Hace once años, mataron a Goyo. El concejal, junto con San Gil, una amiga y el secretario del grupo municipal del PP, Enrique Villar, se sentaron a la mesa en La Cepa, en la Parte Vieja donostiarra. Ese día pudieron comer en otro establecimiento, pero no había ensaladilla rusa en el menú. Lasarte vio a la comitiva. Avisó a Txapote y Karazatorre. Uno de los dos etarras, con la cabeza cubierta con la capucha de un chubasquero, cruzó el comedor, se situó detrás de Ordóñez y disparó. Bastó una bala de 9 milímetros para dejar una viuda, Ana Iríbar, y un niño, Javier, que a sus doce años aún pregunta dónde está su padre.Hoy, María San Gil repitió por enésima vez cómo mataron a Gregorio, su amigo. Se levantó, y miró a Txapote, el asesino. Uno, dos, tres interminables segundos, mucho más de lo que tardó el asesino en ejecutar a Goyo por la espalda.
La mirada de San Gil significa: “vosotros, los etarras, sois los asesinos”.
La mirada de San Gil significa: “vosotros, los batasunos, sois los cómplices de los asesinos”.
La mirada de San Gil significa: “las víctimas no se rinden. Ayer y hoy, basta ya”.
La mirada de San Gil significa: “no puede haber paz sin justicia”.
La mirada de San Gil significa: “no puede haber paz con traición”.
La mirada de San Gil significa: “no puede haber paz contra las víctimas”.
La mirada de San Gil significa: “no hay olvido, ni lo habrá”.
La mirada de San Gil significa: “rendición en mi nombre, NO”.
Dante Pombo de Alvear, Reflexiones liberales
No existe condena suficiente para estos psicópatas.
ResponderEliminarSu condena será ser conscientes de que su mierda de proyecto se va a ir por ta taza de váter.
Tiremos todos juntos de la cadena.
La mirada de San Gil, es nuestro espejo.
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