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domingo, 9 de septiembre de 2007

Gorriarán, como Gara


Después de Savater y sus desvaríos, ahora le toca el turno al Señor Carlos Martínez Gorriarán. Escribió hoy este ilustre portavoz del proyecto de partido de Basta Ya que Abascal estaría mejor con Le Pen. Es decir que le trató de fascista, o de facha, o de extrema derecha, o de la derecha extrema, elijan ustedes.

¿Quién es Santiago Abascal? Ante todo, alguien que piensa y dice que "la España democrática ha nacido de la España histórica". Nada distinto a lo que puedan decir acerca de sus respectivos países cualquiera de los demócratas que gobiernan en nuestros países vecinos, los de "la vieja Europa".

También es presidente de la Fundación DENAES, cuyos objetivos son, entre otros, "cultivar el patriotismo" y "convocar movilizaciones sociales en pro de la unidad de la Nación Española y de la fortaleza necesaria de las instituciones comunes para la salvaguarda de la igualdad y la libertad de todos los españoles."
Igualmente, se dedica a "denunciar ante la Justicia a las entidades públicas o privadas o personas individuales que cometan delitos o faltas contra la unidad y dignidad de España, contra sus símbolos, contra su idioma común, que promuevan la discriminación o división entre los españoles, o que no cumplan con la legislación vigente." Y a "apoyar a cualquier español que, por el hecho de serlo, o por querer ejercer el derecho constitucional de utilizar la lengua española en cualquier punto del territorio nacional, resultara perseguido, vejado, o dañado."

Ah, se me olvidaba un detalle, casi sin importancia, pero bueno, lo voy a incluir: "respaldar a las víctimas del terrorismo separatista."

Cuánto lepenismo, Señor Gorriarán. Póngale una diana a Santiago Abascal, sería lo más recomendable para identificar y controlar a semejantes fachas. Y de paso, pongámela a mí, pues comparto con él su visión de España, de la democracia y de la lucha contra el terrorismo. Para ser más eficaz y ganar algo de tiempo, le recomiendo que coloque un anuncio en Gara.

Jorge Harrison

jueves, 6 de septiembre de 2007

El cobrador del frac y la monja de las llagas

Todavía recuerdo a Savater en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, subiendo al estrado entre vítores y gritos de fans. En varios años pasados en la capital porteña, sólo vi entusiasmos comparables con Shakira, Maradona y el dictador Castro. Públicos distintos, probablemente, aunque en algunos casos, pensándolo bien...

Señor Savater, ha vuelto a meter la pata. Siempre que habla de política la mete. Hace poco llamó usted a la abstención en el País Vasco porque "un hombre como yo no puede votarle a las derechas". Poco antes creo que eructó algo así como "España me la suda". Ahora dice que cuando Eta deje de existir, se podrá pensar en ser generoso. No sé por qué, pero ese tipo de declaraciones me suenan. A progre, a podrido, a mierda. No es usted el primero en haber pronunciado tales disparates contrarios al sentido común, a la decencia, a la razón. Pero lo subrayo aquí porque usted va de decente y razonable por la vida. Si le oyeran sus letrados y leídos hinchas argentinos, qué dirían, Maestro, qué pensarían. Vaya con cuidado, o terminarán confundiéndole con el pibe de oro, cuestión de palabras, o más bien de palabros y malsonancias, vulgaridades, atropellos y desprecios a esa gente, precisamente, decente.

Aunque debo reconocer que todo eso son minucias, comparadas con aquello que dijo y que todavía, como muy bien le recuerda Alcaraz (una persona decente), usted no ha rectificado: las víctimas son algo entre el cobrador del frac y la monja de las llagas.

No tengo palabras, Señor Savater. Y no le diré nada más, pues usted también es una víctima, constantemente amenazada por criminales. Le deseo muchos años de vida, en una España democrática y constitucional, victoriosa contra Eta y sus recogenueces, por fin, gracias a la decencia y al sentido común de esa gente a la que usted insulta y ofende.

Jorge Harrison

martes, 4 de septiembre de 2007

lunes, 3 de septiembre de 2007

Ciutadans sigue pasando el recibo de la cuota mensual a ex-afiliados.


El partido que prentendia ser ejemplo de honradez, buen hacer y corrección sigue pasando recibos de cuota a ex-afiliados.
Una muestra de la gestión del partido trasladada,nunca mejor dicho, al ámbito ciudadano.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Repartido ciudadano

Rosa Díez abandona el PSOE, y lo hace ahora, justamente. Su objetivo manifiesto es contribuir a la formación de un nuevo partido político desde la Plataforma Pro, filial emergente de la organización Basta Ya. Sus compañeros en esta hazaña heroica son el filósofo Savater y el politólogo Martínez Gorriarán, por ahora, pero como han anunciado habrá sorpresas entre las incorporaciones.

Arcadi Espada y Albert Boadella, se han apurado a brindar su apoyo al nuevo partido, y han recordado la existencia de Ciutadans, el partido que ayudaron a crear, y que hoy se encuentra en un proceso catártico tras el congreso de Hospitalet y su redefinición estratégica e ideológica.
Han surgido las primeras discrepancias entre ambas formaciones, por una cuestión de mutuo reconocimiento, si bien Ciutadans espera con los brazos abiertos la llegada de Plataforma Pro, los de Plataforma Pro, parece que no tienen muy claro que Ciutadans sea necesario para consolidar su proyecto, fundamentalmente por la errática aventura de la dirección actual del partido.

En esta coyuntura, lo más probable es que Plataforma Pro se configure en Cataluña en torno a la gente de Basta Ya, los muchos simpatizantes que tiene en Barcelona, y los Ciutadans discrepantes en el pasado congreso, la candidatura de Regeneración Democrática (consenso amplio de liberales y socialistas), que ha dado lugar a dos asociaciones, la propia de Regeneración democrática (transversal) y la de Alternativa Ciudadana, incorporada coyunturalmente en la anterior, pero que ahora se configura de forma independiente, más a la izquierda, bajo los auspicios de Félix Pérez Romera, uno de los promotores iniciales del partido Ciutadans.

Hasta donde se conoce, el ideario de la Plataforma Pro y el del partido Ciutadans original, el del espíritu del Tívoli, propondrán lo mismo o algo muy parecido, sin embargo, en lo que se discrepa es en la forma de hacer las cosas, y en la configuración organizativa.

Desde la Plataforma Pro, con los matices correspondientes por su adscripción original a Basta Ya y el fuerte impacto del problema del terrorismo de ETA que hay en sus raices, la visión de los problemas de nuestro país converge con la que se tiene en Ciutadans, aunque no lo hace tanto en la forma de afrontar la acción política.

Ciutadans ha quedado maltrecho tras el último congreso, fundamentalemente porque se han ido sectores importantes que le apoyaban inicialmente, tanto independientes, como liberales, socialistas, y Boadellistas. El partido se ha quedado circunscrito a un ámbito electoral solapado al del PSOE, el espacio del centro izquierda, con una ejecutiva Riverista, la organización a nivel nacional bastante resentida, y los sectores más socialdemócratas del partido, que al erigirse en hegemónicos, han contribuido a la marcha de los demás, no por declararse excluyentes con los otros, sino por haberse excluido en su peculiar percepción de la realidad desde los ojos de los problemas existentes exclusivamente en Cataluña.

Sin embargo, el partido que forme Plataforma Pro, por activa o por pasiva, está condenado a heredar el trabajo hecho con anterioridad por los militantes de Ciutadans, que son los que han sacado el partido adelante hasta ahora, mucho más que sus dirigentes.

Ciutadans 2.0

La Plataforma Pro será posiblemente, Ciutadans 2.0, una nueva versión de Ciutadans, más sólida, más heterogénea, más realista, y más española. Pero en lo que realmente se distinguirá del partido de los Ciudadanos, será en su forma de actuar, Rosa Díez no ha abandonado el PSOE después de 30 años para contemplar la puesta de sol de la política española. Savater no necesita estar en política, y Carlos Martínez Gorriarán estaba muy cómodo en Basta Ya.

En los hechos, es en los que se verá la diferencia, en las acciones políticas tantas veces reclamadas a Ciutadans por sus militantes, en la presencia pública, en el enganche popular, y en la madurez del liderazgo de las personas que han dedicado su vida a conseguir los objetivos de los que sus respectivos partidos abominaron.

El nuevo partido político acude para regenerar la vida democrática de este país, para contribuir a la conclusión de la transición, para erradicar determinados vicios y hábitos recurrentes en la administración pública, para presentarse sin complejos como una alternativa a lo existente, y para aportar soluciones, que existen, al problema de los nacionalismos y el terrorismo que sufrimos los españoles cada día.

Para esa hazaña será necesaria la unión de todos los comprometidos, la fuerza de todos los que creen que este país tiene otra forma de responder a los problemas de nuestro país más allá de las que aportan los partidos “nacionales” PSOE y PP, y los nacionalistas.

Sin duda, los militantes de Ciutadans serán por derecho propio bien recibidos, a estar entre los convocados para este gran proyecto político, siempre que tengan bien claro que esta opción política necesariamente será transversal en su invitación ideológica, y ciudadana, en sus objetivos políticos.

Pero son los dirigentes de Ciutadans los que tienen que comprender que la propuesta de Plataforma Pro es más amplia y concreta políticamente, que la alternativa socialdemócrata que ellos han decidido ofrecer, y sus partidarios han aceptado en el último congreso del partido.

En Francia, Bayrou ha creado una gran organización política transversal y ciudadana, bajo las siglas de Partido Demócrata; el proyecto de Plataforma Pro será similar, en ella los militantes de Ciutadans tenemos nuestro espacio propio, pero son los dirigentes bajo la batuta de Albert Rivera, los que decidirán si Ciutadans será parte del todo, o el todo de una parte.

Sería interesante que dentro de la formación política Ciutadans se abriera un proceso de elección abierto a todos los militantes para decidir su incorporación a la Plataforma Pro o su andadura independiente como formación política paralela, recóndita, y limitada a los problemas específicos que hasta ahora ha sido capaz de tratar este partido político, que no son precisamente los problemas que los ciudadanos españoles necesitan resolver de una vez por todas.

España necesita un partido ciudadano, de los ciudadanos y para los ciudadanos, coherente y congruente con la realidad española actual, y no un poder repartido con marchamo de ciudadano, por que eso es una opción política, para nada ciudadana. Solo la fuerza de todos juntos puede permitirnos alcanzar un futuro ciudadano en la política española. Seamos generosos con nuestros hijos.


Biante de Priena

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