extraordinario que ocurre en este país, los políticos que administran el Estado, que gestionan los servicios públicos, son inmediatamente cuestionados, y los ciudadanos ejercen su juicios sumarísimo sobre cada una de sus palabras.

El clima en que se vive en España es desquiciado, y los políticos que han contribuido al mismo, son los primeros que reciben los focos de la sospecha, de la duda, de la incredulidad.

Lamento no escuchar lo que me gustaría a nuestro Presidente del Gobierno o al portavoz correspondiente, que sería algo así como que el Estado español está en condiciones de garantizar la seguridad de sus ciudadanos, y que el terrible accidente que hemos vivido demuestra que hay algo que no se ha hecho bien o una tremenda fatalidad, y que llegaremos a saber todo lo que ha ocurrido sin la menor duda. Apoyo absoluto a las víctimas a lo largo de todo el proceso, y garantía de que se juzgará a los responsables, en caso de que los hubiera, con la presencia del Estado como acusador de oficio.

Pero no, en vez de eso, un político como Zapatero visita a los heridos públicamente y a los muertos en privado, para que las cámaras le saquen ante los que se han salvado y omitan los abucheos de quienes le recibieron en IFEMA. Verá usted, señor Zapatero, hay cosas con las que no se hace política, ¡coño!, váyase de una vez, que es usted el mayor problema de los españoles, usted y su mundo de frikis que es incapaz de dar la talla ante la tragedia, imagínense ustedes lo que ocurrirá cuando nadie les vea, ni les juzgue.

La Regla de Erasmo se resume sencillamente en que todo lo que toca la política española deja de ser humano, por sí alguno no lo había pillado y yo me quedo con lo humano, siempre y en cualquier circunstancia. Una relación personal antes que cualquiera institucional con sistemas expertos, protocolos eficientes y multidisciplinares, y otras mariconadas.

Cuando ocurra lo que me duele quiero otro ser humano mirándome a los ojos, no un "sistema perfecto" o algún imbécil imitándolo, diciéndome tonterías y creyéndose que soy un ignorante o un idiota.


Erasmo de Salinas

jueves, 21 de agosto de 2008

Otro accidente en la T4

En primer lugar, manifestar nuestra condolencia a los familiares, amigos, y compañeros de las víctimas del accidente fatal ocurrido en la tarde de hoy en la T4 de Barajas. La eficacia de los servicios de emergencia de poco ha servido en esta ocasión para disminuir las dimensiones catastróficas del accidente de aviación más importante de la historia reciente de nuestro país.

En segundo lugar una terrible coincidencia, Spanair es una compañía aérea española que en estos momento se encuentra en proceso de negociación laboral, con la rescisión de más de mil contratos laborales. Esta misma mañana, los pilotos de Spanair denunciaban la precaria situación organizativa en la que se encontraba la compañía en un comunicado.

En esta ocasión, independientemente de las causas directas del accidente, que los expertos establecerán en su momento, hay un clima de conflictividad laboral en la compañía, que ha incidido probablemente en la secuencia de los hechos que han conducido al fatal desenlace.

No han fallado las alarmas, puesto que el avión regresó tras un primer intento por despegar, al parecer porque había indicadores de temperatura que se habían disparado. Una hora después, el avión despegaba y tras unos metros un motor estallaba provocando la tragedia de 153 fallecidos y 19 heridos.

Una pasajera, hermana de un superviviente exclamó antes del impacto: "el avión está mal y aún así despegaremos", algunos familiares reunidos en el IFEMA han manifestado a los medios de comunicación su crispación: "que se sepa la verdad, el avión estaba roto".

Paradójicamente ayer mismo, un avión británico procedente de Glasgow con 107 pasajeros a bordo, y una avería eléctrica en vuelo, efectuó un aterrizaje de emergencia en Asturias y hoy mismo los pasajeros han continuado su vuelo hacia el Algarve portugués en otra aeronave.

El clima enrarecido que se vive en nuestro país ha influido con elevada probabilidad en el accidente de Barajas. Mientras los políticos se acercan a rendir sus condolencias a las víctimas, interrumpiendo sus vacaciones para sacarse la foto de rigor, los familiares esperan que les devuelvan lo que queda de los suyos.

En un país en el que ocurren las cosas de forma inexplicable, como en el nuestro, en el que los políticos mienten a los ciudadanos, niegan la realidad, y miran para otro lado ante los problemas, es normal que en una compañía en crisis económica y laboral ocurran accidentes, especialmente si el personal inspector de AENA se relaja de sus obligaciones en el clima de permisividad y corruptela en el que se desarrollan las actividades mercantiles en este país.

Cuando el Estado no puede garantizar la seguridad de sus ciudadanos, pierde toda credibilidad. El deterioro de los servicios gestionados por el Estado, dirigido por políticos ineptos, comienza a rendir sus primeros resultados. Quien siembra errores, recoge accidentes.

El 11-M ha servido al menos para alertar a los ciudadanos de que la gestión del Estado de las catástrofes deja mucho que desear y requiere atención expectante sobre cada movimiento a partir de ahora.

Los medios de comunicación que apoyan al Gobierno, hablarán de fatalidad, casualidad, y mala suerte, pero sobre este Gobierno y su Presidente se yergue ya una sombra de duda, que no podrán quitarse de encima, porque la mala suerte en algunas ocasiones es la consecuencia última de una cadena de errores, omisiones y negligencias, de las que no sólo es responsable una compañía aérea en crisis, sino un Gobierno que ha llevado las instituciones del Estado y la gestión de los servicios públicos a la peor de las crisis de la democracia española.

La muerte de tanta gente nunca es por casualidad, siempre hay responsables, porque los motores no estallan en el aire, ni se concede permiso para remontar el vuelo por parte de la autoridad competente a un avión que ha tenido que regresar a los hangares para ser revisado, y ha vuelto a despegar para estrellarse al instante.

Este accidente se pudo haber evitado, en varios eslabones de la cadena que condujo al siniestro. En la revisión, en el piloto, en la autorización de AENA, o en un protocolo de obligado cumplimiento que posiblemente no se ha cumplido. El Gobierno rápidamente ha descartado que sea un atentado, cuando en realidad tampoco tendría porque hacerlo hasta que se reunieran todas las pruebas, tanta celeridad recuerda el "excusatio...".

Pero este país no aprende de los errores, al contrario, sino Rodríguez Zapatero no podría ser presidente, no sólo por lo que ha hecho, sino por lo que ha dejado de hacer, y ahora todos pagaremos las consecuencias, algunos con su vida. Ahora habrá que esperar que repercusión tiene todo este aquelarre de confusión sobre el sector turístico español que ya está en recesión.

Tal vez nos digan que el accidente se debió al cambio climático, y estoy seguro de que muchos tendrían motivos para creerlo. La T4 vuelve a mostrarnos la realidad, ayer con un "accidente" y hoy con otro.



Biante de Priena

miércoles, 20 de agosto de 2008

El precio de la catalanidad

Leo en La Vanguardia que cada catalán, hasta los recién nacidos y los recién llegados, paga 42 euros al año por mantener esa ventana propagandística de la Generalitat y el nacionalismo denominada TV3, más otros 42 euros por mantener la cultura catalana a base de subvenciones a los amigos de los políticos, más todos los estudios que se hacen desde la Generalitat a 12.000 euros, diciendo que son para investigación.

La propaganda oficial es muy cara, cualquier ciudadano de Cataluña se podría acoger a una plataforma digital y recibir cincuenta canales por lo que cuesta mantener TV3 y los aparatos de propaganda, pero no puede hacerlo, porque los catalanes no son libres de decidir y elegir, sino sólo de asentir, tampoco de disentir.

No me extraña que a Montilla no le salgan las cuentas, y quiera más dinero a golpe de atraco al Estado en relación a no se qué principio diferencial que se sacará de la manga. Lo dijimos hace cierto tiempo y esta noticia confirma nuestros temores.

El nacionalismo es muy caro, si se une con el socialismo entonces resulta prohibitivo. Cada catalán paga un impuesto televisivo en Cataluña de 42 euros al año por TV3, más otros 42 euros para subvencionar las agencias nazis catalana, eso que se sepa.

Esto cuesta es sólo el aparato de propaganda oficialista, sumen sueldos y concesiones, y llegarán a la conclusión de que cada ciudadano en Cataluña se estima que paga un plus por su catalanidad, que se pregunte cada uno de los que cotizan si sus condiciones de vida y los servicios que recibe de la Generalitat lo merecen, en comparación con los demás españoles.

Una familia de cuatro miembros por 200 euros se podría acoger a una plataforma digital de televisión y aprender inglés, francés, alemán o japonés, además de ver buenas películas y programas interesantes. Se lo piensen.


Biante de Priena

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